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jueves, 14 de enero de 2021

TERMINOS INTERESANTES Y MUY ACTUALES


ATEO: No cree que existe Dios, dioses u otros seres espirituales, y están seguros de que no existen.
AGNOSTICO: Es una postura moderna, S. XIX, planteada por Aldous Huxley, en general no tiene opinión acerca de la existencia de Dios, ya que no tienen evidencia definitiva a favor o en contra. Se fundamenta en la idea de la imposibilidad total o parcial, de conocer el mundo. Hay dos versiones del agnosticismo: 1- agnóstico ateo, cree que no es posible probar definitivamente la existencia de Dios. 2- agnóstico creyente: dice que no sabe si existe un Dios, pero cree que puede existir, generalmente lo perciben como una energía y no como un ser humanoide. En ambas posturas hay una actitud prudente ante la afirmación o negación de un tema imposible de comprobar.

ESCEPTICO: Postura de la historia de las ideas muy antigua, nos lleva a los griegos clásicos. Duda de toda información que no esté apoyada por la evidencia.

CREYENTE: Postura que asume la creencia de que existe Dios, no se pregunta si Dios existe, lo da por hecho, y forman parte de los conglomerados que siguen y profesan las religiones en el mundo. A este término se adhieren no solo las creencias en una deidad, sino en las doctrinas y protocolos de cada religión, aceptando sin miramientos los dictámenes antiguos y actuales de las posturas de los dirigentes correspondientes. De estos grupos se han separado personas que aun cuando aceptan las escrituras sagradas de sus religiones, tienen planteamientos críticos ante actuaciones de sus dirigentes e incluso de algunos dogmas que los identifican. Podrían llamarse CREYENTES INDEPENDIENTES, porque llevan su espiritualidad en su conciencia.

RELIGIOSO: Es la persona que se adhiere o somete por completo a los dictámenes y rituales de la religión que profesa, lo cual proviene de afuera hacia su pensamiento. Es el que acepta de manera heterónoma la doctrina de una organización religiosa, y básicamente obra humana. La religión es una forma de vinculo social basada en formas y tradiciones, bajo la dirección de personas que toman decisiones en cónclave.

LIBREPENSADOR ESPIRITUAL: Es una nueva categoría que incorporo, que agrupa a miles de personas que se abren al conocimiento de diversas versiones espirituales que ofrecen las culturas humanas del mundo, y que aceptan e incorporan a sus creencias nuevos criterios, conceptos, rituales y figuras, compatibilizando sin conflicto todas estas nuevas ideas con algunos aspectos de su inicial religión. Pueden ser agnósticos activos, que se sitúan en diversos pensamientos, como parte de su sana curiosidad, digamos, científica.

SUPERSTICIOSO: Es el término con el cual se define a las personas que creen en el efecto de fenómenos puntuales, calificados como mágicos y que afectan negativamente sus vidas. Están fundadas en la tradición, en leyendas ancestrales, en transmisiones de generación en generación en las familias. No obstante, el término se ha utilizado también para descalificar las creencias de pueblos americanos y africanos, que las incluyen a las creencias impuestas por los colonizadores, formando el fenómeno del sincretismo cultural.

Lo tremendamente notable en estos términos, es que nunca se manifiestan puros. Expresamos comportamientos donde entremezclamos diversos acercamientos y no pasa nada, creo que el único puro es el religioso, ya que al ser una postura tan heterónoma, está teñida de un gran miedo.

Recuerdo como si fuera hoy, un día, en mi clase de 3er grado de primaria, cuando estaban pasando en plena clase, de pupitre en pupitre unos folletos de dos páginas, y cada alumno tomaba uno. Cuando llegó a mi pupitre, un niño de la fila de al lado, brincó y me alertó que no tocara eso, yo no lo toqué, me asusté mucho. El niño tomó el paquete y lo escondió bajo su pupitre. Se trataba de publicaciones de los Protestantes Evangélicos, el niño era de familia católica, alemana, recién llegados a Venezuela, que conocía más que yo lo que era otra religión. Una actitud tan desmedida como esa, es propia de un régimen religioso férreo, de un miedo descomunal.

El religioso, cumple normas, lo acepta todo, pero muchas veces, creo que la mayoría de las veces, desconoce los procesos históricos cuando se desarrollaron sus religiones, y los aspectos sociales que les influyeron. Por ello se les hace imposible abrir su mentalidad hacia el conocimiento de otras visiones, o simplemente, a la profundización en sus propios fundamentos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

NO CREO EN DIOS, NO SOY CREYENTE


De la oscuridad a la luz… Es así como puedo definir un fenómeno que parece haberse manifestado en occidente, junto con todo el movimiento que generó la expansión de las comunicaciones, la informática, la mundialización de la economía y su efecto directo: la globalización.

Para bien y para mal estos cambios han surgido en momentos finales de un milenio y en vísperas de una fecha que por siglos ha estado anunciando catástrofes, fines del mundo, castigos y también renacimientos.

Al capitalismo le dio por expandirse hacia oriente, por aquella “ventaja” que significaba la mano de obra barata; la ambición rompió el saco y derramó el equilibrio financiero, la población siguió creciendo y demandando su estilo de vida americano, derechos humanos y libertades inalienables. La sociedad occidental entró en crisis y ahora, la China tiene en sus manos un poder que no tiene competencia: un nuevo e híbrido sistema económico, un extraño modelo de capitalismo salvaje fundamentado en la esclavitud de la clase obrera, o mejor dicho, de la clase miserable de China.

De caras al mundo occidental, la China es una próspera economía, acaparó las empresas occidentales, quienes inicialmente fueron por lana, pero que a la larga o a la corta, quedaron trasquilados, se convirtieron en clientes. El país más fuerte de occidente quedó sin empresas, y convertido ahora en un comerciante de los “productos chinos”. Esto benefició a unos y perjudicó al colectivo. De caras al país, la China está gobernada por un totalitarismo más que salvaje.

En estas circunstancias llegó el año 2000, y con este proceso, la espiritualidad comenzó a dar un vuelco también, de una visión heterónoma, es decir, de haber mantenido una cultura religiosa dominante, que imponía a sus seguidores un modelo de pensamiento dependiente, se ha pasado a una reflexión sobre la trascendencia del alma y su papel en el mundo terrenal, que no imaginábamos hace 50 años. No obstante, la presencia histórica de ateos, agnósticos y no creyentes, ahora estamos percibiendo una postura crítica no reivindicativa, no opositora, no agresiva, sino la emergencia de una Conciencia Espiritual Autónoma; ya no hay inquisiciones, a menos que cada quien le dé cabida a su inquisidor mental, y eso es decisión personal.

Tal parece que los errores, las crisis y los excesos, desbordan también las cosmovisiones de la cultura, llegaron a occidente nuevas formas de percibir la espiritualidad, precisamente desde el oriente, ¡qué paradoja!. Se generaron nuevas formas de ver el mundo, especialmente la conjunción entre las filosofías orientales y la salud integral. Esto nos dio una apertura para relacionar lo material y lo inmaterial, lo terrenal y lo espiritual, generando todo un movimiento que se dio en llamar Nueva Era.

Este movimiento no tiene líderes, es amplio y diverso, permitió generar en las personas una filosofía propia y aunque por costumbre se sigue manifestando la adhesión tipo feligresía en los centros de diversas orientaciones, también se ha creado una manera personal y autónoma de relación espiritual, la cual no tiene intermediario entre el ser humano y Dios. Son muchas las voces independientes que hablan de ética humana y de trascendencia; filósofos, científicos, escritores, poetas, espiritualistas, cabalistas, chamanes, ambientalistas, médicos, psicólogos y toda una gama de profesionales universitarios, sanadores, especialistas en desarrollo personal, promotores empresariales… La lista es muy larga.

Uno de los signos más relevantes de esta Nueva Era, es la notable atención que recibieron los asuntos emocionales y el pensamiento, ligados a los problemas de salud, la prosperidad y las relaciones familiares y de pareja. Esto ha producido una generación de personas que han dado un salto cualitativo en la manera de ver la vida, el mundo y su destino. No es poco el trabajo personal que eso exige; pero hoy tenemos a nuestro alcance bibliografía, videos, conversatorios que ilustran y establecen un valor nunca bien alcanzado: La Libertad Interior.  

Tanto para quienes se adhieren a la idea de la cercanía temporal de una inminente devastación planetaria, como para quienes son más bien escépticos, no cabe duda de que vivimos momentos históricos cruciales en todos los órdenes. En un post modernismo decadente, en un mundo mental absolutamente sin referentes, y en contraste, con la aparición de nuevas expresiones de las fases de la vida; ya los adultos mayores de 45 años no son ancianos como lo fueron sus padres, ya las personas de 50, 60 y 70 años no tienen referentes, porque sus antepasados no llegaban a esas edades en las condiciones físicas y mentales que ellos tienen hoy.

Todo esto conlleva a un bien llamado momento de INCERTIDUMBRE, me pregunto: ¿Qué definición le darán los historiadores del futuro a este tiempo?. Después de la objetividad de Descartes, -el Positivismo, que invadió la academia y la vida cotidiana-, las convicciones se han ido de paseo, las creencias han sufrido golpes inimaginables, especialmente por la acreditación científica -asunto nada fácil- que ha logrado el planteamiento de la posibilidad de vida después de la muerte.

Es bastante común conversar sobre el tema, sin alarmas ni acusaciones de superstición. Las sanaciones e intervenciones quirúrgicas espirituales a cargo de médicos acreditados, están siendo reconocidas o al menos, no sufren persecución. Esto hubiera sido inimaginable en los años 70.

Qué decir de la Medicina Natural, la Homeopatía, las sanaciones con las manos, el uso de la Radiestesia, Terapias Florales, Aromaterapia, Gemo-terapia, Risa-terapia y una diversidad de especialidades que conforman un compendio de apoyos, especialmente en el ámbito de la prevención y balance energético. Hemos ganado expansión en la concepción del cuerpo y su vínculo con la salud; hemos ganado independencia religiosa, porque como la palabra lo indica, significa religar, volver a unir, y esto sólo se lograba a través de los representantes de las religiones, que unas en un momento y otras en otro, han perseguido e impuesto sus dogmas a la fuerza. 

Es por esto que ya yo no soy creyente, ese término descalifica la capacidad crítica de la persona, porque quien cree no duda, y quien no duda está perdido. Yo no creo en Dios, porque una creencia es frágil, dejamos de creer de un momento a otro, las creencias son vulnerables porque provienen del afuera, del aprendizaje, de la domesticación, del adoctrinamiento, por eso dejé de ser creyente. 

Yo soy consciente, reflexiva, y SÉ que Dios existe, ES, porque lo veo en mi alrededor, porque está en la flor perfumada y en la flor marchita, porque le da vida a los pájaros y deja sin aliento al moribundo, porque me trae la suave brisa refrescante y me da el calor sofocante, porque riega los jardines y las plantaciones y se esconde en la sequía. No tengo la menor idea de porqué hace eso, pero hay una explicación, que no sabemos. Los más guerreros dirán que estos desastres los causa el hombre con su abuso a la naturaleza, y es cierto, pero es que no veo a Dios fuera del hombre, en cada uno de nosotros está Dios.

Cuando niña me decían lo mismo: “Dios está en todas partes”, lo cual me causaba terror; pero ¿cuál es la diferencia entre aquella afirmación en relación con esta omnipresencia que descubro ahora?. Que en mi niñez me lo decían para asustarme con un ojo metido en un triángulo, que dibujaban en el Catecismo, como un espía invisible de mi comportamiento. ¡Ese no es Dios! Aunque no dudo del Registro de nuestras actuaciones, como archivo que usaremos para un aprendizaje trascendental, conocido como Los Archivos Akhásicos.

Esta visión no antropomorfa de un Dios-Energía, que nos habita, sugiere una Ética Espiritual, muchos ateos la tienen:

No hacer daño,
Hacer el bien,
Respetar a los demás y a la naturaleza,
Ser justos,
Asumir la responsabilidad de nuestro papel en lo terrenal y lo trascendental, en lo individual y colectivo. 

Por todo esto puedo decir, que hemos avanzado de la oscuridad a la luz.  

A propósito, les invito a ver este video:
http://www.youtube.com/watch?v=nxVwsKNv08Q&feature=player_embedded

sábado, 17 de septiembre de 2011

EL ATEO Y EL CREYENTE

Sin remontarnos a las profundidades del origen de la religiosidad humana, podemos decir que las manifestaciones religiosas, las manifestaciones culturales sobre una cosmovisión del más allá, ha estado presente en todas las sociedades; incluso podemos considerar que ciertas formas de ateísmo son una manera de percibir lo divino.

Sin embargo, he de suponer que en aquellas antiguas sociedades, habían personas que no eran afectas a los postulados institucionales, aunque no lo expresaran; se reconoce así el poder del dirigente sobre el individuo y muy seguramente los que no creían, no lo manifestaban por conveniencia y sólo realizaban los rituales por simple cotidianidad.

Esto podría ser también el origen del ateísmo, que surge en el mismo momento del teísmo. Con esto estamos considerando que a pesar de que la manifestación religiosa tiene una fuerte connotación colectiva, que se expresa en el comportamiento, el discurso, los valores y las emociones, hay una ineludible expresión individual que moldea la fuerza o poder de quienes representan las estructuras religiosas.

Ya no es un secreto que la iglesia de Roma, nació por decisión del emperador Constantino, quien muy estratégicamente aprovechó el crecimiento poblacional del cristianismo y asumió con ello,  un nuevo sistema de dominio colectivo. La historia papal es una historia de poder político más que un espacio de recogimiento y entrega espiritual, sin embargo, dentro de su seno han florecido personajes que han dado fe de sus profundos sentimientos humanitarios.


Aún con el desarrollo de la industria, y con ello la vida mundana y su liberalismo, la religión siempre ha estado presente en los hogares y en la conciencia de la mayoría; es sorprendente saber de testimonios de delincuentes, prostitutas y otros transgresores morales, que muestran fuertes arraigos religiosos.

Son interesantes las personas que se consideran ateas, porque el ateísmo tiene muchas caras:

1- Los que no creen en ningún Dios, Santo o similar, y tampoco creen en el poder de la conciencia, la voluntad y la mente humana.
2- Los que no creen en el Dios cristiano convencional, (Vaticano).
3- Los que creen que no existe Dios, basados en el hecho de no haber tenido una certeza de su existencia; requieren una demostración material de la misma.
4- Los que creen que Dios y su temática no es posible someterla a analisis científicos y por ello, un tema imposible de comprobar.
5- Los que ni siquiera hablan del tema por considerarlo tabú, fuera de todo debate. Son indiferentes.
6- Los que sólo creen en el poder del ser humano, y argumentan que el hombre ha creado a Dios y no al revés.
7- Los que no han tenido una formación religiosa familiar, y cuyos valores forman parte del pensamiento civil, humanista, pragmático, científico, etc.
8- Los que no han tenido formación moral, ética ni de otro tipo, los transgresores.
9- Los que creen en un poder universal o entidad espiritual superior, no identificada con las imágenes de la religión convencional. Bien denominados agnósticos.
10- Otros son ateos de la boca para fuera.


Estas son apenas unas pocas manifestaciones del ateísmo, hay tantas variantes como personas. Lo interesante de este fenómeno es que muchos ateos y agnósticos, más que no creer en la existencia de Dios, lo que son es una mera respuesta reactiva a la manera como se comportan los creyentes, y se podría decir, entonces, que son ateos por discentir con el modo de vida de los teístas.

La verdad es que no por creer en Dios, el creyente tiene un mejor comportamiento que un ateo. Muchos ateos se dirigen por una ética humanísta que bien pudiera ser un ejemplo para muchos creyentes.

No cabe duda que creer en un Dios no garantiza un comportamiento acorde con el bien, la historia lo ha demostrado; la religión ha sido un buen mecanismo para el control social, y al menos la católica ha ejercido un poder sobre el colectivo, a través de un sistema de premios y castigos, esperanzas y amenazas, que ha podido regular el comportamiento individual. 

Ahora podemos entender que una cosa es la religión y otra la espiritualidad, que podemos vivir sin religión pero que la espiritualidad es un componente vital para todo ser humano, ya que la vida requiere un mínimo sentido espiritual que sostenga la explicación de la existencia. Por otra parte, se ha dado en considerar que una ética de buena convivencia social, un sentido de cooperación y respeto por el prójimo, puede ser asumido como un compendio de vida espiritual, aún cuando estos valores no contengan dogmas, ni ritos, ni compromisos institucionales.

Mi madre decía: "Yo no voy a la iglesia, mi religión es no hacerle daño a nadie". Sin embargo, mi madre era una persona sensible y justa, también hacía el bien a los demás.