miércoles, 20 de abril de 2011

LA VERDAD DE DIOS

El ser humano es un ser espiritual, toda cultura posee una manifestación religiosa,  y la manera cómo se expresa es tan variada como variada es la cultura; sin embargo, podemos establecer dos formas de expresar la visión divina, politeísta y monoteísta, lo cual sólo es una concepción y no un referente para descalificar a alguna de ellas.

Los pueblos politeístas, vale decir, por ejemplo, los antiguos griegos, romanos y egipcios, desarrollaron una rica mitología que posteriormente fue interpretada por Carl Gustav Jung, como representaciones o componentes de la psiquis,  que definió como arquetipos, lo cual le dió un aporte trascendental al psicoanálisis. 

El monoteísmo introducido por los israelitas, también está expresado en relatos, que forman parte de la historia judía y puede que también estén ligados a expresiones de la cosmovisión particular de aquellos pueblos. El monoteísmo le dió una visión unitaria al mundo espiritual, centrada y todopoderosa.

En las culturas orientales, la espiritualdad es distinta, a pesar de que refieren identidades sagradas, su visión divina está más relacionada con la luz interna, la cual debe ser elevada a través de ejercicios, prácticas y concepciones donde lo que más rasalta es la humildad.

Plenos de libros sagrados, la humanidad ha ido avanzando, interpretando lo que ha considerado verdades, que luego se convierten en mentiras, tal cual como ocurre en el proceso científico.

Hemos de reconocer que esas mentiras están vinculadas con quienes se adueñan de las escrituras, porque la equivocación, el error, en estos casos, no está en la escritura, sino de su interpretación. Por eso he concluido que los libros sagrados son textos crípticos, que deben ser leídos, releídos y reinterpretados a la luz de nuevos criterios, que se van revelando en el devenir de la evolución.

En cuestiones humanas, no hay absoluto, un mismo texto puede ser usado con intenciones opuestas, en la película El libro de Eli, interpretada por Denzel Washington, se puede apreciar el drama de esta condición humana.

Por eso he concluido que la verdad de Dios, depende del criterio de  quién la transmita y de quién la interprete.


domingo, 10 de abril de 2011

DISCIPLINA, EJERCICIO Y AMOR

Disciplina, ejercicio, y amor.  En este orden de prioridad, son las tres palabras mágicas que deben aplicarse a los perros de compañía, a fin de lograr una convivencia adecuada. Estas son las recomendaciones de César Millán, El Encantador de Perros, un mexicano que tiene un don nada común, cuando se trata de canes de todas las razas.

Es un deleite observar la manera como aplica sus profundos conocimientos de las diferentes razas y sus fundamentos psicológicos,  cuando ayuda a las personas con mascotas problemáticas, es decir, con perritos, o perrotes, con comportamientos agresivos, desordenados, miedosos, o de cualquier otra índole.

Me sorprende mucho verificar con este fabuloso guía perruno, que la disciplina sea la primera prioridad al tratarse de unos seres que apreciamos con tanta dulzura y que la más de las veces consentimos a más no poder... Donde hay mascotas queridas, ellas son las reinas del hogar, quien se involucra afectivamente con sus mascotas no tiene límites para descargar en ellas su mayor condescendencia.

Es de allí de donde surgen todos los problemas, porque así como si fuera un niño, las mascotas requieren tener normas y saber quién gobierna sus vidas, y eso sólo se logra enseñandoles a cumplir las reglas de disciplina, sin blanduras ni excepciones. Con ello la mascota sabe a qué atenerse y se acostumbra a sentirse bien con dichos protocolos; horas de alimentación, lugar para dormir, y demás rutinas se ven altamente favorecidas si se aplica con celo la disciplina.

Esto favorece tanto a la mascota como a las personas que están a su cargo, a las cuales no me gusta llamarlas dueño, porque realmente no somos dueños de los animales, somos sus protectores, en todo caso. 

Es absolutamente necesario aclarar, que disciplinar no es castigar ni golpear, he visto la manera didáctica como César reprende el comportamiento de perros muy agresivos a través de la comprensión de su agresión y de la aplicación de correctivos básicamente energéticos, es decir, aplicando una seña de poder, simplemete con colocar los dedos a una distancia clave del perro, para demostrar a la mascota quién está al mando.

En segundo lugar, está el ejercicio. Dependiendo de la raza, y por ello de sus necesidades de ejercitación física, casi todos necesitan al menos un plan de caminatas o de juegos, lo cual les favorece la salud y los prepara para un mejor comportamiento en casa.

En tercer lugar tenemos el amor. Esto me sorprendió porque lo primero con lo que hacemos contacto es con el amor, y resulta que si aplicamos el amor en primer lugar corremos el riesgo de tener serios problemas, como no tener control sobre la mascota, incluso se dan casos de perros que muerden a sus cuidadores.

El amor se expresa de muchas maneras, no sólo con trato cariñoso sino cuidando su salud e integridad física y emocional. Cualquier comportamiento que transgreda la disciplina alimentaria, los hábitos sanos para dormir y el trato adecuado, son errores que muchas personas cometen; quienes creen que darles comida a cada rato, tirarles alimentos desde la mesa, acostarlos en la cama de las personas, son maneras de amarlos, están muy equivocados.

Cuando me familiaricé con los conceptos y las estrategias de El Encantador de Perros, me sorprendí al corroborar que habiendo sabido que una mascota es parte de la familia, también es un ser que necesita estructura emocional y de comportamiento, como cualquier miembro humano del grupo familiar.

Quizás nadie se atreva a decir que estas tres palabras y en este orden son la clave para educar a los hijos, pero a mí no me cabe la menor duda de que es verdad, aunque al amor bien entendido está detrás de la disciplina y la actividad física. Es muy elocuente el amor de los padres cuando juegan con sus hijos, cuando los incorporan y acompañan a paseos y diversiones. Unos padres que enseñan disciplina están amando a sus hijos, al darles un sistema de valores y comportamientos que los van a ayudar a colocarse en el mundo con ventaja.

Ahora veo porqué siempre he apreciado a las mascotas como los eternos niños de la casa.

miércoles, 6 de abril de 2011

REYES, PRINCIPES, PRINCESAS Y REINAS


Hemos conocido muchas maneras de desempeño maternal y paternal, desde aquellos lejanos tiempos cuando los hijos eran sólo fuente de abastecimiento para el sostén de la familia, hasta las más liberales maneras de expresión de la relación entre padres e hijos. En los primeros casos, decir familia es bastante, porque en aquellos tiempos ese concepto estaba muy lejos de ser lo que en realidad eso significa.

Aunque podemos hacer un recuento histórico, en el cual podemos encontrar una diversidad de expresiones familiares, hoy, en estos inicios del siglo XXI, no se asombre nadie de que coexisten casi todas las formas de relacionarse con los hijos, desde las más primitivas y con ello quiero decir, las más rústicas no fundamentadas en el amor, hasta las más sensibles y extremas formas de criar infantes.

Para sólo referirme a Venezuela, en los inicios del siglo XX, la familia estaba regida por el dictamen del padre, y con ello quiero decir, bajo la dictadura del padre, sólo recréense en la poca o mucha información que tengan de la dictadura gomecista.

En aquellos tiempos agrícolas, el mundo se veía como un escenario de trabajo y de supervivencia, los hijos varones eran más apreciados por ser mano de obra segura, y las hembras, -a menos que fueran de familias adineradas, en cuyo caso eran simples emblemas de feminidad callada que se prometía a futuros consortes-, eran maltratadas, explotadas y sacadas de casa lo antes posible, bien sea por la vía matrimonial, se fugaran o se convirtieran en serviles seres sin ningún derecho humano.

En la realidad venezolana prevaleció una familia extendida que se fue reduciendo por el efecto de una nueva economía, la explotación del petróleo.

El carácter de la familia, y dependiendo de la región, lo podemos reseñar con ciertas diferencias, por ejemplo la familia andina con mucha rigidez y hasta con sistemas que rayaban en la brutalidad, detrás de lo cual se ocultaba un deseo de obtener en los hijos, personas responsables y prósperas. Con los adelantos legales de hoy, cualquier padre andino de aquellos tiempos hubiera tenido serios problemas debido al maltrato físico y psicológico que hacían a su hijos. 

Este comportamiento agresivo también se produjo en otras regiones, familias integradas por personas básicas, brutales, sin un propósito de vida; sin embargo, las familias no andinas podían manifestar cierta elasticidad, mejor humor, y a veces descuido en el cuidado de sus descendientes.

La familia experimentó un cambio en rutinas, valores y escala de poder, en una sociedad que estaba aprendiendo a vivir en los  centro urbanos.

La incorporación a la vida laboral y a la educación, -y con toda la diversidad cultural que hemos experimentado como sociedad-, fue produciendo profesionales de carreras universitarias, y ya para los años 60, Venezuela se apunta un salto con el mundo, en la incorporación de nuevas formas de vida y nuevos enfoques para reglamentar las relaciones familiares. 

El rigor de la primera mitad del siglo XX, durante el cual se decía: “niño no es gente” es cuestionado, y desde muy lejos nos llegaban informaciones sobre la manera de asumir la paternidad, los hijos son personas pequeñas, pero personas. Se produjo un nuevo modelo de padre, ¡perdón! de madre, porque el padre, que había sido un patriarca, se fue esfumando en un proceso irresponsable, dejando sola a la mujer a cargo de hijos, que llegaron sin planificación, o al menos sin acuerdo mutuo.

Es una etapa de transición hacia un modelo liberal, hacia una apertura moderna. Los hijos se tratan con libertad y respeto, se les da el reconocimiento de persona, se liberan los rigores y el maltrato físico, aunque con los traumas de un pasado no resuelto. Con base en ensayos y errores, la familia va adoptando nuevas dinámicas en sus funciones.

Mientras esto ocurre en la ciudad, en los cinturones de miseria urbana, en los sectores de extrema miseria, la familia desaparece, se difumina; las condiciones de pobreza, el hacinamiento, y los mecanismos de supervivencia se confabulan para crear nuevas relaciones parentales; la mujer se convierte en madre prematuramente, sus hijos son consecuencia de un modo de vida y no de un proyecto familiar, el padre se hace invisible, y una secuencia de hombres desfilan ante la mujer dejándola llena de hijos abandonados. La peor parte la lleva la niña que es pasto de abusos de la pareja de turno de su madre y esa cadena de miseria se extiende.

En una ocasión, cuando hacía un trabajo con el CENDES-UCV, cuando se hizo un gran proyecto llamado EL ESTUDIO DE CARACAS, en los años 60, me tocó entrevistar a una “familia”, integrada por una señora, su hijo-pareja, y su hijo-nieto. En mis virginales oídos de 18 años no cabía tal horror, tuve que repreguntarle porque no entendía nada, la señora que dijo tener 35 años y que parecía tener 50, argumentaba con un dramático pragmatismo, que ella tenía lo que cualquier mujer le podría dar a su hijo, y que no iba a perder a su hijo para que lo disfrutara otra, después de haberlo criado con tanto sacrificio.

Horrorizada, tomé nota de aquella entrevista, que nunca olvidé; ese día aprendí lo que todo científico social debe saber: a dominar cualquier reacción sentimental, emocional y hasta racional ante una realidad que nos produce estupor.  El cine venezolano de los años 70 abunda en este tema, en el cual destaca la incidencia del incesto, la pedofilia, y la incorporación de la niñez a la genitalidad, en un marco social donde el lazo familiar no tiene el sentido de unión y protección que supone  en el resto de la sociedad. 

De allí y atendiendo a otras variables socioeconómicas, estos sectores fueron denominados como población marginal, lo cual era bastante chocante para los sociólogos y antropólogos, que veían en ello una consecuencia de la misma dinámica de la sociedad que no los reconocía como propios. 

Mientras, la familia de clase media da un vuelco hacia un tratamiento filial marcado por madres que trabajan fuera del hogar, asistidos por empleadas domésticas o cuidadoras que no son de la familia, el consumo de bienes y servicios y el empoderamiento  de un espacio propio, para una generación de adolescentes que asumen la vida con profundas influencias externas a través de la televisión y el disfrute de juegos de consola, la antesala de Internet.   

En la segunda mitad del siglo XX, la manera de educar y de formar a los hijos hizo sentir que la comunicación asertiva tenía un papel relevante, precisamente por su ausencia. Los padres no estaban preparados para asumir una responsabilidad tan compleja; de allí se dieron a conocer las terapias familiares, la consulta al psicólogo, al astrólogo.

En términos generales pasamos de una familia patriarcal a una liberal, en muchos casos a resultas del divorcio, o dirigidas por la madre. De hijos reprimidos y marcados por la voluntad paterna, en la cual habían exigencias y responsabilidades desde la infancia, pasamos a hijos a quienes se les consultaba su opinión.

Esta manera de proceder produjo no pocos conflictos, especialmente porque condujeron al otro extremo, los padres perdieron un tanto su autoridad y reconocimiento. Se perdió el respeto por la sabiduría de los ancianos, la modernidad parecía poner en manos de los jóvenes una información suficiente como para opacar la voz de la experiencia, la cual no parecía tener importancia dados los cambios de la vida social, donde se hicieron caducos, además por la falta de un sentido profundo de la existencia. 

Hoy, aún con la diversidad que suponen las diferencias  por los estratos sociales, el acceso a los medios de información digital, el acceso a la educación, la capacidad de juicio propio, y a que éstas mis observaciones, son sólo apreciaciones directas que he podido realizar, intuyo que se está gestando una nueva manera de percibir y tratar a los infantes, tal vez no sea un fenómeno extendido, pero se aprecia que las madres y padres de hoy, han transformado la protección a sus hijos en adoración, lo cual se traduce en un nivel de consentimiento mayor, una especie de encunamiento  que se extiende hasta muy avanzada edad, aunque se vean de frente con los defectos que tal educación implica, y que de vez en cuando le atribuyan las culpas a los hijos.

Es notable el festejo exacerbado y la adoración desmedida a los bebés de ahora; los denominan reyes, princesas, príncipes y reinas, en lo cual parece que les atribuyen cierta condición divina, a la vez que un reconocimiento notable de su vulnerabilidad.

Después de establecida la generación de los hijos de la televisión, inevitable  habitante del hogar, se está construyendo una especie de idolatría filial que bien podría ser estudiada en profundidad. ¿Qué esconde tal comportamiento?

Quisiera equivocarme, pero este trato con exceso de mimos, puede conducir a personas inseguras, débiles, blanditas, inmaduras, carentes de referencias propias, incapaces de discernir. 

El ser humano lleno de imperfecciones da tumbos de un extremo y otro,  al parecer necesita explorar los polos opuestos, para darse cuenta de los errores después del daño cometido.

Hoy lo que realmente necesitamos es reconocer que todos somos vulnerables de alguna manera, todos somos personas, y todos podemos crear una forma asertiva de tratarnos, simplemente como personas normales, con un trato adecuado para cada edad, sin tener que descalificar a los adultos a cambio de tratos especiales para los menores, sin tener que dañar la infancia otorgándoles cargos monárquicos que no corresponden. Los lazos de parentesco se disipan y ahora los menores de la familia son Magestades a quienes hay que rendirles pleitesía.  Me pregunto: ¿cómo será el reinado de estos nuevos e incapaces monarcas?   
 

martes, 29 de marzo de 2011

SIN TIRANOS, SIN MACHISMO

El acelerado cambio que sucedió en el mundo a partir de los años sesenta, ha sido tan contundente, que aún no nos hemos percatado de que estamos a las puertas de una nueva realidad, la cual anuncian los entendidos como una nueva Era, un tiempo distinto, un cambio radical de nuestras percepciones y realidades.

Pareciera un cambio de energía, un paso hacia adelante en la manera de vivir la vida, hasta ahora ajustada a la voluntad de los hombres,  quiero decir, de los masculinos. Un nuevo paradigma que coloca al ser humano en la justa posición de unión con el mundo que lo rodea, un mundo que asumirá un liderazgo total, integral.

No es posible describir algo semejante, pero con un buen criterio imaginativo, una porción de sueños y una buena dosis de amor, podríamos aproximarnos a un modelo de sociedad justa, en la cual nadie sobre ni nadie falte, y especialmente la presencia abrumadora del macho se ajuste en un nivel, como aspecto importante de la vida, como todos los demás: la mujer, la naturaleza, la cultura, la economía, etc. Sin machismo, sin feminismo, sin capitalismo, sin comunismo, sin partidismo, sin catolicismo, sin protestantismo, judaismo, budismo, armamentismo, paternalismo, facilismo, egoismo... Bueno, sin ninguna idea que termine en ismo.

Será como un despertar, un abrir los ojos de verdad, un salto cuántico a una escala superior, brillará la visión ecológica, la ética será la guía natural, esto hace presumir que desaparecerá la política tal y como la conocemos, cesarán las fuerzas bélicas, y como que se cumple el deseo de Albert Einstein, quien soñaba con una humanidad sin militares.

Una sociedad sin represión, sin duda es una sociedad elevada, que asume sus compromisos y sabe de su papel en la dinámica humana, esto hará que desaparezca el dolor como medio de aprendizaje, porque ya el inconciente estará muy aliviado de sombras ocultas. 

Estimo entonces que cesarán los prejuicios, se verá el mundo y su gente desde otra perspectiva; los países se ordenarán de otra manera, la economía será ética, humanista y cooperativa... Aspiro que hasta la cadena alimenticia caduque, porque surgirá una forma diferente de alimentarnos, la visualizo como una sociedad de cuarta y quinta dimensión, con un resto de tercera.

La tierra se alineará hacia otra misión, porque según los entendidos, el tiempo se acabó. Los desastres naturales y humanos que se están manifestando hoy forman parte de un acomodo, el cual no entendemos, pero que son expresiones de una eclosión global.

Ya no queda tiempo, dicen que en los últimos segundos de la vida de una persona, se abre una visión espectacular en la mente del moribundo, y si esta Era está finalizando, es hora de visualizar la verdad y abandonar los vicios del egoismo. Les recomiendo la película: "El día que la tierra se detuvo", protagonizada por Keanu Reeves, para que sepan de lo que les hablo. 
http://www.youtube.com/watch?v=rdKu3Feklsg

Lo que más celebro es la aplanadora que este final e inicio parecen ser para el machismo y los tiranos, quienes ya no tendrán razón de existir, porque ya no tendrán que darle lecciones dolorosas a nadie. 

Aspiro un buen equilibrio entre las energías masculinas y femeninas, tanto humanas como de la naturaleza, lo cual tendrá una fuerza vital en el amor. ¿Cuándo será este paraíso?, no lo sabemos, y menos cuánto nos costará. Pero el cambio está cantado. 

La cultura apocalíptica, las tradiciones, las profesías y especialmente las interpretaciones de ellas, han hecho que el río suene, aunque con mucha confusión; lo único que sé, es que a pesar de tanta incertidumbre estoy en la luz de Dios, a pesar de que cada vez como que tengo menos convicciones sobre las cosas de la vida, mi FE ha crecido, porque es lo único que realmente tengo.  

Amémos a esa humanidad que fuimos, somos y seremos, la humanidad verdadera, la del Curso de Milagros, en la tierra hermosa que merecemos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

CONCEPCIÓN DE LA MUJER... CASI HASTA HOY

Quien esté familiarizado con la historia de la mujer en occidente, sabrá que la imagen femenina como ser, ha sido bastante precaria y con una fuerte tendencia a la demonización. 

Desde las formulaciones de los filósofos griegos, incrementado por los representantes de la Iglesia católica, la herencia judía y los filósofos, políticos, escritores, poetas de toda la Era cristiana, han repetido con insistencia una descripción y definición de la mujer que va desde su animalización, maldad, rareza, estupidez, objeto depositario de la simiente, traición, seducción, y toda calificación despectiva que no hace más que pensar en un hombre afeminado, lleno de angustia por su homosexualidad culposa, como el origen de tanta obsesión. 

La culpabilidad de Eva en el mito del Paraíso Terrenal, fue  argumento suficiente para crear toda una teología del carácter animal de la mujer, la cual no era la madre del hombre sino al contrario, sacada de una parte del costillar del hombre.

Tal parecía que la mujer hubiera sido una obra complementaria de Dios, creada posteriormente, como un anexo que faltaba y fue hecha con un material extraído del hombre para que fuese carne de su carne, pero que el sentido era para que lo ayudase, un auxiliar en la vida.

Nombrar los personajes que se dieron a la tarea de desprestigiar a un ser que era tan extraño, que cada mes expulsaba su sangre sin ninguna razón, y por lo cual fue considerada pecadora, dado como  castigo de Dios tras la desobediencia, sería dedicar mucho espacio en este blog, y absolutamente innecesario, por la desagradable confirmación de que existieron hombres, llenos de prejuicios y de una oscura y retorcida debilidad por yacer con masculinos.

Esta visión descalificadora de la mujer no perdonó la maternidad, porque realmente la perpetuación de la especie no tenía ninguna importancia para aquellos pensadores, incluso tenían la idea de que la tierra ya estaba superpoblada y que los nacimientos eran el producto de la concuspicencia femenina.  

Es un horror mirar atrás. Siguiendo al pie de la letra las palabras de Jesús: "El Reino de Dios está cerca", argumentaban que de ser así, no había necesidad de seguir criando chiquillos, y que lo razonable era mantenerse virginales, reprobando el matrimonio, o cuando más, con la condición de que los cónyugues no consumaran la unión. 

No dudo que ese afán misógino pudiera esconder una oculta intención de solidificar las relaciones homosexuales, que al fin y al cabo no producen hijos, y aparentaban una virginidad que nadie vigilaba.

Era tal la satanización de la mujer que dibujaban las figuras diabólicas con cara femenina. No me sorprendería que las niñas  al nacer, fueran sometidas a la pena de muerte, como ocurre aún hoy en algunos lugares del planeta.

Pobres y estúpidos pensadores que  hubieran podido usar su energía mental para mejores causas, en lugar de entretenerse en los supuestos defectos femeninos. La única razón que encuentro para este desatino es, que quienes estaban mal hechos eran ellos, donde había una real distorción era en sus cabezas y sus cuerpos, asustados por la leyenda y obsesivos en su homosexualidad. 
 
Lo más desconcertante es que hoy, existen lugares donde la mujer no tiene ningún valor como ser humano, ya no son prejuicios,  ni están inspirados en una leyenda, son acciones pragmáticas,  manipulación y conveniencia. En La India y En China, asesinan a las niñas al nacer porque no son rentables para la familia, ya que al crecer se van con el marido, en cambio los varones se quedan en casa y aportan para el mantenimiento de la economía familiar. 

Desconocen Los Derechos Humanos, y si en occidente tampoco se respetan genuinamente, al menos han logrado establecerse como referencia y como valor. 

Occidente ha salido de alguna manera de esta oscuridad y aquellas ideas sin fundamento son un horror, sin embargo, una visión tan repetida, especialmente por quienes tenían cierta autoridad, se convirtió luego en una actitud: el machismo; y la mujer contribuyó también a anclar esa mentalidad en la sociedad, haciéndola funcionar en los valores y en las prácticas cotidianas y trascendentes. 

La verdad es que estas referencias culturales arrastradas desde hace más de dos mil años, por decir lo menos, ha dejado restos como una lacra en el alma humana, manifestándose en la actualidad en las difíciles relaciones entre hombres y mujeres, donde el amor es apenas un reciente pegamento entre la parejas.  

Hoy en el mejor de los casos, la mujer es respetada por los logros que ha alcanzado, basicamente no en su ámbito femenino, sino porque ha demostrado capacidades en el ejercicio de actividades masculinas. La mujer ha distraído sus funciones femeninas para realizar tareas masculinas, y el hombre sigue sin entenderla.

Antes se la satanizaba y ahora es un misterio. ¿No será que el hombre demuestra una vez más su incapacidad intelectual, para entender y relacionarse con la mujer, quien ha demostrado su complejidad y su competencia, en todas las áreas del conocimiento humano? 

El reto de la humanidad es alcanzar la comprensión de la especie humana, como expresión de la naturaleza y como seres vinculados con el todo, con una actitud lejana al miedo y a la superstición de los antiguos teólogos mal informados. El hombre y la mujer en un lazo de amor verdadero.

Dado el pensamiento mágico de aquellos trogloditas, no me imagino cómo hubieran reaccionado los clérigos de la edad media si hubieran escuchado esta voz angelical:


http://www.youtube.com/watch?v=mXm0cMyg2wM

En homenaje a las mujeres, simplemente por tener la condición de hembras, una bella proclama:   


Y dios me hizo mujer,
de pelo largo, ojos, nariz 
y boca de mujer.

Con curvas y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños, el instinto.

Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas 
que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo

 Gioconda Belli

viernes, 18 de marzo de 2011

ABBA - MAMMA MIA - MERYL STREEP

He visto la película MAMMA MIA, no menos de 14 veces y la seguiré viendo, un tributo tan alegre a  canciones hermosas de ABBA. 


Con mucho entusiasmo convido a mi hijo a verla, porque es un cinéfilo con quien comparto muchas películas, especialmente de suspenso y terror, pero me esquiva, porque no le atraen las películas musicales,  dice que son muy femeninas. Me dispongo a pasar buenos ratos con una historia fabulosa, llena de colorido, naturaleza, danza,  alegría y humor.  Toda la película me gusta,  Meryl Streep, la música,  Amanda  Seyfreid, hermosa joven, la locación, el maravilloso elenco,  donde Pierce Brosnan se luce como un galán irresistible. 
La historia, que pudiera ser un gran drama, es una historia feliz; me encantan los finales felices, porque me acojo a lo que dice Paulo Coelho: "Si las cosas no van bien, es porque todavía no has llegado al final".

http://www.youtube.com/watch?v=Us1-mOTLyvU

Yo tengo un sueño...Yo creo en ángeles...Puedes llevar el futuro aún si fracasas...Tengo un sueño, una canción que cantar...Estoy soñando...Creo en ángeles...Creo en ángeles...Creo en ángeles...

 

lunes, 14 de marzo de 2011

SE SEPARA LA CIZAÑA DEL TRIGO

Ante la inminente llegada del 2012, hay mucha información; desde los malos augurios, hasta las más optimistas visiones. Pero cada uno por sí mismo, es sólo un punto de vista. 

Son tiempos de Cambio, pero de Cambio Total, al parecer hemos llegado al final de una gran etapa de 26.000 años, culminada con la Era de piscis. La llegada a la Era de Acuario se ha manifestado prácticamente desde los primeros años de los noventa. Caos, confusión, corrupción, enfermedades, han sido las señales de un proceso que ha ido expresándose sin que nadie lo pueda detener. 

Muy al contrario, todo lo que la humanidad hace, es aportar fuerzas para que el caos se incremente. No es de sorprender, se están produciendo sucesos que han extremado las condiciones de vida en la tierra, contaminación, corrupción, manipulación, afán de acumular, afán de poder, la lista es interminable.

A pesar de las muchas advertencias, de las notables convocatorias de pensadores, científicos, artistas, escritores y demás personas visionarias para reparar, reconsiderar, replantear el camino recorrido, la fuerza de la inercia es mayor. Total, ya se percibe que hay dos tendencias importantes, quienes han tomado cierta conciencia acerca de los cambios planetarios, en los cuales en algo tenemos que ver,  y quienes niegan la correlación entre los humanos  y el planeta, o no quieren saber, o no sienten la necesidad de despertar; es un estado de inconciencia, es como estar dormidos.

Desde muchas fuentes nos llega la misma información, se aproxima un proceso de cambio que implica dolor, pérdida y desconcierto, la manera sensata de vivirlo es comprendiendo y fluyendo con la energía que se ha de manifestar. No hay personaje principal, es la Madre Tierra y  el sistema solar, que interactuarán al unísono, y nosotros no somos extraños testigos, sino partícipes de los acontecimientos.

Nuestra manera de ver el mundo está en crisis, los sistemas conocidos desaparecerán porque cambiará la energía, la dimensión y las vibraciones terrenales, cambiará todo, porque todo está unido, no habrán distancias ni tiempo, todo estará conectado. Aunque esta unicidad es así aquí y ahora,  en esta tercera dimensión, no lo percibimos; en ello ha contribuido  mucho la visión cartesiana la cual nos ha condicionado demasiado. 

Con el debido respeto que me inspira una opinión distinta, no creo que los fenómenos telúricos de estos tiempos sea cosa de pura geología, como lo expresa en un artículo, el profesor de la Universidad de Granada, que actualmente es un invitado de la Universidad de Tohoku, Juan Manuel García Ruiz, testigo vivencial del terremoto de Japón. Cito un párrafo suyo:

"Aquí, en el refugio no tengo noticias de la gravedad de los daños, aunque me imagino que el tsunami posterior ha debido ser tremendo. La tierra sigue -cinco horas después- enviando violentas réplicas que nos mantiene en vilo pero con la esperanza de salir de esta. Aunque a veces huela a azufre, no son diablos ni dioses quienes las envían, ni son ejercicios con bombas nucleares, ni es la tierra enfurecida con la humanidad. Esto se llama geología, es ciencia y es tecnología, y lo sabe un pueblo que quizás acaba de ganar una batalla histórica".

Lo leo y parece un párrafo de mediados del siglo pasado,  cuando era propio despejar la ciencia de la interpretación mágica de las culturas.  Su apreciación desconoce la correlación de la unicidad de mundo; ahora es indispensable ampliar la visión, la naturaleza no es una máquina que se repara cambiando un repuesto y listo, es el todo, pero tal parece que no hay especialistas del todo. 

Hasta ahora hemos estado en un mundo estratificado, pleno de divisiones de todo tipo, ante lo cual se han promovido desde los más abiertos puntos de vista, la propuesta de la pluralidad, la amplitud, pero no ha sido suficiente, el sentimiento de la separación, por razas, clases, sexo, inteligencia, belleza, educación... -falta espacio para nombrar todo lo que nos desune-,  nos ha creado desconfianza, sospecha, y un gran sentido de alienación. Hemos vivido entre extraños, entre depredadores. 

¿Será el retorno del paraíso terrenal, mundo tan anhelado, una sociedad soñada por todas las religiones y por modelos de sociedades elevadas?, para ello es preciso un cambio  de mentalidad de 180 grados, una ampliación de la conciencia, una visión integral del mundo y de nuestro papel en esa red energética que es nuestra realidad, que casi no conocemos.

Tal parece que para ello es preciso separar la cizaña del trigo, es una realidad enferma que requiere sanación.