viernes, 29 de enero de 2010

LA RISA, REGALO DE DIOS

Cuando nuestros primeros padres salieron del Jardín del Edén, no sabían que llevaban un gran equipaje, además de los vestidos, algunas recomendaciones y quién sabe cuantas cosas más, especialmente manzanas para comer por el camino, llevaban un arsenal de emociones, con las cuales tenían que bregar, y hasta nuestros días aún bregamos.

Para todos está muy claro los problemas que nos producen los malos ratos, el enfado, el miedo, los celos, la envidia, el rencor, uuff, no puedo listarlas todas, estas emociones necesarias por demás, nos dejan un sabor amargo y si no las sabemos canalizar nos enfermarán, pero como hay de todo en la vida, porque no todo es rigor, como dice mi suegra, ese arsenal de emociones también incluyó el amor, que es lo máximo que una persona puede sentir, la alegría, que en su expresión más visible se expresa en risa.

La risa ha sido un tema de reciente reconocimiento para sanar las penas, inventaron la risoterapia, pero no sé porqué no le llaman risaterapia; se han hecho muchos experimentos, sobre el efecto que sobre los enfermos tiene una sesión de humor, por eso es que los humoristas son un legado de Dios, nos arrancan una carcajada sanadora y quién sabe cuántas cosas ocurren en el cerebro que se nos acomodan también en el cuerpo, porque nos sentimos reanimados, reconfortados.

Por fortuna si algo bueno heredamos los venezolanos de la Madre Patria, fue el humor español; por cualquier cosa que nos sucede, de inmediato surge un ingenioso chiste, que se riega como pólvora, es que nos reímos hasta de nuestras desgracias.

Sin embargo, hoy quiero referirme a casos extremos de risa, los han denominado y lo son, ataques de risa, no tienen ninguna explicación a simple vista, el asunto es que la persona queda presa de un remolino de risas que no puede contener, ni explicar, y en medio de ella, toda cosa que suceda le causa más risa. Menudo compromiso, porque si se encuentra con alguien de malas pulgas, o si se está ejerciendo un trabajo en público, las cosas se le pondrían poner serias.

He traído este tema porque quiero presentarles a una animadora de ANTENA 3, televisora española, que tal vez conozcan, a Patricia Daztañaga, una hermosa chica española, quien ha tenido irrupciones de risa en pleno programa televisivo, y que por su encanto natural, ha logrado gran cariño del público. Sus ataques de risa son de antología.

Sin embargo, no falta un malhumorado que interprete esto como una burla hacia los demás, pero es que ignoran que los ataques de risa son involuntarios y que una vez presa de ellos, les resulta muy difícil enseriarse, y cada vez que lo intentan pensando en algo serio, les da más risa.

Cuando vi a Patricia presa de la risa, recordé a mi hermana, a quien también le daban estos ataques hasta que estaba adolescente, un día un profesor la sacó de clases furioso, y ella que se desmayaba de la risa…por nada realmente. Basta un bigote cómico, una expresión repentina, un error, un sobresalto, para que se encienda un bombillito cerebral, un tsunami de endorfinas, digo yo.

Vista esta cualidad de mi hermana, y con el carácter recio de mi padre, quien tenía la costumbre de regañarnos y aleccionarnos por todo, cada vez que mi padre en aquellos discursos me daba la espalda, yo le hacía muecas a mi hermana, y ella arrancaba a reír, mi padre al ver aquella falta de respeto, le decía a mi hermana: “aprenda de su hermana, ella sí es seria”, y yo muy seria afirmaba con la cabeza, y al darme la espalda volvía a hacerle muecas.

Hoy puedo darme cuenta de que a pesar de la severidad de mi padre y del riesgo que implicaba mofarme, yo pude burlarme de él. Esta condición de mi hermana se hizo tan evidente, que mis padres evitaban llevar a mi hermana a velorios, y la ponían a buen resguardo cuando se trataba de actos solemnes como matrimonios y bautizos, porque más de una vez tuvo mi padre que salir corriendo con la niña en brazos desmayada de risas.

Disfruten de este evento de la bella y simpática Patricia:



martes, 26 de enero de 2010

HORA DE COSER Y DE OIR MÚSICA

Cuando Adán y Eva salieron del Jardín del Edén, apenas llevaban unos pocos vestidos que Papá Dios le había confeccionado, pero bien que se fijaron como se hacían, porque hoy podemos disfrutar de las más variadas colecciones para hombres, mujeres, niños y bebés, con lo cual realzar la elegancia, el buen gusto y la creatividad.

Son momentos de coser, mi sobrina Sabina Alejandra cumplirá 15 años en febrero, y ¿quién le hará el traje? Su tía Eva.

Después de conversar, revisar, mirar bocetos, modelos, al fin tenemos lo que queremos. Ahora a preparar el escenario, porque eso no así no más, además de los trazos de los patrones, las tijeras, cinta métrica y demás herramientas, es indispensable ¡la música!, sí, porque si no, no hay inspiración, los angelitos costureros que me asisten piden música, y ni corta ni perezosa, busco música bella, alegre y ¿qué mejor que la Sonora Matancera y la Fania para alegrar una costura?.

Creo que cualquier cosa manual que hagamos requiere ser acompañada de música, después de ver “Como agua para Chocolate”, donde con gran maestría Laura Esquivel describe a Tita derramando lágrimas sobre la torta de bodas de Antonio y su tonta hermana, lo cual causó un desastre estomacal en los invitados, reafirmé mi convicción de que los vestidos deben ser bien bailados y alegrados al momento de elaborarlos.

Y para que tengan una muestra de lo que les digo, no podía escoger mejor canción, Bésame Morenita, con el gran Nelson Pinedo, colombiano de pura cepa, con una orquesta que reunió talentos de México, España, Puerto Rico, Cuba, Argentina y que me perdonen si se me escapa otro país. La Sonora Matancera y luego La Fania rompieron los calificativos, simplemente los llevamos en el corazón.








jueves, 21 de enero de 2010

MOMENTOS DE DESPEDIDA

El día de ayer fue un día triste, una despedida más, a uno de mis compañeros de bachillerato del Liceo Agustín Codazzi de Maracay, egresados en el año 65. Aunque no conocí de cerca a Luis López, sentí su partida a través de los bonitos comentarios de mis amigos.

Me pongo a ver hacia atrás y puedo llegar hasta aquel gran momento en que Adán y Eva abandonaron el Jardín del Edén, y creo que Dios también se debió sentir así, triste; aunque aquel viaje nuestro era necesario, sí, pero de todas maneras, triste.

A los humanos nos ha costado comprender las contradicciones, confusiones y hasta el sin asunto de la vida, al saber que hagamos lo que hagamos el fin es lo más seguro que tenemos, y aún cuando podamos saber que trascendemos la materialidad, este cuerpo insiste en sentir el dolor de la separación.

Tendremos que ascender y ascender en la escala de conciencia, para poder superar esa sensación de vacío y de soledad que nos queda cuando alguien querido se nos adelanta en la partida, tendremos que profundizar cada vez más para mirar este mundo como una gran ilusión, y retomar la promesa que Dios nos hizo, de poder regresar a nuestro verdadero hogar.

Por eso pedimos para Luis López un hermoso camino de luz que lo conduzca a la gran casa paterna, donde sea recibido por la puerta grande.

sábado, 16 de enero de 2010

VOLVER A SER NIÑOS

Cuando nuestros primeros padres tuvieron que abandonar el Jardín del Edén, podemos estimar que ya estaban propicios para emprender una aventura como la que les fue encomendada, eran niños en un sentido simbólico, porque no tenían experiencia, tenían una virginidad psíquica, y así, muy decidida a caminar, Eva le dijo a Adán: "vamos, tira pa´llá", como dice Antonio Alcántara, el de Sagrillas.

Hoy tenemos las enigmáticas palabras de Jesús, cuando nos advierte que sólo siendo niños podremos entrar al Reino de los Cielos, pero resulta que esto es una metáfora, Jesús nunca se expresó en forma directa, sólo nos dio pistas, lo cual ha sido el gran problema humano, porque no sabemos leer entre líneas, y si lo hacemos tenemos mucho riesgo de equivocarnos.

¿Qué es ser un niño? a los ojos humanos un niño es un ser vulnerable, inocente, puro, desinteresado...Bueno, depende, he visto bebes de un año arrebatándole un objeto a otro o llorando porque quiere algo que tiene otro, y niños más grandecitos manifestando discriminación, manipulación, y hasta un egoismo notable, aunque no lo hayan visto y aprendido en su casa.

Mi explicación es que los niños son simplemente seres humanos pequeños, con pulsiones internas de mayor o menor intensidad, que luego manifestarán como comportamientos del bien y del mal. Es por ello que hay un proverbio no sé de quién, que dice: "Educa al niño y no tendrás que castigar al adulto".

No creo que Jesús se refería a este tipo de niño, al que fuímos antes de los 7 años, porque si eso fuese así lograríamos ese estado de niñez, asumiendo la vida como adolescentes y luego asumiendo actitudes infantiles, con poses risueñas y superficiales, que parece no importarle nada, inmadurez que ya hemos visto bastante. Creo que la niñez a la cual alude Jesús es un estado que está por llegar, y para ello tendremos que alcanzar un estatus logrado a través del trabajo interno.

Recuerdo que una vez ocurrió un evento muy desagradable en la oficina, y una amiga con mucha más experiencia que yo, me dijo algo más o menos así: en la vida no es indispensable o valioso ser bueno, lo más importante es ser justo.

Nunca olvidé esa verdad, porque lo bueno puede aparentarse y suavizarse con gestos y palabras dulces, lo cual es hipocresía y deshonestidad; además, lo bueno depende de una atribución social y personal, podemos hacer una gran lista de cosas buenas para nosotros que seguramente serían consideradas muy malas para otros; en cambio lo justo no tiene equívoco, a cada quién lo que le corresponde, ese día pensé que de buenos estaría lleno el infierno, pero de justos se llena el cielo.

martes, 12 de enero de 2010

MI AMIGA HISTRIÓNICA


Mis tiempos estudiantiles fueron maravillosos, aprendí, disfruté, me trasnochaba para prepararme para los exámenes; los días de semana, sábados y domingos me resultaban iguales, porque siempre tenía que estudiar o preparar trabajos.


Pero la vida en residencia fue lo máximo, asumiendo la libertad o la autonomía por primera vez, lejos de la familia, para encontrar en aquellos recintos otras familiaridades que me eran desconocidas. Lejos del Jardín del Edén, pero siempre con Dios Padre al lado.


Tenía una amiga que además de compartir la residencia, estudiaba conmigo, tenía, y debe tener todavía, un carácter alegre, de esas personas que siempre tienen un comentario divertido, me enseñó un juego con cartas de póquer, y hacer solitarios, tocaba cuatro y cantaba "...Alma, corazón y vida y nada más...".


Mi amiga tenía muy buen humor y un histrionismo que asombraba (espero que todavía sea así, tengo muchísimos años que no la veo, ¡ojalá lea esto! si fuese así, sabrá que me refiero ella), nunca la ví enojada. Inventaba cuentos para excusarse ante cualquier olvido, un día se le olvidó devolverle un libro a una compañera y de pronto comenzó a contarle que no había podido llevárselo porque había ido a una discoteca y bailando kasachok, (una canción rusa que causó furor en Caracas), se había caído y estaba en reposo, y no sé cuantas cosas más.


Era un show, delante de nosotras inventaba cada cuento y teníamos que oirla, callar y reirnos de sus ocurrencias, un día nos contó que cuando era niña hacía muchas travesuras, formaba parte de una familia numerosa, y que cuando su padre le iba a pegar -porque esa era la costumbre- cuando veía venir aquella humanidad sobre ella se desmayaba, es decir, ¡se hacía la desmayada!, de inmediato la mamá salía en su auxilio y reprendía al papá por su brutalidad.


Se quedaba desmantelada en el piso y por más que la madre la movía y le daba masajes ella no respondía. Sales, alcoholados y al fin, la niña iba despertando, poco a poco abría los ojos y de inmediato los cerraba de nuevo y quedaba en otro letargo, (esto lo hacía cuando el daño que había causado era muy grande y suponía que el castigo sería severo también).


Gritos van, gritos vienen, agua de azúcar y al fin se recuperaba, de inmediato la madre le preguntaba cómo se sentía, y ella le contestaba con un susurro: "maal", a lo que su madre le preguntaba ¿qué quieres? y la actriz más notable de aquella localidad, contestaba:"una coliiiita". Es que los médicos aconsejaban, que a los niños enfermos le dieran líquidos y como éstos se resistían, transigían en que les dieran esa gaseosa llamada colita.


Cómo me hubiera gustado tener esa cualidad teatral, me hubiera salvado de unos cuantos castigos innecesarios, y encima, hubiera degustado ese líquido prohibido en mi casa, sólo permitido en fiestas y en convalescencia, pero es que con el arte escénico se nace y yo no era histriónica como mi amiga.

domingo, 10 de enero de 2010

ES HORA DE DORMIR, LLORO DESPUÉS


La megadiversa condición humana, no deja de sorprenderme, a la vez que me enseña; las respuestas de las personas ante las mismas situaciones nos hablan de la maravillosa pluralidad de opciones que tenemos en la vida. Y somos una humanidad predominantemente guiados por las pulsiones inconcientes, aunque parezcamos muy fríos o calculadores.


El afecto es un componente crucial, y así lo apreciamos en lo más íntimo, podemos hasta disimular nuestras deficiencias afectivas, pero cuando llega el momento de tener una relación de pareja, nos llega el momento de bregar con nuestros fantasmas más profundos; quizás sea la dimensión donde se nos exije mayores desafíos, a partir de la osadía de Eva de probar la manzana prohibida del Jardín del Edén.


En la residencia estudiantil donde viví los últimos años de mi carrera, conformábamos una población femenina de diversas edades, las más jóvenes, recién llegadas, las medianas y las maduras, a punto de graduarse. Estas últimas se sentían en la responsabilidad de aconsejarnos y prevenirnos de los peligros que significaba las salidas a discotecas con amigos y recién conocidos, por eso siempre lo hacíamos en grupo y con dinero en la cartera.


Sin embargo, había una que otra con una vida más privada, con novios formales que eran un modelo para muchas, porque se las veía muy felices y seguras de sí mismas.


Pero como no todo lo que brilla es oro, en algún momento ocurría que aquellos príncipes azules causaban la peor de las impresiones por haber sido infieles y descubiertos, lo cual causaba ríos de lágrimas en las afectadas, entonces rodeábamos a la chica, le proporcionábamos infusiones, incluso hasta la dueña de la residencia participaba con una palabra de aliento y yo me conmovía ante los estados depresivos que puede causar una separación inesperada.


Pensaba que a mí no me pasaría lo mismo, que llegaría a mí un hombre con todas las virtudes y lo imaginaba impecable.


Un día, este desagradable evento le ocurrió a una compañera que era muy alegre, muy divertida, nos contó su tragedia y lloraba a mares, eran momentos de solidaridad y todas estábamos conmovidas y enojadas con "ese bicho", callábamos y sólo le tomábamos las manos como si con ello le aliviáramos su dolor.


Nos contó todo, cómo descubrió la infidelidad, cómo lo confrontó y la respuesta que le había dado, "es que quiero a otra". Estando en este episodio, y después de mucho llorar, miró el reloj y se levantó de la cama de un salto, se sacudió el vestido, se secó las lágrimas, a la vez que decía: "¡son las 10, es hora de dormir, lloro después!", y se fue en medio de nuestra sorpresa, a entregarse a los brazos de Morfeo, para tomar aliento para seguir llorando el día siguiente.


Nunca pude seguir su ejemplo, para ello era preciso convertir mi alma en una tienda por departamentos, y yo, menos, que siempre viví mis experiencias como un todo.

LAS MATEMÁTICAS


Por extraño que parezca, el aprendizaje de las matemáticas ha sido uno de los sufrimientos más padecidos en la escuela venezolana, tal vez donde se afincó más el pase de factura por haber desobedecido en el Jardín del Edén. Salvo los preclaros estudiantes que entendían hasta una deficiente explicación, los números han sido la causa de mucha angustia, y digo que parece extraño, porque desde que nacemos estamos en contacto con lo poco, lo regular o lo mucho que tenemos, que nos dan o que se exhibe por todas partes.


Antes de entrar al primer grado de primaria, a los 5 años, mi mamá ya me había enseñado las letras, a escribir mi nombre -¡inocente, aquel controversial nombre, Eva!-, y a contar; eso me abrió un mundo maravilloso, contaba todo lo que veía, hay 3 señoras con 10 niños, hay 4 bicicletas, 2 de adultos y 2 de niños, compramos 1 pan para la cena, hay 8 manzanas verdes, 8 manzanas rojas...


Todo era objeto de mis cuentas, y lo más interesante de esto era que también estaba aprendiendo a discernir entre los objetos, a agruparlos según su naturaleza por categorías, lo cual haría muchos años después como socióloga, con las estadísticas de mis investigaciones.


La suma, la resta y la multiplicación fueron para mí pan comido, pero cuando llegué a la división comenzaron mis padecimientos, tal vez en lo más profundo de mi ser, dividir no combinaba con mi naturaleza.


Estando en ese pugilato mental, me ocurrió algo muy extraño, que hasta podría haber merecido un Guines, por más que la maestra me explicaba, yo no lograba entender aquello de: "8 entre 4 a 2, 2 por 4 son 8, al 8 pago", pero ¿qué cosa era esa? ¡parecía una invocación, un acertijo! la maestra se cansaba de explicarme pero repitiendo la misma cantaleta y yo no veía lo que veían y entendían los demás, hasta me parecían de otro planeta, sólo yo era terrícola, por más que atendía no entendía.


Agotada y desconcertada, consciente de que no sabía aplicar aquel atormentador mantra, entré al examen dispuesta a recibir un soberano cero en aquella ristra de divisiones que me pusieron, pero, en un arranque de no dejarme vencer, no entregué la prueba en blanco, sino que me puse a rellenar todos los espacios de las divisiones sin orden ni concierto, y ¡las acerté!, había colocado en cada lugar el número correcto, aunque lo había hecho al azar, tirando números aquí y allá, tal vez en una manifiesta actitud de protesta, porque recuerdo lo molesta que me sentía.


Fuí la primera sorprendida, había logrado algo más extraordinario que los demás, y la maestra me felicitó porque había entendido las divisiones AL FIN.