sábado, 11 de diciembre de 2010

¿DE CUÁL CRISIS FINANCIERA ESTAMOS HABLANDO?

Con suma sencillez y con la maestría de un gran expositor, Joan Melé, subdirector de Triodos Bank, expone un tema que interpreto como la humanidad en una encrucijada, y apenas a tiempo de rectificar el camino andado, a fin de poder tener una esperanza de sobrevivencia.

Esto me recuerda  a Van Ressenlaer Potter, quien en 1970 planteó la Bioética, como un camino de acercamiento a la solución de la vida en el planeta, pero pocos le prestaron atención. He aquí un resumen de tan nutritiva exposición:

La crisis financiera es el tema del momento, todos los días esperamos que las autoridades del mundo económico, hayan encontrado la clave para salir de ella, y resulta que no vamos a salir de este atolladero, porque las inversiones especulativas, basadas en vocabularios sofisticados e imprecisos que causaron la crisis, siguen siendo los mecanismos utilizados para solucionar el problema. Basicamente la consideración del dinero como fín y no como instrumento de mejora del mundo humano. 
El excesivo interés en el interés monetario, por encima de otros valores llevaron al sistema económico internacional a esta situación, y no será a través de la aplicación de los mismos factores que causaron el desastre, con lo que se va a corregir el mismo.

Hoy tenemos una crisis financiera, pero siempre ha habido una crisis, la humana, la crisis social, la persona no ha sido tomada en consideración al momento de las decisiones económicas,  lo cual se ha agravado en los últimos 30 años, con la globalización; los Bancos comenzaron a competir ya no en un capitalismo liberal, sino en un capitalismo salvaje, caracterizado por la fiebre del crecimiento. 

Las metas bancarias de cada año se establecían a priori y sin estar sustentadas en proyectos justificados, se fijaban en un porcentaje de crecimiento, que llegaba a los 200%, establecidos en esos rangos sólo tomando criterios de competencia, sin importar qué efectos tendría ese crecimiento en el mismo sistema bancario y menos en el entorno social; una absoluta carencia de visión ética.

El crecimiento se convirtió en la meta, lo que provocó la necesidad de fomentar el consumo, a fin de garantizar un movimiento monetario que sostuviera ese crecimiento; no siendo esto suficiente, se comenzó a desarrollar el negocio especulativo, basado en fórmulas rimbombantes que no eran inversiones reales sino banca especulativa.

Ese proceso basado en el crecimiento, ha sido la enfermedad del sistema, el cuerpo humano es el ejemplo más nítido de lo perjudicial que puede ser el crecimiento irrestricto de células sin tener en cuenta la totalidad, cuando eso ocurre aparece el cáncer. En esto están involucrados todos, los clientes que exigen cada día más dinero por su inversión y el Banco por entrar en esa loca carrera de crecimiento.

El fomento de la ética para decidir sobre qué hacer con nuestro dinero, es una acción necesaria para salir de la crisis, pero de la crisis global.  La Banca Ética no es nueva, ya se hablaba de ella por los años 60,  cuando un grupo de cristianos descubrieron que su dinero destinado a unas organizaciones humanitarias y para la paz, estaban en Bancos que daban préstamos para la guerra del Viet Nam. 

China e India ofrecen mano de obra barata al mundo,  seres humanos que trabajan  a un nivel de explotación esclavista, pero los inversionistas no les importa, porque los negocios son los negocios, no tienen nada que ver con otras consideraciones, cuando en realidad sí tienen que ver. Es una parte de la humanidad que está muriendo y a nadie le importa, es como si tuvieramos un dedo gangrenado, no decimos: ah déjalo así,  salimos corriendo porque es nuestro dedo, somos nosotros mismos en peligro, así es el resto de la gente, parte nuestra. 

El problema ético es el contrasentido entre los objetivos de los proyectos de una sociedad, por ejemplo una ONG que lucha por el bienestar de los desplazados de guerra y sus finanzas están  en Bancos que financian las armas, es una contradicción. 

Los seres humanos tenemos tres áreas de actividad interior: el pensamiemto, los sentimientos y la voluntad, casi todos coincidimos en los pensamientos y sentimientos, en eso todos somos humanitarios, pero cuando se trata de dinero, donde la voluntad de hacer está en juego, optamos por hacer el negocio que más nos convenga y separamos la ética del negocio, pero hay que mezclar, porque cuando un cliente exige mejores ganancias porque si no se va a la competencia, está entregando su voluntad a lo que el Banco quiera hacer con su dinero, se desentiende, no le importa en qué invierte el Banco. 

Si lo único que le pedimos a un Banco es que nos dé el mayor interés posible de nuestras inversiones, el Banco va a invertir en negocios rentables, y complace a sus clientes, que siempre amenazan con irse con la competencia; da más dinero una empresa que contamina, que la que invierte en cuidados, da más una empresa de explotación infantil que la que respeta los derechos humanos.
Una Banca ética se realiza con un individuo ético y una sociedad ética, no es necesario un orden económico mundial, con normas de comportamiento, sino el empuje libre de todos por conciencia, el Banco como un instrumento de transformación social.
Para ayudarse en este propósito es necesario dedicar tiempo de cada día al espacio interior, a la meditación, salir del armario espiritual, mucha gente lo está haciendo, pero no se atreven a dejarlo saber, lo que pasa es que como hemos estado sometidos al mundo externo  tanto tiempo, cuando tenemos silencio nos aterramos, porque encontramos un gran vacío, pero hay que superarlo, porque cuando se logra ese nivel de ejercicio espiritual llevas eso a tu trabajo, a la calle, a todas partes, y eso es lo coherente. 

La pregunta es ¿en dónde tenemos colocados los valores?
Lo que no tomas por conciencia te llega como destino, hay una leyes universales ya conocidas desde hace mucho por las religiones, que siempre te pasan factura, y no es castigo, es simplemente la consecuencia de los errores cometidos.

Disfruten en las propias palabras de Melé, en esta gran exposición:

LA PALABRA


A medida que nos ponemos en contacto con nuevos fenómenos, el idioma se nos hace insuficiente para incorporar esas realidades, necesitamos nuevos conceptos que poco a poco incorporamos a nuestro banco de significados.

Cuando los  científicos se enfrentaron a esta situación, no les quedó más remedio que crear un lenguaje propio, un lenguaje técnico, que permitiera a los entendidos comunicarse sin problema, a la vez que excluían a los demás.

Hoy, casi todo está regido por esta condición, hasta los temas más cotidianos requieren una terminología particular, por ello, aprecio la puntualidad de la palabra, que la idea sea lo mejor expresada.

En la actualidad hemos estado expuestos a nuevos vocabularios,  que hacen referencia  a contenidos que hemos llamado esotéricos, porque surgen de un compendio de temas de la sabiduría universal que por milenios se mantuvieron ocultas, junto con nuevas interpretaciones psicológicas del mundo psíquico.

A principios de los años 90 la Astrología, el Tarot, y terapias que llamaron holísticas, nos parecían extrañas, y no faltó quien  descalificara el asunto con una mueca despectiva, con el argumento de que se trataba de superstición; sin embargo, aunque en todo movimiento cultural siempre se cuela la mediocridad y el oportunismo, esta nueva ola de atención temática, que al principio  se identificaba como Nueva Era, fue generando un proceso de concientización sobre temas de salud, prosperidad y afectividad, al punto de que ya dio como resultado una sustancial masa poblacional que reivindica esta apertura de pensamiento.

¿Qué hay en el fondo de todo esto? un enfoque espiritual diferente, desconocido hasta ahora, al menos por la sociedad occidental de los años que corren. Desde los más recónditos saberes se producen fórmulas, explicaciones, y rituales para alcanzar de nuevo un contacto con lo esencial del ser humano, su interioridad. Es un abandono del encasillamiento religioso para dar paso a una visión amplia y directa de nuestra relación con Dios.

Los conocimientos de las culturas precolombinas han alcanzado un reconocimiento notable, en tanto que sostienen una cosmovisión identificadas con la naturaleza, de una manera práctica y espiritual.

Es como un despertar a lo místico, al conocimiento ancestral, que de muy buena manera ha logrado en muchas personas un cambio singular en su aproximación a los problemas humanos, y esto no es más que una superación o apertura de conciencia, en la cual prevalece un sentido de responsabildad personal, un apoderamiento de la autonomía y un fluir con las fuerzas cósmicas de las cuales nunca hemos estado separados. 

Pareciera que es un fenómeno que ha impulsado lo humano sobre lo instintivo, se habla de perdón en lugar de venganza, de compasión que no es lástima, de usar la palabra para resolver conflictos, del amor como energía vital y trascendente...de muchos temas que nos hacen mejores personas.

Pero lo más destacado es que no sólo somos las personas sino el planeta quien está pasando por un cambio de energía, las vibraciones planetarias están causando fenómenos destructivos, es como un resfriado terrenal que produce sacudones y que afectan a los más vulnerables. 


Aunque no es prudente seguir todas las convocatorias, en este mar de propuestas, por aquello de los falsos profetas, es bastante bueno saber más sobre estas nuevas maneras de percibir la vida, y si se trata del planeta no hay porqué dudar, la Madre Tierra está demandando atención, tenemos que asistirla. Esto marcará nuestra evolución, no podemos evadirla.

martes, 23 de noviembre de 2010

SABIDURIA


La sabiduría es muy bien apreciada por casi todas las personas, aunque hay algunas que prefieren ni enterarse, o ¿es que intuyen un compromiso?. Al parecer si ignoro algo seré mejor juzgado a la hora de un error; aunque tal vez por ello, el ciudadano está obligado a conocer sus deberes y derechos, porque en caso de no cumplir con los primeros, la ignorancia de la ley no exime su cumplimiento.

A la hora de las definiciones y la relatividad, es bueno recordar que: "El Paraíso de un ignorante es el infierno de un sabio", y no sé quién es su autor. 

La Real Academia Española define a la sabiduría con los siguientes significados: 
Grado más alto de conocimiento,  lo cual indica manejo de información; conducta prudente en la vida y los negocios, lo cual inclina hacia la capacidad de percibir a través de  la intuición; profundos conocimientos en ciencias, letras o artes, y por último, se la entiende como el Verbo Divino.

Ahora, con la apertura publicitaria que ha tenido la literatura filosófico-esotérica, he encontrado una sorprendente definición de la sabiduría y del sabio.

Son muchos los autores de este genero, si se lo puede llamar así, fuentes de gran información, verdaderas luces en el oscuro camino de la vida cotidiana, y de los momentos de profunda conmoción existencial. Entre ellos, he leído una curiosa versión, de la cual no puedo citar al autor, porque a pesar de haberla buscado, no la ubiqué, sólo tengo unas notas que encontré en la ruma de hojas sueltas que acumulo a diario. 

Sabio no es quien tiene más información, sino quien puede ser feliz en el mundo tal y como es, sin pretender acomodarlo a su gusto. Según esto, hemos sido una caterva de ignorantes, porque la cultura ha sido eso, la creación en pos de un modelo ideal, de un valor sobre las cosas, de un quehacer para mejorar. Sin embargo, hemos de considerar que esta manera de actuar nos ha traído hasta aquí, hasta el borde de un abismo ambiental, psicológico y espiritual. Parece que ya no se aguanta el asunto. 
La misma versión indica que la sabiduría radica en encontrar la paz interior y la felicidad que ello conlleva,  aceptando que no podemos elegir lo que creemos que debería ser, pero sí podemos escoger como podemos percibir lo que tenemos. Como si esto fuera poco, afirma que cuando juzgamos como bueno o malo a una situación, confundimos la realidad con la interpretación de ella, lo cual siempre nos traerá problemas al mantener la mente enfocada en los conflictos, haciendo imposible la paz.

Creo que estas palabras ocultan mucha más información, y tal vez en ello radica la sabiduría, en un profundo conocimiento metafísico, capaz de sustentar una actitud de SER, en lugar de estar, hacer, tomar, tener, cambiar.

Lo único que puedo agregar, es que no me cabe duda de que la humanidad está viviendo momentos cruciales que conducirán  inexorablemente a una nueva y desconocida forma de existencia, puesto que ya hemos provado diversas formas de sistemas políticos, y todos carecen, carecen y carecen; hemos experimentado maneras de organizar la economía y para lo que vemos, no han sido exitosos; hemos vivido muchas formas religiosas y todavía andamos en una búsqueda espiritual. 

Tal vez tuvimos que pasar por este quehacer, de quererlo cambiar todo, para ahora darnos cuenta de algo más profundo, de algo que no habíamos visto, y  que muy seguro, vieron legiones de culturas ya desaparecidas de la faz de la tierra, no por extintas, sino por superadas, por elevadas, porque trascendieron de este nivel terrenal.



viernes, 15 de octubre de 2010

EL MITO DE LA SALVACIÓN


Un mito es un relato pleno de contenidos fantásticos, que mezclan personajes divinos, diabólicos y humanos, y que  sirven de referencia cultural y religiosa a un pueblo.

Es prudente asumir que estos relatos pudieran estar vinculados a un hecho real, que se engrandece en la inspiración colectiva, o pueden también ser resultado de un origen particular, proveniente de una fuerza que revela un contenido moral determinante para una sociedad. 

Gracias al médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl G. Jung, quien descubrió en los mitos (relatos, leyendas, cuentos y demás creaciones verbales y escritas), un contenido fundamental que moldea el comportamiento humano, hemos podido comprender que la siquis en su más profunda  ubicuidad es una, es colectiva, y está comprometida con los mismos temores, retos, necesidades y estímulos de todo ser humano.  

Los contenidos de los mitos vienen siendo entonces un libro abierto para la comprensión de la complejidad psíquica.

Los mitos pueden resultar de inspiraciones particulares o de hechos reales sublimados por el imaginario colectivo, con el cual se divinizan ciertas cualidades humanas, como el valor, la pureza, la bondad, la paciencia. Estas cualidades  permean engrandecimientos y figuraciones espectaculeres de quienes las admiran, podemos  imaginar que un hecho tan apreciado como el rescate de los mineros chilenos, el cual contiene todos los componentes de un relato que puede engrandecerse y convertirse en una referencia de heroismo nacional, fácilmente puede convertirse en un verdadero Mito de Salvación.

Ayer, gracias a la tecnología comunicacional, pudimos presenciar en vivo y directo una operación digna de héroes, de súper hombres y súper mujeres, que apoyados en el dominio tecnológico, en sus criterios humanistas y en la solidaridad e identidad con el otro, pudieron aplicar paso a paso un plan digno de ser desplegado para 33 hombres de alto nivel humano, secuestrados por la madre tierra, quien los mantenía en su vientre a la espera del momento de darlos a luz.  

Fue un re-nacimiento con asistencia médica, fue un proceso ni lento ni acelerado, que trajo por el canal de parto a 33 seres, un parto múltiple de la Madre Tierra. Madre que se transformó de devoradora y oscura a Madre propiciadora, a Madre amorosa, al permitir la perforación de su roca sin desmoronarse ni moverse, sino facilitando  la penetración del túnel y la cápsula Fenix 2. 
   
El rescate de los mineros chilenos, no es un asunto para  tomarse a la ligera, es un acontecimiento que desde sus inicios atrapó la atención de la prensa mundial, y con ello, también la de toda la gente. Esto asombra, porque es un acontecimiento que pudo haber pasado inadvertido, como tantos otros en el pasado, cuando apenas se reseñaba la noticia de obreros que sucumbían en las fauces de la tierra chilena. Sus familias vivieron esos momentos en soledad. Violeta Parra le dedicó muchas estrofas en sus canciones a la vida  dura de los mineros del socavón.

Hay una marca distinta, en un país que siempre explotó sus minerales, hay un Chile unido, pero no precisamente en la desesperación, allí se vió una unión más profunda, una unión responsable de la vida, que tomó las precauciones necesarias y el toque justo del respeto por las familias involucradas, que partió desde los altos niveles del poder, hasta el auténtico sentimiento de identidad de grupo que prevaleció entre los mineros.

Este fenómeno tiene muchas lecturas, desde las más técnicas hasta las más esotéricas, pero ambas reconocen el gran espíritu de identidad nacional que unió a los chilenos y el soporte espiritual que los sustentó. Veamos las palabras de un rescatista:

“El verdadero patriotismo es cuando todo un país se une por la vida de uno solo, porque cada uno es una bandera” 

La diferencia que marcó este fenómeno con respecto a los anteriores  desastres mineros está por verse, el profundo significado de este acontecimiento lo desconocemos, por ello no podemos olvidarlo, ni pasar la página, estos chilenos nos quisieron decir algo que ellos mismos no saben qué es. 

Sólo puedo atisbar en este evento una lección de humildad y conocimiento, una demostración de un modelo de comportamiento social, inspirado en la identificación nacional, basada en el amor por los semejantes y la grandeza de la humildad personal, contrastante con el modelo social que ha predominado hasta hoy. 

Ya Colombia emergió con la Operación Jaque Mate... América del Sur está dando lecciones. Sólo hay que estar atentos a estos mensajes, matizados de heroismo y fuerza divina, donde no se derrama ni una gota de sangre.  

jueves, 14 de octubre de 2010

VIVA CHILE

No podía dejar pasar este glorioso día, miércoles 13-10-10, lo cual suma 33. Fueron 33, los mineros atrapados en un destino sofocante que por la providencia y la madurez humana de los dirigentes del país, llegó a feliz término.

Anoche vi la salida de los dos primeros, Florencio Avalos y Mario Sepúlveda, quien con su entusiasmo nos dió una noticia, la operación va bien. Hoy no me quité de la pantalla de TV, y vi con asombro una acción impecable, y me dije, ¿por qué no puede ser posible?, y los chilenos lo lograron, como han logrado muchos exitos después de haber sufrido mucho dolor por su reciente pasado político. Ahora brilla la felicidad, es el país más competitivo de América Latina, y hoy me doy cuenta que el más unido.

La salida se hizo bajo criterios especiales, y se dice que entre los  mineros no hubo ninguna manifestación desesperada para salir antes de lo establecido, muy al contrario, hubo una tendencia a  querer  salir en los últimos puestos de la lista. Madurez y conexión espiritual, a mi modo de ver.  

Así fueron saliendo: 

1. Florencio Ávalos, 31 años, capataz. 
2. Mario Sepúlveda, 39, electricista. 
3. Juan Illanes, 52 años, operario de mina.
4. Carlos Mamani, 23, boliviano, operador de máquinas. 
5. Jimmy Sánchez, 19, operario de mina. 
6. Osmán Araya, 30, operario de mina. 
7. José Ojeda, 46, perforador. 
8. Claudio Yáñez, 34, operador de taladro. 
9. Mario Gómez, 63, operario de mina.
10. Álex Vega, 31, mecánico. 
11. Jorge Galleguillos, 56, operario de mina. 
12. Edison Peña, 34, operario de mina. 
13. Carlos Barrios, 27, operario de mina. 
14. Víctor Zamora, 33, mecánico. 
15. Víctor Segovia Rojas, 48, electricista. 
16. Daniel Herrera, 37, conductor. 
17. Omar Reygadas, 56, electricista. 
18. Esteban Rojas, 44, encargado de mantenimiento. 
19. Pablo Rojas, 45, operario de mina. 
20. Darío Segovia, 48, operador de taladro.
21. Yonni Barrios, 50, electricista, enfermero.
22. Samuel Ávalos, 43, operario de mina.
23. Carlos Bugueño, 27, operario de mina.
24. José Henríquez, 54, perforador.
25. Renán Ávalos, 29, operario de mina.
26. Claudio Acuña, 44, operario de mina.
27. Franklin Lobos, 53, conductor, ex futbolista profesional.
28. Richard Villarroel, 23, mecánico.
29. Juan Aguilar, 46, supervisor.
30. Raúl Bustos, 40, ingeniero hidráulico.
31. Pedro Cortez, 24, operario de mina.
32. Ariel Ticona, 29, operario de mina.
33. Luis Urzúa, 54, topógrafo, jefe de turno.

El orden de salida fue elaborado, según criterios muy asertivos,  dividieron a los mineros en tres grupos: el primero integrado por los cinco más hábiles; el segundo por los once más débiles y el tercero por los diecisiete más fuertes. 

Esto ha sido una manifestación de integración de saberes, por el equipo de profesionales, técnicos, médicos, psicólogos, rescatistas,  gobierno, y otros que se me pueden escapar, y la presencia de un orden interno entre los mineros, quienes se pudieron organizar y obedecer con humildad, las directrices del gran Luis Urzúa, el jefe de turno, quien demostró una gran capacidad de liderazgo y amor por su grupo.

No me cabe la menor duda de que este evento es un mensaje clave de estos tiempos, desde hace muchos años no compartíamos una buena noticia en los sucesos mundiales. Detrás de este fenómeno hay un aprendizaje, que pocos querrán reconocer y muchos pasarán desapercibido, es una demostración de la forma como opera la fe, la unión, la capacitación, la responsabilidad, la esperanza, el amor, la paciencia, la pericia, y la certeza de que hay una fuerza divina que nos apoya, cuando todas se presentan a la vez.  

Estos protagonistas, hace tiempo anónimos, pasaron a ser héroes, sus vidas cotidianas, de obreros sencillos, fueron descubiertas, uno estaba trabajando en la mina sin que su madre lo supiera, otro esperaba un hijo, otro era un futbolista, otro era enfermero, otro tuvo que escoger entre dos amores; todos humanos, con un merecimiento de vida. Ahora el trabajo de los mineros será reivindicado.  


Felicitaciones a los chilenos, hoy toda la humanidad tiene algo de chileno, porque en ellos nos vimos a nosotros mismos, tal vez atrapados en nuestras angustias diarias, pero sin tener a un dirigente que nos rescate. Gracias a los héroes mineros, al presidente de Chile, señor Sebastián  Piñera y a toda la gente que participó en la operación que llevó a cabo.

lunes, 11 de octubre de 2010

¡EL SUEÑO DE MI INFANCIA!


Cada día, se aprecia más la preocupación y ocupación por la inminente llegada del año 2012, el último año reportado en el Calendario Maya.

Supe de los Mayas por mis estudios universitarios, pero en ningún momento el tema se inclinó hacia el ámbito de las profesías. Para los antropólogos los mayas tenían una avanzada cultura, y se destacaron en el conocimiento de los astros, por lo cual habían aportado un enigmático testimonio, el Calendario.

La lectura de esos testimonios han creado diversas interpretaciones,  muy bien reseñadas por el cine. La más notable hace hincapié en lo profético y dentro de ellas la visión apocalíptica, especialmente porque ha sido reforzado por  la interpretación que le han dado a los contenidos bíblicos y a las cuartetas de Nostradamus.

Sin embargo, hay otras opiniones, que considero más acertadas, no sólo porque las  versiones sobre la destrucción del mundo y la muerte de toda la humanidad, no me preocupa, porque si va a ocurrir no puedo hacer nada, y si no ocurre, ¿para qué hago algo?, sino porque tal y como dice El Curso de Milagros, lo que produce miedo es irreal.

Desde diversas fuentes hemos sabido que los procesos dinámicos  que la galaxia está experimentando, pronto se verán plasmados en el planeta y en los seres humanos; ya se han producido fenómenos que han logrado variar los ejes magnéticos de la tierra, ya se ha detectado una lluvia de energía en el sol, los planetas se están moviendo hacia una alineación particular,  y al parecer estos y otros procesos conseguirán modificar definitivamente los aspectos fundamentales del espacio, hasta llegar a producir un cambio suficiente como para que lo sintamos realmente.

¿A quién vamos a preferir oir, a los profetas del desastre, o al corazón amoroso de nuestra alma que quiere y merece vivir una tierra en armonía?
 
No me cabe duda que estos tiempos son especiales, al menos presiento muy cercano el surgimiento de una nueva forma de valorar la vida. Esto lo deduzco porque la humanidad ya ha visto una diversidad de sistemas económicos y políticos que han dado sus beneficios y perjuicios, en la familia ya se han producido formas diversas de organización, a partir del acomodo y desacomodo de las relaciones de pareja, y la tecnología ha dado un vuelco a la medicina, la informática  y las comunicaciones. 

¡El planeta parece pedir un cambio!, el agotamiento de las capas de protección de la vida, incluso el desconocimiento de las profundidades de los océanos y de la propia tierra, están hablando por sí solos. Se requiere un cambio, aquel grito de los  sesenta de: Paren la tierra que me quiero bajar, parece ser más apremiante hoy. 

Las filosofías espirituales tienen la palabra, nos están avisado que se aproxima un cambio de conciencia humana. ¡Ya era hora! 

Recuerdo que cuando tenía seis años más o menos, ya bastante reflexiva por mi educación rigurosa, me ponía a pensar sobre el absurdo comportamiento de los adultos; me preguntaba que si todos somos vulnarables, porque hay peligro en todos lados, ¿por qué la gente no se pone de acuerdo para respetarse y ayudarse unos a otros?, esto lo reflexionaba ante la separación que sentía  por la estricta disciplina de mi padre y la exigencia irrestricta que pesaba sobre mi hermanita y sobre mí. 

Este rigor paterno me parecía exagerado, dado que nosotras estábamos dispuestas a cooperar, y sin embargo, fueron muchos los momentos en los cuales recibimos castigo físico, incluso injustificadamente, sin que fuese considerada nuestra opinión, o al menos, sin que tuviémos  un espacio  para que mi padre comprendiese los imponderables a que unas niñas menores de seis años estábamos sometidas. Tal intolerancia me llevaba a pensar que si mi padre fuese más empático y se pusiera en mis zapatos, podría saber el cómo y el porqué de mi situación. 

Hoy estoy recibiendo respuesta a mi cuestionamiento: para que exista una humanidad unida, empática y cooperativa es necesario tener una conciencia más elevada. Nadie puede dar lo que no tiene,  hoy comprendo que la gente da lo mejor de sí, y no siempre eso es elevado.

Llegó el momento de la luz, el tiempo cuando se descubre todo, cuando todo se sabe, lo que solía estar oculto antaño, hoy sale a la vista, es decir, es una era de iluminación espiritual. Sin embargo, lo que estamos viendo no nos gusta, ¿cómo es posible que exista más luz si la gente es más agresiva, si hay hasta delincuencia organizada, si hay crisis económica, si la familia se desintegra...? Bueno, precisamente, la luz está poniendo el foco en lo oculto, está sacando del fondo lo que faltaba por manifestarse, está expresando lo que aún nos queda en la oscuridad.

Tal parece que esas manifestaciones estaban como quien dice, latentes, eran condiciones recesivas de la naturaleza humana, que han aflorado para dar testimonio de lo que teníamos oculto en la sombra de nuestra psiquis.

Yo lo imagino como cuando encendemos un bombillo en un sótano olvidado y descubrimos que está lleno de peroles, muebles viejos, alimañas, basura, y procedemos a sacarlo para tirarlo, con lo cual hasta podríamos herirnos, enfermarnos, y contrariarnos. Pero una vez descubierto y eliminado ese foco de contaminación y de estancamiento, encontramos una nueva y feliz situación. La luz no mejora de inmediato sino que revela, para luego generar un cambio. 

Ha salido tanta corrupción, la humanidad se ha expresado de maneras tan aberrantes, y esto fue profetizado, cuando se nos dijo que llegarían tiempos cuando no habría nada oculto entre cielo y tierra. Yo estoy convencida que son estos tiempos. 

Vamos a aprovechar esta iluminación para vernos a nosotros mismos,  para limpiar nuestra casa mental y emocional, para sacar de nuestro sótano psíquico la basura que nos apesta, y contamina a lo que nos rodea, para dar un salto hacia  un estadio  más elevado de ver, percibir y vivir la vida. ¡El sueño de mi infancia!.

Para ello hay muchas opciones espirituales muy prácticas que podemos consultar, sólo es necesario poner atención, amor y un deseo supremo de superación espiritual.

sábado, 25 de septiembre de 2010

EL REY DE ESTE MUNDO


Si seguimos la máxima de que todo lo que existe es creado por Dios, por simple lógica aristotélica tenemos que concluir, que la maldad fue creada por él.

La Biblia no abunda en detalles en el episodio de la creación, sólo refiere un relato que transcurre durante siete días seguidos, lo cual podría comprenderse como siete  millones de años, o siete meses, o siete cualquier medida, porque no sabemos realmente si se refiere a nuestro calendario, o al tiempo del tiempo sin tiempo, lo cual no es importante en sí mismo, sino revelador de que leer la Biblia e interpretarla textualmente, puede conducir a falsas conclusiones.

Dios creó al este, un Paraíso en la tierra, donde habitaba Adán y luego Eva, pero también habían otros seres que tenían la capacidad del lenguaje, a través del cual Eva fue seducida, engañada y convencida, de comer del fruto del árbol prohibido.

Fue seducida, porque la serpiente le argumentó sólo los beneficios del asunto, fue engañada porque le ocultó la información más importante, lo cual condujo a su convencimiento. En este punto nos encontramos con el problema de la intención, la acción deliberada de omitir lo importante.

Eva no tenía referencias de la maldad,  ni del peligro del engaño, y no podía disentir ante la propuesta de la serpiente, porque no tenía conocimiento de las consecuencias de lo que un acto de tal naturaleza implicaría; sólo tenía la advertencia de que moriría, pero, al fin y al cabo, ella no conocía la muerte; en este caso sólo desestimó lo advertido por su creador. Con todo y su inocencia,  fue expulsada por haber transgredido una norma.

Creo que este fenómeno es un mal de la juventud de  hoy, seguimos desobedeciendo, y nos dejamos seducir para luego ser atrapados en unas consecuencias que no vimos con anticipación, y que no siempre asumimos con responsabilidad, aún cuando estemos anticipadamente expuestos a la información. Hemos de suponer entonces que para que la información tenga efecto es necesario tener la experiencia, es decir, la reflexión, la enseñanza.

A Eva le ocurrió esto sin información y sin experiencia, por lo cual podríamos interpretar esta historia como un arquetipo, es decir, un mito que habla de los comportamientos humanos, en el cual Adán y Eva somos nosotros, lanzados a este mundo, para tener la vivencia del engaño y, en caso de adquirir la experiencia, obtener la redención, sin la cual no entraríamos al Reino de los Cielos. Menudo asunto.

Percibo al Edén como un mundo  donde prevalece la Ley, donde hay permiso y prohibición, y esto no lo interpreto como que el Creador deseaba hacer de sus criaturas humanas, unos auténticos obedientes; creo que su intención fue crear en ellos un sentido crítico, una ética, una realidad compleja donde siempre tuvieran que escoger, surgió entonces la palabra opción; por eso nos presentó la tentación, por eso surgió un ser que escogió a Eva, recurriendo a su energía femenina, más emocional, más osada, más arriesgada, más creativa e ilógica, para cometer el acto de desobediencia. Ya me imagino al Creador, aburrido de tanta obediencia automática, no consciente.

Desde niña este relato me confundió, ¿cómo es que el Creador dejó que esto sucediera?, ¿cómo es que dejó que Caín asesinara a Abel?, aún hoy, muchas personas sustentan su ateísmo en este argumento: a Dios, -si es que existe-, no le interesa la vida terrenal, porque permite la maldad y la injusticia, a esto los creyentes responden: que no es culpa de Dios, que somos nosotros los malos. A esto, replican los ateos: si Dios nos creó, él creó el mal que está en nosotros. No veo cómo este dilema pueda resolverse por esta vía.

Al ver la vida humana, siempre acosada por males, y ante la cual asumimos diversas actitudes y acciones, lo cual hace de unos, los depredadores y a otros las presas, aparte de otras amenazas, como el sufrimiento por enfermedades, la muerte de seres queridos, la separaciones, los efectos brutales de  los fenómenos naturales... La vida en este mundo, realmente es un proyecto lleno de retos.

Es precisamente este reto el que le da la esencia a la vida, pero volvamos al momento en el cual, la osada Eva resolvió desobedecer y convenció a Adán hacer lo propio.

Una vez consumada la acción, nuestro padres primigenios, abrieron los ojos y se dieron cuenta que estaban desnudos, eso me suena a que adquirieron cuerpo, que antes no se daban cuenta de su desnudez porque eran seres espirituales, la desobediencia los convirtió en seres de carne y hueso, en humanos.

No me puedo imaginar que Dios estuviera entretenido en otra cosa, cuando estaba ocurriendo algo tan trascendental con sus criaturas, sin embargo, la historia cuenta que de pronto apareció el Señor, y ellos se escondieron porque sentían algo nuevo, extraño: vergüenza. Dios sacó en conclusión que comieron del árbol de la sabiduría, el que da la ciencia del conocimiento del bien y el mal. ¡Aleluya! pensaría Dios.

En ese punto surgió entonces, lo que Dios estaba planeando,  darle a sus hijos el Libre Albedrío, y para ello necesitaba favorecer en sus criaturas el sentido de la ética, la capacidad de escoger entre dos opuestos, ¿y esto porqué? porque la obediencia es infantil, sólo válida en esa etapa, la decisión a conciencia es necesaria en el adulto, y sus criaturas ya estaban llegando a la adultez, ya era el momento.

Veo la desobediencia como el acto de rebeldía del adolescente, que se explaya hacia la adultez, cuestionando a sus padres y saliendo del nido materno-paterno para emprender su propia vida, su propio destino.

Por ello, la desobediencia fue para Eva y Adán, un ritual de iniciación, que los convirtió en humanos independientes, con las consecuencias que ello implica, y si no, veamos nuestras propias historias de emancipación del hogar paterno-materno.

Dios los creó con Leyes, con estructura, con permisos y prohibiciones, con si y con no, era un mundo de opuestos, como el mundo terrenal, igual hacen los padres responsables cuando crían a sus hijos, y luego los despiden un día, cuando se emancipan.

Para que esta obra tuviera éxito, era necesario el impulso de la contrariedad, del cuestionamiento, de la rebeldía, elemento que adquieren los jóvenes de esta época con sus pares; de la misma forma ocurrió en aquel paraíso terrenal, los pares de Adán y Eva eran las criaturas del jardín, con quien conversaban y se distraían. Para que Eva le creyera a la tal serpiente, tenía que confiar en ella, y si confiaba era porque le era familiar.

Cuando esto ocurre, Dios los echa del hogar, los destierra, y coloca un ángel custodio de las puertas del paraíso, para impedir que se puedan colar, los envía al mundo con una muda de ropa y les sentencia a sufrir, es decir, a enfrentar una realidad distinta al paraíso; era un escenario duro, al cual tenían que conquistar con su esfuerzo. 

Lo notable de esta reacción divina, es que despidió a los tres, a Eva, a Adán y a la serpiente, los tres componentes fundamentales del mundo terrenal; supongo que lo hizo así, porque cada uno tenía una misión, la serpiente sembraría el mal y la tentación, y se erige como el rey de este mundo, se instala en lo más profundo de los seres y la naturaleza, y a los humanos nos toca trabajar para vencer ese mal metido en nuestra propia constitución psíquica.

Aquí hemos llegado a un punto crucial, y veo dos hipótesis:

1- Al parecer la serpiente, que era tan amiga de Eva, de pronto le dice algo nuevo, la incita a desobedecer, ¿por qué a esa serpiente no se le había ocurrido sugerirle a Eva que desobedeciera antes?, estimo que necesitaba un período de acercamiento, para conseguir la confianza de Eva, y en el momento justo soltar su sugerencia, logrando su objetivo, o tal vez, esperaba paciente el momento de su adolescencia cercana a la adultez, para darle el empujón definitivo. No puedo creer que Dios estaba ajeno a este “plan malévolo”, ya que es omnipresente (que está en todas partes) y omnisciente (que lo sabe todo).

2- Pudo ocurrir que la serpiente fue poseída por un espíritu maligno, que la usó, para tentar a Eva, y logró su cometido, suponiendo que ese espíritu tenía un gran celo y envidia hacia las criaturas consentidas de Dios. Aquí me surge una gran duda, ¿de dónde  le salió este celo o envidia, a un ser espiritual si aún no había sido expandida la maldad, la cual estaba escondida en el árbol?, ¿o es que los ángeles sí conocían el mal, y ya tenían libre albedrío?. Esto lo afirma la historia de un bello ángel, llamado Luzbel.

En cualquiera de estas dos posibilidades, aunque supongo que deben haber muchas más, Dios no estaba ausente.

El mundo terrenal se convirtió entonces, -porque ya estaba creado y esperando a sus principales personajes-, en una localidad donde gobernaría el espíritu de la serpiente, el mal; un lugar donde había que trabajar para dominar las fuerzas que impedían disfrutar de un mínimo de paz y confort. Y esa fuerza maligna la imprime precisamente, aquel espíritu tentador que se hizo dueño y señor de este mundo, de allí que Jesús, en su declaración de la verdad dijera: mi reino no es de este mundo.

Jesús vino como encarnación del Padre, a darnos verdades de la otra realidad, la del paraíso, la del hogar perdido, vino a darnos pistas para regresar a él, pero, ya no como niños inocentes y obedientes, autómatas que no valen nada, sino como niños conscientes, como niños puros, libres de maldad, porque cuando conocemos la maldad y optamos por superarla, a través de un esfuerzo sostenido para iluminar la oscuridad de nuestras almas, nos convertimos en seres superiores, dignos de regresar a casa.

Con desaliento, a veces observo lo duro que nos resulta enfrentar situaciones que no parecen tener salida, y me hago todas estas preguntas, principalmente, ¿de dónde salió la maldad, quién la creó y porqué?, esto es lo único que puedo responderme, tal vez porque mi referencia principal es la judeo-cristiana.

De esta manera puedo ver que si el mal está en nosotros, no es sólo por creatividad nuestra, lo que sí depende de nosotros es la capacidad de elegir, de limpiar nuestras conciencias de un mal anidado en nosotros.  Es el trabajo al cual vinimos a este mundo, es la tarea encomendada cuando salimos del hogar, de nuestra casa espiritual, a la cual retornaremos cuando seamos investidos de una luminosidad adecuada, de una niñez consciente.