jueves, 26 de abril de 2012

EL SENTIDO VERDADERO DE LA AMISTAD


En días pasados una linda y muy querida amiguita (OJO: en Venezuela los diminutivos deben interpretarse como superlativos) de la capital mexicana, con un nombre hermoso: Yubicela, me hizo una propuesta, hacer un post sobre: EL SENTIDO VERDADERO DE LA AMISTAD; de inmediato le di una respuesta, la cual quiero ampliar en esta ocasión.

Me hizo preguntas interesantes: “Cuál es el concepto de amistad en estos tiempos de falta de valores? ¿Aún están en uso la lealtad, el respeto y honorabilidad o son simplemente palabras que han quedado olvidadas en el diccionario? ¿Es factible la amistad entre hombre y mujer? ¿Qué papel juega la conveniencia personal en la amistad? ... En fin... el tema es extenso usted lo sabe mejor que yo, de eso estoy segura, se lo dejo en el tintero”

Vamos a empezar por decir que la amistad tiene un sentido vital en la existencia, es la expresión de nuestras extremidades afectivas que trascienden el círculo familiar; los amigos son la familia que escogemos, y la manera cómo nos ponemos en contacto con la sociedad.

En la Carta Natal, o astrológica está contenida en la casa Nº 11: “La casa once describe cómo nos relacionamos con amigos, benefactores y maestros - gente que nos desea el bien o de quienes podemos aprender. También nos muestra en esos roles. Esta casa muestra cómo nos relacionamos con la sociedad en que vivimos.” Astrodienst.

La amistad, como muchas otras ideas o construcciones mentales, forman parte del bagaje de valores que poseemos como tesoros, y que suponemos son la garantía de buenos momentos en la vida. Son notables los incentivos publicitarios, e incluso el tiempo personal que le dedicamos al tema, con lo cual suponemos estar contribuyendo favorablemente sobre la conciencia de quienes nos escuchan. No sería el caso de Yubicela, ella quiere saber sobre el tema para su propia riqueza, es algo que la ha estado rondado en los últimos días, y desea ampliar sus criterios.

Pues yo la felicito, la Amistad, es una relación que parte de nosotros hacia los demás, sin embargo, como asunto social, es un concepto que valoramos en sentido contrario; cuando hablamos de amigos, nos referimos casi siempre a los demás porque se refiere a lo que esperamos recibir del otro, nos ubicamos preferentemente en la actitud receptora, en lugar de la actitud proveedora.

Esto me lleva a muchos años atrás, cuando vi una escena de una serie televisiva llamada: FAMILIA; se trataba de una familia residenciada en Pasadena, California, USA, el lugar donde realizan La Feria de las Flores, el primero de enero de cada año. Era una pareja con tres hijos, la mayor ya casada, un joven talentoso y sensible, y una chica adolescente con sus inquietudes; se trataba de una familia correcta, sana, equilibrada, enfrentando un mundo externo con problemas.

En una ocasión el joven se encuentra envuelto a la situación de un amigo con muchos problemas, a quien detiene la policía, sin que tenga los medios para defenderse. La madre al ver que su hijo está interviniendo a favor del detenido, le advierte que ese chico es peligroso que no le conviene su amistad, y que en definitiva ese muchacho no es su amigo, que qué espera él al estar metido en los problemas del otro. Con mucha seguridad y argumentando su posición, el joven le da una respuesta a la madre que nunca olvidaré:
“No mamá, yo no lo estoy ayudando por el amigo que él es,
sino por el amigo que soy yo”

Tal argumento me hizo ver la cosa desde el ángulo correcto, no podemos resolver nada en el mundo interno del otro, lo único a que tenemos acceso es a nuestro propio mundo interno, y es allí donde se realiza el trabajo más hermoso de la vida.

El personaje en cuestión debió sentir un llamado especial por su amigo, para poder ayudarlo sin esperar nada a cambio, y soy consciente de que esto no se puede hacer con todas las personas, a menos que nos dediquemos a la labor social como sistema de vida.

Hay una famosa expresión que siempre me asombró: “Mi mejor amiga”. Tener una mejor amiga requiere de un largo proceso de evaluación, y depende de su comparación con las demás. No sé si esto es útil, porque pudiera ser hasta un chantaje, si tengo una mejor amiga, ella tiene que ser impecable, y eso ya no es amistad, sino extorsión. 

Percibo que la amistad es un tema que ha sido excesivamente enaltecido, y tal vez se debe a lo difícil que resulta el dar, y quien da lo consideramos como alguien especial; sin embargo, paradójicamente, siempre estamos esperando del otro. Atribuir a las personas dones fabulosos, enaltecer un concepto de manera abstracta podría dejarnos vacíos en lo concreto, porque estamos poniendo dones donde no los hay. Para mí la amistad es bonita pero primero está el ser humano con sus debilidades.

Lo bueno del asunto, es que casi siempre escogemos a nuestros amigos, y lo hacemos por impulsos del inconciente, es decir, gente que se nos parece, que nos refleja, que piensan y sienten como nosotros, que tienen aficiones parecidas o hasta idénticas, así es que al menos hay cierta garantía de afinidad.

La amistad está basada en el amor, y el amor en este mundo está medido por la reciprocidad y la expectativa. Las relaciones se fundamentan en un intercambio de cosas y de afectos, y cuando esto falla ocurren las decepciones. Las personas son personas y aún las amigas son personas, endiosarlas conduce inevitablemente al desengaño. La amistad es una bella creación humana, no hay amistad verdadera y amistad falsa, si es amistad es verdadera, si es falsa no es amistad, sino hipocresía. Esta relación está basada en experiencias gratas, en apoyo e intercambio, y en soportes afectivos en momentos de crisis.

Sin embargo, llega a mi mente el recuerdo de cosas que he visto, la amistad algunas veces se oscurece, se debilita, precisamente por la ayuda del otro, personas que ante una situación desventajosa se sienten humilladas por no poder evitar su condición desvalida, y al ser ayudados, en lugar de agradecidos, se sienten resentidos, y se convierten en adversarios gratuitos de los que fueron "sus" amigos, de quienes los apoyaron, les dieron alojamiento y soporte material. Es cuando vemos el ego inflado, cuando ni las adversidades pueden con la fuerza del orgullo, para ponerlos de hinojos y que sientan la gran virtud  de la humildad, con la cual darle brillo a su alma.

¿Cuál es el concepto de amistad, en estos tiempos de falta de valores?

La excesiva penetración de la informática en la vida cotidiana, ha cambiado los criterios con los cuales se relaciona la gente, hoy el intercambio cara a cara ha cedido al intercambio virtual, y eso ha marcado menos riesgos, y un incremento del intercambio simbólico. Las personas “establecen amistad”, con extraños, comparten pareceres, se ayudan mutuamente y no se conocen en persona. Eso mismo está pasando con los amigos de carne y hueso, no tenemos tiempo para un encuentro real, y los sumamos a la lista de amigos virtuales.

Esta nueva manera de relacionarnos, es más una nueva forma de comunicación, que una relación, en la cual sólo utilizamos palabras y fotos; aquellos mensajes que no sólo eran verbales sino también de un lenguaje corporal, que nos hablaba y comprendíamos por el brillo de los ojos, es cosa del pasado, a menos que se trate de compañeros de trabajo y de estudio.

Tal es la situación, que inevitablemente los riesgos han cambiado, los roces se han minimizado, porque la amistad no es en presencia sino a distancia. Sin embargo, el concepto sigue intacto, se valora la solidaridad, la confianza, la empatía, la fraternidad, la lealtad, la honestidad, la sinceridad y lo más notable: la gratitud.       

Parece que estamos hablando de gente muy fina, gente noble, justa, muy elevada, gente aplomada que mide las consecuencias de sus actos. Por eso, un amigo puede ser cualquier persona desconocida, que en un momento dado actúa de manera leal. En este caso no es preciso la dimensión temporal de la relación, sino el acto amistoso. He tenido muchas vivencias como ésta, encontrarme con extraños que dan ayuda incondicional, manifestando su enorme calidad humana.

Entonces, bien pudiéramos ampliar el alcance de la amistad, y sacarlo de los límites de la intimidad y la relación cerrada, como solemos apropiarnos de nuestros amigos, y extender la amistad a todos quienes sienten respeto por los demás. Solemos excluir a la gente que no nos gusta, cuando decimos: "Ese no es un amigo, es un conocido". Esto me divierte porque podría sugerir que los amigos son desconocidos, o súper conocidos, lo cual es un albur.

¿Aún están en uso la lealtad, el respeto y honorabilidad o son simplemente palabras que han quedado olvidadas en el diccionario?

Creo que estos conceptos, siguen vivos en determinadas personas y se han desvanecido para otras, la vida frenética de hoy impide que las relaciones amistosas se funden en contactos directos, y ya la lealtad no es tan útil, sino la cantidad de veces que te mando un mensaje electrónico. El respeto te lo puedo manifestar con un adecuado uso del lenguaje y con contenidos agradables; la honorabilidad es más difícil expresarla por vía electrónica.

Sin embargo, no podemos asumir que en el pasado la amistad era una relación impecable, lo que podemos decir, es que la vida se centraba en relaciones directas y era más fácil establecer rangos o escalas de amigos, tanto que aparece la categoría de “Mi mejor amiga”. Además, en el reciente pasado, el control social y las normas religiosas tenían más fuerza que en la actualidad, por lo cual, daban una apariencia de amistad legítima.

¿Es factible la amistad entre hombre y mujer?

Muy factible, hay un dicho que dice: “Un amigo es aquel hombre maravilloso, simpático, con quien nunca se me ocurriría irme a la cama”, y de esos hay muchos.

Creo que aquella imagen del macho que ve en toda mujer un prospecto sexual, ya se está desdibujando. La libertad sexual ha proporcionado cierto sosiego al respecto, aunque varía de una cultura a otra.

¿Qué papel juega la conveniencia personal en la amistad?

La amistad va sobre ruedas cuando se trata de compartir la diversión, o cuando se requiere apoyo moral, ayuda factible, pero cuando se trata de esfuerzos mayores, compartir espacios físicos, o se trata de ayudas materiales, la cosa se pone seria. Hay un dicho que dice: "Amigo el ratón del queso", una buena manera de expresar la desconfianza hacia los demás, pero también una manera de decir: "Yo no soy confiable."

Todos debemos proteger nuestra integridad y sólo que estemos frente a un reto de vida o muerte y que podamos hacer efectivamente algo por otra persona, en otros casos, se ponen en evidencia nuestros intereses. Creo que nunca un amigo debe exigirte total entrega, eso lo das tú, la amistad es algo que se exige a uno mismo, no la debemos exigir en los demás, cada cual es como es, debemos aceptarlos como son, pero, no ser tan tonto de confiar si sabemos que no son íntegros.

La confianza es la base de la amistad. CONFIAR es la certeza de que la otra persona haría lo mismo que yo en las mismas circunstancias, le puedo confiar a Maya, nuestra perrita, a alguien que sienta las mismas emociones y tenga los mismos criterios que yo tengo, es decir confiamos en quienes se parecen a nosotros, pero, como somos diferentes hay gente confiable en ciertas cosas y en otras no, hay gente que puede cuidarme mi mascota pero que no sabe ayudarme en una crisis de llanto, hay gente que nos ayuda en un problema económico y que no le puedes confiar un arroz en la hornilla. Así somos de complejos, el asunto es conocer las capacidades de los demás.

Este es un asunto peliagudo, todos tenemos intereses que proteger, y espacios inviolables, y todos también podemos cometer abusos a cuenta de la amistad. Mantener el límite sano es una obra de filigrana, por eso el dar a veces se torna en un acto de desapego, de amor incondicional, dar sin esperar retribución. Saber cuándo una persona es honesta y responsable, ante un préstamo de emergencia, es difícil por no decir imposible.

Lo que suele ocurrir es que la amistad nos vela cualquier precaución, y a veces por no ser prudentes podemos ser víctimas de engaño y abuso. Lo que he podido apreciar en las nuevas tendencias de crecimiento personal, es el desarrollo de la asertividad, a través del uso de la palabra explícita, establecer conversaciones claras, sin tapujos, a fin de establecer las condiciones que protegen la conveniencias personales. En estos ámbitos la amistad no es excusa para no protegerse.

Esto echa por suelo la visión romántica de la amistad, que consiste en la aromática idea de entrega mutua, que no permite análisis ni cálculos. Este modelo ha causado no pocos problemas y muchos “amigos“ del pasado se transforman en enemigos, casi gratuitos, por falta de una sana comunicación, y de un explícito acuerdo.

Creo que la amistad no es excusa para saltarse protocolos convencionales, por eso es que sabiamente se dice: “Cuentas claras conservan amistades”. La mayor expresión de respeto que podemos darle a un amigo es demostrarle que lo creemos capaz de auto-ayudarse y que nuestro apoyo es eso, apoyo, no abuso, y ello se logra hablándole con claridad, y certificar que la comunicación ha sido comprendida. Cabe destacar que la amistad es análoga a la relación de pareja, son asociaciones que requieren comunicaciones claras, y que por falta de ellas hemos vivido tragedias que pagamos con excesivos inversiones emocionales, que no hubieran tenido porqué ocurrir, de haber sido asertivos y haber establecido sustentos prácticos desde el comienzo.

Así como el amor romántico, en el cual todo es tácito, casi mudo, ciego e inexacto, la amistad también ha estado encerrada en una concepción santificada, sin contar con el hecho de que quienes integran esas sociedades son seres de carne y hueso, que al comienzo actúan como marionetas emocionales, y luego cuando ya les pasa el encantamiento, ya están comprometidas con las consecuencias naturales de una pasión desbordada. 

Hoy en día ni siquiera las relaciones de pareja se deben dejar al devenir espontáneo de la vida, hay infinidad de autores que aclaran la necesidad de tomar control sobre lo que significa un compromiso amoroso tan involucrado, que implica relaciones con el dinero, la convivencia, la paternidad, el sexo, podemos decir todo lo más valioso en la vida de una persona.

Creo que hacer amigos es cosa de evolución personal, porque una persona elevada encuentra amigos en cualquier lugar, no porque el otro sea amigo, sino porque la persona es la amiga, es decir, no espera nada del otro, sólo se relaciona y en la relación aunque sea de minutos, como cuando hablas con alguien en El Metro y le das apoyo por algo, o conversas de cualquier cosa, establece un vínculo sincero y empático.

Cuando valoramos a los "amigos" sólo por una lista de virtudes estamos mal, porque estamos exigiendo del otro condiciones para recibirlas nosotros, desconociendo las debilidades que naturalmente existen en todos; por fortuna los amigos son personas que se nos parecen, y eso ayuda a la convivencia.  

No debemos exigir una pureza total a alguien más, y tampoco debemos ser tan tontos de confiar en otra persona nuestras más profundos tesoros, si al menos no tenemos cierta información sobre ellas. Para mí, la amistad es una disposición humana basada en un sentido de solidaridad hacia los demás, aquella persona que respeta la vida del otro, aunque no te conozca, aquella persona que tiene una actitud favorable es amigable, en ella se puede confiar; pero amigo no es un compinche para hacer daño a otros, esos son secuaces.

La amistad es un asunto vital y misterioso, ponerle etiquetas lo desvirtúa. Yo sólo la defino como una actitud favorable hacia los demás, que suele ser más intensa con los allegados, pero que no discrimina a los extraños.

Como conclusión podría simplificar el asunto puntualizando que la amistad es una consecuencia de la calidad humana, espiritual y ética de las personas, y con estas condiciones establece relaciones sustanciosas, sin que medie la posesividad sobre el otro; mi propuesta es sacar la amistad del nicho cerrado donde la metimos, despojarla del sectarismo afectivo, ampliarla como una energía que nos une, que se dinamice entre nosotros y que no nos haga imprescindibles. 

Eso es lo que dice Roberto Carlos, la amistad extensiva al mundo, porque ya son tiempos de abrir los brazos y conectarnos con la luz del alma humana:

 

viernes, 20 de abril de 2012

LA LACTANCIA MATERNA


En anterior ocasión toqué el tema de los productos alimenticios industriales  y su impacto sobre la salud en los últimos tiempos; es un tema complejo, porque toca criterios médicos, gustos, tradiciones, hábitos, religión, moral, modo de vida, actitudes modernizantes, y como en todos los casos privados, el libre albedrío.

La lactancia materna está inscrita en las mismas dependencias, cuando la madre se vio en el escenario del trabajo fuera del hogar, dejó de lactar, aunque ya contaba con un mercado de fórmulas lácteas para recién nacidos.

Muy pronto se impuso el tetero, el cual facilitó la atención al niño por parte de cuidadores distintos a los padres.

Hoy se alzan voces que llaman a la restitución de la alimentación materna, que van desde un moderado rescate de ésta, un mínimo de seis meses, hasta la más fanática idea de mantener al hijo amamantado hasta siete años, o hasta la edad que el mismo niño decida, a manera de cierre de un ciclo natural. El argumento central consiste en que la lactancia materna no sólo es alimento físico sino emocional, que restituye el impacto que produce el nacimiento, la separación, la salida del vientre materno y otras afecciones producidas en el nacimiento. 

Llama la atención el planteamiento extremo, que sugiere un amamantamiento tan elástico como inconveniente, a menos que este sistema esté pretendiendo como objetivo ulterior, que la madre se quede sólo con un hijo, ya que de tener al menos tres hijos, serían como mínimo veintún años de lactancia materna, cosa muy difícil de sostener, a menos que se volviera a la sociedad agraria.  

Si esto es así, y aún contando con el hecho de que los fenómenos socio-psicológicos son resultado de muchos factores, vemos que a propósito de las sociedades agrarias, muy reglamentadas por rigurosas disciplinas y un control social bastante notable, la alimentación materna no tenía excusa para ser suprimida, era la manera de sostener al bebé, y en muchos casos se extendía hasta mucho después de que niño caminara y hablara; esto, que formaba parte de la tradición, podía significar para las propuestas actuales, que aquellas generaciones que se iban formando, estaban sustentadas en una relación afectiva sólida, por el efecto que implica la relación emocional que se produce cuando un niño es acariciado y alimentado directamente del seno materno. No obstante, llama la atención que en esas sociedades eran notables los problemas de relaciones, agresividad, machismo, irresponsabilidad paterna, y otros comportamientos humanos que estaban muy lejos de ser el efecto benefactor de un contacto tan íntimo y sustancial, como el que se supone que resulta de la lactancia materna.

La manera violenta como emergió la sociedad urbana disminuyó y hasta acabó con esta práctica ancestral, ocasionando una nueva manera de relación madre hijo, cuyas consecuencias hasta los momentos no se han investigado científicamente. No conocemos los efectos de ese cambio en el comportamiento y en la estabilidad emocional del ser humano, o al menos en la condición afectiva de los hijos que no recibieron dicha alimentación.

Por otra parte, y sin que afirme que esto tenga relación con el tema, pero hemos podido observar la incidencia cada vez más notable de hombres jóvenes, (que tal vez ya no recibieron lactancia materna), otrora irresponsables con su deber paterno, que se han ido incorporando cada vez más al compromiso afectivo con sus descendientes y pareja, sin que medien diferencias entre los diversos sectores de la sociedad.

Es curioso que una práctica rural tan arraigada haya producido tan poco impacto en los afectos, en las generaciones que fueron amamantadas y de las cuales surgieron comportamientos emocionales insanos, de todo tipo. Por contraste, hoy estamos presenciando en las grandes ciudades, casos notables de hombres jóvenes que solicitan la custodia de sus hijos después de un divorcio.

Sobre el tema tenemos un buen artículo que exponen en El Blog alternativo, sus autores Ángel González y María del Mar Jiménez, cuyo título es: Otra crianza y otro mundo es posible. Mis 15 acusaciones.



http://www.elblogalternativo.com/2008/11/22/otra-crianza-y-otro-mundo-es-posible-mis-15-acusaciones/


Después de leer con detenimiento estos planteamientos, en cuyo discurso se hacen obvias acusaciones a una sociedad que, paradójicamente, deviene de personas cuyas familias eran tradicionales y cuyas madres amamantaban, ¿cómo es que habiendo sido amamantados, hemos producido una sociedad tan desmadrada? Si la lactancia es garantía de algo, lo cual comparto, no es precisamente de un correcto proceder, y la prueba la vemos en lo que ocurre hoy, somos una sociedad madura de amamantados y sin embargo, hemos creado una sociedad caótica.

Creo que la lactancia materna es un regalo de Dios, para la madre y el hijo, pero hay que saberla realizar y apreciar en su justo valor. En los últimos tiempos la lactancia materna se ha tornado en una especie de reivindicación feminista, al punto de manifestarse hasta en lugares públicos, como en el Metro, medio de transporte absolutamente inadecuado para un evento que merece respeto y privacidad; se ven muchas mujeres dándole pecho a su hijo en medio de condiciones insalubres, tensiones y hasta peligro de accidente, pero las mujeres se han llenado de brío y hasta con agresividad y reto se sacan los senos delante de todos, y nos hacen partícipes de un espectáculo, que bien merece un mejor escenario. 

Amamantar no es un acto mecánico, es un acto sublime, de quietud, de amor, de privacidad, de sosiego, de compenetración, pero lo que están haciendo estas madres en la calle es envenenar al bebé, no hay contacto sino empujones, gritos, y cuanta barbaridad ocurre en un lugar público y repleto de gente; eso no es amamantar, eso es traspasar una energía dañina.

Es preciso revisar las necesidades del bebé y de la madre, y poner en la familia el centro de los acontecimientos que generarán la sociedad futura, creo que el tipo de sociedad que somos responde a muchos factores, condiciones e incluso a aspectos que no tenemos manera de evaluar, porque son intangibles. Sin embargo, llamar la atención sobre el problema es un primer paso, el segundo paso sería valorar la calidad de lo que se hace, y me remito a esa leche contrariada que las madres del Metro le están suministrando a sus bebés, creyendo que están haciendo una gracia y lo que pueden lograr es un hijo enfermo, ansioso.

La leche materna no es buena SÓLO porque es materna, puede ser mala dependiendo de la calidad de vida, alimentación y situaciones emocionales de la madre, entonces no es barata, es cara, porque requiere condiciones ambientales y económicas que muchas mujeres no poseen, he visto cómo madres mientras amamantan en el Metro empujan y regañan a sus otros hijos pequeños, que no pueden valerse por sí mismos en medio de tanta gente apretujada. Este comportamiento es resultado de ideas repentinas que oyeron en alguna parte, que las impulsan a realizar un comportamiento incorrecto. Así como esto, hay muchas otras actitudes aisladas, que no tienen un soporte filosófico serio.

Presiento mucha culpa en la sociedad, y ahora la que cargará con la solución seguirá siendo la mujer, la que se debate entre los extremos que la sociedad le impone, como conejillo de indias, la única que ha dado pasos para un cambio y ahora después que cambiamos, no nos gusta lo que hemos obtenido, y en consecuencia, tenemos que cambiar otra vez. ¿De qué se trata este estira y encoje, se trata de un juego de cambios que se dan cada cincuenta años?.

No creo que este gran dilema esté en manos sólo de la mujer, también está en manos del hombre y de las instituciones; ese ha sido el fallo, la distancia entre los sexos y la desconexión con el sistema social imperante, el cual impuso exigencias aceleradas que la mujer tuvo que asumir, a espensas de la calidad de vida de todos los miembros de la familia.

LO QUE ENTRA POR LA BOCA…


 
No hay quien pueda rebatir el criterio de que una sana alimentación es parte de la garantía de una buena vida, y esto pasa por optar por una dieta balanceada, lo cual significa variedad, correcta combinación, cuidado con las proporciones y con el horario.  Nada fácil en un mundo que ha transformado el concepto alimento en “cosa que se introduce por la boca”. 

Comer y alimentarse son cosas distintas, el placer de comer se ha establecido con una fuerte connotación social, cualquier encuentro o celebración nos lleva al restaurante casi a diario; es una manera de recrearnos, de compartir y relacionarnos.

Cuando se trata de hacer el mercado, la mayor parte de los estantes de los supermercados están repletos no de alimentos, sino de cosas que se introducen por la boca; variedad de productos azucarados, con ingredientes tóxicos para conservarlos, colorantes y envolturas llamativas, que hacen efecto en el disfrute y en la satisfacción inmediata, en contra de la salud.

Consecuencia de esto, un creciente padecimiento de sobrepeso, y considerables niveles de obesidad, todo ello asociado a diabetes, problemas con la tensión y colesterol, cansancio, insomnio y baja autoestima, entre otras. Lo interesante del caso es que ante este desenfreno, y en contraste con la publicidad que valora la estética corporal,  se ha producido un opuesto muy alarmante, la bulimia y la anorexia. Todo concatenado.

Por doquier se ofrecen desde fórmulas mágicas para resolver el problema, hasta “rigurosos” procesos de recuperación, digo rigurosos porque ir del desastre a la cordura requiere mucha rigurosidad. Por supuesto, esto pasa por integrar otras causas del sobrepeso, el sedentarismo, el estrés, -factor que hace dar muchos viajes a la nevera-, y el cambio de conceptos y creencias sobre el alimento como diversión o recreación, basta ver la gigantografía que se ha creado con las cotufas y las gaseosas en las salas de cine, sin decir que las cotufas sean dañinas, pero en todo caso, es un exceso.

Esta situación ha polarizado los puntos de vista y han emergido diversos planteamientos alimenticios que rechazan el consumo de químicos, carnes, lácteos, productos refinados y otras fórmulas complejas, porque hasta nos ha llegado un sistema de la medicina ayurvédica que asigna colores a los alimentos e indica el horario de su consumo.

El asunto no es aislado, es preciso entonces, reconocer los factores sociológicos que han propiciado un fenómeno, que afecta a gran parte de la población que comparte la cultura occidental. 

La industria de alimentos procesados, vino a “resolver” un fenómeno crucial que cambió los hábitos de vida de la sociedad, por la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa; la madre ausente del hogar requería una producción de “alimentos”, que sólo requieren ser destapados y últimamente sólo introducidos en el micro ondas, esto a su vez resuelve el problema del poco tiempo disponible. Esto no se quedó allí, se generó un gran comercio con el azúcar, la harina de trigo y gaseosas, el comercio de la chuchería y productos azucarados que dan energía rápida y dan placer al gusto y calma la tensión momentáneamente.

A fines de los años sesenta, participé en una gran investigación realizada en los hogares del cinturón urbano que rodea la ciudad de Caracas, realizado por el Centro de Estudios del Dasarrollo (CENDES-UCV), denominado EL ESTUDIO DE CARACAS, el cual reveló cómo las madres, a diferencia de tiempos pasados, proporcionaban a sus hijos gaseosas para el almuerzo. Un cambio sorprendente de hábito, ya que estos líquidos eran usuales básicamente en festejos. La gaseosa se convirtió en producto de consumo diario, lo cual ha traído una seria incidencia de diabetes en niños y adolescentes. Luego, y para rematar la agresión estomacal, apareció el negocio de la comida rápida, que los padres usan incluso, para regular el sistema de premios y castigos de sus hijos. 

En los años cincuenta esto era impensable, al menos mis padres no consentían comer fuera de casa, las chucherías eran cosa de fiestas, estaban pendientes del cuidado dental y de la restricción moral: un exceso de satisfacciones hace a la persona irresponsable. La diversión y recreación tenía su espacio, y con la alimentación no se jugaba.  A los ojos de quien mira hoy, podría parecer excesivo, sin embargo, lo refiero para destacar el violento cambio de valores, que la sociedad venezolana experimentó en tan poco tiempo; un fenómeno urbano que impactó en todos los aspectos de la vida cotidiana, la alimentación es apenas uno de ellos.

Esto ha generado todo un cambio actitudinal, con el cual el consumidor poco reflexivo se siente protagonista de un fenómeno vanguardista, lo cual favorece el uso irrestricto de la tecnología en todas sus manifestaciones. Este tipo de consumo oral, es inobjetable para mucha gente, y sólo se enteran de sus efectos nocivos cuando se enferman y los médicos les prohiben seguir con la dieta irrestricta que venían llevando. Pocos se dan cuenta que la salud y la dieta están relacionadas y muchos asumen la dieta sana sólo durante la convalescencia.

“Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento” Hipócrates

Muy lejos estamos de asumir este decreto, tan sabio y antiguo como difícil en estos tiempos, porque para hacer un buen mercado, es necesario informarse y manejar conceptos muy precisos para poder elegir los escasos productos sanos que ofrece el supermercado.

Si esta problemática hay que tomarla en serio, no menos serio es la pérdida de la lactancia materna, todo cayó por el mismo desfiladero, la madre salió de casa muchas veces obligada por la falta de padres responsables. La familia se transformó.

La alimentación tiene un propósito, la salud. Una adecuada nutrición es la base de un cuerpo saludable, en cualquier edad.

Hemos hecho un traslado hacia un tipo de organismo físico que se ha defendido de los agresores externos, adaptándose a ellos, a cada instante complejos procesos orgánicos se dan dentro de nosotros para procesar, asimilar y desechar lo que comemos. Hoy sí podemos decir que hay cosas que entran por la boca, que sí nos contaminan, a diferencia de aquella época cuando Jesús impostaba con sus verdades a los gentiles y fariseos.


jueves, 19 de abril de 2012

SUSPIROS DE ESPAÑA

"Quiso Dios, con su poder...", así comienza un conocidísimo pasodoble, compuesto por el Maestro Antonio Álvarez Alonso (1867-1903), quien lo creó en 1902 como género militar, una marcha de paseo de la Real Infantería, el paso doble, y cuyo título se lo atribuyó en honor a unos dulces de avellanas caramelizadas llamados Suspiros, que hacían en una pastelería llamada España. Así debieron de gustarle tales delicias, que bautizó su partitura como la obra culinaria del lugar.


Sobre su letra se han creado versiones, que han enriquecido su legado y que se esparció impoluto por lejanas tierras, para sembrar con sus acordes, un vínculo que inevitablemente bullía en la sangre hispana, que recorre las venas de muchos americanos. Con abuelos españoles, de niña tuve familiaridad con su música, comida y sus costumbres, y presencié la carga emotiva de quienes lejos de su España, se regodeaban en sus recuerdos, historias, anécdotas, que tenían como telón de fondo esta melodía.

El horror de la guerra los hizo abandonar sus tierras, para sembrar nuevas raices muy lejos. En Venezuela las puertas estaban abiertas, se apreciaba la vocación laboral de los peninsulares, quienes rápidamente pudieron reconstruir su vida, se mezclaron con los criollos, fundaron sus familias y disfrutaron de un clima que les aseguraba una eterna primavera.

Su sentido tema, alude al Génesis bíblico, el Paraíso perdido; alude a Eva, mujer y madre primigenia, creada por el Padre en un rapto de amor y gran creatividad.

Es un himno que habla de separación, y para muchos de renuncia, los que nunca volvieron. Un himno que cantan los emigrantes, retomada en la película SUSPIROS DE ESPAÑA, protagonizada por Estrellita Castro, en 1938. Le cantaba a quienes por causa de la guerra civil, se vieron obligados a escapar de su Paraíso, su terruño, su España, por eso habla de desarraigo, de dolor profundo, de incertidumbre, de quienes zarparon apresurados cargando como equipaje sus esperanzas, sus músculos para el trabajo y sus ideas de adaptación. Dejaron espacios físicos y se llenaron de recuerdos y melancolía. 
 http://www.youtube.com/watch?v=SyUr1XdwACE&feature=related
Quiso Dios, con su poder,
fundir cuatro rayitos de sol
y hacer con ellos una mujer.
Y al cumplir su voluntad,
en un jardín de España nací
como la flor en el rosal.
Tierra gloriosa de mi querer,
tierra bendita de perfume y pasión:
España, en toda flor a tus pies
suspira un corazón.
¡Ay de mi! ¡Pena mortal!,
porqué me alejo, España, de ti.
¿Por qué me arrancan de mi rosal?
Quiero yo volver a ser
la luz de aquel rayito de sol
hecho mujer
por voluntad de Dios.
¡Ay, madre mía!
¡Ay! ¡Quién pudiera
ser luz del día
y al rayar la amanecida
sobre España renacer!
Mis pensamientos
han revestido
el firmamento
de besos míos;
y sobre España,
como gotas de rocío,
los dejó caer.
En mi corazón,
España, te miro,
y el eco llevará de mi canción
a España en un suspiro
Como ocurre con las excelentes producciones, este pasodoble, cuenta con otras versiones, una de las cuales amplía el tema migratorio, veamos a Plácido Domingo:
http://www.youtube.com/watch?v=Cnmt_eLqrbY&feature=related

Siento en mí, triste emoción.
Me voy sufriendo lejos de ti
y se desgarra mi corazón.
Nunca el sol, me alegrará.
En el vergel de España, mi amor,
como una flor siempre estará.
Dentro del alma te llevaré,
cuna de gloria, valentía y blasón.
España, ya nunca más te he de ver.
De pena suspira mi corazón.
Si con el viento llega a tus pies
este lamento de mi amargo dolor,
España, devuelvelo con amor,
España de mi querer.
Siento en mí, triste emoción.
Me voy sufriendo lejos de ti
y se desgarra mi corazón.
Nunca el sol, me alumbrará.
Ya nunca más tu suelo veré,
lejos de tí, de pena moriré.
España mía, ya no te miro.
Tú eres mi guía.
Por ti brotan mis suspiros,
tú eres toda mi alegría.
De noche y día yo no te olvido.
Ay, quien pudiera,
ay quien volviera.
Qué no daría
por mirarme, patria mía,
en tu cielo azul.
En mi soledad
suspiro por ti.
España, sin ti me muero.
España, sol y lucero.
Muy dentro de mí
te llevo escondida.
Quisiera la mar inmensa atravesar,
España, flor de mi vida
Una tercera versión, letra del cantor Dyango, muy poética, más amena, se deleita en la obra del Creador, que habla de Eva, mujer moldeada por Dios, hecha de "fuego y rayos de sol", esculpida de "junco y miel, de caricias hizo su piel, de isla y volcán su corazón...Alma de madre, primeriza en placer"..."Penas de estatua que con lágrimas de cera, aprendió a llorar". 

Hermoso texto que evoca la primera vez, el punto de partida, la pureza del inicio, el legado ancestral, tan cerca y tan lejos. Gracias a estos artistas de la inspiración y la melodía, nos damos un placer que expande nuestra imaginación y nos impulsa hacia un mundo subjetivo que nos llena el alma.

 http://www.youtube.com/watch?v=_59tOefrlpY


Quiso Dios, con su poder
jugar con fuego y rayos de sol
y hacer con ellos una mujer.
La esculpió, de junco y miel,
y de caricias hizo su piel
de isla y volcán su corazón.
Cuerpo de dunas cerca del mar,
alma de madre primeriza en placer.
La voz de la guitarra al cantar
suspira sin querer.
¡Ay, Señor! ¡Dime quién es!
Mujer que vuelve loco al amor,
mujer de la cabeza a los pies.
¡Ay, Señor! ¡¿Quién serás tú?!
Dorada y reina en el interior,
¡roja y olé! por el norte y el sur.
¡Tierra del trigo!
¡Sierra de peñas!
Sueño contigo,
y aunque no sé con qué sueñas,
sé que quieres navegar.
Esa mirada
aventurera
guarda entre lluvias
de primavera
penas de estatua
que con lágrimas de cera
aprendió a llorar.
Y yo puedo ver
en cuanto te miro
pasar toda tu historia de mujer
tan solo en un suspiro.
¡Ay, Señor! ¡Dime quién es!
Mujer que vuelve loco al amor,
mujer de la cabeza a los pies.
¡Ay, Señor! ¡¿Quién serás tú?!
Dorada y reina en el interior,
¡roja y olé! por el norte y el sur
 No podía faltar la extraordinaria interpretación sinfónica con castañuelas:
http://www.youtube.com/watch?v=wsc5NXNliTY

jueves, 12 de abril de 2012

EL HIJO NO DESEADO


Llegando a la mayoría de edad tuve conocimiento de una afección muy dañina que se adquiría en el vientre materno, que radicaba en el hecho de haber sido concebido sin ser planeado, no haber sido deseado por los progenitores y en consecuencia, haber sido notablemente rechazado. Es una situación que ocurre, aún cuando tenemos acceso a los métodos anticonceptivos; bien por mal uso o porque no garantizan riesgo cero de embarazo, y en ello tal vez radica, la incisiva dolencia de tantos seres en el mundo que pudieron no haber sido concebidos.

Esta afección se hace más severa, si ese no deseo se incrementa con un sentimiento de rechazo activo por parte de los progenitores. No obstante, podemos apreciar una escala de gravedad según sean las privaciones y agresiones sufridas por el hijo, que van desde un simple advenimiento sin planeación, pero que fue aceptado y amado posteriormente, hasta el extremo de nacer con notable síndrome de rechazo materno, en cuyo caso se manifiesta como una hipotermia, con la piel azulosa, gris y blancuzca, con expresión contraída y claro estado de invalidez. Enfermeras de asistencia post natal, constatan que casi ningún bebé en ese estado sobrevive, y los que lo han logrado ha sido por la aplicación de tratos no convencionales, fuera de la rutina operativa, como fricción corporal, el abrazo, y la palabra cariñosa.     

Tal condición genera en el transcurso de la vida, baja autoestima, descalificación, sentimientos de invalidez y auto-rechazo, que puede llegar hasta complicarse con otros síndromes aún más complejos, como los asociados al suicidio.

Me pregunto si esta notable afección, no es el resultado directo de la aparición de los métodos anticonceptivos en la década de los 60, con los cuales ocurre una especie de libre albedrío en materia de reproducción, tanto para el hombre como para la mujer. El uso inseguro de dichos métodos, ocasionan discusiones, culpas, acusaciones que casi siempre recaen sobre la madre, la que lo tiene en el vientre. Sabemos que lo que se dice y se siente alrededor de una mujer embarazada, lo capta el bebé sin censura.  

En las sociedades agrarias de principio de siglo, muy atadas a la necesidad de familias numerosas, hemos de suponer que no sería muy recurrente esta afección, de alguna manera todos los hijos eran bienvenidos, porque aparte de ser considerado como un mandato divino, constituían mano de obra para el sustento familiar. Sin embargo, no faltaban los problemas de relaciones entre padres e hijos, regidas por maltratos domésticos o porque no calzaban las expectativas de ambas partes, incluso la mujer pudo sentir en el transcurso de su vida la injusta estrechez de su libertad, debido al ejercicio casi permanente de la maternidad.

La familia venezolana se ha transformado, el incesante movimiento rural-urbano, detectado por los sociólogos desde principios de siglo pasado, volcó hacia otro tipo de institución familiar, y generó una suerte de actividad sexual independiente del compromiso parental.

Llama la atención, imaginar cuál sería la densidad poblacional de no haber aparecido los métodos anticonceptivos, los cuales pudieron haber frenado la tasa de natalidad, pero que no dieron una segura respuesta ante los deseos de las parejas, y de los individuos.

Ser un hijo no deseado no sería una tragedia, comparado con otros síndromes que ocurren con los hijos deseados, dependiendo de las condiciones posteriores al nacimiento, de la dinámica durante la infancia y posteriormente si se asume una salida terapéutica adecuada; al fin y al cabo, el nacimiento es uno de los grandes misterios de la vida, sin embargo, ante la apertura al conocimiento, sabemos que es causa notable de disfunciones en las relaciones y de trastornos emocionales, los cuales se agravan con otros aspectos negativos de la vida.

Sin estadísticas al respecto, podríamos aproximarnos al hecho de que los hijos deseados han tenido una condición tan especial, que podrían estar en menor proporción con respecto a los no deseados, tal vez allí radique una clave para comprender la insania que observamos en casi todas las relaciones humanas. 

TODO EL MUNDO NECESITA AMOR



El afecto es una de las más fuertes necesidades del ser humano. Cuando un bebé es rechazado por la madre en el vientre materno, tiene serios problemas para adquirir las energías y los nutrientes que requiere para alcanzar su desarrollo pleno; en casos extremos de rechazo, se ha observado que el bebé presenta serios problemas debido a su profundo quebranto emocional, y al nacer manifiesta un síndrome similar a la hipotermia, con notables efectos sobre el color de la piel, la cual se torna en tonos azul-grisáceos a blancuzcos, con una expresión estresada en el rostro, que muchas veces conducen a la muerte de neonato. En las clínicas tratan de protegerlos en incuvadoras y es inútil, lo que necesitan es calor humano, y estímunos emocionales para rescatarlos del marasmo afectivo en el cual se encuentran; sólo así sobreviven algunos.

No cabe duda de que si ese embarazo se produjo sin ser planeado por la madre, o fue resultado de una violación, el nacimiento de ese bebé no cambiará las cosas, salvo escasas excepciones, nacerá  en un ambiente familiar y afectivo hostil. Se necesita mucha actividad o trabajo emocional para reconducir la estructura emocional, del niño que haya sufrido ese frío o vacío afectivo durante su gestación, y las madres que lo detectan a veces actúan con mucha culpa, lo cual es contraproducente. 

La reflexión es una sola, somos seres emocionales y mentales por excelencia, nuestra condición corporal, requiere un equilibrio entre los nutrientes físicos y afectivos, lo cual puede resumirse en Amor. 

En general somos una sociedad que sabe que la niñez es una etapa de grandes exigencias afectivas, pero en lo familiar y personal esos conocimientos son pasados por alto en todos los sectores de la sociedad, donde lo importante ha sido sustituido por lo superficial o lo conveniente. De allí que no tengamos entrenamiento, o riqueza interna como para asumir una maternidad y una paternidad responsable, la vida se asume casi por inercia, o por tradición, pocas veces por conciencia.

Así hemos crecido y hoy como adultos seguimos necesitando afecto como nutriente básico de una humanidad ya madura, y aunque con vivencias superadas, ansiando nuevas expresiones de afecto profundo, que no sabemos cómo encontrar.


En esta sabia letra de Sergio Pérez, con una melodía esplendorosa y unos acordes de su amado violin, nos sumerge en la perpleja realidad de un corazón humano que unifica a todos en una necesidad inevitable: el Amor.
  
"Llevo como una cruz marcada en el corazón, 
huellas que se pierden en la nada sin explicación, 
cuando te veo así callada y no sé qué hacer
podría desangrarme en tu mirada o echar a correr
pero el crudo instinto me hace regresar
buscado el sentido que se pudo escapar 
y es que el fin oculto de una intimidad
descubre de nuevo la eterna realidad 
TODO EL MUNDO NECESITA AMOR
TODOS TENEMOS CORAZÓN

y ahora, al volverte a ver me encuentro conque al despertar
cada ceniza recoge su cuento, para echar a andar 
y es que el fin oculto se recordará
por años de daños que no pudo evitar 
y es que el crudo instinto de la realidad 
nos pone a todos en el mismo lugar 
TODO EL MUNDO NECESITA AMOR
TODOS TENEMOS CORAZÓN
Y TENGO CORAZÓN, TENGO CORAZÓN

De acuerdo con esta buena reflexión de Sergio Pérez y sabiendo que todo el mundo necesita amor, la pregunta es ¿dónde se encuentra el amor y cómo se busca?, las voces de la nueva sabiduría contemporánea apunta hacia el mismo centro del corazón humano, el volcarse hacia adentro. 

Quienes lo han experimentado lo testimonian, que el amor no se encuentra en los demás sino dentro de nosotros, creo que hay quienes lo encuentran en forma natural, y son las privilegiadas personas que fueron nutridas en su infancia, con fuertes referencias de seguridad emocional familiar. Otros, los menos afortunados, lo tendrían que lograr a través de intensos trabajos con su interioridad, con lo cual iluminar de manera certera su conciencia, en cuyo caso, dejan de ser necesitados, y se convierten en seres completos, integrados.    

Osho, nos alerta sobre la equivocación que nos ata mental y emocionalmente a un concepto de amor que nos hace sufrir, por decir lo menos. Que cuando comprendemos lo que es el amor, dejamos de esperarlo de los demás y nos convertimos en amor, ser el amor en sí mismo, con lo cual se desvanece la necesidad de amar y ser amados.

El ser se convierte entonces en una entidad amadora, como el sol que nace e ilumina a todos, sin esperar que le retribuyan nada a cambio.

Alcanzado ese estado de perfección, Osho expresa:
Si el amor no viene de vuelta a ti, no te sentirás herido, porque sólo una persona que se ha convertido en amor puede amar. Sólo puedes dar lo que tienes. Pedir a la gente que te ame, a la gente que no tiene amor en su vida, a la gente que no ha llegado al origen de su ser donde el amor tiene su altar, ¿cómo pueden amarte? Pueden aparentar. Pueden decirlo, pueden incluso creerlo, pero antes o después estas cosas se sabrán que son sólo una apariencia, que sólo es una actuación, que es hipocresía.
Puede que no haya intención de engañarte, pero ¿qué puede hacer la persona? Tú pides amor y la otra persona también quiere amar. Ambos comprenden que se espera que tú ames, que sólo entonces puedes recibir amor; por eso intentas de todas las formas posibles tomar la postura del amor. Pero la postura está vacía. Ambos lo van a comprobar y ambos se van a quejar al otro de que eso no está bien. Desde el principio han sido dos mendigos pidiendo uno al otro, y lo único que ambos tienen son cuencos de mendigar vacíos. Ambos aparentan que pueden dar, pero su deseo básico es recibir. No pueden dar lo que no tienen.
Y los que lo tienen, los que han encontrado la fuente del amor dentro de sí mismos ya no necesitan ser amados. Sin embargo, serán amados. Amarán por la simple razón de que tienen demasiado; de la misma forma que una nube de lluvia quiere llover, de la misma forma que una flor quiere liberar su fragancia, sin deseo de conseguir nada. La recompensa del amor está en amar, no en recibir amor.
Y estos son los misterios de la vida: si una persona se siente compensada sólo con amar a los demás, los demás le amarán. Porque estando en contacto con ella, poco a poco empezarán a encontrar la fuente del amor dentro de sí mismos. Ahora conocen al menos a una persona que derrama amor y ese amor no surge de la necesidad. Y cuanto más comparte y derrama su amor, más crece la otra persona.”
Puedo comprender ese proceso que llega a ser místico, que parte de un profundo encontrase a sí mismo, y que se expresa en muchas condiciones de la personalidad. Esto me lleva a recordar a Melanie, un personaje de la novela: “Lo que el viento se llevó”, de Margaret Mitchell, prima de Escarlett O´hara, la protagonista de la historia, quien contenía esa pura esencia de un alma que está más allá del bien y del mal.
En medio de la Guerra de Secesión, Melanie se conduce con gran dignidad y con un sosiego que no le permite caer en las apasionadas actitudes propias de una sociedad de arraigo clasista; se muestra sensible, desprendida de prejuicios y miedos, asertiva, solidaria con los demás, especialmente con Scarlett, una villana refinada y descarada que pretende el amor de su esposo, Ashley. Melanie no le teme a nada, sabe, tiene certeza de la vida, aún cuando es una persona con una condición física débil, que al final la conduce a la muerte, a raíz de un embarazo no recomendado por el médico.
Asumir ese sentido de fe y de confianza, supone estar atado a una condición espiritual muy especial, una conexión con la energía más poderosa que proviene de lo infinito, sin embargo, se proponen trabajos psicológicos que logran reforzar esa certeza y contacto íntimo, para superar dependencias afectivas que en sus extremos, rayan en adicciones emocionales.
Enfoques psicológicos terapéuticos, parten de la explicación de que vemos en los demás la imagen interna que tenemos como figura deseada, y al enamorarnos lo hacemos, no de la objetiva persona que escogemos, sino que al otro le atribuimos características, que más tienen que ver con nosotros que con el otro. Una especie de autoengaño, que en este caso, se reconoce como enamoramiento, fase en la cual se disparan sustancias cerebrales, que no nos permiten tomar conciencia de la realidad que está afuera. A este proceso se denomina Proyección; es un proceso natural, involuntario, y para detectarlo requiere estar conscientes de él, mantenerse aquí y ahora, despojados de la reacción automática. 
Los románticos estarían en descuerdo de sustraerse de él, porque proporciona estados de felicidad invaluables, el asunto es que tiene una fuerte contraparte en el desengaño y el dolor que significa un falso amor. 
"Nos resulta más fácil enamorarnos que amar. Enamorarnos no requiere aceptar al otro como es, ni a las cosas como son, lo teñimos de nuestra necesidad... Amar si... Amar es pura consciencia para despertar y aceptar-nos como somos, y por lo tanto aceptar la realidad despojándonos de las ilusiones en todos los planos. Es dejar de necesitar al otro o a las cosas y sostenernos en la confianza en nosotros y la existencia, que requiere necesariamente un camino de autoconocimiento e integración con uno mismo". - Tab Dar