sábado, 1 de septiembre de 2012

NIÑOS EDUCADOS POR LA ESCUELA, NIÑOS MAL EDUCADOS


Cuando estaba en primaria me dijeron que la familia era la célula fundamental de la sociedad, me sorprendí, puesto que la familia que yo veía no era precisamente un lugar preparado; los padres de las clases populares de los años cuarenta y cincuenta, no tenían formación académica, lo cual me hacía sospechar de tal afirmación. No consideraba entonces, los componentes emocional, afectivo y ético del asunto.

Hoy, después de observar el acelerado deterioro moral de la sociedad venezolana (para el mes de agosto 2012 se registraron 400 muertes por violencia en Caracas) y después de tantos años de experiencia profesional en contacto directo con los seres humanos, tanto como compañeros de trabajo, como sujetos de mi trabajo, no puedo más que reconocer -aunque existen notables excepciones- que es en el buen hogar, donde se forjan los hombres de bien.

La atracción de la vida urbana, el sopor de la vida tradicional, las oportunidades de estudio y trabajo remunerado para la mujer y la irresponsabilidad paterna, fueron el caldo de cultivo para el surgimiento de una sociedad pragmática, que convirtió el recinto del hogar en un lugar sólo para dormir. Parientes que duermen bajo el mismo techo, pero que no se comunican ni comparten sus inquietudes, cada quien en lo suyo.

Todo comenzó con la ausencia de la madre en el hogar y la introducción de la empleada doméstica como “madre” sustituta; posteriormente surgió la guardería, institución fundamental dada la escasa oferta de empleadas domésticas, ya que muchas de ellas dejaron el oficio para dedicarse a la peluquería y actividades secretariales.

De pronto, la educación base que estaba asignada a la familia, desapareció y se suponía que la Escuela la sustituiría. Nefasto error, la Escuela no puede sustituir la formación que los padres deben aportar a sus hijos; la Escuela apenas informa, y muchas veces deforma. Aunque hay buenas excepciones, donde la mística profesional de educadores complementan la información con la formación; son verdaderamente excepcionales, aunque nunca sustituyen la educación del hogar, sólo la refuerzan.

En días pasados escuché esta expresión:
“Niños educados por la Escuela, niños mal educados”

Qué mala situación tenemos entonces, y rectificar empieza por reencontrarnos con la familia, con una familia mínimamente equilibrada.

Ahora, detengámonos en el criterio para definir MAL EDUCADO. Tendríamos que tener unos indicadores de buen y mal comportamiento, y a veces los criterios difieren, incluso dentro de la misma cultura. Encontramos que la sociedad tradicional o rural de donde procedemos, tenía valores muy determinados por la iglesia, basados en aquellos tiempos, en el temor de Dios y la amenaza de ir al infierno después de morir. No sólo eso, sino que la misma sociedad se atribuía el papel de juez y verdugo, causando en los miembros de la comunidad un control que variaba su severidad, según se tratase del lugar, al menos la sociedad andina era bastante rígida. 

Los cambios urbanos generaron cierta dificultad para el control, o al menos el control se hacía en los pequeños grupos; sin embargo, el anonimato destruyó ese control y comenzaron a aparecer actitudes, modas y comportamientos públicos, que se escaparon de las manos de los anteriores custodios de la sociedad.

Apreciábamos entonces que la educación era una especie de mecanismo de adaptación y control social, más que un proceso de creatividad y desarrollo personal, basado en la disciplina del adulto, lo cual destruía la esencia del ser.

Ya en Inglaterra se había desarrollado una idea que llevó a cabo Alexander Neill, cuando creó la Escuela de Summerhill, donde se privilegió la condición benevolente del niño, se lo aisló de la influencia de sus padres y con un código de 10 principios básicos, crearon un sistema autónomo y libre de los valores de las sociedad.


No sabemos a ciencia cierta el éxito fracaso de este proyecto, ¿cómo se introduce un joven educado en libertad absoluta, -sin valores ni criterios religiosos-, en una sociedad con prejuicios, creencias y modos de vida plenos de conveniencias?. ¿Cómo responde un joven educado en Summerhill cuando se encuentra con hechos corruptos, escala de valores sin sentido, competencias asfixiantes en una sociedad que desconocía? Creo que un proyecto como éste debería instruir primero a los padres y conformar un Plan dentro de la sociedad, para que el niño reconozca que está siendo orientado por el camino del bien dentro de una sociedad corrupta.

En una ocasión leí que los pioneros de esta Escuela habían reconocido errores importantes en su propuesta, pero no le dediqué atención, supuse que debió cometer errores, dado que partió de un criterio, al menos dudoso para mí: la condición absolutamente pura del niño, cuando no tenemos certeza de que sea sólo la sociedad la que corrompe al ser, como afirmó Rousseau y el psicólogo Carl Rogers. No tenemos conocimientos demostrados sobre la naturaleza del alma humana antes de su encarnación, y esto nos llevaría a otro tema.

Allá en la sociedad, se afirmaba como era lógico, que la Escuela era la institución que instruía de conocimientos valederos para el desempeño laboral posterior, cosa que no dudo, en la academia se han logrado adelantos suficientes para dar al mundo bienes y servicios de calidad que apreciamos día a día. La formación ética es asunto de la familia.

Ahora con este descalabro social, ¿cómo podemos rescatar a la familia, cuando ese es un asunto tan personal?.    

¿Será que ya nacieron o nacerán almas más elevadas, que harán el cambio?, ¿será que las nuevas generaciones tendrán la palabra, al traer del mundo espiritual un bagaje cultural avanzado? Si no fuese así, tendríamos que experimentar una transmutación muy fuerte, al menos en los países latinoamericanos requerimos con urgencia de cambios esenciales.

jueves, 23 de agosto de 2012

MATEO 15, 1-20


Los textos recogidos en los libros sagrados, son interpretados por los devotos con un alto sentido de fe y aunque esconden verdades profundas, necesitan de un agudo sentido de interpretación. Sabemos que la primera versión de la Biblia, la católica, fue elaborada a partir de una esmerada selección de textos previos y que el Nuevo Testamento también se alcanzó a partir de evangelios varios, entre los cuales descartaron algunos. Es lógico suponer que escogieron los textos que dieran testimonio de los mismos sucesos y que desecharían los que podían contradecir los relatos.

Esta inexactitud coloca una sombra en la enseñanza de Los Evangelios, porque ya sabemos que cada persona da una versión distinta sobre los mismos hechos, y según como acomode al juicio personal, cada persona pone las manos al fuego por lo que interpreta; pero, supongamos que los hombres de aquellos tiempos, tuvieran una memoria visual y auditiva muy fotográfica y hubieran podido recoger casi textualmente las palabras de Jesús, que no se nos escape que Jesús hablaba en parábolas, afortunadamente, en algunos casos, cuando sus discípulos no entendían sus mensajes, ellos lo abordaban y repreguntaban. 

Es propicio señalar, que en una ocasión Serge Raynaud de la Ferrière, creador de la organización Gran Fraternidad Universal, comentó en su libro: LOS GRANDES MENSAJES, que unos sacerdotes orientales le preguntaron porqué existían tantas sectas cristianas, si se trataba de un mismo maestro. Sin lugar a dudas, la raíz de esa diversidad se debe a la multiplicidad de interpretaciones que se dio lugar ante su palabra, y a que en occidente hay un criterio de libertad que los orientales no entienden o no están familiarizados. No obstante, hay textos que no parecen ser tan crípticos, especialmente porque fueron repreguntados por los discípulos, y es el caso de los versículos 1 al 20, del capítulo 15 de Mateo.

MATEO 15

Unos fariseos y maestros de la Ley habían venido de Jerusalén. Se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de los antepasados? No se lavan las manos antes de comer.”
Jesús contestó: “Y ustedes, ¿por qué quebrantan el mandamiento de Dios en nombre de sus tradiciones?. Pues Dios ordenó: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre. Y también: El que maldiga a su padre o a su madre debe ser condenado a muerte.

En cambio, según ustedes, es correcto decir a su padre o a su madre: Lo que podías esperar de mí, ya lo tengo reservado para el Templo.
En este caso, según ustedes, una persona queda libre de sus deberes para con su padre y su madre. Y es así como ustedes anulan el mandamiento de Dios en nombre de sus tradiciones.
¡Qué bien salvan las apariencias! Con justa razón profetizó Isaías de ustedes, cuando dijo:
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me rinden no sirve de nada, las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres.”

AQUELLO QUE VERDADERAMENTE CONTAMINA

Y llamando a  las gentes, les dijo:
“ Oíd, y entended:
No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto si contamina al hombre. 
Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? 
Mas respondiendo él, y dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 
Y respondiendo Pedro, le dijo: Acláranos esta parábola. 
Y Jesús dijo: ¿Aún también vosotros sois sin entendimiento? 
¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? 
Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 
Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. 
Estas cosas son las que contaminan al hombre, no comer con las manos sin lavar.”

Comer con las manos sin lavar para un judío es un acto inconcebible, y para un no judío bien informado de hoy, un riesgo de enfermar por la ingesta de microbios.

Sin embargo, Jesús fue un gran provocador, alguien que vino a tirar de la alfombra para derribar a quienes ostentaban un poder social en nombre de una divinidad que pusieron de hinojos ante la tradición; era simple, la tradición es más fácil de cumplir y fiscalizar, llena de formas externas, de rituales automáticos, la enseñanza profunda requiere silencio, compromiso, humildad y creatividad.

El lavado de las manos, por demás un buen hábito en todos los tiempos, no fue cuestionado por Jesús, sólo sirvió de acicate para hacerles ver a los fariseos el contraste entre una forma que al fin y al cabo va a parar a la letrina, y el olvido que hacían de los mandamientos de Dios. Al fin y al cabo, el cuerpo es una entidad mortal, que de cualquier manera se descompone cuando acaba su función, en cambio los mandatos divinos nutren el alma, la verdadera esencia de la existencia.

Es indudable que el cuidado corporal es útil, por el efecto que causa sobre la calidad de vida, pero no está por encima de la atención, el respeto, la comprensión, el perdón, la paz interna que deviene de un compromiso humano ante las verdades divinas. Me pregunto:

¿No será que es por la adquisición de estados de conciencia superiores a través de la humildad, la entrega, el amor, la responsabilidad y otros valores divinos, como se llega a hábitos sanos de alimentación, y no al revés?.

He conocido vegetarianos, por decir, de una alimentación liviana, que no expresan precisamente comportamientos amorosos. ¿Será esto a lo que se refería Jesús? Por la boca pueden entrar los más sublimes y purificados alimentos, pero si esto no se nivela con los mandamientos profundos y de conciencia, el cuerpo siempre se corromperá al morir, y durante la vida también los vegetarianos expulsan toxinas  “a la letrina”. 

Se observa en Jesús una clara intención de hacer ver a sus oyentes, las incongruencias que tenía el pueblo judío en sus diversas tribus o familias, en lo cual resalta un apego por las costumbres, tradiciones y por el ejercicio ritual sin compromiso.

Llama la atención su referencia a Isaías, cuando aquel dijo con actitud sombría: “…El culto que me rinden no sirve de nada, las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres”.

Mandatos de hombres, ¡mandatos de hombres!, mandatos llenos de conveniencia, de poder, de control social, de hipocresía y vacío esencial. Bien he podido encontrar en los profusos mensajes que nos llegan por Internet sobre estos tiempos “pre apocalípticos”, que desaparecerán los gurúes, los “maestros” e “iluminados”, que la claridad se instalará por la apertura de cada alma al saber y la verdad, entonces las formas se verán esfumadas para dar paso a lo esencial, plantas no sembradas por el Padre Celestial. La verdad es que yo no reconozco a otro Maestro que a JESÚS.

miércoles, 22 de agosto de 2012

NO TENEMOS LIBRE ALBEDRÍO, SÓLO ALBEDRÍO


Hasta que cumplí 17 años, recibí una educación familiar con una disciplina muy cerrada, un sistema de premios y castigos bastante explícito, con lo cual aprendí por obligación las enseñanzas paternas, supe que, o me ajustaba a las reglas inmutables que me tocó vivir o me las vería muy mal, no tenía escapatoria; la rebeldía la tuve dentro, pero no abusé de ella, porque sabía a ciencia cierta, que de hacerlo, me causaría serios problemas, era como una llamita que contra viento y marea no se apagaba. Sabía que crecería y que allí estaba mi liberación. 

Gracias a Dios que esa rebeldía la apliqué positivamente, en la construcción de una vida flexible, abierta, lo cual me lo permitió el encuentro con el gran amor de mi vida, el padre de mis hijos. Muchos se equivocan y la rebeldía la dirigen hacia sí mismos, al adentrarse en vicios y autodestrucción.

Fui formando mis criterios sobre la vida, como hacemos todos, internalicé muchas ideas de mi padre, pero siempre con una luz puesta en la idea, tratando de descubrir algo que me diera quietud y entendimiento de los secretos de la vida, por eso me atrajeron las ciencias sociales y humanísticas.

Después de muchos años nos llegó una avalancha de información sobre la condición humana, y la insistencia en nuestro LIBRE ALBEDRÍO; la verdad es que no entendía tal desatino, ¿Cómo es que tengo libertad para decidir cuando no tengo opciones?, ¿quién se atreve a decirme que un suicida ha escogido libremente su acto autodestructivo?, ¿cuáles son las verdaderas fuerzas que nos mueven?.

Hemos vivido en la oscuridad, sin poder interpretar nuestra existencia, y nuestro vocabulario apenas puede atisbar algunas verdades que los libros sagrados se empeñan en ocultar. Sin embrago, de lo que sí somos dueños es de crear un mundo interno, y esto se pierde de vista, sólo que también requiere criterio para no caer en desfiladeros como la drogadicción, la mitomanía, y un sin fin de estados psicóticos muy frecuentes en la sociedad. Sin temor a errar, somos una humanidad enferma, sobreviviente.

Hoy, a escasos meses de una fecha emblemática, 21-12-2012, las sociedades secretas, las ciencias ocultas, ya casi no ocultas, invaden la noticia, al menos la que yo leo, con predicciones de libertad; grata noticia para quienes hemos cuestionado tanta oscuridad.

La insistencia de todas las tendencias espiritualistas sobre el tema, me sorprende, he aquí un texto con un enfoque esclarecedor:

El Libre Albedrío no es tan sencillo
El libre albedrío parece ser un aspecto sencillo. Para el Ser Humano, libre albedrío significa que tiene libre elección para elegir cualquier cosa que quiera. Pero esto no es así en absoluto. Ustedes sólo pueden elegir cosas que pueden concebir o que piensan que pueden cambiar. No pueden elegir cosas que no les parezcan elegibles. Por ejemplo, las ratas en un laberinto tienen libre elección, pueden ir adonde quieran, pero una de las opciones que nunca se le ocurre a una rata es quitar la matrix. No está en su conciencia ni en su realidad porque tienen paredes sólidas ante ellas que representan el laberinto. Así que simplemente tratan de elegir una dirección dentro de las paredes y el dilema frente a ellas.
Los Humanos viven en la percepción de una dimensionalidad, semejante al ejemplo de vivir en blanco y negro en lugar de vivir en colores. Se podría decir que los Humanos siempre han tenido libre albedrío en blanco y negro, sin embargo no son conscientes del color. Así que si no tienen color, no van a elegir rojo ni azul ni verde. ¿Comprenden? Ahora bien, imaginen por un momento que esos colores se refieren a una realidad multidimensional. Por consiguiente, el Ser Humano (a pesar de tener libre albedrío) ni siquiera puede concebir las cosas que no puede concebir. Así que no elige un color, porque no sabe que existe. Queridos, eso es lo que está cambiando. ¡Van a empezar a ver conceptos que nunca fueron conceptos! ¡Prepárense para el color!
Kryon
La libertad es una idea, que de alguna forma hemos podido plasmar en la realidad, a través de luchas y logros, pero en materia de albedrío, sólo somos “libres”, es decir, dentro de unos límites, y a veces esos límites sólo tienen una opción, es cuando gente honesta se ve obligada a decidir en contra de su corazón, como es el caso de madres que se separan de sus hijos, por el bien de ellos.
En nuestra cultura occidental, la libertad de elegir se ha interpretado como la capacidad de discernimiento entre lo bueno y lo malo, una libertad condicionada también, debido al hecho de que estos dos polos no siempre están claros, se manifiestan de manera relativa; entonces, lo que el ser humano hace es decidir, sin saber o sabiendo que inevitablemente tendrá que asumir las consecuencias.
Este conflicto se ha agregado a la compleja naturaleza del ser humano, que contiene un componente espiritual a través del cual, hemos podido liberar imaginerías cosmogónicas e identificar un centro inmutable dentro de nosotros; de allí la capacidad de resistencia ante las adversidades.
Es notable el fenómeno psicológico que hemos desarrollado al elaborar la idea de lo que denomino LIBERTAD DEL ALMA, con lo cual independizamos esta entidad energética de la realidad material del mundo; desde allí podemos observar que en las circunstancias más extremas como es el caso de los condenados a prisión, se ha podido desarrollar un sentido de libertad de alma al cual nadie puede tener acceso. 
Esta idea suele ayudarnos en la vida cotidiana; sentirnos por encima de las circunstancias que nos impone el mundo, a través de una poderosa conexión interna; es más de lo que la misma sociedad nos puede proveer, no sólo por la conciencia de poder que significa, sino porque nos permite acceder a nuevos conocimientos, propuestas que están surgiendo, y ante los cuales prácticamente seríamos como ciegos. No cabe duda que esta Libertad de Alma está asociada al nivel de conciencia de cada ser. 

Ahora, con los adelantos espirituales que al parecer están marcando cambios acelerados, nos vemos notificados de la cercanía inminente de un cambio que nos conducirá a la amplitud de percepción y al ejercicio de un verdadero LIBRE ALBEDRÍO.

sábado, 11 de agosto de 2012

AMOR EN MAYÚSCULAS


El viernes 14 de octubre de 2011, reflexioné con un post que titulé DIFERENCIA ENTRE AMAR Y QUERER, hoy quiero re-insistir en el tema, ya que son verbos que se han tornado pecaminosos, o prohibidos, y sólo en determinados espacios sociales se usan, especialmente en círculos terapéuticos, talleres de crecimiento personal y por personas que asumen la energía sanadora que hace efecto en quien dice y escucha que lo aman.

Nuestra cultura occidental y latina ha encontrado en los sentimientos una debilidad, quien expresa un sentimiento tan hermoso como el amor, es percibido poco fuerte, cuando es precisamente el amor la energía que fortalece, que sana, que libera. Amar, además de ser un estado delicioso, enriquece el alma de quien lo siente, es decir, que tiene doble efecto sobre el amado y sobre sí mismo.

Debo aclarar que me estoy refiriendo al AMOR en mayúsculas, no al amorcito minúsculo que sentimos con celo, posesión, egoísmo, dominación e inseguridad. El amorcito, que se vuelve odio apenas tenemos un desencuentro, el que conocemos, el que creemos que es amor, aunque sin duda es la manera como llegamos al mayúsculo.

El amor en mayúsculas es una energía que se hace presente cuando nos ubicamos en la divinidad que tenemos dentro y que nos une como una red de lucecitas en el todo, en la existencia. Cualquiera podría decir, “pero ese amor no es terrenal”, y tendría razón, lo que sucede es que del amor minúsculo podemos trasladarnos al mayúsculo, sólo sabiendo que los sentimientos son sagrados dones del creador.

Un día, supe de un joven bastante atractivo de 17 años, estaba enamorado de una chica, un tanto casquivana, como solían calificar despectivamente a las mujeres de cascos alegres; él muy formal la invitaba a un buen restaurante, donde sus padres solían festejar los buenos momentos, además,  le hizo un regalo muy costoso, un perfume de marca, que logró comprar con mucho esfuerzo, pero la chica ni se enteraba de la dedicación, y especialmente de la delicadeza con la cual ese enamorado la estaba apreciando, y muy pronto le dio calabazas, por boca de otras personas se enteró de sus amoríos con otro joven. No cabe duda que siendo tan formal, este desaire lo dejó devastado,       llegó a mí con sus ánimos en el suelo, y le dije que realmente fue lo mejor que sucedió, que esa chica no tenía condiciones para establecer un vínculo amoroso, mínimamente respetuoso, él se quejaba de lo que había dado, no sólo de sus esfuerzos materiales para agradarla, sino de haberle otorgado sus pensamientos e ilusión. Fue cuando vi con claridad que eso que aquel joven tenía para dar era un AMOR en mayúsculas, a pesar de que se inscribía en un amor tan terrenal como el que más.

Le dije con mucho énfasis, que ese precio material y emocional que había ofrecido no era una pérdida, que era un producto suyo, que había sido un regalo para él, que ese gesto puro, no se lo quitaba nadie, que él había quedado por encima de la situación, aunque los amores no correspondidos no necesariamente son errores ni equivocaciones, son simplemente experiencias, formas a veces buenas para formar el carácter y la autoestima.

En aquella situación vi la oportunidad que tenemos de amarnos, y eso se traduce en el aprecio de sí mismo, como la entidad universal que somos, fuera de los límites de lo que esta realidad terrenal nos parece imponer, es prioritario sentir amor hacia la esencia profunda de nosotros mismos, al alma que somos, de allí parte todo trabajo de realización personal. 

Me he sorprendido al corroborar que cuando oímos que alguien nos dice que nos ama, nos sentimos extraños, ¿Será que me está vacilando?, no lo podemos creer, y resulta que no estamos acostumbrados a recibir tales expresiones afectivas, caricias que son una fuente de vida y alegría, pero tal parece que estamos más preparados para no ser objeto de amor. Esto tiene sus raíces en los débiles hilitos de amor que recibimos en la infancia, cuando lo que necesitábamos era un raudal de afecto, para construir una sólida estructura de autoestima.

De allí que nos sintamos más cómodos o naturales cuando las relaciones son toscas y sin profundidad, no sabemos comportarnos en medio de una avalancha de caricias, lo he percibido cuando veo que la gente se abruma al sentirse obligado a recibir afecto, porque se siente comprometido ante un comportamiento que no saben asumir, a veces rechazan a quienes les ofrecen esas manifestaciones afectivas.

Antes de los años sesenta, la expresión amorosa era muy pobre en la familia, aún cuando la gente sintiera amor, en cuyo caso se manifestaba con atenciones, protección, apoyo, cuidados, pero el abrazo y la verbalización estaba mutilada, a tal punto que las parejas no expresaban en público la cercanía afectiva propia de su relación matrimonial.

Por fortuna los sesenta dieron al traste con muchas prácticas inhibidoras que la cultura arrastraba desde la colonia, al menos mis hijos fueron depositarios de una manera de relacionarnos bastante desalmidonada, libre, abierta, que nos proporcionó un ambiente relajado que nunca sentí en mi infancia.

No obstante, las heridas afectivas aún hacen estragos en la sociedad venezolana, muy reconocida por accesible, simpática, abierta, de buen humor, sin embargo, es curioso que en Venezuela la expresión "mi amor", se usa en cualquier lugar y hasta para dirigirse a los extraños, y en contraste no se dice "te amo". Somos capaces de decirle a un extraño palabras afectivas, pero a quienes tenemos cerca les negamos las caricias verbales más significativas, no sólo para armonizar una relación, sino como alimento interno y equilibrio emocional.

jueves, 9 de agosto de 2012

LO QUE DECIMOS Y LO QUE CALLAMOS EN LA COMUNICACIÓN AFECTIVA



El lenguaje es un extraordinario sistema ordenado de símbolos, a los cuales hemos dado un significado para poder comunicarnos; si vemos el lenguaje de esta manera, es lógico que debemos ser fieles a esos significados para seguir entendiéndonos. No obstante, el lenguaje no es sólo eso, estimo que la primera fase de la comunicación se opera en la mente, creamos una idea y luego creamos un sonido que lo represente; esto significa que hay ideas, construcciones mentales que existen en una cultura y no en otras, por ello no se pueden traducir.

El lenguaje no es un código estático, sino muy dinámico, en cada cultura, grupo, especialidad, congregación, partido político, deporte, bandas delictivas y en todas las miles de formas de agregar intereses y organizar adeptos, hay un lenguaje propio, que se alimenta de nuevas expresiones verbales, y que en algún momento pueden convertirse en nuevos símbolos que la Real Academia Española incluye en el diccionario.

Atentos a estas consideraciones, tendremos en cuenta que la dinámica lingüística permite la incorporación de nuevos vocablos que proceden de otros idiomas, (CIAO-CHAO); también se incorporan palabras de otras ramas lingüísticas como del inglés, que pertenece a la germana, y se usan tal cual y como son (OKEY). Otra manera de incorporar términos, es la adaptación de palabras de otro idioma al oído cultural, como es el caso de: GUACHIMÁN, que procede de dos palabras del inglés (WATCH  MAN, que significa HOMBRE que VIGILA)     

Esta manera de dinamizar la comunicación es propia de la complejidad humana; incluso el idioma es afectado por expresiones que se ponen de moda, se usan intensamente para desaparecer como llegaron. En lo personal no soy afecta a usar esas expresiones, ni coletillas juveniles que empobrecen la mente, y no lo hago por purismo sino porque las considero camisas de fuerzas que uniforman la comunicación de una manera bestial y afean la verbalización.

Una vez considerados estos aspectos dinámicos de la comunicación verbal, quiero abordar un tema que nos causa muchas complicaciones, porque surge en el mero corazón de la vivencia afectiva, lo cual está supremamente cargada de percepciones que distorsionan la comprensión de los actores, y todo esto porque el ser humano a través de su relación social, es quien crea el lenguaje desde su creatividad, y no al revés; el lenguaje no puede hacer nada para que la gente lo respete, incluso si recibiera ese respeto, las personas poseen un particular y único sentido de percepción, que es como una huella digital, de allí los comunes desencuentros entre las parejas.

En el ámbito afectivo esto se complica a su máxima expresión, al punto de haber creado mucha desdicha en parejas que incluso se dispusieron de buena fe a llevar una vida juntos, a convivir, porque no tienen la más mínima idea de lo que el otro está elaborando y concibiendo sobre la relación.

Vamos a darnos un paseo por nuestros más recientes antecedentes:
En los años sesenta, la liberación femenina creó, en el ámbito de las relaciones de pareja, un nuevo esquema mental, caracterizándose por la supresión, por parte de los hombres, de palabras que los comprometieran; la acción iba delante, y las relaciones sexuales se adelantaban como modo de vida que el hombre percibía como transitorio y la mujer como algo significativo y de hecho permanente; cada uno por su lado.
Hasta ese momento las relaciones de pareja tenían un procedimiento muy claro, petición de mano, noviazgo y boda, a partir de la cual se iniciaban las relaciones sexuales, pero en la década sesenta la sociedad perdió el control de las parejas jóvenes, quienes asumieron su autodeterminación a través del contacto íntimo, con una comunicación tipificada en el espacio de la diversión y el descompromiso. Esto dejaba totalmente desconcertadas a las mujeres aún enmarcadas en la concepción tradicional.

Se produjo un gran sismo mental, la música, las diversiones, las oportunidades, el trabajo, los estudios, cambiaron las expectativas de una sociedad que aún guardaba los valores de la sociedad rural.

La parejas vivieron con rapidez procesos inesperados, después de notables experiencias íntimas, no pasaba mucho tiempo y el deseo de variar de pareja, hacía que de pronto el hombre le dijera a la mujer:

“Esto se acabó, estoy con otra, te soy honesto, no te quiero engañar”

Esta expresión descalificadora de la relación como ESTO, el desparpajo de revelar una nueva relación y encima autocalificarse de honesto porque no quieren engañar, era un discurso muy común, y se planteaba como si ese argumento de separación no le reportara a él los mejores beneficios, al desembarazarse de una relación a la cual ya “le había tocado la hora”, según su insaciable deseo de cambiar de pareja y de vivir la vida loca de una juventud en pleno cambio de valores.

Hasta ese momento, cuando el hombre decidía separarse, la mujer desprevenida y romántica no se había dado cuenta que el engaño había comenzado desde el momento en el cual se inició la relación, un beso y relaciones sexuales no significaba para el hombre, un compromiso de compartir la vida en común, era sólo un desenfreno sexual permitido por la pastilla anticonceptiva y todo lo que de valores se desprendía de su uso.

La mujer quedaba devastada ante la categórica excusa del hombre:

“Yo nunca te dije que te amaba, ni te prometí matrimonio, y sabes que no lo podía hacer, porque aún no estoy divorciado y no te puse una pistola en la cabeza para que me aceptaras como soy”  

El caradurismo masculino superó entonces, todos los records de su historia, a través de una cuidadosa verbalización donde las palabras afectuosas eran usadas con premeditación, el hombre gozaba de patente de corso para liberarse de relaciones y de formalizar una relación matrimonial o de pareja.

Ya no había excusa para el galanteo sin consecuencias, era tácito que la mujer estaba en conocimiento de que las relaciones eran y seguirían siendo superficiales. Esto contribuyó a la proliferación de hijos sin padre, lo cual ya era un tema sociológico importante en la vida de los venezolanos.  Hoy la ausencia de padre es un asunto crucial, especialmente porque ya lo padecieron las generaciones mayores de hoy, y aún sigue siendo, no una variable sino una constante en la problemática sociocultural del país.

Llama la atención que en aquel tiempo, las separaciones matrimoniales estaban en boga, pero muchas no se concretaban en divorcio, pues mantener el estado de casado le reportaba al hombre mejores beneficios, pues estaban libres del conyugue porque vivían fuera del hogar matrimonial, y a la vez también estaban libres de contraer nuevos compromisos porque su estado civil era casado. En la realidad tenían una especie de estatus especial: eran “solteros protegidos”.

Fueron tiempos muy difíciles para las jóvenes formadas con valores familiares en medio de una vorágine modernista y feminista que más parecía machista, donde el "lavado de manos" al estilo Pilatos era tan frecuente, como frecuentes las relaciones sin compromiso masculino. La mujer tuvo que construirse de inmediato una referencia interna que le permitiera superar tal decepción, y como no le faltaba fortaleza, se propuso sobrevivir con los hijos que resultaban de dichas relaciones.

Estimo que esta ola de liberación femenina dio al hombre una gran oportunidad para hacer lo que siempre hizo, pero ahora sin la sanción social que recibía en la sociedad tradicional, cuando una relación sexual antes del matrimonio era un delito social que se pagaba con el matrimonio o en casos extremos con la muerte, cuando la joven tenía padre y hermanos. Esto ocurría a escasos años de la gran revolución sexual de los sesenta.

Lo que considero más notable en este proceso fue la manera como afectó el lenguaje, el cual fue utilizado como argumento racional al momento de dar por terminada una relación; fue como un permiso para que todos se libraran de los convencionalismos, lo cual le dio sin duda una ventaja al hombre, quien ya no tenía que confrontar a la familia de una joven, para obtener derechos sexuales sobre ella, sólo su propio consentimiento. En términos psicoanalíticos, el Súper yo, que tiene la función del control social, perdió energía ante la desmesurada fuerza del Ello, los instintos.

El hombre asumió una “honestidad”, muy cuestionable, cómoda, basada en el uso casi colectivo de pastillas anticonceptivas que la mujer consumía sabiamente, porque se encontraba frente al riesgo de muchos depredadores afectivos. Más valía prevenir embarazos en esta momento de destape sexual; no obstante, este mismo fenómeno fue propicio para la profusión de madres solteras.

En el otro extremo se encontraba la mujer, de diversas edades, por un lado, las casadas, enfrentadas a separaciones, consecuencia del mismo proceso de liberación, mujeres ahítas de vidas matrimoniales llenas de insatisfacciones; en segundo lugar, las jóvenes recién llegadas a la mayoría de edad, quienes se vieron enfrentadas a un mundo violentamente cambiante, experimentando la vida sexual sin compromiso personal y asumiendo sus consecuencias.

En otro estrato, surgieron las mujeres adaptativas, las que pronto se alinearon a los cambios, y muchas de las cuales hicieron historia al protagonizar la aparición de un notable y triste fenómeno, los abortos provocados.

En general podemos decir que la mujer venezolana se inscribió en las actividades modernistas y fue asumiendo la vida con una única perspectiva, el modelo masculino, lo cual hizo que se debilitara su feminidad, aunque la conservara a través de los afeites que tanta industria le ha dedicado al cuerpo y de sus pulsiones emocionales, conformando internamente una mixtura compleja.

Es tan fuerte esta tendencia, que hoy, los hombres perciben a la mujer como seres iguales, (lógico, esa era la meta feminista), es decir, suponen que es, piensa, siente y debe reaccionar de la misma forma que ellos, de allí se desprenden conflictos y desconciertos en ambos sexos. Es hasta divertido, que a veces podemos comprobar en los hombres ciertas actitudes receptivas, pasivas y la mujer se ve en la necesidad de confrontar, aclarar o poner en blanco y negro, -es decir actuar masculinamente-, situaciones que movilicen la relación.

Para ser justos, hemos de reconocer también que muchos de los hijos nacidos de aquellas relaciones conflictivas, de padres ausentes, han adoptado actitudes responsables, comprometidas y es ahora la mujer, las jóvenes de hoy, las que están asumiendo actitudes esquivas, irresponsables, y hasta deshonestas.

Al parecer muchas jóvenes de hoy no desean repetir la historia de sus abuelas, madres y tías, y deciden por una vida libre y sin compromisos, mientras otras, se quejan de estar solas por falta de jóvenes adecuados para establecer una buena y sólida relación. Desencuentros y contradicciones propios de estos tiempos.

Lo que decimos y lo que callamos en las relaciones afectivas siempre han marcado el estilo del momento; en el pasado la palabra era ley, hoy lo sigue siendo especialmente cuando en la defensa se argumenta: “Nunca te dije que te amaba”.

lunes, 2 de julio de 2012

LA MALLA O TEJIDO ENERGÉTICO QUE NOS CONECTA


Desde la década de los noventa, hemos estado escuchando explicaciones que nunca antes nos habían dicho, que todos estamos unidos entre nosotros, con el planeta y con el universo; incluso, ya habíamos sido notificados de una verdad expresada por Publio Terencio (190-159 a C.), cuando dijo: "Soy hombre, nada de lo humano me es ajeno".

Hoy se nos está aclarando este tema, y aunque no seamos conscientes de ello, somos parte de una red energética que conecta todo. Siempre creímos que estábamos separados, tanto, que tenemos que hacer los esfuerzos correspondientes para comunicarnos, comprendernos y reunirnos.

Esta concepción equivocada del mundo, responde según Gregg Braden a dos grandes fuerzas: la desconexión con los conocimientos antiquísimos, por la pérdida de materiales claves como fue la quema de la Biblioteca de Alejandría, y los efectivos esfuerzos de quienes ejercieron su poder para regir la cosmovisión colectiva, y en este caso, es obvio el papel de los hacedores de la Biblia. Yo le agrego a estos dos, los dogmas de la iglesia católica y de la ciencia.

La famosa caída del hombre creó un sentimiento de auto estima nefasto; desde antes de ejercer el discernimiento, ya tenemos una gran culpa dentro, somos pecadores de nacimiento, y lo único que nos queda es “portarnos bien”, para alcanzar el perdón. Esto lo vino a complementar la visión cartesiana de la ciencia, al decretar la inexistencia de lo que no puede ser percibido por los sentidos, medido, experimentado y comprobado.

Somos herederos de una cultura desmemoriada, y a ello se agrega la imposición de una visión pragmática, objetiva, y la descalificación de la intuición y la cosmovisión espiritual. Hemos perdido la conexión con nuestra más sagrada esencia, hemos perdido el poder que tenemos de crear nuestro destino conscientemente, y de haber alcanzado niveles evolutivos inimaginables. 

Ahora, tenemos los deseos, los modelos influidos por la cultura, pero también podemos tener la gran voluntad de hacer los cambios que sean necesarios. Primero es preciso reconocer que del modo como hemos sido educados, quizás hoy tendríamos muchos problemas al formular deseos.

Gregg Braden nos da una explicación muy sencilla de la existencia de una malla que nos conecta a todos, cómo funciona dicha malla de energía, la cual se nutre de nuestros sentimientos y su influencia sobre nosotros. Una buena manera de comprender este fenómeno es el concepto de Inconciente Colectivo de Carl Jung.


La malla está siendo nutrida permanentemente por nuestros sentimientos, y éstos son el resultado de nuestras emociones y nuestros pensamientos, de tal manera que siempre estamos emanando y recibiendo esas mismas energías, sin saberlo.

A través de varios experimentos sobre el funcionamiento de esta dinámica cuántica, se han encontrado validaciones interesantes de cómo podemos cambiar nuestras experiencias de vida, a través de una programación adecuada para ser transmitida a esa malla energética y con ello lograr cambios favorables en la cotidianidad.

Braden hace alusión a los experimentos del japonés Masaru Emoto con el agua, práctica común entre muchos espiritualistas quienes le rezan a determinados objetos, para ser usados como protección, como es el caso del Hilo Rojo de la matriarca Esther a cargo de los kabbalistas.

Esto nos da una idea de cómo podemos cambiar nuestra vida, cambiando los sentimientos que emanamos hacia la malla. No sólo eso, Braden nos agrega que la clave está en asumir dentro de nosotros la idea que deseamos como si ya hubiese sido otorgada, como si ya la disfrutáramos, lo cual formará unos sentimientos de plenitud y satisfacción que irán a la malla y de allí de vuelta a nosotros. No en balde se nos ha recomendado que debemos tener siempre pensamientos positivos, ya que esto es al fin y al cabo, lo que tenemos dentro, lo que emanamos y lo que se nos regresa. 

Es interesante pasearnos por las reflexiones acerca de la oración, la cual depende mucho de la intención de quien la realiza, sin embargo, cuando se trata de peticiones, generalmente parten del sentimiento de carencia, del sentimiento de dolor, de angustia, de desesperación, sentimientos que penetran en la malla y en lugar de regresar lo que se solicita, regresa carencia, es una especie de círculo vicioso.

Es gráfico el ejemplo de la lluvia, imaginándola caer y sintiendo el agua y el lodo en los pies.

Disfruten y saquen sus propias conclusiones, eso sí, esto es un grandioso descubrimiento, o recuerdo, como se quiera entender, que nos puede proporcionar una gran felicidad a todos, y que mientras más sentimientos armónicos y amorosos enviemos a esa malla, más felicidad obtendremos todos. 

La realidad de que estamos conectados, es lo que hará la diferencia en lo sucesivo, que no caben sentimientos egoístas, porque al fin y al cabo se nos regresan multiplicados. Esto ya había sido expuesto por algunas buenas filosofías espirituales, las cuales argumentan que las energías fluyen en forma circular, razón por la cual se nos devuelven. 

viernes, 29 de junio de 2012

LA FELICIDAD QUE COMPRAMOS


Desde niños aprendemos a diferenciar lo grato de lo desagradable, el dolor de los estados placenteros, lo amargo de lo dulce, lo bonito de lo feo, la salud de la dolencia. En fin, vivimos en un mundo de polaridades, nos toca probar de los dos extremos para  poder valorar los aprendizajes de cada uno.

La felicidad es un producto comercial, nos presentan los modelos de vida que significan felicidad, y es lo que deseamos y perseguimos toda la vida; sin embargo, las circunstancias no siempre se corresponden con esas aspiraciones; nos encontramos con parejas muy lejanas a los modelos principescos, la responsabilidad con familia muchas veces nos abruma, las exigencias laborales nos obligan, y toda una serie de inconvenientes, que sin embargo, no nos hacen renunciar a la ilusión de una vida feliz.

Son diversas las cosas que nos producen ese estado, pero no cabe duda que lo que nos hace más feliz es vivir la pasión que llevamos dentro, mi hijo es un fan de la música, especialmente del rock, y su pasión es asistir a Conciertos. La pasión que llevamos en el alma nos da noticia de nuestra debilidad, de nuestra más pura expresión de candor. Una pasión es algo que nos mueve, que nos llena, que nos hace distintos, que nos da identidad.

La sociedad nos da modelos y nosotros los compramos, sin embargo, no creo que seamos tan moldeables, hay pulsiones internas que nos hacen únicos.

Eduardo Punset le ha dedicado a este tema innumerables documentales, nos ha llevado por los oscuros pasadizos del cerebro, y sus relación con los estados de satisfacción y felicidad.

No cabe duda de que los contrastes que implica la vida en placeres y dis-placeres elaboran una estructura personal, que conduce a una concepción de lo que consideramos felicidad.

No tenemos la última palabra en este tema, las personas que han tenido una vida buena, han dado noticia de problemas y desajustes, los que han tenido una vida dura pueden convertirse en delincuentes, o, en personajes ejemplares, todo depende de la manera como cada quien procesa su experiencia.

Siempre he creído que la felicidad está en las relaciones, en la gente, en contar con una buena pareja, una alegre y sana familia, y amigos con quien conversar. Mi visión está en el compartir con los seres humanos y con las mascotas; puedo resumir que mi mejor definición de felicidad está en el intercambio de expresiones afectivas. Lo demás es necesario, pero el punto central está en las buenas y honestas relaciones.

Todos tenemos referencia de lo es que la felicidad, porque la hemos vivido de alguna manera, la hemos experimentado aunque sea en las cosas más simples, pero lo que más me ha sorprendido es la respuesta que dio el actor de MATRIX, Keanu Reeves, cuando le preguntaron si estaba triste, y él respondió:

"La gente necesita ser feliz para vivir, yo no" Keanu Reeves

Lapidarias palabras de alguien que ha conocido el desasosiego e inseguridad familiar, el dolor de una hermana con cáncer y otros malos ratos,  incontables quizás. Hasta hoy he notado que quienes han tenido esas duras experiencias y salen airosos de ellas, se debe a que han tenido una gran fortaleza interna y una convicción férrea sobre un futuro mejor, aparte de haber transitado por la fabulosa transformación que da el perdón. Entonces se perciben como seres luminosos.

Esta respuesta de Reeves, refiere la espectacular dimensión de su tranquilidad y reconciliación con la vida, una enseñanza para quienes se viven quejando por todo.  

A continuación les doy el link de la película DE PASEO POR LAS NUBES, una historia que une los hilos de la vida de dos personajes, que encontraron la felicidad juntos, una bella historia donde triunfa el amor. Me encantan los finales felices.