sábado, 11 de agosto de 2012

AMOR EN MAYÚSCULAS


El viernes 14 de octubre de 2011, reflexioné con un post que titulé DIFERENCIA ENTRE AMAR Y QUERER, hoy quiero re-insistir en el tema, ya que son verbos que se han tornado pecaminosos, o prohibidos, y sólo en determinados espacios sociales se usan, especialmente en círculos terapéuticos, talleres de crecimiento personal y por personas que asumen la energía sanadora que hace efecto en quien dice y escucha que lo aman.

Nuestra cultura occidental y latina ha encontrado en los sentimientos una debilidad, quien expresa un sentimiento tan hermoso como el amor, es percibido poco fuerte, cuando es precisamente el amor la energía que fortalece, que sana, que libera. Amar, además de ser un estado delicioso, enriquece el alma de quien lo siente, es decir, que tiene doble efecto sobre el amado y sobre sí mismo.

Debo aclarar que me estoy refiriendo al AMOR en mayúsculas, no al amorcito minúsculo que sentimos con celo, posesión, egoísmo, dominación e inseguridad. El amorcito, que se vuelve odio apenas tenemos un desencuentro, el que conocemos, el que creemos que es amor, aunque sin duda es la manera como llegamos al mayúsculo.

El amor en mayúsculas es una energía que se hace presente cuando nos ubicamos en la divinidad que tenemos dentro y que nos une como una red de lucecitas en el todo, en la existencia. Cualquiera podría decir, “pero ese amor no es terrenal”, y tendría razón, lo que sucede es que del amor minúsculo podemos trasladarnos al mayúsculo, sólo sabiendo que los sentimientos son sagrados dones del creador.

Un día, supe de un joven bastante atractivo de 17 años, estaba enamorado de una chica, un tanto casquivana, como solían calificar despectivamente a las mujeres de cascos alegres; él muy formal la invitaba a un buen restaurante, donde sus padres solían festejar los buenos momentos, además,  le hizo un regalo muy costoso, un perfume de marca, que logró comprar con mucho esfuerzo, pero la chica ni se enteraba de la dedicación, y especialmente de la delicadeza con la cual ese enamorado la estaba apreciando, y muy pronto le dio calabazas, por boca de otras personas se enteró de sus amoríos con otro joven. No cabe duda que siendo tan formal, este desaire lo dejó devastado,       llegó a mí con sus ánimos en el suelo, y le dije que realmente fue lo mejor que sucedió, que esa chica no tenía condiciones para establecer un vínculo amoroso, mínimamente respetuoso, él se quejaba de lo que había dado, no sólo de sus esfuerzos materiales para agradarla, sino de haberle otorgado sus pensamientos e ilusión. Fue cuando vi con claridad que eso que aquel joven tenía para dar era un AMOR en mayúsculas, a pesar de que se inscribía en un amor tan terrenal como el que más.

Le dije con mucho énfasis, que ese precio material y emocional que había ofrecido no era una pérdida, que era un producto suyo, que había sido un regalo para él, que ese gesto puro, no se lo quitaba nadie, que él había quedado por encima de la situación, aunque los amores no correspondidos no necesariamente son errores ni equivocaciones, son simplemente experiencias, formas a veces buenas para formar el carácter y la autoestima.

En aquella situación vi la oportunidad que tenemos de amarnos, y eso se traduce en el aprecio de sí mismo, como la entidad universal que somos, fuera de los límites de lo que esta realidad terrenal nos parece imponer, es prioritario sentir amor hacia la esencia profunda de nosotros mismos, al alma que somos, de allí parte todo trabajo de realización personal. 

Me he sorprendido al corroborar que cuando oímos que alguien nos dice que nos ama, nos sentimos extraños, ¿Será que me está vacilando?, no lo podemos creer, y resulta que no estamos acostumbrados a recibir tales expresiones afectivas, caricias que son una fuente de vida y alegría, pero tal parece que estamos más preparados para no ser objeto de amor. Esto tiene sus raíces en los débiles hilitos de amor que recibimos en la infancia, cuando lo que necesitábamos era un raudal de afecto, para construir una sólida estructura de autoestima.

De allí que nos sintamos más cómodos o naturales cuando las relaciones son toscas y sin profundidad, no sabemos comportarnos en medio de una avalancha de caricias, lo he percibido cuando veo que la gente se abruma al sentirse obligado a recibir afecto, porque se siente comprometido ante un comportamiento que no saben asumir, a veces rechazan a quienes les ofrecen esas manifestaciones afectivas.

Antes de los años sesenta, la expresión amorosa era muy pobre en la familia, aún cuando la gente sintiera amor, en cuyo caso se manifestaba con atenciones, protección, apoyo, cuidados, pero el abrazo y la verbalización estaba mutilada, a tal punto que las parejas no expresaban en público la cercanía afectiva propia de su relación matrimonial.

Por fortuna los sesenta dieron al traste con muchas prácticas inhibidoras que la cultura arrastraba desde la colonia, al menos mis hijos fueron depositarios de una manera de relacionarnos bastante desalmidonada, libre, abierta, que nos proporcionó un ambiente relajado que nunca sentí en mi infancia.

No obstante, las heridas afectivas aún hacen estragos en la sociedad venezolana, muy reconocida por accesible, simpática, abierta, de buen humor, sin embargo, es curioso que en Venezuela la expresión "mi amor", se usa en cualquier lugar y hasta para dirigirse a los extraños, y en contraste no se dice "te amo". Somos capaces de decirle a un extraño palabras afectivas, pero a quienes tenemos cerca les negamos las caricias verbales más significativas, no sólo para armonizar una relación, sino como alimento interno y equilibrio emocional.

jueves, 9 de agosto de 2012

LO QUE DECIMOS Y LO QUE CALLAMOS EN LA COMUNICACIÓN AFECTIVA



El lenguaje es un extraordinario sistema ordenado de símbolos, a los cuales hemos dado un significado para poder comunicarnos; si vemos el lenguaje de esta manera, es lógico que debemos ser fieles a esos significados para seguir entendiéndonos. No obstante, el lenguaje no es sólo eso, estimo que la primera fase de la comunicación se opera en la mente, creamos una idea y luego creamos un sonido que lo represente; esto significa que hay ideas, construcciones mentales que existen en una cultura y no en otras, por ello no se pueden traducir.

El lenguaje no es un código estático, sino muy dinámico, en cada cultura, grupo, especialidad, congregación, partido político, deporte, bandas delictivas y en todas las miles de formas de agregar intereses y organizar adeptos, hay un lenguaje propio, que se alimenta de nuevas expresiones verbales, y que en algún momento pueden convertirse en nuevos símbolos que la Real Academia Española incluye en el diccionario.

Atentos a estas consideraciones, tendremos en cuenta que la dinámica lingüística permite la incorporación de nuevos vocablos que proceden de otros idiomas, (CIAO-CHAO); también se incorporan palabras de otras ramas lingüísticas como del inglés, que pertenece a la germana, y se usan tal cual y como son (OKEY). Otra manera de incorporar términos, es la adaptación de palabras de otro idioma al oído cultural, como es el caso de: GUACHIMÁN, que procede de dos palabras del inglés (WATCH  MAN, que significa HOMBRE que VIGILA)     

Esta manera de dinamizar la comunicación es propia de la complejidad humana; incluso el idioma es afectado por expresiones que se ponen de moda, se usan intensamente para desaparecer como llegaron. En lo personal no soy afecta a usar esas expresiones, ni coletillas juveniles que empobrecen la mente, y no lo hago por purismo sino porque las considero camisas de fuerzas que uniforman la comunicación de una manera bestial y afean la verbalización.

Una vez considerados estos aspectos dinámicos de la comunicación verbal, quiero abordar un tema que nos causa muchas complicaciones, porque surge en el mero corazón de la vivencia afectiva, lo cual está supremamente cargada de percepciones que distorsionan la comprensión de los actores, y todo esto porque el ser humano a través de su relación social, es quien crea el lenguaje desde su creatividad, y no al revés; el lenguaje no puede hacer nada para que la gente lo respete, incluso si recibiera ese respeto, las personas poseen un particular y único sentido de percepción, que es como una huella digital, de allí los comunes desencuentros entre las parejas.

En el ámbito afectivo esto se complica a su máxima expresión, al punto de haber creado mucha desdicha en parejas que incluso se dispusieron de buena fe a llevar una vida juntos, a convivir, porque no tienen la más mínima idea de lo que el otro está elaborando y concibiendo sobre la relación.

Vamos a darnos un paseo por nuestros más recientes antecedentes:
En los años sesenta, la liberación femenina creó, en el ámbito de las relaciones de pareja, un nuevo esquema mental, caracterizándose por la supresión, por parte de los hombres, de palabras que los comprometieran; la acción iba delante, y las relaciones sexuales se adelantaban como modo de vida que el hombre percibía como transitorio y la mujer como algo significativo y de hecho permanente; cada uno por su lado.
Hasta ese momento las relaciones de pareja tenían un procedimiento muy claro, petición de mano, noviazgo y boda, a partir de la cual se iniciaban las relaciones sexuales, pero en la década sesenta la sociedad perdió el control de las parejas jóvenes, quienes asumieron su autodeterminación a través del contacto íntimo, con una comunicación tipificada en el espacio de la diversión y el descompromiso. Esto dejaba totalmente desconcertadas a las mujeres aún enmarcadas en la concepción tradicional.

Se produjo un gran sismo mental, la música, las diversiones, las oportunidades, el trabajo, los estudios, cambiaron las expectativas de una sociedad que aún guardaba los valores de la sociedad rural.

La parejas vivieron con rapidez procesos inesperados, después de notables experiencias íntimas, no pasaba mucho tiempo y el deseo de variar de pareja, hacía que de pronto el hombre le dijera a la mujer:

“Esto se acabó, estoy con otra, te soy honesto, no te quiero engañar”

Esta expresión descalificadora de la relación como ESTO, el desparpajo de revelar una nueva relación y encima autocalificarse de honesto porque no quieren engañar, era un discurso muy común, y se planteaba como si ese argumento de separación no le reportara a él los mejores beneficios, al desembarazarse de una relación a la cual ya “le había tocado la hora”, según su insaciable deseo de cambiar de pareja y de vivir la vida loca de una juventud en pleno cambio de valores.

Hasta ese momento, cuando el hombre decidía separarse, la mujer desprevenida y romántica no se había dado cuenta que el engaño había comenzado desde el momento en el cual se inició la relación, un beso y relaciones sexuales no significaba para el hombre, un compromiso de compartir la vida en común, era sólo un desenfreno sexual permitido por la pastilla anticonceptiva y todo lo que de valores se desprendía de su uso.

La mujer quedaba devastada ante la categórica excusa del hombre:

“Yo nunca te dije que te amaba, ni te prometí matrimonio, y sabes que no lo podía hacer, porque aún no estoy divorciado y no te puse una pistola en la cabeza para que me aceptaras como soy”  

El caradurismo masculino superó entonces, todos los records de su historia, a través de una cuidadosa verbalización donde las palabras afectuosas eran usadas con premeditación, el hombre gozaba de patente de corso para liberarse de relaciones y de formalizar una relación matrimonial o de pareja.

Ya no había excusa para el galanteo sin consecuencias, era tácito que la mujer estaba en conocimiento de que las relaciones eran y seguirían siendo superficiales. Esto contribuyó a la proliferación de hijos sin padre, lo cual ya era un tema sociológico importante en la vida de los venezolanos.  Hoy la ausencia de padre es un asunto crucial, especialmente porque ya lo padecieron las generaciones mayores de hoy, y aún sigue siendo, no una variable sino una constante en la problemática sociocultural del país.

Llama la atención que en aquel tiempo, las separaciones matrimoniales estaban en boga, pero muchas no se concretaban en divorcio, pues mantener el estado de casado le reportaba al hombre mejores beneficios, pues estaban libres del conyugue porque vivían fuera del hogar matrimonial, y a la vez también estaban libres de contraer nuevos compromisos porque su estado civil era casado. En la realidad tenían una especie de estatus especial: eran “solteros protegidos”.

Fueron tiempos muy difíciles para las jóvenes formadas con valores familiares en medio de una vorágine modernista y feminista que más parecía machista, donde el "lavado de manos" al estilo Pilatos era tan frecuente, como frecuentes las relaciones sin compromiso masculino. La mujer tuvo que construirse de inmediato una referencia interna que le permitiera superar tal decepción, y como no le faltaba fortaleza, se propuso sobrevivir con los hijos que resultaban de dichas relaciones.

Estimo que esta ola de liberación femenina dio al hombre una gran oportunidad para hacer lo que siempre hizo, pero ahora sin la sanción social que recibía en la sociedad tradicional, cuando una relación sexual antes del matrimonio era un delito social que se pagaba con el matrimonio o en casos extremos con la muerte, cuando la joven tenía padre y hermanos. Esto ocurría a escasos años de la gran revolución sexual de los sesenta.

Lo que considero más notable en este proceso fue la manera como afectó el lenguaje, el cual fue utilizado como argumento racional al momento de dar por terminada una relación; fue como un permiso para que todos se libraran de los convencionalismos, lo cual le dio sin duda una ventaja al hombre, quien ya no tenía que confrontar a la familia de una joven, para obtener derechos sexuales sobre ella, sólo su propio consentimiento. En términos psicoanalíticos, el Súper yo, que tiene la función del control social, perdió energía ante la desmesurada fuerza del Ello, los instintos.

El hombre asumió una “honestidad”, muy cuestionable, cómoda, basada en el uso casi colectivo de pastillas anticonceptivas que la mujer consumía sabiamente, porque se encontraba frente al riesgo de muchos depredadores afectivos. Más valía prevenir embarazos en esta momento de destape sexual; no obstante, este mismo fenómeno fue propicio para la profusión de madres solteras.

En el otro extremo se encontraba la mujer, de diversas edades, por un lado, las casadas, enfrentadas a separaciones, consecuencia del mismo proceso de liberación, mujeres ahítas de vidas matrimoniales llenas de insatisfacciones; en segundo lugar, las jóvenes recién llegadas a la mayoría de edad, quienes se vieron enfrentadas a un mundo violentamente cambiante, experimentando la vida sexual sin compromiso personal y asumiendo sus consecuencias.

En otro estrato, surgieron las mujeres adaptativas, las que pronto se alinearon a los cambios, y muchas de las cuales hicieron historia al protagonizar la aparición de un notable y triste fenómeno, los abortos provocados.

En general podemos decir que la mujer venezolana se inscribió en las actividades modernistas y fue asumiendo la vida con una única perspectiva, el modelo masculino, lo cual hizo que se debilitara su feminidad, aunque la conservara a través de los afeites que tanta industria le ha dedicado al cuerpo y de sus pulsiones emocionales, conformando internamente una mixtura compleja.

Es tan fuerte esta tendencia, que hoy, los hombres perciben a la mujer como seres iguales, (lógico, esa era la meta feminista), es decir, suponen que es, piensa, siente y debe reaccionar de la misma forma que ellos, de allí se desprenden conflictos y desconciertos en ambos sexos. Es hasta divertido, que a veces podemos comprobar en los hombres ciertas actitudes receptivas, pasivas y la mujer se ve en la necesidad de confrontar, aclarar o poner en blanco y negro, -es decir actuar masculinamente-, situaciones que movilicen la relación.

Para ser justos, hemos de reconocer también que muchos de los hijos nacidos de aquellas relaciones conflictivas, de padres ausentes, han adoptado actitudes responsables, comprometidas y es ahora la mujer, las jóvenes de hoy, las que están asumiendo actitudes esquivas, irresponsables, y hasta deshonestas.

Al parecer muchas jóvenes de hoy no desean repetir la historia de sus abuelas, madres y tías, y deciden por una vida libre y sin compromisos, mientras otras, se quejan de estar solas por falta de jóvenes adecuados para establecer una buena y sólida relación. Desencuentros y contradicciones propios de estos tiempos.

Lo que decimos y lo que callamos en las relaciones afectivas siempre han marcado el estilo del momento; en el pasado la palabra era ley, hoy lo sigue siendo especialmente cuando en la defensa se argumenta: “Nunca te dije que te amaba”.

lunes, 2 de julio de 2012

LA MALLA O TEJIDO ENERGÉTICO QUE NOS CONECTA


Desde la década de los noventa, hemos estado escuchando explicaciones que nunca antes nos habían dicho, que todos estamos unidos entre nosotros, con el planeta y con el universo; incluso, ya habíamos sido notificados de una verdad expresada por Publio Terencio (190-159 a C.), cuando dijo: "Soy hombre, nada de lo humano me es ajeno".

Hoy se nos está aclarando este tema, y aunque no seamos conscientes de ello, somos parte de una red energética que conecta todo. Siempre creímos que estábamos separados, tanto, que tenemos que hacer los esfuerzos correspondientes para comunicarnos, comprendernos y reunirnos.

Esta concepción equivocada del mundo, responde según Gregg Braden a dos grandes fuerzas: la desconexión con los conocimientos antiquísimos, por la pérdida de materiales claves como fue la quema de la Biblioteca de Alejandría, y los efectivos esfuerzos de quienes ejercieron su poder para regir la cosmovisión colectiva, y en este caso, es obvio el papel de los hacedores de la Biblia. Yo le agrego a estos dos, los dogmas de la iglesia católica y de la ciencia.

La famosa caída del hombre creó un sentimiento de auto estima nefasto; desde antes de ejercer el discernimiento, ya tenemos una gran culpa dentro, somos pecadores de nacimiento, y lo único que nos queda es “portarnos bien”, para alcanzar el perdón. Esto lo vino a complementar la visión cartesiana de la ciencia, al decretar la inexistencia de lo que no puede ser percibido por los sentidos, medido, experimentado y comprobado.

Somos herederos de una cultura desmemoriada, y a ello se agrega la imposición de una visión pragmática, objetiva, y la descalificación de la intuición y la cosmovisión espiritual. Hemos perdido la conexión con nuestra más sagrada esencia, hemos perdido el poder que tenemos de crear nuestro destino conscientemente, y de haber alcanzado niveles evolutivos inimaginables. 

Ahora, tenemos los deseos, los modelos influidos por la cultura, pero también podemos tener la gran voluntad de hacer los cambios que sean necesarios. Primero es preciso reconocer que del modo como hemos sido educados, quizás hoy tendríamos muchos problemas al formular deseos.

Gregg Braden nos da una explicación muy sencilla de la existencia de una malla que nos conecta a todos, cómo funciona dicha malla de energía, la cual se nutre de nuestros sentimientos y su influencia sobre nosotros. Una buena manera de comprender este fenómeno es el concepto de Inconciente Colectivo de Carl Jung.


La malla está siendo nutrida permanentemente por nuestros sentimientos, y éstos son el resultado de nuestras emociones y nuestros pensamientos, de tal manera que siempre estamos emanando y recibiendo esas mismas energías, sin saberlo.

A través de varios experimentos sobre el funcionamiento de esta dinámica cuántica, se han encontrado validaciones interesantes de cómo podemos cambiar nuestras experiencias de vida, a través de una programación adecuada para ser transmitida a esa malla energética y con ello lograr cambios favorables en la cotidianidad.

Braden hace alusión a los experimentos del japonés Masaru Emoto con el agua, práctica común entre muchos espiritualistas quienes le rezan a determinados objetos, para ser usados como protección, como es el caso del Hilo Rojo de la matriarca Esther a cargo de los kabbalistas.

Esto nos da una idea de cómo podemos cambiar nuestra vida, cambiando los sentimientos que emanamos hacia la malla. No sólo eso, Braden nos agrega que la clave está en asumir dentro de nosotros la idea que deseamos como si ya hubiese sido otorgada, como si ya la disfrutáramos, lo cual formará unos sentimientos de plenitud y satisfacción que irán a la malla y de allí de vuelta a nosotros. No en balde se nos ha recomendado que debemos tener siempre pensamientos positivos, ya que esto es al fin y al cabo, lo que tenemos dentro, lo que emanamos y lo que se nos regresa. 

Es interesante pasearnos por las reflexiones acerca de la oración, la cual depende mucho de la intención de quien la realiza, sin embargo, cuando se trata de peticiones, generalmente parten del sentimiento de carencia, del sentimiento de dolor, de angustia, de desesperación, sentimientos que penetran en la malla y en lugar de regresar lo que se solicita, regresa carencia, es una especie de círculo vicioso.

Es gráfico el ejemplo de la lluvia, imaginándola caer y sintiendo el agua y el lodo en los pies.

Disfruten y saquen sus propias conclusiones, eso sí, esto es un grandioso descubrimiento, o recuerdo, como se quiera entender, que nos puede proporcionar una gran felicidad a todos, y que mientras más sentimientos armónicos y amorosos enviemos a esa malla, más felicidad obtendremos todos. 

La realidad de que estamos conectados, es lo que hará la diferencia en lo sucesivo, que no caben sentimientos egoístas, porque al fin y al cabo se nos regresan multiplicados. Esto ya había sido expuesto por algunas buenas filosofías espirituales, las cuales argumentan que las energías fluyen en forma circular, razón por la cual se nos devuelven. 

viernes, 29 de junio de 2012

LA FELICIDAD QUE COMPRAMOS


Desde niños aprendemos a diferenciar lo grato de lo desagradable, el dolor de los estados placenteros, lo amargo de lo dulce, lo bonito de lo feo, la salud de la dolencia. En fin, vivimos en un mundo de polaridades, nos toca probar de los dos extremos para  poder valorar los aprendizajes de cada uno.

La felicidad es un producto comercial, nos presentan los modelos de vida que significan felicidad, y es lo que deseamos y perseguimos toda la vida; sin embargo, las circunstancias no siempre se corresponden con esas aspiraciones; nos encontramos con parejas muy lejanas a los modelos principescos, la responsabilidad con familia muchas veces nos abruma, las exigencias laborales nos obligan, y toda una serie de inconvenientes, que sin embargo, no nos hacen renunciar a la ilusión de una vida feliz.

Son diversas las cosas que nos producen ese estado, pero no cabe duda que lo que nos hace más feliz es vivir la pasión que llevamos dentro, mi hijo es un fan de la música, especialmente del rock, y su pasión es asistir a Conciertos. La pasión que llevamos en el alma nos da noticia de nuestra debilidad, de nuestra más pura expresión de candor. Una pasión es algo que nos mueve, que nos llena, que nos hace distintos, que nos da identidad.

La sociedad nos da modelos y nosotros los compramos, sin embargo, no creo que seamos tan moldeables, hay pulsiones internas que nos hacen únicos.

Eduardo Punset le ha dedicado a este tema innumerables documentales, nos ha llevado por los oscuros pasadizos del cerebro, y sus relación con los estados de satisfacción y felicidad.

No cabe duda de que los contrastes que implica la vida en placeres y dis-placeres elaboran una estructura personal, que conduce a una concepción de lo que consideramos felicidad.

No tenemos la última palabra en este tema, las personas que han tenido una vida buena, han dado noticia de problemas y desajustes, los que han tenido una vida dura pueden convertirse en delincuentes, o, en personajes ejemplares, todo depende de la manera como cada quien procesa su experiencia.

Siempre he creído que la felicidad está en las relaciones, en la gente, en contar con una buena pareja, una alegre y sana familia, y amigos con quien conversar. Mi visión está en el compartir con los seres humanos y con las mascotas; puedo resumir que mi mejor definición de felicidad está en el intercambio de expresiones afectivas. Lo demás es necesario, pero el punto central está en las buenas y honestas relaciones.

Todos tenemos referencia de lo es que la felicidad, porque la hemos vivido de alguna manera, la hemos experimentado aunque sea en las cosas más simples, pero lo que más me ha sorprendido es la respuesta que dio el actor de MATRIX, Keanu Reeves, cuando le preguntaron si estaba triste, y él respondió:

"La gente necesita ser feliz para vivir, yo no" Keanu Reeves

Lapidarias palabras de alguien que ha conocido el desasosiego e inseguridad familiar, el dolor de una hermana con cáncer y otros malos ratos,  incontables quizás. Hasta hoy he notado que quienes han tenido esas duras experiencias y salen airosos de ellas, se debe a que han tenido una gran fortaleza interna y una convicción férrea sobre un futuro mejor, aparte de haber transitado por la fabulosa transformación que da el perdón. Entonces se perciben como seres luminosos.

Esta respuesta de Reeves, refiere la espectacular dimensión de su tranquilidad y reconciliación con la vida, una enseñanza para quienes se viven quejando por todo.  

A continuación les doy el link de la película DE PASEO POR LAS NUBES, una historia que une los hilos de la vida de dos personajes, que encontraron la felicidad juntos, una bella historia donde triunfa el amor. Me encantan los finales felices.


NUESTRAS CÉLULAS, AMIGAS QUE NO CONOCEMOS, ¿NUESTRAS ENEMIGAS?


La ciencia médica con su extrema visión cartesiana, nos ha re-educado sobre “su verdad”, lo cual contrasta con la tradición, la cual nos decía cosas distintas, llenas de intuición, de magia, y de certeza.

La medicina y la sanación tradicional se mezclaron por obra y gracia de una práctica casi hecha sincretismo, especialmente porque los medicamentos fueron incorporados al diario vivir, de la misma forma como se usaba la sanación tradicional; fórmulas, y recetas transmitidas de boca en boca, de tal manera que se estableció un hábito ya adquirido, la auto medicación. 

El médico fue percibido como el chamán, o curandero, con un halo de santidad y admiración, lo cual llevó a que se depositara en él la responsabilidad absoluta de la curación. El imaginario popular le atribuyó al médico un papel todopoderoso y el paciente se asumió a sí mismo, como un ser sin determinación. El personaje de José Gregorio Hernández, médico venezolano y santo por decisión popular, vino a sustentar esta percepción colectiva.

Es muy reciente el movimiento que desde la medicina, estableció un proceso de toma de conciencia de los pacientes como partícipes principales de sus dolencias y de su recuperación, cuando se liberó el tabú de la información.

Era frecuente que el médico sólo conversara de la enfermedad del paciente con sus familiares, especialmente cuando se trataba de dolencias extremas como cáncer y cardiopatías; el paciente era tratado como un ser dependiente y estúpido, y recibía medicamentos desconociendo su padecimiento.

El paciente con cáncer era rodeado de un halo de misterio y a nadie se le comunicaba la dolencia, incluso llegaban a morir y se ocultaba la causa; el cáncer era una vergüenza, pero una vergüenza porque suponía que el azar escogió como víctima al doliente. Nada se sabía de los procesos psico-neuro-inmunológicos de la persona. 
  
Caminos oscuros de la medicina formal consolidaron esquemas equivocados, amparados en el deseo de evitar dolor, lo cual empeoraba la situación. Fue con la Gestalt y otras versiones psicológicas y espirituales, desde donde comenzaron a surgir nuevos puntos de vista, sobre la condición humana y su capacidad para auto determinarse.

En la década de los años noventa, al menos en Venezuela, los medios invaden los espacios con informaciones que pusieron una luz en lo que hasta ahora, se llamaba ENFERMEDAD, y se dijo que no existía algo que se llamara ENFERMEDAD, que en realidad lo que existía eran los ENFERMOS.

Fue un salto muy grande, una vuelta de hoja, reconocer la responsabilidad que cada quien tiene en la conservación de su salud. NO existe la diabetes sino el diabético, no existe el asma sino el asmático; esto puso una lupa en los procesos enfermizos, especialmente porque el ser humano se compone de todo un sistema de conexiones físicas, emocionales y mentales, y muy seguro, de otras dimensiones que aún desconocemos.

La ciencia nos dijo que el cerebro era el órgano responsable del pensamiento, y donde se operaban los procesos mentales, y que el cuerpo funcionaba como una máquina procesadora de información; la verdad es que no le faltaba razón, pero resulta que hay otros tipos de procesos mentales, otros tipos de sistemas comunicativos internos que no han sido considerados por la ciencia, y que han dado evidencias de su poder, en otras culturas y en otros tiempos.

“Las células de nuestro cuerpo son pequeñas almas inteligentes. Es todo un pueblo que tenemos ahí, en nosotros, un pueblo con el cual podemos entrar en relación y que tenemos la misión de educar.
¿Acaso sois conscientes de ello? No, o muy raramente. Es por ello que vuestras células no os obedecen. Deseáis mejorar el estado de vuestro hígado, de vuestro estómago, de vuestro corazón, de vuestro cerebro, etc., pero no podéis; las células de todos estos órganos no os obedecen, no conseguís imponeros a ellas y éstas funcionan a su propia voluntad.
La Ciencia Iniciática, que ha estudiado la anatomía psíquica del ser humano y las reglas que presiden su funcionamiento, nos enseña qué podemos mandar a las células de nuestros órganos. Para ello, es necesario, primero, aceptar la idea de que son entidades inteligentes, conscientes, y aprender a entrar en comunicación con ellas”. Omraam Mikhael Aivanhov

Son opacas las voces de científicos y médicos que han reconocido este fenómeno, especialmente en el campo de la medicina complementaria, naturista, homeopática, y un buen número de otras denominaciones, que enfocan al enfermo como objeto de observación y tratamiento, y que han descubierto esta cualidad inteligente de las células.  

Según esto, somos un pequeño universo, pleno de entidades que funcionan, de manera autónoma, o bajo una ley de ordenamiento de procesos que hemos desconocido, y que puede ser la causa de muchas curaciones milagrosas; cuando se descubre una verdad, sus consecuencias no se hacen esperar.

¿Cómo es posible que hayamos estado de espalda a una realidad que nos atañe tan profundamente, sin saberlo?,  ¿cómo es posible que hayamos sido afectados por entidades inteligentes que viven dentro de nosotros, como extraños invisibles dentro de casa?.

A nadie mínimamente razonable, se le ocurriría relacionarse con alguien de quien no le conoce los aspectos en los cuales se establece la relación; puedo tener un compañero de trabajo de quien apenas sé su nombre, y eso no perturba mi buena relación laboral con él, pero en el plano personal, es imprescindible y respetuoso, establecer comunicaciones asertivas y honestas.

Por sorpresa, este no es un razonamiento común; los sorprendentes y frecuentes eventos de crímenes, maltrato y violencia doméstica que se dan en EEUU, se producen con parejas que llegan al matrimonio sin conocerse, sin saber quien es la persona con quien van a convivir.

Tal parece que el ser humano no es tan razonable, ni transparente, sino más bien pragmático; y si no lo ven afuera, donde es más fácil percibirlo, ¿cómo van a siquiera sospechar que sus propias células, son capaces de comportarse como sus enemigas?.
 
Por fortuna, ya se están conociendo personas de ciencia que están develando estos secretos, como Marianela Castés en Venezuela y Brian Ford en Inglaterra. 


viernes, 1 de junio de 2012

SÓRDIDA MANIPULACIÓN


Buscando una canción de cuna en you tube, me encontré con una serie de videos, sobre la abnegación maternal, en contraste con la deslealtad de los hijos; lo cual me dio grima, ver cómo todavía hay público para tamañas manipulaciones.

Cuando niña tuve una educación muy disciplinada, no me perdonaban ni una, eso me dio mucho dolor, por los castigos asociados, y también me despertó la conciencia para saber discriminar entre una buena y una desatinada educación, porque también recibía exposiciones esclarecedoras en la boca de mi padre.

Poco a poco, me di cuenta de que los padres deben hablarle a los hijos con la verdad y estimularlos a crecer plenos de un criterio ético, saber que la sociedad es un escenario donde debemos desenvolvernos para salir airosos de los efectos del su lado oscuro. ¿Cómo se logra esto? Con conocimientos, con reflexión, con análisis de valores, con verdades y con amor.

Vean esto y analicen su contenido:

TEXTO:
Una historia real

“Mi madre tenía un solo ojo…Yo la odiaba, porque me causaba mucha vergüenza. Ella trabajaba de cocinera en la escuela donde estudiaba, para mantener a la familia

En este momento la madre debió detectar la molestia de su hijo, y hablarle de la frivolidad mundana


Un día yo estaba en secundaria, ella vino a ver cómo transcurrían mis estudios. Sentí mucha vergüenza…¡¿Cómo podía hacerme esto?! La ignoré y la miré con mucho odio

Al día siguiente mis compañeros de clase se burlaban de mí: “Tu madre tiene un solo ojo, huahuahua”. Entonces quise morirme y que mi madre desapareciera de mi vida ¡PARA SIEMPRE!. Al volver a casa, me enfrenté a ella y le dije: “has hecho de mí, el hazme reír de la clase ¡¿Por qué no te mueres?!. Pero ¡NO ME RESPONDIÓ!

Malos augurios, esto va para peor
No sentí remordimiento alguno, porque estaba muy enfadado. No me importaron sus sentimientos. Quise irme de ese lugar. Estudié bien, me dieron una beca y me fui a Singapur. Así fue, me fui, estudié, me casé, compré una casa tuve hijos y viví muy contento junto a mi familia. 

Un día vino mi madre a visitarme, nunca había visto a sus nietos. Se puso enfrente de la puerta y comenzaron a reírse mis hijos al verla.
Le grité: ¿Cómo te atreviste a venir hasta aquí para asustar a mis hijos, ¡SAL Y VETE AHORA MISMO!. Me respondió con calma: “Lo siento, creo que me equivoqué de dirección”. Y se esfumó.

Bueno, después de crear a un monstruo, ¿qué otra cosa podía hacer?, seguir con su masoquismo
Pasó el tiempo, y recibí una carta, era una invitación para una reunión de familias, le mentí a mi esposa diciéndole que iba de viaje a causa del trabajo. Al cabo de la reunión, me fui a la casa donde vivíamos antes, sólo por curiosidad. Me informaron los vecinos que mi madre murió. No derramé ni una sola lágrima. Me entregaron una carta, era de mi madre:
“Querido hijo, pensé mucho en ti,  siento mucho ir a Singapur y asustar a tus hijos, esa no fue mi intención. Estaba muy contenta al oír que ibas a acudir en esa reunión, pero no pude levantarme de la cama para ir a verte.

Bueno, esta señora estaba desfasada, perdió la razón... 
Siento mucho en varias ocasiones causarte vergüenza durante tu vida. ¿Sabes?  Y aquí viene la perlita Cuando eras pequeño, tuviste un grave accidente y perdiste un ojo, y como toda madre, no podía dejar que crezcas con un solo ojo, y por eso, TE DI MI OJO. Estuve contenta y orgullosa de que mi hijo podría ver el mundo con mi ojo. 

Muy bien, ya le cobró lo que le debía, aunque no sé si se puedeinstalar un ojo de adulto en un niño, pero en caso de que sea posible, ahora el hijo se muere de remordimiento, ella queda como la víctima y la heroína; esto es producto de un ego materno de tamaño descomunal. 

CON TODO MI AMOR, TU MADRE”. Y terminó en cinismo.
 
Esta es la actitud más retorcida que una madre pudiera asumir con su hijo, le dio oportunidades de estudio, pero no le dio formación moral, le proporcionó un futuro en Singapur, pero lo dejó inútil del alma. Para luego revelarle un secreto dramático, ¿para qué se lo ocultó si después se lo iba a soltar de golpe, y sin la oportunidad de enmendarse? 

No pude más que sorprenderme, al leer los comentarios llenos de una energía pesadísima: LA CULPA. Los editores de este video ¡lo habían logrado!, crear ese pesar innecesario en los lectores, que realmente no lleva a ninguna parte.

La culpa fue la energía favorita de los manipuladores de la iglesia desde que inició su poderío y se extendió en todas las culturas, el pecado original nos marcó con un sentimiento de disminución tan potente, que pudo causar también un fuerte desaliento para la superación.

La manipulación nace de la incapacidad para comunicarse, del irrespeto al otro, del deseo de doblar las rodillas del otro a través de la culpa, es decir, cuando se está totalmente equivocado.

Es común la proliferación de este tipo de mensajes por Internet, que sólo hace eco en la sensiblería, en lugar de hacer eco en la reflexión; los hijos son seres que piensan por sí mismos, pero un niño o un adolescente, aún está por ser guiado, y al del video su madre lo abandonó desde niño.  

sábado, 28 de abril de 2012

LA SOCIEDAD EN LOS EXTREMOS, SIN TEMOR DE DIOS


El temor al castigo es una emoción básica, que nos permite  aprender a decidir, porque constituye una advertencia a las consecuencias del comportamiento; posteriormente, alcanzados ciertos niveles de madurez, el comportamiento debería ser resultado de una certeza ética, y la expresión de un proceso de evolución humana.

En la vida cotidiana, la advertencia es una herramienta que se aplica a los niños y jóvenes, y la práctica de esa advertencia lo enseña a temer; como adulto entonces, asumimos la responsabilidad de comportarnos de tal manera que podamos tener libertad y derechos garantizados, pero esto es sólo la forma nominal del sistema de premios y castigos, que no necesariamente conduce a una formación interna sólida; se necesitan otros componentes mucho más profundos que sustenten un proceder maduro. 

Este proceder maduro incluye la trascendencia, mirar más allá, contemplar el sentido de la vida y su conexión divina. Quien haya logrado alcanzar su paz y plenitud interna, ha logrado el propósito de la existencia en este mundo.   

Hemos visto con asombro como en los últimos cuarenta años, la industria de la información y la informática se ha precipitado a estadios no imaginados; sin embargo, no nos damos cuenta que esa misma aceleración ha ocurrido en todos los ámbitos de nuestra vida, aunque lo que vemos no nos agrade, ya que la aceleración no siempre va en sentido positivo, y lo positivo a veces también contiene aspectos desfavorables.

De allí que las sociedades hayan sufrido cambios por la intensificación del uso de tecnologías, a la vez que ha manifestado una suerte de males sociales dados por problemas de supervivencia, agresiones ambientales y contaminación, violencia de todo tipo, deterioro de la familia, corrupción gubernamental y delincuencia organizada, que produce en muchos, la triste sentencia: “hay una pérdida de valores”.

Ya no es extraño oír las más extravagantes informaciones, que por supuesto son más garrafales cuando de otra cultura se trata. Ayer mismo salió la noticia que anunciaba la casi segura aprobación del gobierno egipcio de actividades sexuales con cadáveres, especialmente, los viudos, por considerar que esa práctica es la expresión de amor y despedida de la pareja que se ha ido. Esto forma parte del documento que regirá el destino democrático de Egipto, después de los cambios políticos recientes. 

Sin embargo, no se trata de una percepción colectiva, hay presiones de las mujeres para que no se apruebe lo que seguramente ocurre siempre, un ultraje a la dignidad del cuerpo inerte. En una sociedad donde la mujer no ha alcanzado el estatus de persona, que es menos apreciada que un objeto, esta ley es una consecuencia natural.

Para un occidental esta práctica como mínimo provoca estupor, incluso en el ámbito científico, la Sociedad de Psiquiatría Estadounidense, en 1987 eliminó el uso del término perversión del lenguaje psiquiátrico mundial y determinó denominarlo parafilia. Con ello, se logró sacar del ámbito coloquial, muy determinado por el juicio moral, a un fenómeno psíquico que merecía mejor estudio.

La palabra parafilia viene del griego pará, que significa al margen de, y filia, que significa amor. Se define entonces como una fijación involuntaria en un objeto cuya presencia es indispensable en el proceso de excitación sexual, con el cual ejercer y disfrutar placer. La cópula pasa a un segundo plano de interés, para ser colocado en un objeto o en una situación externa y extrema, o en otros casos, insignificante, como es el caso del fetichismo, por ej: atracción y excitación desmedida causada por los zapatos femeninos.

Después de un análisis profundo de este fenómeno adictivo, expresado con diversidad de objetos, llegaron a establecer diversas parafilias. Es prudente aclarar que no toda afición es una parafilia, lo que la define como tal, es que el objeto o situación específica, sea imprescindible para la satisfacción sexual; en muchos de los casos, afectan a terceros. Para señalar sólo algunos, podemos citar: sadismo, pedofilia, zoofilia, masoquismo, vampirismo, la lista es larga.

No cabe duda que la ciencia psiquiátrica en pro de sus pacientes, asumieron este término, a fin de establecer mejores condiciones actitudinales hacia las personas con estas tendencias, las cuales no han podido ser evaluadas a partir de tratamientos, parece que son afecciones difíciles de tratar; para el resto de la gente, son comportamientos muy extremos para considerarlas con ojos complacientes, no pocas veces se pide la cabeza de los pederastas.

Es curioso el hecho de cómo cada cultura sustenta sus juicios y valores en criterios, creencias, argumentos y principios específicos, es posible que los egipcios sólo estén pensando en un razonamiento lógico, abrazados por el embriagamiento de sus extremas creencias machistas y de su particular concepción de la muerte. 

Para un cristiano la muerte está representada en el cuerpo inerte, en cuyo caso, pasa a ser sagrado, se convierte en un ser al que paradójicamente, se respeta más que cuando estaba vivo. En occidente el temor a la muerte, arraigado en el misterio que representa, produce una actitud mínima de respeto, lo cual está amparado por la ley.

Desde otras latitudes, específicamente en Suráfrica, nos llega la noticia de empresas que ofrecen servicios domésticos de diversos tipos, y en este caso, el servicio es suministrado por un hombre, quien al llegar a la casa del cliente, en lugar de colocarse un uniforme de obrero, se quita la ropa, trabaja desnudo, limpiando piscinas, en jardinería y otros menesteres.

No se trata de servicios sexuales, el cliente está obligado por contrato, a respetar y evitar el contacto físico con los empleados de la empresa, lo único que se permite es mirar, so pena de ser denunciados y penalizados. No cabe duda que el ingenio creativo empresarial, traspasa los límites de lo imaginable, y en este caso, explotan los contenidos inconcientes de los clientes, sacan provecho de la curiosidad y abusan de las tendencias parafílicas del público, que se ve atraído por esta inusual oferta.

Son tiempos de violencia de todo tipo, y esto a ojos de muchos, como mínimo es extravagante, una manera subterránea de explotar las debilidades humanas. Este negocio se basa en la explotación de otra parafilia, el voyerismo, solicitado generalmente por personas que gustan de placeres visuales ocultos en la sombra. Desde la ventana la clienta “disfruta” del paisaje anatómico y paga por eso un monto exuberante, sólo para que le saquen dos hojitas de la alberca. No me imagino las ganancias de la empresa, por un servicio que puede garantizarles clientes seguros, dada la adicción que puede generar.

En EEUU, también existen empresas de este tipo, con un contrato que determina la prohibición de tocar a los empleados, ofrecen servicio doméstico femenino, quienes con una danza improvisada, música y con movimientos explícitos muestran todo, ataviadas con vestuarios propios de desnudistas, porque sólo usan como ropa íntima hilos transparentes, eso sí, muy adornadas, todo depende de la tarifa; van por toda la casa con un pobre plumero acariciándolo todo, en presencia del cliente, algunos de los cuales llegan a violar las estipulaciones contractuales, y allí les aplican la ley, la cual es bastante estricta en materia de acoso sexual.

¿Se imaginan el contrasentido que tiene una denuncia de acoso sexual de una empresa cuya empleada se desempeña casi desnuda, que limpia pisos, con movimiento eróticos incluidos, exhibiéndose en actitud seductora?. El asunto es que la empresa se cubre con un contrato en el cual se estipulan las condiciones de ambas partes. Creo que parte del negocio puede estar en ofrecer el servicio por varios días, y si el cliente viola el contrato, lo que suponen ocurrirá el primer día, y habiendo pagado por anticipado, éste no tiene derecho al servicio el resto de los días.

Viendo tanta locura, un día me di cuenta de que toda idea tiene público, toda locura tiene aplausos; en una sociedad mortificada por la vida urbana, con una soledad que raya en la clausura, y con las profundas fallas afectivas de la familia, lo menos que tenemos es un público presto a pagar para darse placeres inusitados.

Menuda manifestación de vacío interno, tendría quien paga por un espectáculo de voyerismo in situ, privado, y grande la necesidad de quien explota su cuerpo mostrándolo desnudo, ¿no será que presienten que pronto sobrevendrá un tiempo donde la densidad corporal y material se transformará en otra cosa?, esta desesperada manipulación de los sentidos, ¿no estará indicándo una irremediable decadencia humana que llevará a eventos insospechados?.

Hasta la prostitución, bien reconocida como un fenómeno que degrada a la mujer, ya se está considerando, por esfuerzos de la misma mujer, como un oficio, ahora se auto denominan trabajdoras sexuales. Ayer mismo, en México un movimiento de "trabajadoras sexuales" estubieron exigiendo prestaciones, vacaciones y todo lo demás. No me imagino que una madre le pregunte a su hijita de 7 años: ¿qué quieres hacer cuando seas grande?, y la niña le conteste: prostituta, y la madre muy entusiasmada la prepare para ese destino, como haría cualquier padre ante la vocación musical de su hijo pequeño.

Volviendo al negocio que analizamos, estos servicios no cobran por lo que supuestamente ofrecen, la limpieza doméstica; cobran por exhibir el cuerpo e incitar a los clientes sexualmente, quienes ni siquiera se dan cuenta de la calidad del trabajo que finalmente proporcionan, por estar entretenidos en su propia postración.

Lo sorprendente del caso es lo que presentó un video transmitido por un canal televisivo de Miami que hablaba del tema, las empleadas no poseen cuerpos espectaculares, incluso son jóvenes bastante magras, sin atractivos particulares, es simplemente una forma de prostitución velada, que por lo mismo atrae la subjetividad y carencias de quien se complace en ello.

Sin ánimo de hacer juicios, porque es un asunto entre adultos, se aprecia una pará griega, es decir, un al margen de; considero que el cuerpo merece respeto, este servicio yo lo defino como prostitución encubierta, no ofrece contacto sexual, pero cobran por un servicio que consiste en incitar la energía sexual a través de la contemplación, en fin, una parafilia. La calidad del oficio que “ofrecen” queda relegado, porque incluso a quien le complazca, necesitará que el trabajo deba ser repetido cuantas veces pueda pagar.  

Debo aclarar que las parafilias son profundas compulsiones, y se definen por el apego a un objeto o circunstancia, que sea fundamental en la excitación y placer sexual, es decir que la condición de parafílico es la indispensabilidad del objeto de la obsesión. Esta "situación" aún no ha sido definida por los estudiosos, como enfermedad, ni como una condición de la persona, creo que falta mucho por investigar, lo que sí sabemos es que cuando afecta a terceros es delito.

Las libertades, tan anheladas en los años sesenta, cuando en forma desesperada se decía: "Paren el mundo que me quiero bajar", han traspasado los límites; con simples sutilezas, se pueden explotar las esencias que fueron reservadas a la intimidad y a la sacralidad, y aún con una visión agnóstica de la vida, nos produce repelencia que se tape el sol con un dedo, a través de argumentos legales que pregonan el respeto, cuando la misma persona no se respeta a sí misma, al traficar con su cuerpo. 

Son tiempos extremos... Para curados de espanto. 

Por razones obvias, no presento imágenes.