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miércoles, 20 de enero de 2021

AMA A TUS ENEMIGOS

Palabras como éstas, pocas veces han sido pronunciadas, tal vez el único que lo planteó fue Jesus; no he investigado si otra persona lo expresó, pero en occidente nos suena familiar por el impacto histórico que provocó toda su palabra.

Para esa época, hace 2000 años, amar tenía que tener un significado muy distinto a lo que hoy entendemos por amor, y sin embargo, en los oídos de aquellas personas tuvo que ser altisonante. ¡Cómo vamos a amar a nuestros enemigos!

En aquellas tierras pobladas por una gran diversidad de pueblos, que se relacionaban a través del comercio y la guerra, el amor poco tendría que ver en el mundo subjetivo de las personas.

Incluso los eventos de traiciones, daños y poder se escenificaban en las propias familias, era común en los reinos las negociaciones de matrimonios convenientes, la traición, el asesinato, la venganza y las alianzas insólitas solo para garantizar los intereses personales de algunos parientes.

Amar al enemigo tuvo que ser entendido como una locura, para unos pueblos acostumbrados a masacrar a sus contrincantes, y a quien les parecieran una amenaza, aunque fuera la propia madre.

No me he percatado si la creación de la religión a partir del cristianismo, en su devenir le hubiera puesto atención a esta premisa en particular, no al menos de manera directa; se ha tratado con énfasis la culpa y el perdón, como salida para el arrepentido, y para el ofendido porque lo aleja de la venganza. Pero un acto específico para lograr amar a quien nos hizo daño, no parece tener espacio en los protocolos formales religiosos, sólo está citado en el Nuevo Testamento.

Para el caso del pecador o transgresor, la iglesia desarrolló todo un protocolo, que conduce a alcanzar el perdón, pero donde se encuentra el meollo de amar al enemigo, es en el agredido, el que tiene una contienda contra otro, y no parece haber un procedimiento explícito para lograrlo, porque una cosa es el perdón y otra el amor.

Jesus expresaba su palabra sin dar explicaciones, ni justificaciones. Su mensaje fue encriptado, con un simbolismo que requería algún conocimiento previo para enmarcar sus disenciones, para poder entender claramente los argumentos que las respaldaban.

Al día de hoy, amar al enemigo sigue siendo un reto que pocos comprenden y menos emprenden, y no se confunda con perdonar, que es otro proceso, a lo máximo que se ha podido llegar es a no odiar a los enemigos y eso es algo. Se conoce de casos de personas que aman a su prójimo de tal manera, que mantienen un modo de relacionarse con los demás tan empatico que se han expuesto a agresiones y actos criminales, en manos de esos protegidos, lo cual sigue dando lecciones sobre cómo tener prudencia con los extraños y hasta los conocidos.

Tal vez esa premisa trate sólo de tener compasión, empatía, comprensión, identificación, piedad… pero ¿todo esto es amor?, ¿no se necesitará alguna acción que le exprese al culpable un afecto concreto por parte de la víctima?. O tal vez amar al enemigo sólo sea una renuncia a vengarse, considerando muy profundamente lo que motivó la agresión del otro.Tanto en los asuntos personales como en los procesos colectivos, el enemigo es una figura despreciada, aunque no se mueva un dedo para cobrar la ofensa.

¿No será que amar al enemigo es una simple opción de indiferencia ante la agresión, que coloca al agredido en una postura superior, al minimizar el hecho?. ¿no será que amar es integrar al otro en una totalidad informe, que lo desdibuja como agresor? Amar no necesariamente significa una acción concreta, sino también un respeto otorgado a distancia.

Lo único claro en esta premisa es que quien ama está en paz, quien ama se genera a sí mismo una condición bioquímica favorable, donde termina todo conflicto. Tal vez amar se refiera, por otra parte, a evitar de antemano la susceptibilidad ante los hechos de los demás. Una especie de manto poderoso que sólo da la sabiduría.

Todo indica que quien se beneficia es quien ama, porque en los casos más extremos, en el amado no hay certeza de que tenga algún impacto, porque en realidad ser amado, no cambia nada en la madeja de complicaciones que provoca un pensamiento y una actitud perversa, lo cual impide el contacto con el sentimiento amoroso, y al contrario lo percibe como debilidad del otro y superioridad propia

miércoles, 31 de octubre de 2012

CORTÁZAR Y EL AMOR

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"Ven a dormir conmigo, no haremos el amor, él nos hará"   
 Julio Cortázar  

Tenía 21 años cuando oí la expresión: “Hacer el amor”, y me resultó muy disonante, porque el amor, un concepto tan abstracto, no se puede hacer, el amor, que técnicamente es una emoción, en todo caso ya está hecho, y hecho de una manera tan inteligente que sólo se puede llegar a él por caminos de sencillez y pureza; tal vez por eso casi nadie lo encuentra.

Nunca repetí esa cosa, que desafortunadamente se le ocurrió a alguien desocupado, o tal vez a un poeta, no me he puesto a investigar su origen, tal vez sea sólo la traducción al español de una idea, propia de la visión racional de otra cultura; y todo por la falta de una nomenclatura justa para referirnos a las relaciones sexuales, se usan diversas expresiones como: “dormí con él”, cuando dormir es una acción estrictamente personal, que consiste en cerrar los ojos y pasar al estado inconsciente más descomprometido que existe.

Esta impresición tal vez se debe a que las relaciones sexuales no siempre están relacionadas con los sentimientos, y a esas relaciones descomprometidas se definen con una sutileza, que sugiere el encuentro carnal; pero, ¿cómo referirnos a los contactos sexuales sin amor, cuando pesa sobre nosotros un criterio moral, que nos aleja de la vulgaridad?.

Hoy tenemos muchas pistas, para enfocar este extraño fenómeno que denominamos amor, hay quienes lo han clasificado, según sea el objeto del amor, en maternal, filial, fraternal, de pareja, y universal; la mayoría lo han tomado como sinónimo de querer, y otros lo han diferenciado argumentando que el significado de querer es desear, por lo tanto el deseo o la pasión muere pronto, entiéndase deseo sexual, y el amor perdura.

Los más preclaros dicen que el amor humano no es amor, sino un sentimiento lleno de convenciones sociales porque envuelve condiciones, por lo cual carece de la esencia del amor real, que viene siendo la identidad con todo lo que existe, lo cual ha creado no menos confusiones.

Tal parece una paradoja, si amo de verdad, me alejo de las relaciones personales, ya que todo lo que existe tendría la misma importancia, nadie sería especial, ¿y cómo puedo expresar amor a todo?, sólo quedándome contemplándolo.

Llegado a este punto, no hay vuelta atrás, la persona que tenga al lado, por decir pareja, sería uno más de todo lo que existe y por lo tanto amado como todo lo demás; no habría privilegio, ni importancia en la selección, tal vez desaparecería la monogamia, especialmente centrada en la fidelidad hacia una relación blindada por la aceptación del voto matrimonial.

Con todo y que el amor es un concepto humano donde prevalece la posesión del otro, o el compromiso con el otro, la monogamia está lejos de ser un estado perfecto, es sólo un acuerdo que minimiza el desorden social; sin desconocer que en sus momentos importantes, en sus picos fuertes, la monogamia concede a los actores involucrados un sentimiento de seguridad, que de otra manera no tendrían.

Establecer límites entre lo externo o lo extraño, con las personas que amamos, el hogar que construyo, los hijos que procreo y con los recursos y tiempo que proporciono, significa un estado de seguridad y de identidad personal y social que nutre a los recién casados y a quienes perduran en ese convenio, además de conceder un estado de gran satisfacción moral.

Cortázar se negó a concebir que pudiera hacer el amor, y genialmente expone que es el amor quien los hace. ¿Será posible que eso sea lo que ocurre cuando se une el sentimiento amoroso con la relación sexual, ese binomio espectacular que concede al individuo una proyección hacia el infinito que nadie puede doblegar?, ¡QUE EL AMOR NOS HAGA!.

sábado, 11 de agosto de 2012

AMOR EN MAYÚSCULAS


El viernes 14 de octubre de 2011, reflexioné con un post que titulé DIFERENCIA ENTRE AMAR Y QUERER, hoy quiero re-insistir en el tema, ya que son verbos que se han tornado pecaminosos, o prohibidos, y sólo en determinados espacios sociales se usan, especialmente en círculos terapéuticos, talleres de crecimiento personal y por personas que asumen la energía sanadora que hace efecto en quien dice y escucha que lo aman.

Nuestra cultura occidental y latina ha encontrado en los sentimientos una debilidad, quien expresa un sentimiento tan hermoso como el amor, es percibido poco fuerte, cuando es precisamente el amor la energía que fortalece, que sana, que libera. Amar, además de ser un estado delicioso, enriquece el alma de quien lo siente, es decir, que tiene doble efecto sobre el amado y sobre sí mismo.

Debo aclarar que me estoy refiriendo al AMOR en mayúsculas, no al amorcito minúsculo que sentimos con celo, posesión, egoísmo, dominación e inseguridad. El amorcito, que se vuelve odio apenas tenemos un desencuentro, el que conocemos, el que creemos que es amor, aunque sin duda es la manera como llegamos al mayúsculo.

El amor en mayúsculas es una energía que se hace presente cuando nos ubicamos en la divinidad que tenemos dentro y que nos une como una red de lucecitas en el todo, en la existencia. Cualquiera podría decir, “pero ese amor no es terrenal”, y tendría razón, lo que sucede es que del amor minúsculo podemos trasladarnos al mayúsculo, sólo sabiendo que los sentimientos son sagrados dones del creador.

Un día, supe de un joven bastante atractivo de 17 años, estaba enamorado de una chica, un tanto casquivana, como solían calificar despectivamente a las mujeres de cascos alegres; él muy formal la invitaba a un buen restaurante, donde sus padres solían festejar los buenos momentos, además,  le hizo un regalo muy costoso, un perfume de marca, que logró comprar con mucho esfuerzo, pero la chica ni se enteraba de la dedicación, y especialmente de la delicadeza con la cual ese enamorado la estaba apreciando, y muy pronto le dio calabazas, por boca de otras personas se enteró de sus amoríos con otro joven. No cabe duda que siendo tan formal, este desaire lo dejó devastado,       llegó a mí con sus ánimos en el suelo, y le dije que realmente fue lo mejor que sucedió, que esa chica no tenía condiciones para establecer un vínculo amoroso, mínimamente respetuoso, él se quejaba de lo que había dado, no sólo de sus esfuerzos materiales para agradarla, sino de haberle otorgado sus pensamientos e ilusión. Fue cuando vi con claridad que eso que aquel joven tenía para dar era un AMOR en mayúsculas, a pesar de que se inscribía en un amor tan terrenal como el que más.

Le dije con mucho énfasis, que ese precio material y emocional que había ofrecido no era una pérdida, que era un producto suyo, que había sido un regalo para él, que ese gesto puro, no se lo quitaba nadie, que él había quedado por encima de la situación, aunque los amores no correspondidos no necesariamente son errores ni equivocaciones, son simplemente experiencias, formas a veces buenas para formar el carácter y la autoestima.

En aquella situación vi la oportunidad que tenemos de amarnos, y eso se traduce en el aprecio de sí mismo, como la entidad universal que somos, fuera de los límites de lo que esta realidad terrenal nos parece imponer, es prioritario sentir amor hacia la esencia profunda de nosotros mismos, al alma que somos, de allí parte todo trabajo de realización personal. 

Me he sorprendido al corroborar que cuando oímos que alguien nos dice que nos ama, nos sentimos extraños, ¿Será que me está vacilando?, no lo podemos creer, y resulta que no estamos acostumbrados a recibir tales expresiones afectivas, caricias que son una fuente de vida y alegría, pero tal parece que estamos más preparados para no ser objeto de amor. Esto tiene sus raíces en los débiles hilitos de amor que recibimos en la infancia, cuando lo que necesitábamos era un raudal de afecto, para construir una sólida estructura de autoestima.

De allí que nos sintamos más cómodos o naturales cuando las relaciones son toscas y sin profundidad, no sabemos comportarnos en medio de una avalancha de caricias, lo he percibido cuando veo que la gente se abruma al sentirse obligado a recibir afecto, porque se siente comprometido ante un comportamiento que no saben asumir, a veces rechazan a quienes les ofrecen esas manifestaciones afectivas.

Antes de los años sesenta, la expresión amorosa era muy pobre en la familia, aún cuando la gente sintiera amor, en cuyo caso se manifestaba con atenciones, protección, apoyo, cuidados, pero el abrazo y la verbalización estaba mutilada, a tal punto que las parejas no expresaban en público la cercanía afectiva propia de su relación matrimonial.

Por fortuna los sesenta dieron al traste con muchas prácticas inhibidoras que la cultura arrastraba desde la colonia, al menos mis hijos fueron depositarios de una manera de relacionarnos bastante desalmidonada, libre, abierta, que nos proporcionó un ambiente relajado que nunca sentí en mi infancia.

No obstante, las heridas afectivas aún hacen estragos en la sociedad venezolana, muy reconocida por accesible, simpática, abierta, de buen humor, sin embargo, es curioso que en Venezuela la expresión "mi amor", se usa en cualquier lugar y hasta para dirigirse a los extraños, y en contraste no se dice "te amo". Somos capaces de decirle a un extraño palabras afectivas, pero a quienes tenemos cerca les negamos las caricias verbales más significativas, no sólo para armonizar una relación, sino como alimento interno y equilibrio emocional.

jueves, 12 de abril de 2012

TODO EL MUNDO NECESITA AMOR



El afecto es una de las más fuertes necesidades del ser humano. Cuando un bebé es rechazado por la madre en el vientre materno, tiene serios problemas para adquirir las energías y los nutrientes que requiere para alcanzar su desarrollo pleno; en casos extremos de rechazo, se ha observado que el bebé presenta serios problemas debido a su profundo quebranto emocional, y al nacer manifiesta un síndrome similar a la hipotermia, con notables efectos sobre el color de la piel, la cual se torna en tonos azul-grisáceos a blancuzcos, con una expresión estresada en el rostro, que muchas veces conducen a la muerte de neonato. En las clínicas tratan de protegerlos en incuvadoras y es inútil, lo que necesitan es calor humano, y estímunos emocionales para rescatarlos del marasmo afectivo en el cual se encuentran; sólo así sobreviven algunos.

No cabe duda de que si ese embarazo se produjo sin ser planeado por la madre, o fue resultado de una violación, el nacimiento de ese bebé no cambiará las cosas, salvo escasas excepciones, nacerá  en un ambiente familiar y afectivo hostil. Se necesita mucha actividad o trabajo emocional para reconducir la estructura emocional, del niño que haya sufrido ese frío o vacío afectivo durante su gestación, y las madres que lo detectan a veces actúan con mucha culpa, lo cual es contraproducente. 

La reflexión es una sola, somos seres emocionales y mentales por excelencia, nuestra condición corporal, requiere un equilibrio entre los nutrientes físicos y afectivos, lo cual puede resumirse en Amor. 

En general somos una sociedad que sabe que la niñez es una etapa de grandes exigencias afectivas, pero en lo familiar y personal esos conocimientos son pasados por alto en todos los sectores de la sociedad, donde lo importante ha sido sustituido por lo superficial o lo conveniente. De allí que no tengamos entrenamiento, o riqueza interna como para asumir una maternidad y una paternidad responsable, la vida se asume casi por inercia, o por tradición, pocas veces por conciencia.

Así hemos crecido y hoy como adultos seguimos necesitando afecto como nutriente básico de una humanidad ya madura, y aunque con vivencias superadas, ansiando nuevas expresiones de afecto profundo, que no sabemos cómo encontrar.


En esta sabia letra de Sergio Pérez, con una melodía esplendorosa y unos acordes de su amado violin, nos sumerge en la perpleja realidad de un corazón humano que unifica a todos en una necesidad inevitable: el Amor.
  
"Llevo como una cruz marcada en el corazón, 
huellas que se pierden en la nada sin explicación, 
cuando te veo así callada y no sé qué hacer
podría desangrarme en tu mirada o echar a correr
pero el crudo instinto me hace regresar
buscado el sentido que se pudo escapar 
y es que el fin oculto de una intimidad
descubre de nuevo la eterna realidad 
TODO EL MUNDO NECESITA AMOR
TODOS TENEMOS CORAZÓN

y ahora, al volverte a ver me encuentro conque al despertar
cada ceniza recoge su cuento, para echar a andar 
y es que el fin oculto se recordará
por años de daños que no pudo evitar 
y es que el crudo instinto de la realidad 
nos pone a todos en el mismo lugar 
TODO EL MUNDO NECESITA AMOR
TODOS TENEMOS CORAZÓN
Y TENGO CORAZÓN, TENGO CORAZÓN

De acuerdo con esta buena reflexión de Sergio Pérez y sabiendo que todo el mundo necesita amor, la pregunta es ¿dónde se encuentra el amor y cómo se busca?, las voces de la nueva sabiduría contemporánea apunta hacia el mismo centro del corazón humano, el volcarse hacia adentro. 

Quienes lo han experimentado lo testimonian, que el amor no se encuentra en los demás sino dentro de nosotros, creo que hay quienes lo encuentran en forma natural, y son las privilegiadas personas que fueron nutridas en su infancia, con fuertes referencias de seguridad emocional familiar. Otros, los menos afortunados, lo tendrían que lograr a través de intensos trabajos con su interioridad, con lo cual iluminar de manera certera su conciencia, en cuyo caso, dejan de ser necesitados, y se convierten en seres completos, integrados.    

Osho, nos alerta sobre la equivocación que nos ata mental y emocionalmente a un concepto de amor que nos hace sufrir, por decir lo menos. Que cuando comprendemos lo que es el amor, dejamos de esperarlo de los demás y nos convertimos en amor, ser el amor en sí mismo, con lo cual se desvanece la necesidad de amar y ser amados.

El ser se convierte entonces en una entidad amadora, como el sol que nace e ilumina a todos, sin esperar que le retribuyan nada a cambio.

Alcanzado ese estado de perfección, Osho expresa:
“Si el amor no viene de vuelta a ti, no te sentirás herido, porque sólo una persona que se ha convertido en amor puede amar. Sólo puedes dar lo que tienes. Pedir a la gente que te ame, a la gente que no tiene amor en su vida, a la gente que no ha llegado al origen de su ser donde el amor tiene su altar, ¿cómo pueden amarte? Pueden aparentar. Pueden decirlo, pueden incluso creerlo, pero antes o después estas cosas se sabrán que son sólo una apariencia, que sólo es una actuación, que es hipocresía.
Puede que no haya intención de engañarte, pero ¿qué puede hacer la persona? Tú pides amor y la otra persona también quiere amar. Ambos comprenden que se espera que tú ames, que sólo entonces puedes recibir amor; por eso intentas de todas las formas posibles tomar la postura del amor. Pero la postura está vacía. Ambos lo van a comprobar y ambos se van a quejar al otro de que eso no está bien. Desde el principio han sido dos mendigos pidiendo uno al otro, y lo único que ambos tienen son cuencos de mendigar vacíos. Ambos aparentan que pueden dar, pero su deseo básico es recibir. No pueden dar lo que no tienen.
Y los que lo tienen, los que han encontrado la fuente del amor dentro de sí mismos ya no necesitan ser amados. Sin embargo, serán amados. Amarán por la simple razón de que tienen demasiado; de la misma forma que una nube de lluvia quiere llover, de la misma forma que una flor quiere liberar su fragancia, sin deseo de conseguir nada. La recompensa del amor está en amar, no en recibir amor.
Y estos son los misterios de la vida: si una persona se siente compensada sólo con amar a los demás, los demás le amarán. Porque estando en contacto con ella, poco a poco empezarán a encontrar la fuente del amor dentro de sí mismos. Ahora conocen al menos a una persona que derrama amor y ese amor no surge de la necesidad. Y cuanto más comparte y derrama su amor, más crece la otra persona.”
Puedo comprender ese proceso que llega a ser místico, que parte de un profundo encontrase a sí mismo, y que se expresa en muchas condiciones de la personalidad. Esto me lleva a recordar a Melanie, un personaje de la novela: “Lo que el viento se llevó”, de Margaret Mitchell, prima de Escarlett O´hara, la protagonista de la historia, quien contenía esa pura esencia de un alma que está más allá del bien y del mal.
En medio de la Guerra de Secesión, Melanie se conduce con gran dignidad y con un sosiego que no le permite caer en las apasionadas actitudes propias de una sociedad de arraigo clasista; se muestra sensible, desprendida de prejuicios y miedos, asertiva, solidaria con los demás, especialmente con Scarlett, una villana refinada y descarada que pretende el amor de su esposo, Ashley. Melanie no le teme a nada, sabe, tiene certeza de la vida, aún cuando es una persona con una condición física débil, que al final la conduce a la muerte, a raíz de un embarazo no recomendado por el médico.
Asumir ese sentido de fe y de confianza, supone estar atado a una condición espiritual muy especial, una conexión con la energía más poderosa que proviene de lo infinito, sin embargo, se proponen trabajos psicológicos que logran reforzar esa certeza y contacto íntimo, para superar dependencias afectivas que en sus extremos, rayan en adicciones emocionales.
Enfoques psicológicos terapéuticos, parten de la explicación de que vemos en los demás la imagen interna que tenemos como figura deseada, y al enamorarnos lo hacemos, no de la objetiva persona que escogemos, sino que al otro le atribuimos características, que más tienen que ver con nosotros que con el otro. Una especie de autoengaño, que en este caso, se reconoce como enamoramiento, fase en la cual se disparan sustancias cerebrales, que no nos permiten tomar conciencia de la realidad que está afuera. A este proceso se denomina Proyección; es un proceso natural, involuntario, y para detectarlo requiere estar conscientes de él, mantenerse aquí y ahora, despojados de la reacción automática. 
Los románticos estarían en descuerdo de sustraerse de él, porque proporciona estados de felicidad invaluables, el asunto es que tiene una fuerte contraparte en el desengaño y el dolor que significa un falso amor. 
"Nos resulta más fácil enamorarnos que amar. Enamorarnos no requiere aceptar al otro como es, ni a las cosas como son, lo teñimos de nuestra necesidad... Amar si... Amar es pura consciencia para despertar y aceptar-nos como somos, y por lo tanto aceptar la realidad despojándonos de las ilusiones en todos los planos. Es dejar de necesitar al otro o a las cosas y sostenernos en la confianza en nosotros y la existencia, que requiere necesariamente un camino de autoconocimiento e integración con uno mismo". - Tab Dar
   

domingo, 10 de abril de 2011

DISCIPLINA, EJERCICIO Y AMOR

Disciplina, ejercicio, y amor.  En este orden de prioridad, son las tres palabras mágicas que deben aplicarse a los perros de compañía, a fin de lograr una convivencia adecuada. Estas son las recomendaciones de César Millán, El Encantador de Perros, un mexicano que tiene un don nada común, cuando se trata de canes de todas las razas.

Es un deleite observar la manera como aplica sus profundos conocimientos de las diferentes razas y sus fundamentos psicológicos,  cuando ayuda a las personas con mascotas problemáticas, es decir, con perritos, o perrotes, con comportamientos agresivos, desordenados, miedosos, o de cualquier otra índole.

Me sorprende mucho verificar con este fabuloso guía perruno, que la disciplina sea la primera prioridad al tratarse de unos seres que apreciamos con tanta dulzura y que la más de las veces consentimos a más no poder... Donde hay mascotas queridas, ellas son las reinas del hogar, quien se involucra afectivamente con sus mascotas no tiene límites para descargar en ellas su mayor condescendencia.

Es de allí de donde surgen todos los problemas, porque así como si fuera un niño, las mascotas requieren tener normas y saber quién gobierna sus vidas, y eso sólo se logra enseñandoles a cumplir las reglas de disciplina, sin blanduras ni excepciones. Con ello la mascota sabe a qué atenerse y se acostumbra a sentirse bien con dichos protocolos; horas de alimentación, lugar para dormir, y demás rutinas se ven altamente favorecidas si se aplica con celo la disciplina.

Esto favorece tanto a la mascota como a las personas que están a su cargo, a las cuales no me gusta llamarlas dueño, porque realmente no somos dueños de los animales, somos sus protectores, en todo caso. 

Es absolutamente necesario aclarar, que disciplinar no es castigar ni golpear, he visto la manera didáctica como César reprende el comportamiento de perros muy agresivos a través de la comprensión de su agresión y de la aplicación de correctivos básicamente energéticos, es decir, aplicando una seña de poder, simplemete con colocar los dedos a una distancia clave del perro, para demostrar a la mascota quién está al mando.

En segundo lugar, está el ejercicio. Dependiendo de la raza, y por ello de sus necesidades de ejercitación física, casi todos necesitan al menos un plan de caminatas o de juegos, lo cual les favorece la salud y los prepara para un mejor comportamiento en casa.

En tercer lugar tenemos el amor. Esto me sorprendió porque lo primero con lo que hacemos contacto es con el amor, y resulta que si aplicamos el amor en primer lugar corremos el riesgo de tener serios problemas, como no tener control sobre la mascota, incluso se dan casos de perros que muerden a sus cuidadores.

El amor se expresa de muchas maneras, no sólo con trato cariñoso sino cuidando su salud e integridad física y emocional. Cualquier comportamiento que transgreda la disciplina alimentaria, los hábitos sanos para dormir y el trato adecuado, son errores que muchas personas cometen; quienes creen que darles comida a cada rato, tirarles alimentos desde la mesa, acostarlos en la cama de las personas, son maneras de amarlos, están muy equivocados.

Cuando me familiaricé con los conceptos y las estrategias de El Encantador de Perros, me sorprendí al corroborar que habiendo sabido que una mascota es parte de la familia, también es un ser que necesita estructura emocional y de comportamiento, como cualquier miembro humano del grupo familiar.

Quizás nadie se atreva a decir que estas tres palabras y en este orden son la clave para educar a los hijos, pero a mí no me cabe la menor duda de que es verdad, aunque al amor bien entendido está detrás de la disciplina y la actividad física. Es muy elocuente el amor de los padres cuando juegan con sus hijos, cuando los incorporan y acompañan a paseos y diversiones. Unos padres que enseñan disciplina están amando a sus hijos, al darles un sistema de valores y comportamientos que los van a ayudar a colocarse en el mundo con ventaja.

Ahora veo porqué siempre he apreciado a las mascotas como los eternos niños de la casa.

viernes, 30 de julio de 2010

SABEMOS, PORQUE NOS HACEMOS PREGUNTAS Y LLEGAN RESPUESTAS


Después de una buena sesión de escritura para ubicar los momentos claves de nuestros cambios culturales, quedé pensando en que cuando se trata de relaciones entre lo femenino y lo masculino,  mientras más buscamos más preguntas nos hacemos.

En los textos anteriores decía que había un misterio en las relaciones entre hombres y mujeres, y la sincronía junguiana me llevó a encender la televisión; abrió la pantalla y estaba ubicada en el canal Europa Europa, uno de mis preferidos, en ese mismo instante estaban pasando una escena de una película española: un joven frente a un salón de clases daba inicio a un debate, estaban realizando un cine-foro, después investigué  y la película se llama: El Ciclo Dreyer.  

Los alumnos comenzaron a dar sus opiniones,  al parecer se trataba de la historia de una mujer infiel.  Varios pidieron la palabra, y lo que más me llamó la atención fue lo que dijo una participante  cuando expresó algo así: "esa mujer tiene un amante tan estúpido, ella no está enamorada de él, creo que teniendo un marido aburrido, lo que le pasa es que está enamorada de estar enamorada, lo que ama es la sensación amorosa, y el amante la conduce a eso".

Esto lo he oído muchas veces, estar enamorado del amor, pero siempre me pareció cursi, creía que nos enamorábamos de la persona. Ahora, después de lo que sabiamente ha descubierto la psicología profunda, no puedo más que dar crédito a lo dicho  por esa chica, puedo ver que tal vez allí se encuentre la clave de tanto desatino en las relaciones afectivas.

Teniendo presente que el amor es la gran fuerza que creó el universo, que es la fuente de vida, la energía del eros, ¿no sería natural que nos dejemos seducir por él, y que ese embriagamiento sólo sea posible emerger a través de la persona en quien depositamos nuestro sentimiento?.

Los expertos dicen que cuando estamos en los primeros momentos de acercamiento amoroso se nos activa una hormona que produce en nosotros un estado en arrobamiento que impide el uso de la razón, es la fase de encantamiento, de la ilusión, de la cual nunca quisieramos salir. Esa hormona es la feniletilamina.

Cuando estamos pasando por esos momentos iniciales, no comprendemos razones y es inútil tratar de explicarle a una persona poseída por esa condición, para que razone o analice sobre su enamoramiento.

Si imaginamos que allá arriba flotando sobre nuestras cabezas hay una energía a la cual tenemos acceso sólo cuando nos relacionamos y nos dejamos llevar por esa fuerza amatoria, podríamos entender que la fuente de nuestro enamoramiento proviene de nuestra conexión con esa fuerza divina,  pero siempre a través del otro.

Es fácil comprender entonces cómo un bebé  expuesto  a la falta de contacto humano sucumbe irremediablemente, le falta esa conexión superior.

No dudo por supuesto, que entre las personas se genere un intercambio amoroso, al fin y al cabo según este razonamiento,  cada persona es como una pila que hala la energía divina del amor y  la transmite al otro.

En nuestro mundo tridimensional creemos que nos enamoramos de la persona porque lo vemos, lo oímos, olemos y sentimos, lo palpamos con los sentidos, pero el amor se encuentra en una dimensión trascendente, lo clave, es que la persona es la vía, el puente para llegar a él. De allí la dificultad para conseguir sociego en la soledad, especialmente si hemos experimentado el amor con una pareja, las personas somos canales mutuos de acceso para llegar a esa fuente de energía vital. 

La pregunta es ¿por qué esa fase de enamoramiento es temporal? sólo se me ocurre que esa energía que transita por los dos cuerpos debe ser asimilada y transformada en un amor terrenal, concreto, por parte de la pareja, a fin de establecer compromisos afectivos en lo sucesivo. Lo imagino como una suerte de re-creación humana de esa energía divina.

Cuando ese proceso de re-creación no se desarrolla, caemos en la decepción y vemos con ojos terrenos los defectos, los fallos del otro.

Esta versión hipotética del proceso amoroso, es sólo una manera de darme respuesta a este misterio que llaman amor.

jueves, 25 de marzo de 2010

QUÉ ES ESO QUE LLAMAMOS AMOR


Comencemos por decir, que el amor es el primer y más importante alimento del ser humano,  para nadie es un secreto que es por ese sentimiento por lo cual entramos a la vida. Siendo así, la carencia de amor va a significar serios problemas en nuestra existencia. 

El amor ha sido objeto de mucha atención, ha sido  definido  y clasificado, desde el amor a los seres más cercanos, pasando por  el aprecio a nuestro mundo, el amor fraternal, el de pareja, hasta el amor incondicional, el más amplio y trascendental. 

Para definirlo podríamos decir que es un sentimiento  que motiva  el acercamiento al objeto del amor, el amor a sí mismo,  que es primordial, y que se forma desde los primeros momentos de la existencia, el amor a otra persona,  a un animal o  una idea, como el amor a la patria.

No es privativo del ser humano, ya sabemos la capacidad que tienen los animales de experimentar emociones, sin embargo, yo voy mucho más allá, en la naturaleza todo tiene capacidad para percibir manifestaciones de afecto, las plantas sienten y responden a las caricias y a las expresiones amorosas, y ya se conocen los efectos que se produce en el agua cuando se ven influídas por ciertos estímulos afectivos.

Se nos ha dicho desde la psicología que el amor junto al miedo y la ira, son las emociones básicas, sin embargo, en reflexiones  posteriores  hemos sabido que el miedo y la ira se establecen con la ausencia de amor, lo que puede interpretarse como sus opuestos.  De cualquier forma, me ha resultado bastante ilustrador saber que a pesar de la utilidad del miedo y la ira, cuando  nos dejamos llevar por estas últimas, debemos saber que estamos dejando el amor atrás.  

La carencia de amor impide la autoestima y crea un resentimiento que se convierte en cualquier sentimiento destructivo, es lo que le pasa a esta humanidad en guerra, que no encuentra el camino de la paz, porque no sabe amarse.

Al tener estas emociones en nuestro mundo interno, esas pulsiones  se tocan unas a otras, y  en consecuencia pueden producir actitudes agresivas,  si no, veamos la actitud de una madre ante sus hijos amenazados.

¿Se acaba el amor? por supuesto, el amor se disipa si no se nutre, porque somos seres en constante cambio, y aunque hay relaciones indisolubles como las consanguíneas, las relaciones filiales son muy vulnerables y requieren ser mantenidas y nutridas. Aunque hay amores tan profundos y tan intensos, que son capaces de dejar toda la vida a una mujer esperando en un puerto.  

Aunque el amor es una energía que atrae hacia su objeto, y aunque puede interpretarse como poseer al otro, la posesión  o el apoderarse de la vida de una persona, es más bien la expresión de una patología que a todas luces refleja una carencia de sustentación interna, o lo que llamamos amor propio.   

Viendo esta diversidad de amores, llegamos al amor incondicional, el amor puro, el que no depende de nada, sólo es, y por ello no requiere nada, es el amor que suelta, que da libertad, que está más allá de tiempo y espacio, un amor que hemos visto en la Madre Teresa y en algunas personas, amor que no se debilita por la ausencia, ni la separación, ni la renuncia, porque es un amor que está por encima de todo,  una gran capacidad espiritual hay en ello, una conexión global, un sentido de unicidad total. 

 










Del amor podríamos decir, que:

Siendo la necesidad más grande,
es lo más ausente en el mundo, 
perteneciendo al psiquismo natural, 
es la más difícil de encontrar, 
habiendo tanta inspiración que la estimule,
es la más tergiversada, 
es el verbo más difícil de ejecutar.

Por ello es preciso estar conscientes, estar despiertos, atentos, para hacer del amor el vehículo que nos lleve a un mejor destino, el amor. 

EL AMOR COMO REMEDIO


El ser humano es un ser complejo, pero  con una abrumadora necesidad afectiva, un bebé nace estresado por el rechazo de su madre, incluso ya se han tipificado síndromes de rechazo materno que conducen a la muerte del bebe, por la incapacidad de sobrevivencia que le causó la falta de amor en el seno materno. 

Esa condición de necesitar afecto, la seguirá teniendo toda la vida, especialmente si la satisfacción de esa necesidad fue defectuosa en la infancia. Vale decir entonces, que el basamento de  nuestra felicidad, está en las relaciones humanas,  todo lo demás será  más fructífero mientras más rica sea nuestra nutrición afectiva. 

Cabe preguntarse entonces, ¿cómo es que hay personas inmensamente acaudaladas que carecieron de afecto en su infancia? incluso niños que perdieron sus madres al nacer y fueron criados por cuidadoras temporales; muy buena pregunta, el asunto es que a pesar de que la necesidad de amor es una Ley para los humanos, los recursos internos también lo son, y tal vez en la aceptación de la horfandad y en la identificación con la energía de la madre o padre ausente, se resuelvan esos casos. 

Cuando aceptamos nuestro pasado damos un gran salto emocional, porque no nos sentimos víctimas, y no cargamos  sus eventos como un fardo sino que los liberamos y seguimos livianos en la vida; a eso se llega cuando le ponemos atención a nuestras trabas personales, lo cual puede ser ayudado por terapeutas,  aunque algunas personas tienen capacidad para resolverlo por sí mismas.      

Entonces, la clave está en construirse un sistema emocional que supere la sensación de sentirse víctima,  aceptando la vida como es y siguiendo adelante con seguridad y autoestima.  

Con una infancia muy larga, los seres humanos se van nutriendo de los aportes familiares para cubrir sus necesidades, asimilando también las inadecuadas relaciones afectivas que los envuelve,  lo que serán sus incentivos inconcientes el resto de su vida.    

Cuando el sistema familiar no suple suficientemente las necesidades de sus miembros, o cuando se producen eventos  traumáticos que rompen con la estructura o la dañan suficientemente,  se producen  heridas, cicatrices y otras marcas que se manifiestan en desajustes, patologías y problemas en los miembros de la familia.

Por ello siempre se puede apreciar en el presente de las personas la huella de su pasado, a veces somos libros abiertos para quienes están entrenados en observar la psiquis. Y si sabemos que todo conflicto familiar tiene su orígen en la carencia de amor,  podemos concluir también, que la sanación vendrá con su restitución.

Sin temor a ser simplista, para toda situación, el remedio es el amor, pero habría que definir muy bien qué queremos decir con la palabra amor, y eso será para el proximo encuentro.     

jueves, 4 de febrero de 2010

LA NEGOCIACIÓN DEL AMOR

Aunque nos suene extraño, las relaciones humanas hay que negociarlas, especialmente las relaciones de pareja, que son las que conllevan mayores desafíos.

La salida del Edén no sólo significó un reto de supervivencia material sino un reto de convivencia humana y las cosas estuvieron llenas de altibajos inclusive después de que Jesús llegó para decirnos amaos los unos a los otros. Suena bonito pero es lo más difícil de hacer.

Cuántas deficiencias tendrían nuestros primeros padres en esta materia que aún hoy tenemos necesidad de especialistas en el tema, entre ellos tenemos al psiquiatra Roberto De Vries, quien a través de sus investigaciones y contacto con pacientes, nos ha proporcionado una referencia muy útil cuando se trata de establecer una relación.

Para ello propone una pequeña y gran lista para orientarnos. Nos dice que las relaciones de pareja exitosas se basan en la capacidad de sus integrantes de llegar a acuerdos que fundamenten su vínculo, y para ello señala que hay que tener mucha claridad entre los aspectos que son negociables y aspectos que no lo son. Veamos.

1- La atracción: las relaciones de pareja tienen un gran aspecto no negociable, la atracción, o esa cosa que nos dice que esa persona es especial para nosotros. A pesar de que esta atracción tal vez vino adherida a los humanos desde su aparición en el mundo, el matrimonio surgió entre las clases poderosas como resultado de decisiones en las cuales el amor brillaba por ausencia, lo cual hizo sufrir a muchos, tal vez más a las mujeres. Podríamos pensar entonces, que es a través del crecimiento moral acompañado con el desarrollo de la autonomía individual, cuando el amor se asumió como el poderoso lazo de unión. Una vez que este aspecto está consolidado y la pareja decide compartir la vida en común surgen otros aspectos a considerar. Muchas personas se enfrentan con problemas cuando conocen a una persona que parece atraerles y de inmediato las llevan a conocer a la familia, muchos han salido despavoridos y con razón.

2- Aspectos sociales: son las pautas de funcionamiento social, la vida en común o no, el vínculo con la familia, los amigos, los compañeros de trabajo. Hay parejas que se aíslan de los demás y parejas que conviven en un tejido de relaciones familiares y amistosas, depende de la pareja si es negociable o no.


3- Aspectos económicos: cómo se organiza el dinero, qué pagas tu y que pago yo, quién paga las cuentas para mantener la casa solvente, tenemos cuentas comunes o separadas, ¡vaya tema!


4- Aspectos ideológicos: se refiere a los fundamentos personales que guían la vida en sociedad, ideas políticas, pensamientos filosóficos, visiones del mundo. Realmente, este aspecto no es negociable para mí, ya que considero que es un aspecto medular de una convivencia en pareja.


5- Aspectos religiosos: como el anterior, forma parte de las referencias trascendentales de la persona, y creo que como mínimo deben ser compartidas, aunque sé de parejas que practican religiones diferentes, que tal vez no les cause muchos roces por el bajo perfil de uno de ellos. Pero hay religiones que exigen no permiten independencia en este aspecto. Dependiendo de la religión puede ser negociable o no.

A muchas personas les resulta chocante hablar de estos temas, creen equivocadamente que el amor es suficiente y que como vaya viniendo vamos viendo, como decía aquel simpático personaje de una telenovela venezolana. Considero que mientras más claro se vayan estableciendo los conceptos mejor, y eso se logra simplemente preguntando y conversando.

De Vries nos ha esclarecido que más vale conversar a tiempo que suponer, especialmente las mujeres que tenemos más tendencia a sentir y pensar de una manera menos práctica que los hombres.

Tenemos la costumbre de no poner sobre el tapete nada por miedo a poner una sombra en la relación, el miedo a perder y romanticismo mal entendido no nos permite a veces verbalizar cosas que parecen pedestres, pero que luego contribuyen al sufrimiento y al fracaso. Después de revisar estos tópicos, me doy cuenta de que cuando la gente habla de comunicación en la pareja se refiere a acuerdos, a no dejar cabos sueltos, ni a suponer que…

miércoles, 3 de febrero de 2010

DESCUBRIR EL AMOR

Según una antigua leyenda, el nombre de Roma contenía un secreto muy bien guardado, y cuando se descubrió, causó el desplome del Imperio Romano; bueno, decir que se desplomó es exageración, porque este fue un proceso lento que mejor puede llamarse decadencia.


¿Cuál era el secreto? Que si leemos la palabra Roma de derecha a izquierda como se lee el idioma árabe, se lee amor; al parecer, el contacto con el amor produce unos efectos tan impactantes que puede cambiarle radicalmente la vida a una persona y a un pueblo, de allí que aquella Roma imperialista no le quedó más remedio que rendirse ante la llegada del amor.

Este simbolismo es muy reconfortante, porque si hay en la vida una necesidad fundamental es la necesidad afectiva, y eso se ve en todas las expresiones de comportamiento humano, todas las emociones que nos hieren son esencialmente carencia de amor, recuerdo un relato de una amiga educadora, quien me contó que en su aula había un niño muy malhumorado y agresivo, que causaba muchos problemas, llamó al representante y se enteró de que sus padres estaban atravesando una separación.

Ella trató de acercársele a fin de ayudarlo y él de inmediato se puso en alerta alejándose, ella con aplomo se acercó y lo abrazó dulce pero con mucha firmeza dejándolo sin fuerzas para resistirse y de inmediato el niño se puso a llorar. Es que sólo basta que tengamos una gota de afecto, para desencadenar el dolor por la carencia del mismo.

Los entendidos de ahora, quiero decir, los sabios actuales, recomiendan que desarrollemos la capacidad de amarnos a nosotros mismos, evitando colocar en otra persona el objeto de nuestro amor, de esta manera volcamos esa energía hacia la sanación de nuestros vacíos, que son bastantes, y logramos contactar con la esencia divina.

Osho departía sobre la iluminación, difícil palabra, y entre otras cosas hacía énfasis en la quietud interna y en la sublimación, o superación de la esperanza, horrenda palabra, y si no pregúntenle a Penélope la de Serrat.

Osho nos insta a comprender que la iluminación no es un logro, es sólo un entender que no hay nada que alcanzar, ningún sitio adónde ir, porque ya estámos allí, que nunca nos hemos alejado; ahora, después de siglos de sentirnos unos despatriados, vamos a descubrir que nunca nos fuimos del Paraíso, que sólo se nos nubló la vista, que Dios nunca nos despidió, o, si fuese verdad que lo hizo, cuando salimos del Paraíso él se vino escondido entre la alforjas y por eso nunca nos pierde de vista.

Como quiera que sea la estamos pagando con sufrimiento y confusión, sea porque tengamos creencias falsas o porque no vemos más allá, pero la ignorancia de la Ley no libra de su cumplimiento.