viernes, 18 de marzo de 2011

ABBA - MAMMA MIA - MERYL STREEP

He visto la película MAMMA MIA, no menos de 14 veces y la seguiré viendo, un tributo tan alegre a  canciones hermosas de ABBA. 


Con mucho entusiasmo convido a mi hijo a verla, porque es un cinéfilo con quien comparto muchas películas, especialmente de suspenso y terror, pero me esquiva, porque no le atraen las películas musicales,  dice que son muy femeninas. Me dispongo a pasar buenos ratos con una historia fabulosa, llena de colorido, naturaleza, danza,  alegría y humor.  Toda la película me gusta,  Meryl Streep, la música,  Amanda  Seyfreid, hermosa joven, la locación, el maravilloso elenco,  donde Pierce Brosnan se luce como un galán irresistible. 
La historia, que pudiera ser un gran drama, es una historia feliz; me encantan los finales felices, porque me acojo a lo que dice Paulo Coelho: "Si las cosas no van bien, es porque todavía no has llegado al final".

http://www.youtube.com/watch?v=Us1-mOTLyvU

Yo tengo un sueño...Yo creo en ángeles...Puedes llevar el futuro aún si fracasas...Tengo un sueño, una canción que cantar...Estoy soñando...Creo en ángeles...Creo en ángeles...Creo en ángeles...

 

lunes, 14 de marzo de 2011

SE SEPARA LA CIZAÑA DEL TRIGO

Ante la inminente llegada del 2012, hay mucha información; desde los malos augurios, hasta las más optimistas visiones. Pero cada uno por sí mismo, es sólo un punto de vista. 

Son tiempos de Cambio, pero de Cambio Total, al parecer hemos llegado al final de una gran etapa de 26.000 años, culminada con la Era de piscis. La llegada a la Era de Acuario se ha manifestado prácticamente desde los primeros años de los noventa. Caos, confusión, corrupción, enfermedades, han sido las señales de un proceso que ha ido expresándose sin que nadie lo pueda detener. 

Muy al contrario, todo lo que la humanidad hace, es aportar fuerzas para que el caos se incremente. No es de sorprender, se están produciendo sucesos que han extremado las condiciones de vida en la tierra, contaminación, corrupción, manipulación, afán de acumular, afán de poder, la lista es interminable.

A pesar de las muchas advertencias, de las notables convocatorias de pensadores, científicos, artistas, escritores y demás personas visionarias para reparar, reconsiderar, replantear el camino recorrido, la fuerza de la inercia es mayor. Total, ya se percibe que hay dos tendencias importantes, quienes han tomado cierta conciencia acerca de los cambios planetarios, en los cuales en algo tenemos que ver,  y quienes niegan la correlación entre los humanos  y el planeta, o no quieren saber, o no sienten la necesidad de despertar; es un estado de inconciencia, es como estar dormidos.

Desde muchas fuentes nos llega la misma información, se aproxima un proceso de cambio que implica dolor, pérdida y desconcierto, la manera sensata de vivirlo es comprendiendo y fluyendo con la energía que se ha de manifestar. No hay personaje principal, es la Madre Tierra y  el sistema solar, que interactuarán al unísono, y nosotros no somos extraños testigos, sino partícipes de los acontecimientos.

Nuestra manera de ver el mundo está en crisis, los sistemas conocidos desaparecerán porque cambiará la energía, la dimensión y las vibraciones terrenales, cambiará todo, porque todo está unido, no habrán distancias ni tiempo, todo estará conectado. Aunque esta unicidad es así aquí y ahora,  en esta tercera dimensión, no lo percibimos; en ello ha contribuido  mucho la visión cartesiana la cual nos ha condicionado demasiado. 

Con el debido respeto que me inspira una opinión distinta, no creo que los fenómenos telúricos de estos tiempos sea cosa de pura geología, como lo expresa en un artículo, el profesor de la Universidad de Granada, que actualmente es un invitado de la Universidad de Tohoku, Juan Manuel García Ruiz, testigo vivencial del terremoto de Japón. Cito un párrafo suyo:

"Aquí, en el refugio no tengo noticias de la gravedad de los daños, aunque me imagino que el tsunami posterior ha debido ser tremendo. La tierra sigue -cinco horas después- enviando violentas réplicas que nos mantiene en vilo pero con la esperanza de salir de esta. Aunque a veces huela a azufre, no son diablos ni dioses quienes las envían, ni son ejercicios con bombas nucleares, ni es la tierra enfurecida con la humanidad. Esto se llama geología, es ciencia y es tecnología, y lo sabe un pueblo que quizás acaba de ganar una batalla histórica".

Lo leo y parece un párrafo de mediados del siglo pasado,  cuando era propio despejar la ciencia de la interpretación mágica de las culturas.  Su apreciación desconoce la correlación de la unicidad de mundo; ahora es indispensable ampliar la visión, la naturaleza no es una máquina que se repara cambiando un repuesto y listo, es el todo, pero tal parece que no hay especialistas del todo. 

Hasta ahora hemos estado en un mundo estratificado, pleno de divisiones de todo tipo, ante lo cual se han promovido desde los más abiertos puntos de vista, la propuesta de la pluralidad, la amplitud, pero no ha sido suficiente, el sentimiento de la separación, por razas, clases, sexo, inteligencia, belleza, educación... -falta espacio para nombrar todo lo que nos desune-,  nos ha creado desconfianza, sospecha, y un gran sentido de alienación. Hemos vivido entre extraños, entre depredadores. 

¿Será el retorno del paraíso terrenal, mundo tan anhelado, una sociedad soñada por todas las religiones y por modelos de sociedades elevadas?, para ello es preciso un cambio  de mentalidad de 180 grados, una ampliación de la conciencia, una visión integral del mundo y de nuestro papel en esa red energética que es nuestra realidad, que casi no conocemos.

Tal parece que para ello es preciso separar la cizaña del trigo, es una realidad enferma que requiere sanación.

 

lunes, 7 de marzo de 2011

MI PRIMA XIOMARA Y NUESTRO ARAGUANEY


En estos días hay un gran esplendor en  Venezuela, está floreciendo El Araguaney, nuestro hermoso árbol nacional.  Tiene una condición espectacular: puede ser muy alto, mediano o pequeñito, bota todas sus hojas para dedicar todas sus ramas al esplendor de sus flores amarillas, se tupe de tal manera en capullos luminosos y va soltando una a una sus florecitas, que en complicidad con los suaves y sinuosos vaivenes del viento, van depositándose en el suelo para revelar como un espejo el sol de su creación.
Basta una persona sensible ante tal belleza, para que otros desapercibidos se fijen, se detengan y saquen sus cámaras y teléfonos para llevarse una estampa de ese bendecido amarillo que nos atrae y nos llena el corazón.

Es que el amarillo es mi color preferido, me gusta el brillo del sol, del oro, de la luz del bombillo de mi lámpara, de mis vestidos, de la alegría... de la risa, ... porque la risa es amarilla, dorada, el sonido agudo de las campanas, el  sonido del choque de unas copas de champán, y con esto les estoy hablando de kinestesia, tema del cual les hablé hace unos cuantos post.

Mi prima Xiomara, quien es  una persona fuera de serie, sensitiva, humanitaria, con un sex appeal envidiable, tiene una relación profunda con la naturaleza y un vínculo natural con los árboles, especialmente con el Araguaney y con el Indio Desnudo; no pocas veces se detiene en las avenidas de Maracay a admirar, tomar fotos, defender y hacer tributo a esos testigos de tantas generaciones de maracayeros.

Ayer mismo, en la avenida Las Delicias un hermoso Araguaney nos bañó de flores con una ternura de manos maternas, a media tarde cuando la temperatura arrecia en esos lares, una señora con su niña se había regresado a ver aquel espectáculo amarillo, luego llegaron dos jóvenes en bicicleta y después un niño de diez años tomando fotos a las florecitas que hacían una alfombra bajo la majestad de aquel regalo de Dios.



La naturaleza está allí, sólo que no la vemos, tenemos una ceguera cultural, pero sólo con detenernos a observar, podemos oir, sentir, oler y percibir con la piel erizasada ese mensaje de amor que las criaturas de Dios nos regalan. 

En una ocasión leí en un libro escrito por una psicóloga, que una persona había hecho contacto con el alma de la lenteja; al parecer la mujer era tan sensible como para captar el mensaje de la planta, y con gran claridad ella oía lo que la lenteja le decía. Esto no fue lo único que supe de este don, hay personas que captan mensajes de los animales,  y de esto hay mucha y muy buena literatura.  ¡Qué buenas noticias!

En otra ocasión leí de la mano de una científica estadounidence que una persona soñaba en repetidas ocasiones, que un gran pino le gritaba: ¡sálvame, sálvame!, y a los días pasó por una calle donde estaban cortando un pino.

Independientemente de lo que cada quien crea, lo cual es muy variado, no me cabe la menor duda de que estos no son fenómenos extraños, sólo son desconocidos y por ello increíbles; la soberbia humana, que se ha caracterizado por catalogar lo cierto y lo falso, especialmente guiados por sus escasos cinco sentidos, ha hecho que la sociedad occidental sea ciega a muchas realidades.

 Qué maravilloso sería que no cortásemos las flores para poner en jarrones que se convierten de inmediato en sarcófagos de la belleza  natural; si amáramos la naturaleza tendríamos jardines sin necesidad de floristerías que usan las flores como producto de un comercio de muerte.

¿Sabían ustedes que  se han observado cambios vibratorios o energéticos, captados por aparatos como  los registros de un electro, cuando se acerca una tijera a una planta, pero cuando se les habla con dulzura su comportamiento se suavisa? ¿No saben lo que siente una planta en presencia del fuego?, es realmente angustioso.

No menos podemos decir de la técnica de los bonsai, es un proceso que mutila el crecimiento de la planta, lo cual a mi saber y entender les debe molestar; pero bueno, nosotros también nos sometemos a muchos dolores por la belleza, la diferencia está en que no tenemos derecho a hacerlo con las plantas, porque no nos han dado su permiso. 

Este es el único bonsai que acepto, porque está hecho con mostacillas y piedritas.

Es por eso que no me gustan los jardines cortaditos, con formas, afeitaditos, con figuras, lucen tan sometidos, como atrapados bajo el poder de una guadaña; porque es someter a la naturaleza a una forma caprichosa sin dejar que su forma fluya,  aún con nuestros cuidados; pero así somos los humanos, hasta que la naturaleza se manifesta en desequilibrio.  
 
El amor por la naturaleza es amor a nosotros mismos, es amor a la unión indestructible que tenemos con nuestra Madre Tierra, sólo que somos hijos móviles, pero sus hijos al fin. 


sábado, 26 de febrero de 2011

MUJER SEXY, MUJER GLAMOROSA, MUJER BELLA

¡Qué diferencia!

Todos sabemos identificar a una mujer sexy. Es una chica joven, madura o muy madura que atrae a los hombres, cualquiera que sea su físico, su atuendo y su manera de ser. Simplemente atrae.

Pareciera entonces que el sex appeal es innato, aunque por las experiencias de los últimos tiempos, parece que se puede desarrollar, manipular, crear. Y es que el atractivo sexual, ya no se circunscribe a un don o atributo personal particular, irrepetible, captado por ojos particulares, sino que ya tenemos indicadores externos para reconocerlos; se ha masificado el contenido del concepto. 

La industria de la belleza, entiéndase cosmética, peluquería, gimnacios, medicina estética, moda, se han encargado de definir los parámetros con los cuales se determina la belleza femenina, pero especialmente las empresas que promueven los concursos de belleza internacionales.

Con esto, al menos en Venezuela, se ha fusionado el concepto de belleza con el atractivo sexual, cuestión que se ha desbordado en los últimos 20 años, puesto que si nos vamos a los años sesenta, la belleza era una cosa y el sex appeal otra.

Fue muy divertido cuando en el año 2009, después del Concurso Miss Universo le preguntaron a un modisto venezolano,  si mal no recuerdo a Giovanni Scutaro, que cuál era su recomendación para las venezolanas, y él respondió: "a las venezolanas les digo que no sean tan sexys", bueno con esto lo dijo todo. 

Es sorprendente ver cómo se han estereotipado tanto los modelajes de lo que se aprecia por bello, ahora léase sexy, que hoy todas las mujeres tienen el cabello alisado aunque ya lo tengan liso; al término del secado,  los cabellos parecen desrizados. La práctica de la peluquera es tan mecánica que alisan los cabellos lisos, con una manera particular de secar y la infaltable plancha. 

Podríamos decir que es sólo moda, que en su tiempo también se puso de moda el afro, que cada tiempo tiene su tendencia, con lo cual no tengo ninguna objeción, el asunto es que siendo la belleza un asunto tan subjetivo y plural, se vea atrapada en una marea de estereotipos asfixiantes.

En Venezuela ya no es la belleza lo importante, es ser sexy lo que  prevalece en esa afición por estar y sentirse bien,  no es un asunto estético solamente sino de actitud social,  esto ha llegado al extremo de que las adolescentes siempre adoptan poses sexys para tomarse una foto,  parecen ecos visuales.  ¿Por qué no escuchan al modisto Scutaro: "no sean tan sexys"?

Ah, pero ser glamurosa es muy distinto, tener glamour es tener buen gusto y eso no es tan fácil, no hay reglas para seguir, sólo podemos decir que el glamour parece estar asociado a una personalidad especial, a una manera de ser casi innata, destacada por un comportamiento delicado, aunque no pusilánime.

  No se necesita tener mucho dinero para ser glamorosa,  es una actitud, una luz que tiene la persona, se observa en una impecable selección del atuendo, de los arreglos físicos, incluso de las preferencias y cantidades  de consumo gastronómico, en los modales y vocabulario, he conocido mujeres glamososas, son sencillas, aunque se arreglen y se pinten el cabello. Al parecer están asociadas al signo de libra, parecen princesas. Una persona glamorosa se  detecta a leguas, son aves que atraviesan el río sin mojarse. 

Recuerdo una vez que vi a Irene Saez en una tienda en Sabana Grande, con sus dos atributos más resaltantes, su belleza era una cosa y su glamour otra. 

Ojalá podamos entender que el sex appeal, el glamour y belleza son cosas distintas, y que lo que podamos hacer para resaltarlo no pasa por la exageración y menos por la producción de modelos en serie.

Glamour, belleza y sex appeal juntos 




martes, 1 de febrero de 2011

DAME UNA SEÑAL

Es mi tendencia escribir sobre temas reales y no de ficción, pero esta vez quiero enmarcar en la categoría ficción, lo que les voy a relatar:

Había estado muy preocupada por mi amiga Mariana quien ya había abandonado este mundo, y digo abandonado porque fue literal, lo abandonó, decidió irse por su propia voluntad; al menos eso fue lo que declaraba finalmente su acta de defunción. 

Creo que a todos preocupa el destino espiritual de quienes se quitan la vida, más en este caso, cuando hubo muchas señales de lo mal que se sintió en sus últimos meses; tenía mucho tiempo sin verla, nos habíamos alejado desde hacía muchos años, cuando supe de sus malestares quise visitarla pero ella misma desvió el asunto, y no fue posible. Yo respeté su decisión, pero por las informaciones que tuve sobre sus padecimientos, supe que mi amiga necesitaba urgentemente de atención psiquiátrica y de protección familiar.

La situación se tornaba delicada, a todas luces mi amiga requería una intervención rápida, un rescate de su estado emocional y un cerco protector de sus allegados, sin duda, sus más inconvenientes acompañantes.

Sin embargo, lejos estábamos de poder ayudar, porque teníamos en ella misma un obstáculo, un impedimento, tal parece que todo se confabuló para que ocurriera lo inevitable;  un triste día, mi amiga se quitó la vida, dejándonos un sabor de impotencia, que aún no logro quitarme del todo.

Con los cercos naturales que estos acontecimientos hacen generar en la familia, y al no tener nada que decir que pudiera dar consuelo a sus seres queridos, dejé pasar un tiempo.

Recientemente viajé a la ciudad donde ocurrieron los dolorosos acontecimientos, -un viaje que hice con otros propósitos-, y conversando con mi amiga anfitriona, nos propusimos ofrecerle siete Rosarios con su camino de luz, con lo cual pretendimos ayudar al alma de quien, según nuestras convicciones, seguramente necesitaría unas buenas oraciones.

Culminada la última sesión,  y pensando con optimismo que nuestros ruegos le habían dado ayuda, me dispuse a regresar a mi ciudad; llego al terminal, entro en la sala de espera, y en el momento que me siento, me pongo a pensar en mi amiga Mariana y con el pensamiento le envío un mensaje pidiéndole que me dé una señal de si había recibido la luz que pedimos en nuestras oraciones.               

En ese preciso instante se me abalanza una hermosa niña de unos 5 años, se apoya en mi brazo izquierdo y busca en mi regazo algo, me dice: "yo te lancé una estella fugaz", yo le sigo la corriente y busco con ella, pero no encontramos nada. La niña sigue buscando y de pronto me da un beso en el antebrazo, la miro y ella me sonríe, la siento tan cálida y es tan risueña.

Con esa luminosa energía infantil se baja del asiento de mi izquierda y se monta en el asiento de mi derecha y sigue buscando su estrella fugaz, le digo que me voy a levantar para ver si su estrella se cayó al piso, revisamos bien, pero no hay nada. 

Me vuelvo a sentar y en un pliegue de mi abrigo, la niña ve a su estrella fugaz y la toma muy alegre: es simplemente un anillo de plástico con un hilo elástico atado, de esos que al final del hilo tienen una pelotica de goma que se lanza al piso y se atrapa de nuevo a través del hilo.

En ese instante, se acerca una señora y le dice: "deja a la señora", me pide disculpas, me informa que la niña es especial; sin embargo, no le noto ningún signo físico de algún síndrome, y le digo que esa niña es Súper Especial, la señora me sonríe y se va diciéndole: "vamos Mariana, ya nos tenemos que ir".    

jueves, 20 de enero de 2011

EL GEN DE LA INFIDELIDAD

La infidelidad ha causado muchos estragos, más por la forma de resolver este conflicto, que por la misma circunstancia del fenómeno. 

Se ha creado una especie de mito o referencia conceptual sobre este comportamiento, es como una sombra que amenaza a las parejas.

En el programa CALA del miércoles, en CNN en español, el moderador trató el tema El Tantra y las relaciones  sexuales y comentó con un guiño de picardía, que unos científicos habían descubierto en los últimos estudios sobre el ADN, que existe un gen de la infidelidad,  y preguntó a su invitada Mabel Iam: ¿cree que la infidelidad se encuentra en un gen? 

No pude copiar exactamente lo que ella contestó, pero si puedo transmitir la idea de su respuesta. Dijo algo así: "las emociones  y los comportamientos se expresan, se desempeñan, y se copian de generación en generación, y luego aparecen en los genes". Para mí fue una excelente respuesta.

A la pregunta de Cala, yo digo que  es cierto, si la infidelidad, o cualquier otra cualidad, ha sido un comportamiento reiterativo en el ser humano, por supuesto que se instalaría en un gen, ¿cuál es la sorpresa?

El asunto es que comúnmente se interpreta, que por el hecho de que se encuentre en un gen, es independiente de la conciencia, de los valores y de las elecciones personales en el presente. La controversia se plantea  porque se asume equivocadamente, que si está en un gen, no hay responsabilidad  por  ese comportamiento. 

Se supone entonces, que al igual que el color de la piel, -en lo cual no hay  acción  volitiva, porque son características físicas- la infidelidad sería provocada por un mandato biológico incontrolable. 

Aunque se trate de una característica de comportamiento alojada en un gen, esto no lo hace necesariamente determinante, ya que juegan papeles importantes: el ambiente cultural, los valores del grupo de pertenencia y la conciencia personal.

Es divertida la ingenuidad que se percibe en el brillo de los ojos de quienes creen encontrar en la genética, la explicación de todos sus devaneos. 

¡Menuda excusa!, hay un deseo oculto de que toda debilidad humana se encuentre en un gen,  para desentendernos echándole la culpa al gen; un capricho de la naturaleza que nos hizo así.

En los genes se podrían encontrar todos los comportamientos asumidos por el ser humano desde tiempos inmemoriales, pero la interpretación que se le da comúnmente a lo genético, es que lo que pertenece al gen es inmutable y adscrito a la condición biológica desde sus inicios.

Una suerte de premiación, que disculpa a quienes propician este comportamiento. La evolución es movimiento, imagino que cualquier comportamiento humano por creativo que sea, si se repite lo suficiente a través de las generaciones, en algún momento se hace propio, y se transfiere a un gen.

Los sentimientos discriminatorios, el amor por las artes, las tendencias adictivas, las vocaciones, la promiscuidad, y muchos otras manifestaciones humanas, pudieron ser incorporadas paulatinamaente en nuestro ADN, en la medida que el ser humano se fue desenvolviendo en la vida, y a través del tiempo se fueron consolidando aprendizajes que a simple vista interpretamos como creaciones personales, únicas y voluntarias. 

Somos el resultado de lo que marca la condición biológica, conjugado con factores ambientales, sociales, culturales, psicológicos y espirituales, que confluyen en el comportamiento.   

¿Cuál es la sorpresa de que exista un gen de la infidelidad, de la honestidad, de la homosexualidad, del don artístico, de la tendencia homicida, o de cualquier otra expresión humana, si esas son características desempeñadas por el ser humano desde la noche de los tiempos?

Si no han visto esta película, se han perdido de algo excelente.



miércoles, 12 de enero de 2011

SÉ TU MISMA

"Sé tu misma". Cuando oí esta expresión por primera vez, no entendí nada, y aunque sabía que podíamos tener la tendencia de aparentar lo que no somos, -en cuyo caso debió decir: no seas hipócrita-, realmente no tenía la menor idea del contenido  sanador de estas tres palabritas. 

Su uso cotidiano quedaba en especulaciones, o cuando más,  en debates filosóficos aburridos, y principalmente, en discursos feministas que trataban de animar a la mujer en sus pretendidas luchas reivindicativas.

Cuando estudiaba en la UCV, teníamos una compañera que de pronto nos preguntaba: "llavecita, ¿usted ya se encontró a sí misma?",  la respuesta era una actitud de silenciosa  condescendencia, y un deseo de salir corriendo en sentido contrario; yo me sentía más o menos con los pies sobre la tierra, y nadie iba a hacerme tambalear. 

Lejos estaba yo de sospechar, que esas expresiones eran claves para enfrentar las dolorosas experiencias personales,  que como  estallidos sorpresivos se convierten en verdaderos rituales de iniciación, cuando dejamos la adolescencia. Al menos fue lo que a mí me ocurrió.

Después de tanto oir expresiones similares, que no terminaban de redondear la idea, este conversar se fue convirtiendo en una suerte de clichés sin sentido,  discursos llenos de nada, tal vez porque el tema requería de nuevos conceptos para su adecuada comprensión.
Con ello proliferaron otras expresiones como:

"Aceptame tal como soy", ¡vaya imprecisión! con la cual se acentuaba la irresponsabilidad hacia los demás; 
"No eres tu, soy yo", y con ello quedaba terminada la discusión; 

y otras más hirientes: 

"Nunca te dije que te amaba", "No te puse una pistola en el pecho, fue decisión tuya", y dichas estas palabras cualquiera se desentendía de una relación, después de haber tomado a diestra y siniestra del corazón del otro, por no decir el cuerpo entero. Era una práctica muy usada por galanes entrenados, verdaderos depredadores de la moral femenina más profunda. 

Las relaciones interpersonales, especialmente de pareja y familia, eran temas tabú, y los sufrimientos causados por las pérdidas y separaciones se asumían en solitario, debido a la mala imagen que significaba un abandono. Era un mundo signado por el éxito, y el logro, por lo externo, las emociones eran asunto íntimo y molesto,  y mientras más se ocultaban mejor. 

 Esta manera de establecer esta escala de valores dio al traste con la salud, se  manifestaron altas incidencias de enfermedades como el cáncer, por la incapacidad del sistema inmune para procesar tanta toxina emocional; diabetes,  por una carencia insalvable de dulzura; constipación, de tanto acumular y contener basura emocional; y en lo mental, un pragmatismo extremo, de tanto sufrir y ver sufrir, o un sentimiento de víctima del tamaño de un templo. 

A partir del año 1990, por fortuna se inició una ola benéfica para el alma, se expusieron públicamente temas sobre las problemáticas relaciones interpersonales, las cuales habían estado represadas por la sensura social e individual. 

Hoy, después de un nutrido aporte de los psicólogos y terapeutas, y otros especialistas en relaciones humanas, a la publicidad en los medios sobre el desarrollo personal y espiritual, la edición de libros, talleres y demás eventos de autoayuda, tenemos muchos más recursos, y basicamente una valoración distinta sobre las emociones, y ya podemos comprender mejor aquella enigmática invitación de: SÉ TU MISMA.

Ser uno mismo es retomar lo que sabemos inconscientemente, la certeza de que somos una entidad única, completa y perfecta, que estamos en esta vida asumiendo una personalidad específica, pero que no somos el cuerpo ni sus experiencias, que cada una de las cosas vividas, aprendidas y creídas son un bagaje de conocimientos que podemos soltar para seguir con la fuerza de lo que somos verdaderamente.

Cuando reconocemos que la tristeza del adulto, es un replique de los momentos tristes de la infancia, y que habiendo pasado ya, podemos hacerlos a un lado, valorándolo como vivencia y no como esencia propia, porque seguimos siendo puros y completos, logramos hacer lo que aquella compañera de estudios nos decía: "encontrarnos a nosotras mismas".

Imagínense que ustedes son un ser dentro de un cuerpo y que cada experiencia dolorosa, se convierte en etiquetas con una leyenda que se prenden a su cuerpo como capas de cebolla; al cabo de los años, están llenos de etiquetas y ustedes creen que ustedes son esas etiquetas; olvidaron que debajo de las etiquetas están ustedes inmutables. Las etiquetas los han forrado de tal manera que no saben quiénes son.

Cada una de esas etiquetas tiene una leyenda: no vales nada,  eres irresponsable, estás triste, eres débil, te abandonan, estás solo, eres pobre, eres incapaz, estás manchado,  te rechazan, eres culpable,  eres impotente, eres tímido, eres víctima, pobrecito, y cualquier cantidad de sentencias que indican descalificación. 

Cuando llegas a la madurez estas sentencias se han consolidado en tu mente de tal manera que no puedes encontrar otra forma de calificarte, ya has  consolidado una imagen de tí mismo muy deteriorada porque esa imagen superpuesta perpetuada desde el nacimiento, se va configurando en la mente, sin que nadie ni nada la cuestione. 

Al cabo de los años, se instala un modelo de comportamiento dado por esas etiquetas y por las experiencias nuevas que casi siempre van a ir coincidiendo con sus contenidos. ¿Por qué? porque el comportamiento asumido de baja autoestima atrae, o se sincroniza con nuevas experiencias similares. Allí vienen las quejas, los sentimientos de soledad, que en estos momentos están agobiando a tantas personas. Vivimos en una sociedad de solitarios.

Al tener conciencia de que si seguimos haciéndole caso a las etiquetas seguiremos manteniendo una imagen falsa de lo que somos, no tiene sentido postergar un proceso de limpieza, de cambio; podemos ir arrancando cada etiqueta con lo cual ir descubriendo lo que somos en esencia: seres completos, autónomos.

Con ello podremos alcanzar un estado de sociego capaz de superar el miedo a la soledad, la tristeza por rechazo, el resentimiento del abandono.

César Landaeta, en su esclarecedor libro: "La buena nota de estar SOLA", nos proporciona un camino para transformar el estado de melancolía y depresión que supone la soledad impuesta desde afuera.

"La soledad elegida", es un estado de confort, sustentado en la conciencia de haber asumido que somos entidades solas, únicas e individuales, después de liberarnos de la creencia de que somos nuestras experiencias, y disolver el vínculo con los prejuicios de la sociedad, plasmados en las etiquetas.


Ya no tengo duda de lo que no soy, porque es precisamente lo que siempre creí que era, aunque los demás digan lo que digan; lo importante es lo que digo yo desde mi esencia pura. Esta búsqueda no acaba, hay mucho por descubrir, cosas que habían quedado eclipsadas al colocarme las consabidas etiquetas que usé como ilustración.