martes, 5 de julio de 2011

CHOI SUNG BONG

Choi Sung Bong, es un joven koreano, que se crió solo desde sus 5 años; hoy tiene 22 años, es obrero y ofrece su canto al mundo que lo quiera oir.

En escasos minutos contó su historia, a los 3 años fue dejado en un orfanato, a los 5 huyó por los maltratos que recibía. ¿Por qué será que estas instituciones sean del lugar que sean, siempre están a cargo de gente perversa?, ¿será el infierno por donde deben pasar almas particulares?

Tiene una voz privilegiada que descubrió cuando oyó cantar a un artista. 


Esta es la manera cómo Dios se hace presente en la vida humana para demostrarnos que la sociedad al menos después de 5 años, no hace mucha falta para sobrevivir y para desarrollar el talento. 

Mateo 6:25-26: «No se preocupen por su vida […]. Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?»

La protección y la guía de la familia nos da pertenencia y nos hace seguros, el exceso de protección nos hace débiles y la carencia nos hace fuertes. Este joven no se conmueve, no suelta ni una lágrima, es fuerte, no porque contiene las lágrimas, sino porque su canto es natural, un pajarito que vivió en los árboles de la vida. Sabe lo que vale la vida y cuánto hay que hacer para tenerla, lo que venga después es agregado.

Es notable su serenidad y sorprendente su condición corporal, parece un joven que ha tenido una vida buena, y como expresa un miembro del jurado, "por su apariencia no se puede saber a qué se dedica", incluso sus manos no muestran el rigor del trabajo; es uno de esos milagros de supervivencia y de autopreservación que hoy nos sorprenden, que cada día parecen más frecuentes.

¿Será que están apareciendo en la tierra, seres especiales, con la misión de demostrar que la parafernalia social, económica y política, es un artificio prescindible?, ¿serán señales de una nueva forma de vida?, ¿será que hay modelos de vida superiores donde no es necesario un orden institucional, ni una relación vertical para que funcione la humanidad, sino que sólo es necesario un nuevo tipo de humano para existir como los pájaros en el campo?

Choi Sung Bong no parece estar traumatizado por su historia, ni muestra huellas físicas de ello, como deformidades por desnutrición; al contrario, se ve muy bien cuidado; pudiéramos suponer entonces, que estaría dotado de una condición especial para vivir como lo hizo, en medio de condiciones extremas de abandono y desprotección. 

Esto, ¿no nos sugiere la posibilidad de que pudiéramos estar en camino de otro tipo de vida? un sistema más elevado, menos dependiente de lo material y emocional, de alta autogestión, que no requiera de la producción y acumulación de bienes, ni de gobernantes, ni estructuras de propiedad, sin fronteras, sin leyes ni derecho, sino un mundo libre, próspero, cooperativo, sin cadena alimenticia.

Tal vez sueño, pero si sueño consciente puedo hacerlo realidad.

Disfrútenlo: 


jueves, 30 de junio de 2011

ECLOSIÓN EN LA FAMILIA


Sin necesidad de remontarnos al origen de la familia, lo cual ha dado bastante que escribir a los autores, y tomando la definición clásica de la familia como "la célula primordial de la sociedad", hemos de reconocer que en la actualidad este grupo básico se ha visto afectado por nuevas formas de relaciones maritales, cada vez más radicales.

Aunque es claro que el matrimonio occidental se ha visto afectado por los cambios asociados a la dinámica económica y al trabajo de la mujer fuera del hogar, no menos importantes han sido las pulsiones que desde la pareja se pusieron en evidencia, para desdibujar la familia tradicional y dar lugar a nuevas formas de pareja, nuevas maneras de lidiar con la familia cuando ocurre un divorcio, y nuevas maneras de crear compromisos familiares.

Al tratar este tema, resalta la creatividad con la cual se han abordado los asuntos maritales en el devenir de la familia en los últimos sesenta años.

En la década de los cincuenta, la familia occidental tenía el modelo de una organización civil, religiosa, afectiva y económica, la cual sigue vigente. Dependiendo de la escala social, los rituales del matrimonio, punto de partida indiscutible de la familia, adquirían más o menos importancia, dependiendo de la capacidad material para realizar tal celebración.

Las clases acomodadas, como se las llaman, no sólo daban valor a estos rituales sino que también publicidad. Las clases menos favorecidas, o hacían un esfuerzo por imitar tal costumbre, o, definitivamente no lo tomaban en cuenta, y consolidaban muchas buenas uniones sobre el amor, el compromiso y la responsabilidad con los hijos.

De una u otra forma, las disfunciones familiares eran inevitables, pero en aquellos tiempos, la mala imagen de ser divorciado, afectaba hasta el hombre. Se prefería continuar en un ambiente insoportable, eludiendo sus efectos, a través del trabajo, la infidelidad, el abandono, la crueldad y el maltrato, el alcoholismo, y otras expresiones que daban cuenta de la disfuncionalidad imperante en esta institución.

Ya en los años sesenta se adquieren referencias sobre la liberación femenina, lo cual marcó un antes y un después para la familia occidental. La droga, el amor libre, el movimiento hippie, los derechos humanos, las reivindicaciones obreras, con un fondo musical y publicitario no menos intenso, incorporaron suficientes estímulos para provocar fuertes cambios en la organización y proyección de la familia.

La sola idea de tener que sufrir los rigores de un marido machista, alentaba a las jóvenes a obtener una profesión y hacerse de un poder autosuficiente. Era frecuente escuchar a las madres y abuelas: "Estudia, que si te casas y el hombre te sale malo, lo dejas, porque no dependes de él para vivir". 

Tal parece que esas madres veían en sus hijas la oportunidad de ejercer la libertad que ellas no tuvieron; y también parece que aquellas madres poco fundamentaron sus uniones en el amor. Las recomendaciones siempre giraban en torno a la dependencia económica, la cual ataba a la mujer a un matrimonio infeliz. 

Con estos antecedentes y con las influencias que llegaban de Estados Unidos, la familia, el mundo donde nacimos y en el que seguramente estaremos al morir, se ha ido diversificando, y el centro de las innovaciones han girado siempre en la manera cómo administrar los acuerdos de fidelidad y libertad sexual, más que en regular los demás componentes, ya que de estos se encargan las leyes de cada país, (el divorcio, los bienes, la pensión alimenticia, las herencias, las visitas).

Se nota entonces, que la médula de los problemas de la familia, se centran en la manera cómo la pareja se siente satisfecha o insatisfecha en sus relaciones íntimas.

Las propuestas han sido muy creativas y hasta sorprendentes:

- Matrimonio abierto: estos acuerdos establecen una válvula de escape, para garantizar la permanencia de la unión libre o matrimonial, al proporcionar momentos de liberación de las expectativas sociales de fidelidad. Suponen que la rutina destruye y que se puede tener relaciones extramaritales sin perjudicar el matrimonio. No se sabe si esto funciona mejor que el matrimonio convencional.

- Uniones libres: son simples concubinatos, pero sin el lastre moralista de antaño, cuando respondían a poca sofisticación cultural. En estos casos, son generalmente escogidos por profesionales librepensadores, cuestionadores de la formalidad nupcial, son uniones que suponen que el amor es la base del compromiso, y cuando éste acaba, no hay nada más qué hacer. Esto evita los molestos trámites de divorcios. Pueden asumir la fidelidad o no, en cuyo caso se convierte en unión libre abierta. Tampoco hay datos sobre sus resultados.

- Clubes de encuentro: el Club inscribe sólo a parejas, con el fin de ofrecer un espacio protegido para que los socios disfruten de intercambiar parejas, aún cuando se acaben de conocer. Esta modalidad también está basada en romper la rutina y en dar rienda suelta a las fantasías de infidelidad, que de esta manera resultan exorcisadas, porque cada miembro de la pareja está de acuerdo con esta práctica. Es la famosa "cana al aire", pero bajo consentimiento. No se sabe nada acerca de su efectividad.

El Club exige requisitos sanitarios y un nivel económico y profesional suficiente, para garantizar el buen funcionamiento del negocio, el nivel de comportamiento y modales de convivencia. No sé si aún existe este tipo de Club, el cual fue muy sonado en Europa en la década de los años noventa.

- El Poliamor: es una forma de establecer relaciones comprometidas con varias parejas a la vez, con el consentimiento de todos los involucrados. Se basa en reconocer que las personas somos capaces de amar a más de una persona a la vez, y que nada impide organizar la convivencia teniendo relaciones con terceros, consentidas por la partes. Es una manera de anular la posibilidad de infidelidades, porque las nuevas parejas se incorporan a la vida cotidiana. Pueden convertirse en comunas de convivencia.  

Recientemente el canal de TV H&H (Home and Health Discovery), presentó el caso de una pareja que no tenían hijos, y que al cabo de un tiempo, la mujer, previo acuerdo con su marido, estableció relación con otro hombre, quien vino a formar parte de la familia, por fortuna tienen una casa grande, cómoda y propicia para tales fines. 

A principio lo interpreté como promiscuidad, sin embargo, es diferente, porque se establece un compromiso amoroso con el tercero, y no es orgía porque las relaciones sexuales son sólo en pareja. Con el tiempo la mujer quiso tener un hijo y se prepararon los tres para que tuviera un hijo con la segunda pareja, y nació el niño que crece con una madre y dos padres, los cuales se distribuyen amablemente la atención de las necesidades del niño.

En este nivel lo percibí como poliandria, que significa una mujer que tiene relaciones con varios maridos, pero, no, al final del programa presentaron a una segunda mujer que se incorporaba a la familia vinculada inicialmente con el segundo marido de la primera mujer.

Esta nueva integrante de la familia había tenido problemas en su matrimonio anterior, y estaba cuestionando el voto de fidelidad... y se encontró con estos personajes innovadores.

La última escena de la entrevista, reflejaba a este grupo familiar integrado por dos hombres y dos mujeres en una complicada relación amorosa: 
una mujer con dos maridos, un hombre con una esposa (el primer marido), un hombre con dos mujeres, y un hijo de tres años. 

No tengo la menor idea de cómo podrá funcionar esto con el tiempo, y cómo explicarán al niño quién es quién en esta complicado tejido de relaciones, lo cual si puede ser explicado, contrastará con lo que el niño verá en el resto de la sociedad, sin contar si la nueva integrante se enamorará del esposo inicial y así queda la cosa en tablas. 

Los personajes de este ensayo explican con cara de alegría, y hasta con cierto candor, la necesidad y el derecho que tienen de no dejarse atrapar por los celos, ni ser víctima de los celos del otro, y se observan relajados por haber superado un tabú tan arraigado en la sociedad, como el de la infidelidad.

No sabemos si una condición esencial de este modelo, es que vivan en la misma residencia, como el caso presentado, lo cual exige espacio y condiciones especiales.

Puedo suponer que como toda obra humana y toda relación social, este modelo debe tener sus puntos débiles, sus fallos, pero no fueron objeto de atención para la presentadora.

Este último modelo y otras formas extremas para prevenir el aburrimiento conyugal, que sin duda seguirán apareciendo en el firmamento de la creatividad humana, parecen provenir de personas muy especiales, capaces de sentir tal empatía con esos modelos, que seguramente les darán resultado.

Sería muy interesante hacerles seguimiento para determinar su rango de éxito, el cual a simple vista no creo sea una propuesta que pueda masificarse. No existen estudios al respecto. Se requiere un alto sentido de respeto por el otro, y un fuerte manejo de la vida compartida, ya que este modelo puede ampliarse a la n potencia, y convertirse en una comuna libre, como las que se han producido en diversos lugares del mundo.

El fundamento para estos ensayos es la convicción de que las relaciones de pareja tienen en la fidelidad un voto inadecuado, porque la naturaleza sexual no soporta la monogamia. Hay quien dice que la monogamia es un acuerdo social y no un asunto natural; lo argumentan comparando a los humanos con los comportamientos animales.

No es el momento de iniciar este debate, pero no concuerdo con esta afirmación, la naturaleza humana no es idéntica en todos los seres, no podemos establecer una ley natural de promiscuidad. Por eso dudo que estos ensayos puedan ser replicados en toda la sociedad, y si funcionan, deben tener sus generadores de problemas también.
Puedo intuir o suponer a título hipotético, dos cosas:

1-       Que con el poliamor se corre el riesgo de sólo experimentar unas relaciones superficiales, cerebrales, poco emotivas, serenas por convicción, cómodas y simples, con pocas posibilidades de conflicto porque están muy atadas al convenio de no agresión, y al control del grupo. Esto inevitablemente puede generar un descontento personal que tendrán que reprimir, por lo mal visto que será manifestar algún malestar con los demás, y al reprimirlo se va a la sombra del inconciente. Ya sabemos qué sucede entonces. Nada supera las relaciones monógamas, para profundizar el desarrollo personal. El poliamor puede ser un modelo evasivo, porque usa un atajo para librarse de un alter ego confrontador, como ocurre en la pareja monógama.

2-      Que esta organización de relaciones de pareja pueden estar inspiradas en la necesidad que sienten algunas personas de amar a varias personas a la vez, porque son encuentros de almas con quienes tuvieron relaciones de pareja en vidas pasadas.  

En lo personal siento total identificación con la pareja monógama, casada o no, que funcione hasta cuando pueda hacerlo, y que se nutra de lecciones, vivencias y orientaciones psicológicas, que hay bastante y de buena calidad, para llevar una vida asertiva, con sus altos y bajos.

Lo interesante es que el ser humano busca darle solución a sus problemas y encuentra vías que significan aportes para todos, quien los asuma ha de saber que toda decisión tiene sus consecuencias.

Desde el corazón de la cultura estadounidense, nos llegan estos cuadros de familia:












miércoles, 29 de junio de 2011

NIÑOS RICOS


"Cuando me convertí en Heredero de la Familia, mi adiestramiento se intensificó. Tenía cuatro años y era un jinete indiferente. Mi padre era verdaderamente un hombre estricto y como Príncipe de la Iglesia se encargó de que su hijo tuviera una disciplina severa, y fuera un ejemplo de cómo debían ser criados los demás.
En mi país, cuanto más alto es el rango de un niño, más severo es su adiestramiento. Algunos de los nobles estaban comenzando a creer que los niños debían pasarla mejor, pero no mi padre. Su opinión era: un niño pobre no tiene esperanza de comodidades después, de modo que dadle bondad y consideración mientras es joven. El niño de la clase más alta tiene todas las riquezas y las comodidades aguardándolo, de modo que tiene que experimentar las penalidades y mostrar consideración hacia los demás. Esta era también la opinión oficial del país. Bajo este sistema los débiles no sobrevivían, pero los que lo hacían, podían sobrevivir casi a cualquier cosa."

Asombroso texto de Lobsang Rampa, en su libro "El tercer ojo", menuda diferencia al pensamiento occidental, donde los niños de los más altos rangos sociales y políticos, se pierden de aprender a saber lo que es el NO, lo que es ganarse con merecimientos sus caprichos, o deseos, dejándolos a veces tan débiles de carácter.

Esta visión bilateral de la condición humana, en ese tiempo y en ese lugar, era un valor que podía crear en esa sociedad una justicia global, los hijos de los ricos aprendían disciplina y rigor dirigida por sus padres, y los niños pobres recibían mayor condescendencia en la edad temparana, dada su ya desfavorable situación económica.

Es una visión bastante curiosa, y aunque la familia tradicional occidental hayan fomentado el valor del esfuerzo y del trabajo en todos los niveles sociales, pareciera que al menos en los sectores acomodados, el rigor sobre los hijos ha disminuido considerablemente. Lo que si es cierto, es que no ha existido en occidente esa visión empática con los niños pobres. Sólo se han promovido desde el Estado, ayudas a los huérfanos, pero esto es otro asunto.


En estos tiempos de reflexión, de búsqueda, de explicaciones, de nuevos modelos de convivencia humana, no cabe duda que el futuro de la humanidad tendrá que estar basado en el esfuerzo de la familia por lograr un fino equilibrio entre la disciplina, el amor y la provisión. Es un reto que los padres tendrán que emprender, no sólo para el bien de la familia sino para el bien social. Los excesos crearán las patologías familiares que ya conocemos.

Disciplina para enseñar y aprender, estudiar, leer, trabajar, asumir responsabilidades, formarse criterio, ver el conjunto, reconocer el entorno, adquirir valores humanistas, etc.

Amor, para sentir el valor del trabajo, del arte, la naturaleza, la familia, los vecinos y los extraños.

Provisión, para proporcionar a la familia el sustento material que requieren todas las actividades de sus miembros. 


El ejercicio de la paternidad se aprende al mismo tiempo que se ejecuta, por eso crea los problemas que ya conocemos; gracias a muy buenas iniciativas, ya podemos contar con Escuelas de Padres, bibliografías esclarecedoras para quienes pretenden formar una familia, Talleres de crecimiento personal, y muchas opciones que apoyan un mejor concepto para la vida en común. 

Hay Familias de Familias:
            










jueves, 23 de junio de 2011

ESPAÑA QUERIDA

 He tenido la virtud de sentir empatía por todas las canciones del folklore de todos los pueblos del mundo, y si no las he oído todas, sé que me gustan. Las primeras que oí fueron las canciones españolas, en mi niñez muy cargadas de tristeza por los lamentos de los emigrantes obligados que vinieron de España, debido a las guerras europeas de la primera mitad del siglo XX.

Mi abuelo materno era español, de una gran familia europea que habían llegado mucho antes, en 1925 ya eran unos prósperos productores de café para exportación, caña de azúcar, que usaban para producir papelón, grandes campos de frutales, granos, ganado, para lo cual requerían contratar peones para el trabajo de todo el año. 

Mi abuelo en particular era músico, tenía un grupo con el cual cumplía compromisos para amenizar eventos culturales y sociales. Sin embargo, a pesar de que la vida les sonreía, no sin un esfuerzo tenaz, eran de carácter rígido, fuertemente machistas y casi nada amorosos. Salvo la dulzura de las mujeres, todo era muy estricto, áspero.

El abuelo se casó con una criollita muy temperamental, nada dispuesta a soportar la dominación española, por eso lo dejó en aquel hogar repleto de frutas, alimento, trabajo y riquezas. Nadie supo más de ella, tenía 17 años cuando partió y nadie siguió su rastro.

Mi madre creció en aquellas montañas asfixiantes, con el único pensamiento y deseo de salir de allí algún día, impulso que a los 16 años, la llevó al centro del país con mi padre, para formar un nuevo y deslastrado hogar.

Por malabarismos del destino, que tejió una filigrana de tiempos y lugares, mi madre se encuentra con su madre escapada, cuando yo tenía unos meses de vida. Era una mujer altiva, rebelde, autónoma, dispuesta, libre, desprejuiciada, coqueta, fuerte, bien plantada, y allí surgió una relación a veces tensa, a veces fluida.

Recuerdo a la mamá de mi mamá, con sus cabellos lisos, enrollados en listoncitos de papel de estraza, -el usado en las pulperías para envolver las compras-, para lograr un encrespado de moda, como las artistas de cine mexicano y español, con sus "roba corazones" y su lunar en la cara, siempre incluidos en sus afeites.

En aquellos tiempos, 1950-55, la mamá de mi mamá tenía un buen carácter, sonreía, hacía bordados, cocía, le hacía vestidos de faraláos a mi hermanita, en telas de lunares, como los de las cantaoras flamencas, muy usados en esos tiempos.


Lo curioso de esta historia, es que aquella abuela rebelde que dejó a su déspota esposo español, con toda su familia, sus bienes y sus proyectos, ahora estaba unida a otro español, un andaluz. Recuerdo que tenía una voz inolvidable, una voz idéntica a la de Dyango, un sonido que le salía de una caja de resonancia que parecía un circuito de cuevas retumbantes. Así era la voz de aquel señor, atento, protector y dedicado a su trabajo comercial, a negocios de una y otra cosa.


Recogen esos tiempos, la nostalgia de los inmigrantes y en esta canción, "Suspiros de España", el compositor deja plasmada su rabia y su tristeza por separarse de su tierra, tomada por fuerzas inexplicables. No tuvo más remedio que salir para otro continente, que por travesuras del destino había sido en el pasado, el continente asaltado por las fuerzas de la corona española.

El contacto con españoles fue bastante frecuente en mi niñez, a pesar de aquel divorcio familiar con mis ascendientes cercanos, el sentir de España vivía en nuestras vidas, tal vez porque los llevamos en la sangre, en la memoria celular.

Ahora oiganlo en Las Voces para la PAZ:
http://www.youtube.com/watch?v=msVNrdivax0

martes, 21 de junio de 2011

NADA PERSONAL



"Entre tu y yo, no hay nada personal, 
es sólo el corazón que desayuna, come y cena de tu amor, 
en el café de la mañana, la canción de la semana, 
que muchas veces me emociona y otras tantas me hace daño  

Entre tu y yo, no hay nada personal, 
y sin embargo duermo entre mis sábanas, soñando con tu olor, 
vives aquí en mi sentimiento, me ocupaste el pensamiento, 
quizás te añore, mas no hay nada personal...

Anque me inventes los detalles y te encuentre en cada calle, 
yo te juro que no hay nada personal...

Me haces loco, me haces trizas, me haces mal...

Así en los dos no hay nada personal
te llevo en cada gota de mi sangre y en el paso de mi andar, 
no necesito arrinconarte, ni antes de dormir besarte, 
entre nosotros ya no hay nada personal..."

¡Cómo sería que hubiera algo personal entre estos dos!

Este tema inspira, porque realmente lo que hay entre los seres, no es personal, lo que hay es una cooperación mutua, para que cada quien se vea hacia adentro. Cada situación, idea, evento, vivencia, persona, son facilitadoras de la toma de conciencia que cada ser estaría en compromiso de realizar.

Nos relacionamos con los demás desde antes de nacer, y las relaciones forman parte vital de nuestra existencia; sin embargo, lo personal es lo interno, el afuera sólo es un reflejo de nuestra condición interna, y es la película que tenemos dentro, una oportunidad de ir dentro de nosotros para sanarlo allí.

Si entendiéramos eso desde el amor, serían muchas las penas que nos ahorraríamos, pero es que estamos tan cargados de referencias culturales que hemos hecho nuestras, creencias que nos hacen sentir emociones verdaderas, que nos desgarran cuando se nos presentan eventos desagradables con los demás.

Para mejorar esta conciencia podríamos leer las obras de Miguel Ruiz, especialmente: "Los cuatro acuerdos", con ellos nos descargaríamos de tanto peso mental, que es sólo basura.

UN CLAVO SACA OTRO CLAVO

La historia cuenta que un hombre quiso sacar un clavo de una tabla, y sólo contaba con el martillo y más clavos, se le ocurrió voltear la tabla y clavar un clavo por el respaldo a fin de empujar hacia afuera el clavo inicial al hacer coincidir ambas puntas de los clavos; así logró sacarlo completamente.

Tal pericia sólo es posible en determinadas condiciones, no es una ley, no siempre se puede lograr tal maniobra.

Tan falsa como resulta esta afirmación para todas las tablas y todos los clavos, lo es y mucho más arriesgado, si lo aceptamos como ley cuando se trata de justificar desaciertos en los momentos más agudos del despecho. 

Sólo el desconocimiento de la complejidad emocional humana, podría suponer que un amor perdido puede ser sustituido de inmediato por otro. Primero, porque no somos máquinas, susceptibles de cambiarnos repuestos, y segundo, porque una relación que comienza como sustituto, agrega más confusión a la que ya existe. Conocí de un caso en el cual un amigo muy querido se divorció dos veces en un año, decisiones como esas llevan todas las de perder.

Los dolores naturales resultantes de un abandono, una infidelidad, y hasta una separación de mutuo acuerdo, requieren ser digeridos, por usar una expresión gastronómica; requieren ser atendidos, reflexionados y procesados, a fin de llegar a un estado de sociego y sanación adecuada que nos permita establecer nuevos acuerdos amorosos.

Con toda la intención no me he referido a nuevas relaciones amorosas, sino "acuerdos amorosos", los cuales serían los naturales resultados de haber sabido procesar el período de separación y de reconstrucción interna.

Todo momento doloroso es un llamado desde nuestro interior, así como un dolor físico nos impele a acudir al médico, nos avisa que algo anda mal, un momento de dolor emocional es un grito del inconciente para nuestra salvación, y quienes nos podemos sanar somos nosotros mismos, aún cuando acudamos al terapeuta.

La recuperación emocional después de una separación amorosa, es un salto evolutivo, sanar una herida sentimental es sanar un pasado traumático, darnos la oportunidad de liberar nuestra queja infantil, es un regalo para nuestro adulto.

Ello implica varias condiciones:

1. Asumir el dolor como un proceso personal, colocando el énfasis en nosotros mismos y no en acusar afuera, en cuyo caso se perdería la oportunidad de salir exitosamente del evento. La infidelidad, el abandono o el enfriamiento de la relación, son sólo la anécdota de la vivencia; lo esencial es la oportunidad de convertir esa vivencia en experiencia, en aprendizaje. Si no aprendemos y salimos fortalecidos de nuestros dolores, hemos perdido la oportunidad de crecer.

2. Darle rienda suelta al dolor, llorarlo a más no poder, sacarlo de adentro, conversarlo, revisarlo, llorarlo y llorarlo; así por alguna rendija sale el nódulo inicial de dolor afectivo, el punto de partida del abandono o la traición que sentimos en un momento vulnerable: cuando éramos infantes. Son momentos cuando puede descubrirse una asociación, un vínculo emocional, un eje traumático, una clave de sanación. 

3. Con ayuda terapéutica es mucho más fácil transitar el duelo, con ello podemos conocer los factores decisivos en el suceso, los errores, los aciertos, las debilidades, las potencias, y otros elementos ricos en descubrimientos.

4. Asumir la reconstrucción, con un agregado en madurez, con una sensación de confianza en sí mismo, que es donde radica el asunto. La confianza de sí, es la garantía de que las acciones de los demás no nos van a herir, o al menos no tanto como para derrumbarnos. Seguiremos teniendo dolor en nuestras vidas, el asunto es cómo lo asumimos, con sobria seguridad o con un embriagamiento lacerante.

5. Establecer equilibrio entre la atracción sexual, la ilusión de un nuevo amor, y la conveniencia de esa persona en nuestras vidas. Ya no se justifica una relación irreflexiva basada en la emoción y la atracción física solamente, sino donde están claros los elementos que la sustentan, porque no se dejan por supuestos sino que se asumen explícitamente. Los mitos, los sueños, los ideales que hemos aprendido a través de los cuentos de hadas, los dichos familiares, los suspiros y las ensoñaciones, quedaron atrás, ahora se pueden establecer acuerdos reales, con gente de carne y hueso y no con príncipes azules, o princesas acartonadas.

La mayor parte de los fracasos de pareja se basan en la falta de comunicación asertiva sobre los valores que comparten, las expectativas y especialmente en la incapacidad para poner sobre el tapete temas cruciales, por temor a dañar el encanto del período inicial, del enamoramiento, "es que no es romántico"; es una trampa que nos colocamos para caer después en una gran desilusión.

Tener los pies sobre la tierra es percibir la perspectiva integral de una relación, aunque también lo es, asumir las consecuencias de cualquier decisión tomada. 

Si no quisiéramos hacer caso a las recomendaciones aquí expresadas, también es válido, aunque a través de un camino más escabroso, dejarnos llevar por el encanto inicial, pero eso sí, de manera consciente, y con ello hemos de saber que estamos corriendo un riesgo; si decidimos correr el riesgo, cuando ocurra lo inevitable puede que duela, pero ya estábamos de cierta manera avisados, y no tendría porqué hacernos polvo.  

 

domingo, 19 de junio de 2011

LOS SENDEROS CIRCULARES DEL TIEMPO

Aún cuando nuestra percepción del tiempo es lineal, por lo cual diferenciamos en pasado, presente y futuro, el tiempo realmente es circular, otros lo llamarían cíclico; el asunto es que nos vemos inmersos en vivencias que de manera inesperada, se nos repiten en la vida. Esto lo expresa muy bien un dicho popular: 
"La vida da muchas vueltas"

Que la vida da muchas vueltas significa que sigue un camino sinuoso, curvo y sorpresivo. Esta expresión anida una esperanza en la justicia, quien pone su fe en las vueltas que da la vida, sabe que hay una Ley de justicia ineludible. En ello vivimos y no nos damos cuenta, nos engañamos creyendo que porque algo sucedió hace mucho tiempo no tiene validez hoy, asumimos arbitrariamente que los hechos prescriben, el asunto es que lo que prescribe es porque está resuelto, los cabos sueltos no prescriben. 


Los hechos significativos de nuestras vidas, cobran un lugar especial en nuestro inconciente, manteniendo viva la sensación que los hace especiales; cargados de vivencias emocionales estos eventos se nos anclan en el alma, de allí que los psicólogos afirmen que el inconciente es atemporal. Podemos imaginarnos entonces, la intensidad con la cual se nos instalan los eventos traumáticos.

La terapeuta argentina Marina Vieri, especialista y maestra en Anatheóresis, habla de nueve senderos que se van sucediendo y repitiendo durante la vida de una persona, en los cuales se pueden detectar episodios típicos de cada sendero y se puede ver cómo se producen hechos similares a los ocurridos en el pasado, cada vez que transitamos por el mismo sendero.

Si lo quisiéramos mostrar gráficamente, podríamos imaginar que los senderos son los escalones de una escalera de caracol, cada peldaño un sendero y cada sendero un tipo de vivencia. Cuando ya hemos transitado el noveno sendero, iniciamos de nuevo la serie desde el sendero uno. Los cabos sueltos dejados pendientes en cada sendero, reaparecen en eventos con otras personas o con las mismas con quienes no resolvimos la vez anterior, para tener la oportunidad de hacerlo ahora. La vida no es tan injusta como creemos.

Esta manera de organizar los sucesos, es lo que también se conoce como la Ley de Causa y Efecto, o karma; la vida es una oportunidad para hacer bien las cosas, entendiendo por hacerlas bien, corregir los errores que por ignorancia cometemos.  

Es clave detectar la repetición de eventos desagradables en nuestras vidas, observar nuestras tendencias, los reiterados errores, dolores, desaciertos, las situaciones que atraemos una y otra vez.

Cuando esto ocurre, hemos de saber que dichas vivencias no han sido aprovechadas para transformarlas en experiencias. Cuando hacemos de la vivencia una experiencia, sanamos, la experiencia surge de la reflexión y resolución de las vivencias, con ello aprendemos del error o de la inadecuada decisión que hemos tomado en el pasado, bien sea por haber sido un agresor o por haber sido agredidos. 

Darnos cuenta es la primera fase del proceso. Cuando hacemos un recorrido por los eventos traumáticos que hemos vivido, tomando en cuenta su repetición, vamos siguiendo el hilo de un sendero, tal vez en ese momento necesitemos de un terapeuta que nos guíe o aconseje, o tal vez podamos resolver, simplemente conversando con los actores involucrados.

Los abusos sufridos en la infancia, son la base de los subsiguientes abusos que permitiremos en la edad adulta, el silencio soportado en los primeros años de vida, son el alimento del sufrimiento en solitario posterior. Tomar acciones para salir de este oscuro tunel emocional, es un regalo no sólo para nosotros, sino para los demás involucrados.


Si llegamos a la cima con una ristra de cabos sueltos, quizás no tengamos tiempo para resolverlos, estirar la arruga no nos ayuda para nada. En la película LINEA MORTAL protagonizada por Julia Robert, puede apreciarse la importancia de sanar agravios; los protagonistas simulan estados de muerte y sus principales vivencias se empeñan en mostrarles a todos, sus traumas no resueltos.

http://www.youtube.com/watch?v=vRnH8MzAGpU


El carácter cíclico de esos eventos, son sólo un aviso para resolverlos, no perdamos la oportunidad de atender estas señales que nos da la vida. Una vida en alegría es una luz para sí y para los demás.