martes, 26 de abril de 2016

VACÍEN LO QUE ESTÉ LLENO Y LLENEN LO QUE ESTÉ VACÍO. Película: Rescate al amanecer.


VACÍEN LO QUE ESTÉ LLENO Y LLENEN LO QUE ESTÉ VACÍO, así termina el guión de la película Rescate al amanecer. El personaje deja en el espectador un mensaje que resume el secreto de su sobrevivencia, ante condiciones tan rudas, en la guerra del Viet Nam. Pero tal parece que vivimos en una guerra permanente, la guerra por la vida y sus tentaciones.

El ser humano provoca mucha curiosidad, no en balde hay tantas teorías científicas para explicarlo. Vive inmerso en ocupaciones que inciden básicamente en la satisfacción de necesidades, -sean materiales o no- lo cual no estaría tan mal, si las sustentáramos en valores espirituales, términos que son los únicos que se me ocurren, porque el lenguaje no nos provee de símbolos precisos, cuando hablamos de lo espiritual.

Esta carencia constructual nos limita la comunicación, lo cual nos arriesga a vivir excesos, por falta de reflexión y sabiduría. Cuando vivimos momentos prósperos ni nos acordamos de agradecer la provisión, y cuando vivimos escaséz, nos concentramos en rumiar el mal momento; de todas todas, vivimos equivocados al desconocer la capacidad divina que llevamos muy oculto en nuestro ser.

Oculto, porque lo tapamos con pensamientos y sentimientos oscuros, que nos envuelve como nube negra, y esto lo hacemos, sea que nos encontremos boyantes o miserables.

Según esto, parece que estoy leyendo un sólo lado de nuestra naturaleza, también tenemos virtudes, si, pero parecen pálidas o sobrevivientes, ante el avasallador estado de la vida mundana. 
 
Hay muchos testimonios de experiencias de vida que han proporcionado estados luminosos después de tener vivencias extremas, y hablo de sufrimientos como el SIDA, el cáncer, un accidente, un descalabro económico, perdida de familiares, guerras, fenómenos naturales, y también hemos visto que aún con esto, hay personas que no se transforman.

En este mundo dual, es decir, marcado por ideas que siempre tienen su opuesto, tenemos una fabulosa oportunidad para empoderar visiones trascendentales, por encima de tal dualidad. El Bien y el Mal, son fuerzas que se nutren la una a la otra, incluso parece que el mal aparece cuando el bien no logra sus objetivos. Las condiciones extremas sobrevienen después de muchas oportunidades desperdiciadas, y si no lo creen, revisen la vida, para que encuentren que antes de tal o cual evento, hubo oportunidad para crear otra situación, y esto está sustentado por la idea de que somos creadores, producimos consecuencias.

Asumir la responsabilidad de las consecuencias de nuestros actos, sean por hecho o por omisión, es una de las claves para reconducirnos en la vida, y proporcionarnos condiciones más elevadas.
 
Vaciar los sentimientos y pensamientos destructivos y llenar el alma de luz, a través de una nueva visión sobre los aspectos luminosos que cada ser anida en su interior, es una idea, nada despreciable, incluso si a corto plazo no vemos resultados. Es una tarea sostenida, radical, que podrá darnos una sociedad de mayor calidad humana.
 
Viendo la realidad venezolana actual, espero que aunque sea por llegar al fondo, logremos subir a la superficie luminosa, al aire puro de la Madre Naturaleza en su mejor esplendor, a la condición de personas sobrias, felices y amorosoas; mientras, insisto en vaciar lo lleno y llenar el vacío que tenemos en el alma colectiva.
 
 

sábado, 26 de marzo de 2016

"AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS", "AMAD A TUS ENEMIGOS"

Hurgando en un libro y en otro, y corroborando en la Biblia, no me queda más que reconocer que el mensaje de Jesús, aunque muy simbólico, fue bastante claro, y que, la iglesia, en su escasa comprensión esotérica, se afianzó en suficientes argumentos para creer en un Infierno y un Cielo (dada la dualidad mundana), en colocar esos espacios para el destino de las almas después de la muerte (la cual percibió como la salida definitiva de este mundo, sin considerar la reencarnación), en reconocer en la cruz y el sufrimiento, la herramienta del cristianismo, en la existencia del demonio y de sus posesiones a personas que atormentaba. Todo esto es relatado en los Evangelios como hechos reales. 

No encuentro por ninguna parte que Jesús recomiende el solaz, aunque se cuenta que asistía a bodas y bebía vino; tal parece Jesús, un personaje sobrio, capaz de entregarse a sus captores, lo cual proporcionó a sus apóstoles toda una suerte de temores, a través de una demostración cruel y desconcertante. 

No puedo imaginarme estar en la piel de los apóstoles, ni comprender cómo un iluminado que logró realizar milagros, se deja tomar cautivo para ser entregado al poder extranjero, después de que el pueblo judío hubiera padecido por tanto tiempo, esclavitud, persecusión y azote en un territorio donde predominaba el más fuerte. 

Jesús se manifiesta ante sus seguidores en tiempos represivos, y en tiempos difíciles, ya que los judíos formaban grupos que tenían serias diferencias conceptuales en la interpretación de lo que era su cosmovisión. Los grupos que integraban la judería, eran: Los Zelotes, liderizados por Barrabás, que eran guerreros y creían en la defenza y en la guerra para salir del yugo extranjero. Los Fariseos, integrados por los sacerdotes que vigilaban con celo los rituales de sus creencias, asumiendo que con ello tendrían la salvación, aunque fuesen corruptos y socios de los esclavistas. Los Esenios, de donde provenía Jesús, que creían que si se alejaban de los escenarios de confrontación y relaciones esclavistas, y se dedicaban a la meditación y la vida pura alcanzarían la salvación. Los Saduceos, representados por algunos sacerdotes y personajes prósperos de la aristocracia, algunos pertenecían al Sanedrín. Cada uno de estos grupos, tenían creencias particulares y por ello se diferenciaban y vivían según sus propias rutinas relacionales.

Estoy tentada a creer que ninguno de estos grupos podía sospechar siquiera que el hijo de un carpintero pudiera generar tal impacto con sus planteamientos soliviantadores, y tal y como estaban acostumbrados reaccionaron de inmediato, ante lo que consideraron una amenaza para el status quo, por eso persiguieron a Jesús y lograron su crucifixión.

Hoy, en este adolorido inicio del siglo XXI, tengo muchas dudas, aunque ello no disminuye mi amor por Jesús y mi sumisión ante su absoluta divinidad. 

1- Quisiera saber si Jesús tomó en cuenta el trabajo y el dinero honesto, como valor espiritual. 
2- ¿Por qué recomienda ayudar a los pobres, la oración y el ayuno como temas prioritarios?, si no se puede ayudar a los pobres si no se tiene dinero, y en todo caso, porqué no aconsejó a los pobres una manera de ganarse la vida para no tener que mendigar, incluso delante de mucha gente multiplicó los panes, sabiendo su secreto se hubiera acabado con el hambre en el mundo, sin tener que maltratar al planeta. 

El amor a los demás es la llave del Paraíso. No se le da al humano los secretos de los ascendidos, porque en su bajo nivel espiritual harían lo indebido. Ser pobre no califica a nadie como elevado, ser pobres los definen como sufrientes, viviendo la carencia del mundo o la que causaron en vidas anteriores. Jesús sana al paralítico, y le dice, tus pecados te son perdonados, camina. 

3- ¿Por qué Jesús, percibe al poder romano sólo como una circunstancia, y no como un asunto a desentrañar?, sólo dice: "Dadle al César lo que es del César", pero esas monedas si bien eran acuñadas por el César, eran símbolo de la esclavitud, del sufrimiento de su pueblo, y eso no parece importarle. ¿Debemos percibir a los gobiernos despóticos de hoy de la misma manera?, ¿será que la clase despótica está condenada a permanecer fuera del Reino de Dios?. 

Según exposiciones de Iniciados, hay dos aspectos que no he considerado:
1- Los gobiernos despóticos forman parte de los actores que nos hacen daño, como emisarios del mal permitidos por Dios, para que tengamos oportunidad de ascender espiritualmente.
2- Muchos de los males que vivimos son parte de las deudas contraidas en otras vidas, lo cual ratifica que hay justicia en este mundo.   

4- ¿Por qué Jesús pone su atención en los que sufren para pedirles aún más sacrificio y esfuerzo, cuando predica que amen a sus enemigos? El desgaste moral del sufrimiento es devastador, y encima, para entrar al Reino de los Cielos, hay que entrar por la puerta que se abre con la compasión por el enemigo. ¿Por qué no le dedica a los corruptos un espacio sobre la justicia divina, o está implícito que no entrarán al Reino del Padre?.

En este mundo dual hay seres de diversa naturaleza, no es tan simple como creer que sólo hay humanos. El Plan de Dios incluyó entidades espirituales invisibles a nuestros ojos, con misiones específicas según su potencialidad, de allí que cada uno será juzgado por lo que le corresponde. En el caso de Jesús, los afligidos, esclavizados, pobres, enfermos y débiles, estaban en mejor condición para despertar o ascender, porque ya estaban viviendo las consecuencias de sus actos pasados, y podían darle un vuelco a sus vidas en pleno sufrimiento. Quienes estaban en el poder, estaban cumpliendo su misión de causar dolor y además, posesos de su energía narcisista, y poco iban a ser suceptibles a la palabra de Jesús. Empezó por el más débil, para enseñar que los últimos serán los primeros.   

5- ¿Por qué Dios hace llover y da la luz del sol sobre buenos y malos?, al menos a Cain lo castigó de inmediato que asesinó a Abel, causa-efecto de inmediato.

Porque no sólo ama a todas sus creaciones, sino que cada uno en su momento cumple con su misión, sea buena o mala, en un mundo dual, de bien y mal, considerando que Dios permite y promueve pruebas a los humanos, para formarlos en el esfuerzo y que se conviertan en seres luminosos por su propia vivencia.

6- ¿Por qué no le dedicó unas palabras a los animales?. Muchas personas de hoy, aman más a sus mascotas y a los demás animales que a las personas, y no las culpo.

La tierra fue entregada a la humanidad, si la hiere, se hiere a sí mismo y vivirá las consecuencias.

7- Si el Apocalipsis (Revelación), es considerado como una visión de lo que ha de suceder, lo que sucede o sucedió, ¿por qué parece ser un movimiento globalizado, donde padecen todos, por qué los justos no están exentos?.

Porque hasta los justos pueden tener algunas deudas por satisfacer, y cada quien lo vive de diferente manera; pero, según la parábola del trigo y la cizaña, en el final (en todo momento hay FIN y COMIENZO) serán separados estos dos conglomerados, para preservar a los buenos, y dejar a los malos en estos escenarios de purga mundana. Cada quien asciende a su velocidad, a su ritmo, pero todos van en ascenso, unos tardan más que otros.

8- ¿Puede considerarse el mundo y la vida humana un error de Dios, al contener tanto caos y maldad?.

El mundo fue creado para que las almas tuvieran vivencias materiales, a fin de que ejercieran su Libre Albedrío, con lo cual emprenderían un recorrido de regreso al Padre. Esto incluyó una condición especial, bregar con el Bien y con el Mal. De este caos saldrán librados los mejores, los que opten por acciones correctas, compasivas, amorosas y humildes; los demás seguirán reencarnando hasta que alcancen su iluminación. Dios no descata a nadie.

9- ¿Cuando Dios le dió poder de creación y Libre Albedrío a los humanos, fue cuando los humanos crearon la maldad, o la maldad fue incluida en el paquete terrenal?.

La maldad venía desde sus inicios, Dios prohibe comer del fruto del árbol del conocimiento del Bien y del Mal, con el propósito de que lo coman, porque sabía de la vulnerabilidad de los humanos, y porque el Reino de Dios hay que ganárselo, con madurez espiritual. De no haber sido así, no hubiera puesto esa tentación a la mano.

10- ¿Por qué hay tanta injusticia en el mundo y Dios no parece enterarse?.

Porque no es tal injusticia, hay que ver el panorama completo para comprender la causa de las cosas.

Se me quedan muchas dudas en el tintero, pero éstas cuestiones merecerían una buena discusión.

Nota: Después de varios días de haber publicado este post, retomo el tema para mí, y me respondo, en algunas preguntas.
 







viernes, 11 de marzo de 2016

EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA

"MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO", y todos lo oyeron, pero luego dijo: "EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA". Pero no tuvimos oídos para oír. Interpretamos con mucha esperanza, que era un evento por ocurrir, un asunto temporal... Han pasado 2000 años y ese Reino parece más que lejano, inalcanzable.
Mi hija, un día me aclaró: "Mamá, la clave es que no es temporal, sino ESPACIAL".
El Reino de Dios está "cerca", está dentro de nosotros, -Jesús lo tenía muy claro, porque estaba conectado-, pero para llegar a él, tenemos que adentrarnos por un pasillo que da terror: el Inconciente. El Inconciente lo hemos construido como un estadio de oscuridad, donde hemos acumulado emociones y recuerdos inconfesables, que proceden de la deslumbrada y adicta conexión con el mundo exterior; en él guardamos emociones reprimidas, silenciadas, hay que pasar por recovecos tenebrosos, tocar dolor, rabia, tristeza, miedo y horror. Allí podemos permanecer enredados e impotentes, pero, es preciso seguir adelante, porque más allá, caminando por ese túnel, rumbo a la Supra Conciencia se encuentra ese Reino, donde no hay dualidad mundana, sino expresión pura del amor Divino.
¿Qué puede significar que para llegar a la luz hay que transitar por la oscuridad?. Sospecho que es necesario que para tener la casa impecable, hay que llenarse de polvo. Es un viaje inevitable de las almas que  sólo han aceptado la seducción del mundo externo.   
Hemos creído que el mundo real es el mundo material, y no sin razón, las necesidades básicas se satisfacen con bienes materiales, y si nos referimos a necesidades afectivas, también se llenan con las manifestaciones que realizamos con otras personas, en lo cual incluyo mascotas. No obstante, este mundo incluye un gran bagaje de aspectos no materiales que hemos construido desde la mente, que forman parte de la dinámica colectiva, y para citar sólo una tenemos la religión.
El concepto de espiritualidad forma parte de nuestro mundo, el asunto es que lo hemos descalificado, en su origen, porque hubo una irrupción de egoísmo y poder, y después, la razón prevaleció sobre la intuición, y generó una, mucho más lapidaria descalificación, a cargo de la ciencia, que todo lo comprueba, y lo que no pase por su método es definido como falso. 
Hoy después de notables muestras, -más que demostraciones-, de la condición espiritual del ser humano, hemos llegado a un punto, en el cual reconocemos que somos seres espirituales teniendo una vida material, lo cual derrumba aquella sentencia escolar, que rezaba: "El ser humano, nace, crece, se desarrolla, envejece y muere", como si sólo fuéramos organismos sin conciencia.
Freud dio los mejores aportes al conocimiento del mundo oculto de la mente, al incorporar en el espacio científico el concepto de Inconciente, el fenómeno de los sueños, como clave del descubrimiento interior, las pulsiones de Eros y Thánatos, como las fuerzas conductoras de la vida, lo cual le costó no pocas resistencias sociales, que ya conocemos. Jung, adelantó el paradigma, e incorporó claves del mundo mágico y mitológico, como versiones modelo del mundo interno, lo cual denominó arquetipos, y que aún hoy nos sorprende por su puntualidad.
Tenemos a nuestro alcance algunas propuestas para desarrollar capacidades para re-orientar nuestro enfoque paradigmático, y rescatar esa chispa divina que llevamos dentro. Es un asunto personal, cada quien escuche o desoiga su conciencia.
     



domingo, 28 de junio de 2015

EL BIEN OCULTO EN EL MAL


Desde que tuve conciencia, supe por mis raíces católicas paternas, que somos pecadores por naturaleza, que cargamos la esencia del mal, mi padre lo sabía y se proveyó de todos los mecanismos, para enderezarnos, pretendía que sus hijos no crecieran torcidos. Mi madre poseía otros criterios menos doctrinarios.

Desde niña sentí una apreciación bastante negativa de la sociedad, debido a los extremos cuidados, prevenciones y advertencias que a diario recibía de mis padres: no hables con extraños, no recibas nada de nadie, no veas a los ojos a la gente, no permitas que te pongan las manos en la cabeza, no dejes que nadie te toque, no repitas lo que decimos en casa, no te metas en conversaciones de adultos, pide permiso para interrumpir, contesta cuando se te pregunte, y un largo etcétera de recomendaciones, que hicieron de mi infancia una vivencia bastante reservada.

El mundo era un lugar peligroso, aunque en él estaba la más significativa referencia de nuestro futuro: estudia para que seas alguien, aprende para que te defiendas en la vida, respeta para que te respeten. No cabía duda que tenía que embolsarme en una armadura para ir a una batalla a conquistar medios de vida y si tenía suerte, para encontrar una buena pareja; mi madre decía que el matrimonio era una lotería, yo me llené de ilusiones y me dije: “yo me sacaré ese número”. Me negaba a reeditar la queja de las mujeres ante la férrea dominación masculina.

En aquellos tiempos, vivíamos una realidad casi rural, las ciudades empezaban a emerger, y los valores se acomodaron a la dinámica del urbanismo, aunque con una reserva propia del mundo campesino; la sociedad venezolana se abrió a nuevas experiencias sociales y a incorporar los estertores de los años sesenta, por eso, al pisar 1970, ya no éramos lo mismo. 

Hoy, puedo ver que esa visión infantil aunque no sea idéntica, es el sustrato que me preparó para apreciar el mundo actual, para captar cómo la humanidad en su recorrido, se desvivió por organizar y emprender diversas formas de convivencia, usando el miedo, el amedrentamiento, la esclavitud, la guerra, la política y por último, la educación y la formación social moral y cívica, marcando el ritmo de la vida colectiva; pero los dirigentes no pudieron evitar los procesos de cambio que en sí las sociedades atraen, para dar al traste con unos sistemas e imponer otros. Estamos viendo cómo se ponen de cabeza las creencias y valores de antaño y cómo están surgiendo fenómenos que apreciábamos imposibles, por lo cual tenemos que renovar nuestro sistema de asombro, para usarlo al día siguiente.

Estamos perplejos al ver la diversidad de expresiones del mal en el mundo, ante los ojos incrédulos de los que apuestan por el bien y por un camino pacífico, se produce una virulencia extendida que sacude la conciencia, la cual también está amenazada por asuntos más allá de lo humano, estampadas en el propio planeta como ente autónomo, que también reclama su derecho a ser respetado.

Lo que ocurre en este mundo globalizado está rasgando los cimientos de algo que no atino a precisar, y aunque estemos atiborrados de profecías apocalípticas, no descalifico la sensata actitud de estar atentos y despiertos ante el significado de tanta incertidumbre, porque en ella se esconde el misterio de la aparente lucha entre el bien y el mal.

Si este mundo es una escuela que no nos da descanso en la asignación de tareas y trabajos que nos queman las pestañas, el dolor y el sufrimiento son procesos propios de la vida encarnada, ya pactada desde los orígenes de la civilización como tránsito previo a la iluminación.


 

sábado, 27 de junio de 2015

LA PREVALENCIA DEL MAL Y EL HIJO PRÓDIGO

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“El árbol del conocimiento del Bien y del Mal”, nos lanzó a este mundo, que llamamos dual, pero que no es tan dual, porque hay muchos matices. Ya estamos bastante familiarizados con ciertas concepciones sobre desarrollo personal, con las cuales hemos estado digiriendo enseñanzas, reflexiones y acciones para superar muchos escollos de nuestras creencias y comportamientos, que hemos acordado en llamar espirituales.

Pero, ¿qué sentido tenía o tiene, pasar por este estadio de dolor y sufrimiento terrenal?, ¿qué hicimos para merecer esto?. Nada, siempre me devané los sesos para entender la razón por la cual la humanidad es como es, está donde está, y sigue sin detenerse hacia un destino casi repetitivo, que se mueve en ciclos, en octavas, como en una escalera de caracol.

¿Qué determinó que tengamos que realizar todo este periplo una y mil veces, en una secuencia de reencarnaciones interminables?, tal parece que somos importantes para alguien o para algo.

Supongo que el alma virgen, requirió obtener experiencia, sabiduría, para poder obtener un estatus divino, -de allí que la serpiente del Paraíso le dijo a Eva, serán como Dioses si comen del fruto- y esto no se consigue sino con vivencias en cuerpos biológicos, en consecuencia, comenzamos de cero a ascender por el canal de nacimiento-muerte, por la vía del aprendizaje, en un mundo más complejo que dual, porque no se trata del bien y del mal por separado, -si fuera así sería una maravilla-, se trata de una complejidad de relatividades, que para mí se desenlazan o se resuelven al encontrar el punto medio en todo.

Según esto, ganarse el pan con el sudor de la frente, parir con dolor, fueron apenas condiciones básicas para empezar esta ruta de ascenso, una oportunidad para crear luz en tanta oscuridad, aunque el humano sigue ciego en estas tinieblas. Ya me preguntaba yo: ¿Porqué es tan llamativa la parábola del Hijo Pródigo?, como es lo natural, este hijo optó por el mal, se fue y gastó todo su dinero, haciendo caso a sus instintos y deseos, carecía de valores para escoger mejor, y si regresó arrepentido fue porque estaba quebrado, no porque amara al padre; pero el padre lo interpretó así, y supuso que lo había recuperado, aún sin conversar con él, para detectar sus intensiones.

Si estamos de acuerdo con la afirmación que lo natural es que optemos por el mal, porque es más fácil, productivo, divertido, inmediato e irresponsable, yo sigo cuestionando, ¿por qué el padre del hijo pródigo nunca festejó al hijo que no lo abandonó, siendo que escoger el bien es más difícil?, esto siempre me pereció injusto, y la respuesta del padre nunca me satisfizo, “recobré al hijo perdido”, nunca apreciamos las cosas hasta que las perdemos, ¿será eso?. Injusto, tenía a su hijo justo, delante de él, y nunca lo vio, porque dio por sentada su lealtad. ¿Será por eso que las noticias más llamativas son las más negativas?, una suerte de morbo colectivo, del que sólo pocos e inadvertidos se escapan.

La sociedad como ente abstracto propone versiones éticas, y contamos con muchas declaraciones universales, que hacen de algunos lugares del planeta, espacios buenos para la convivencia, pero en otros la situación es diametralmente opuesta. 

Últimamente en este tema del mal y el bien, hemos oído otras opiniones: 

En días pasados oía a un gurú moderno decir, que el mal, no es mal en sí mismo, que es simplemente una manera, un camino para evolucionar, así como opta un alma por hacer el bien para lograr el mismo objetivo. Esto tiene varios sustentos:

1-     Que no importa hacer el mal para alcanzar la elevación espiritual, ¿cómo es posible?, porque las almas se ponen de acuerdo antes de nacer, para realizar papeles en el mundo material y proporcionarse a cada una, una enseñanza específica. Después, cuando regresan al mundo espiritual, al morir el cuerpo, se reencuentran como colaboradoras de programas de vida. Esto implicaría revisar y limpiar la palabra Mal, eliminándole la asignación moral que la sociedad le ha atribuido.

2-     Puede significar que en el mal hay un bien, y que es sufriendo como se evoluciona y alguien tiene que proporcionar esos obstáculos. Tal vez de ahí venga el dicho: “No hay mal que por bien no venga”

Llama la atención que las religiones y filosofías orientales sustentan buena parte de sus doctrinas en la observancia de la Templanza, en el auto-control de los instintos, hasta llegar a valorar el martirologio:

1-   Jesús dijo: “Toma tu Cruz y sígueme” Mateo 16:24

2-   La Kabbalah promueve la Restricción, como camino de la superación espiritual. Anuncia que donde hay más obstáculos que superar, hay más oportunidad de revelar luz.

3-   Diversas filosofías de India promueven el curso del karma como facilitadora de la iluminación.

4-   El Zen promueve el camino del despertar. Empieza con la duda de uno mismo, sigue con la pérdida, el olvido del ego y lleva a la muerte del yo, para llegar al despertar, a ver la realidad directamente, sin la intermediación de la mente. Esto significa la anulación total de la naturaleza instintiva, cultural y personal, para dar paso a la unión con todas las cosas. Un proceso nada fácil, pleno de limitantes dado el exigente mundo material donde estamos.

Muchas otras orientaciones espiritualistas se fundamentan en optar por el bien, aunque el mal haga de las suyas, proponen la comprensión y el perdón, amar al enemigo, lo cual constituye un altísimo costo en el desarrollo de capacidades morales que forjan el ser y lo iluminan; y no es que vean el vaso medio vacío, es que la percepción de todos esos enfoques, es universal.

Hemos de llegar a la conclusión de que no cometimos ningún pecado, sino que como almas, somos unos recién nacidos, sin experiencia, que debemos madurar y desarrollarnos usando nuestras propias capacidades y venciendo con esfuerzo los obstáculos que proporciona un mundo malvado, que destruye, corrompe y aniquila, como acicate de un propósito evolutivo. ¿Qué sucedería si todos los seres humanos optáramos por el bien, si a nadie se le ocurriera realizar una acción que no sea noble?, creo que este mundo dual dejaría de existir, pasaría a otro nivel, a miles de octavas de crecimiento, se transformaría en otro mundo. Eso espero.

jueves, 21 de mayo de 2015

EL MERECIMIENTO

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Hace muchos años, cuando Carlos Fraga tenía su programa “Los astros y tu”, oí por primera vez esta palabra adjudicada a una especie de herencia divina, y no olvido que decía: “Somos los hijos predilectos del universo”, yo lo entendía como una audaz manera de entusiasmar, a quienes como yo, nunca habíamos pensado en predilecciones, especialmente en nuestro mundo católico, pleno de culpas y pecadores de nacimiento; esta mácula original funcionaba para diminuir nuestra autoestima, aún cuando considerábamos el punto de vista científico. En este sentido, nada heredamos de los hebreos, quienes se consideran el pueblo elegido.

Después llegaron muchos voceros del merecimiento, la Kabbalah se popularizó y supe que desde siempre, los kabalistas apreciaron el merecimiento como un vínculo natural con Dios, sin embargo, bajo un riguroso sistema de vida, muy adulto, pues.

Se siguió hablando de este tema, y aunque lo apreciaba como un planteamiento lógico, y aún con la insistencia de muchos autores que escribían sobre prosperidad, no lograba borrar de mi cosmovisión la idea del mundo, como un lugar de sufrimiento inevitable, lo cual me lo inspiró la cadena alimenticia, "El pez grande se come al chico"; lo veía como una condena llena de acontecimientos decretados quién sabe por quién, un destino escrito en las estrellas, y cosas parecidas. Finalmente me transé por asumir que la vida está integrada por dos categorías de hechos: 1. Por hechos preestablecidos, marcados por el devenir del alma y por las herencias transgeneracionales, y 2. Por hechos menores, que podemos determinar a nuestra voluntad o "Libre albedrío". Concluí que tenemos cierta libertad de movernos, pero dentro de parámetros muy específicos.

Crecí creyendo que los actos inspirados en el amor, la honestidad y el trabajo, producirían inevitablemente consecuencias positivas inmediatas, una especie de camino a la felicidad, pero pronto me golpeó la evidencia de que tener un comportamiento recto, justo, piadoso, no necesariamente repercutía a que cayeran multitud de bendiciones del cielo, después me di cuenta que escoger el bien es una idea perfecta, el asunto es que los frutos no se recogen de inmediato, es cuestión de tiempo, pero, una cuenta de ahorro segura.

Me sorprendía ver como la gente buena sufría desgracias, y la requetebuena como Jesús, Gandhi y Martin Luther King, eran asesinados descaradamente, mientras que gente despreocupada, irresponsable y delincuentes, tenían éxito en sus andanzas. Esto tiene explicaciones diversas, desde espirituales hasta las más materialistas, de lo cual no me ocuparé en este momento.           

Volviendo al merecimiento,  para cualquier desprevenido, se percibe como la consecuencia de su comportamiento, el sistema de premios y castigos de la vida,  tienes lo que te mereces, pero, al leer a Ana Hatun Sonqo, no tiene nada que ver con eso. El comportamiento personal bueno o malo, no están asociados al merecimiento, o al menos al Merecimiento con mayúscula, del que habla Carlos Fraga y muchos pensadores del momento.

 Según Ana Hatun Sonqo: "El fluir del merecimiento tiene mucho que ver con el humor, la alegría y el gozo de la vida. Confiar que "esto también pasará" y saber que es así, es merecer". 

El mentado Merecimiento, no se refiere a un intercambio donde se recibe multiplicado, según lo que se da, como puede ser apreciado lo karmático, sino que más bien se trata de una energía, un flujo de provisiones que emanan hacia nosotros y que se hacen concretas según estemos conectados con la fuente. Y ahora me pregunto: ¿Quiénes están conectados con la fuente, sin hacer ningún esfuerzo?, ¿a quién recuerdan cuando se habla de alegría, buen humor y gozo de la vida?, a esos maravillosos seres que fuimos en nuestra infancia, a quienes no les cuesta reir y jugar, y que se niega a morir en el olvido, y por ello se insiste como Niño Interno.

Desde la fuente divina emanan bendiciones, que dieron en llamar Merecimiento, y como dice Fraga, se debe a que tenemos el mérito de ser hijos de un Padre que provee, el asunto es que hemos crecido y olvidamos quiénes somos y nos quedamos con la memoria cortica de lo que hemos visto en la vida presente, desconectados del origen, huérfanos. Por ello, ahora podría entender aquella máxima rural, muy popular en el medio venezolano: “Cada uno viene con su pan bajo el brazo”, tal vez se referían a que cada niño nacía predestinado a recibir la herencia de Dios manifestada en provisiones, oportunidades, expansión y creatividad.
     
 No cabe duda, que hemos olvidado esa conexión, nos hicimos adultos y la magia desapareció, es una realidad que está desdibujada de nuestro imaginario, debido a tanto impacto con el mundo material, el Merecimiento es una bendición permanente, un flujo de premios que no recibimos porque lo desconocemos; algo así como cuando nos perdemos de un buen evento, porque no leímos las noticias, o no recibimos la llamada por tener el teléfono apagado.

En un mundo dual como éste, somos espíritu y materia, energía sutil y energía densa, pero tendemos a ver sólo una de ellas, si nos plegamos por lo espiritual nos desconectamos de la tierra y si nos separamos de lo espiritual quedamos atrapados en una realidad muy pesada. Así ha sido la historia humana, en desequilibrio. Entiendo entonces, que el Merecimiento es una fuente a la cual hay que reconectarse, que depende de nosotros recibir los dones de esa fuente divina, que está disponible para todos, y que está por encima de lo que consideramos bien o mal. Escuchando y atendiendo a nuestro Niño Interior, podremos reanudar la sensación y la vitalidad de volver al candor infantil, que está protestando porque lo dejamos olvidado en un rincón del inconciente, porque esa conexión tiene una condición, asumir un buen estado de ánimo, aún cuando pasemos por malos momentos, asumir que pasará, y esto lo podemos nutrir con agradecimiento, y que sin perder el contexto completo, enfocarnos en las bondades del mundo, en lo que logramos y tenemos, en lo que aprendimos o experimentamos, y visualizar la potencia de esa emanación, hacer consciente que poco nos beneficia el mal humor, la queja (no el reclamo) y la desesperanza.

Vale concluir que el Merecimiento es como el sol, que sale para todos, pero que si vivimos encerrados en una cueva, difícilmente sentiremos sus rayos, y a la vez, desperdiciamos el don de la alegría de nuestro Niño Interior.

domingo, 3 de mayo de 2015

SERÉIS COMO DIOSES



16Y ordenó el SEÑOR DIOS al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, 17pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás. Génesis 3:5
Adán y Eva estaban advertidos, se les había indicado no comer del fruto de un árbol en particular, nada más y nada menos que el del conocimiento del bien y del mal, porque de lo contrario morirían. Me gustaría saber qué entendían por morir, puesto que en ese huerto no existía la muerte, tal se estima porque era el Edén, un lugar más bien excepcional, y sólo fueron informados de la prohibición y de las escuetas consecuencias en caso de desobedecer, pues sólo fue informado de manera literal, no conceptual.
 5 Mas, sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal. Génesis 3:5
Finalmente comieron, sea porque no tenían capacidad para evaluar esa decisión, -aunque se deduce que ya tenían libre albedrío-, o porque fueron engañados en su candor, o que fueron rebeldes desobedientes, el asunto es que comieron. De inmediato se dieron cuenta que algo extraño les ocurría, estaban muriendo, tal y como se lo advirtieron, y ¿cómo se produjo la muerte anunciada?, al ser expulsados del Edén, lo que significa que salir del Edén es sinónimo de estar muerto. Como todo exilio, implica una muerte, una separación, un alejamiento de casa, una expulsión por culpabilidad. 

En consecuencia, la religión católica, asumió que la desobediencia de Eva causó nuestro terrible destino, establecernos en una tierra como seres muertos, marcados por la mácula del pecado, por el abandono de ese nivel espiritual para caer en un nivel precario, signado por necesidades, vulnerables ante la naturaleza que nos rodea, y peor, dominados por la naturaleza biológica, y los mandatos de las emociones y pensamientos, y encima, por los determinismos de una sociedad predadora, condicionadora y sin más definiciones, terrenal.  

Pero, ¿Cómo ocurrió ese momento, tan importante para nuestro imaginario cristiano?
La serpiente habla con Eva, y la convence de comer del fruto prohibido. Lo primero que me pregunto es: ¿por qué Dios sólo les prohibió, a sabiendas que eran seres inocentes e ignorantes, y encima, sabiendo que en el Edén también habitaban seres malignos?,  encima, ¿por qué no custodió el árbol?. ¿O es que Dios no sabía que sus criaturas corrían el peligro de ser seducidos, engañados?
Según esto, se puede vislumbrar que ese Paraíso era un lugar inseguro, al cual accedió la serpiente, ¿o es que había una raza reptil en el Paraíso?, lo que sugiere que también podría haber seres de todo tipo, inocentes como Eva, y pícaros como la serpiente. 

Si ya el mundo había sido creado, tal parece que este Jardín era una estación experimental, un lugar especial, donde Dios estaba preparando a los humanos para introducirlos en la Tierra, el asunto fue que la serpiente se le adelantó. Por eso, no puedo más que concluir que en esos tiempos ya existía el mal, hasta el punto de colarse en el Jardín del Edén, e interrumpirle su plan. No cabe duda que la serpiente, formaba parte de una gran conspiración contra los humanos, tenía una esencia perversa, o envidiosa, celosa de que el Creador tuviera en los humanos, su mayor y preferida obra, -de allí que los llamó: “el pueblo elegido”-, para que se haya atrevido a torcer sus planes, al inducir a Eva a probar del fruto, con un argumento tan convincente: “seréis como Dioses”.

A Eva le sonó bien la imagen, ella conocía el concepto de Dios, y le pareció bueno, pero no sabía que ella era una criatura especial,  ya heredera del Padre, y que recibió vida a través de su soplo, y no pudo calcular las consecuencias de su ligereza, precisamente por carecer de malicia. Pero, ¿de qué se trataba ese fruto?, este árbol nos da idea de ser una biblioteca, un reservorio de sabiduría, porque al ingerir el fruto, Adán y Eva obtuvieron conocimiento del bien y del mal, una información que realmente da al traste con la inocencia. 

Esta pareja sufrió un súbito cambio a destiempo, fue una especie de ritual de iniciación prematura, que perjudicó a la especie humana. Tal y como le sucede a muchas jovencitas que apenas están saliendo de la niñez, viven experiencias dolorosas que las hacen crecer antes de tiempo. En aquel caso, fue un ataque de la oscuridad para imponer un sistema opresor en la tierra, para sojuzgar la obra predilecta del señor, los humanos. No me imagino cómo Dios no tomó las previsiones debidas, ante el riesgo que corría de que sus criaturas preferidas, fueran víctimas del engaño de los reptiles parlantes que convivían en el mismo espacio. 

¿Cuál sería el Plan divino?, Dios se encontraba en un momento crucial, puliendo su obra, y contando con un árbol problemático, un ladrillo caliente en sus manos, la polaridad bien y mal es un asunto complejo, y se le escapó de las manos con la desobediencia, y con la imprevisión. ¿Error de Dios, o error de Eva?.

Si Eva decide comer del fruto tan insistentemente vedado, podemos suponer por un lado, que el Creador no tenía tanta ascendencia sobre ella, porque no es un simple asunto de desobediencia, es que Eva no sabía realmente la razón de la prohibición; pero, por otro lado, también podemos suponer, que Eva aún no tenía madurez como para ser depositaria de mayor conocimiento, no era menester comunicarle a Eva la razón de la prohibición, así como no se le dice a una niñita de dos años que si mete el dedo en el enchufe, una corriente de no sé de cuantos voltios impactará sobre su corporeidad quemando cada célula de su composición, y tal y cual cosa. En este caso, se le prohíbe, y se coloca en los enchufes un protector, asunto que omitió el Señor.

Imagino que después que Eva y Adán comieron del fruto, ya no tenía sentido que siguieran en el Edén, en aquella especie de incubación, tuvieron que irse al mundo, el cual fue maldito por Dios, en castigo para la humanidad,  a vivir la vida dual de esta tercera dimensión. Dios, impactado por la desobediencia, los despidió de su presencia, no sin antes proveerlos de vestidos y con un mandato de trabajo, disciplina y rigor. Hizo lo que un Padre hubiera hecho ante tal comportamiento, ahora que ya son adultos, que ustedes deciden por su propia cuenta, sigan su vida en el mundo que escogieron, se tienen que ir.

Lo interesante de esto, es que posteriormente, al darse a conocer esta historia, el fruto haya sido interpretado e identificado con las relaciones sexuales, cuando de lo que se trataba era del conocimiento del bien y del mal, con ello lograron satanizar al sexo, y allí comenzó la sociedad a ejercer un dominio mental sobre sus miembros, manipulando la conciencia humana, a través de la culpa y convirtiendo el sexo en fuente de lascivia y explotación, un argumento acomodaticio, y una manera de proyectar los deseos más oscuros de quienes así piensan. El sexo, ha sido motivo de tabú, irrespetado, tergiversado, pisoteado y maniobrado a fin de señalar a la mujer como fuente de perdición. Esto ha sido una constante en todo lo que produce placer, se le han atribuido condiciones perversas, que bien  pudo haber sido sacralizado debido a la bendición que constituye la procreación. 

Tal y como se aprecia, este sorpresivo evento causó un cambio en los planes de Dios y recondujo a esta humanidad a pasar intempestivamente, a una vida material cargada de retos y donde ha imperado la ley del más fuerte, la cadena alimenticia, hasta llegar a ser verdad que el hombre es el lobo del hombre; quizás este no era el Plan que Dios tenía para sus elegidos, el asunto fue que su creación, incluyó otros seres que no vieron con buenos ojos su preferencia por los humanos, provistos de ese soplo de vida otorgado como aliento de energía a la raza adámica, incluso, se afirma que los ángeles son seres creados para servir a los humanos, y que ello causó la rebeldía de Lucifer. No pocos enemigos tenían los elegidos. 

Hoy, después de tanto análisis de mitos, creencias, verdades a medias, verdades científicas que descalifican sabidurías ancestrales, y básicamente el juicio que cada quien realiza, de lo mal contada que ha sido la historia y los misterios y dogmas de las religiones, podemos presumir, con algún atisbo de certeza, la manera cómo una fuerza maliciosa, encarnada en los reptiles y quién sabe cuántas especies más, han sido, y siguen siendo, la causa de tanto mal en la tierra.

He tenido la convicción de que el ser humano encarna el bien y el mal, y que en estados extremos llega a crueldades inconfesables, siempre pensé que no era necesario que extraterrestres malévolos tuvieran sus manos metidas en esto, y que los humanos eran suficientemente malignos como para ejercer tanta maldad.

No obstante,  se dice que una raza reptiliana, heredera de Satán, se unió con los humanos y encarnaron el poder de sojuzgar a la humanidad, manteniéndolos ignorantes, y fomentando creencias de sumisión a través del miedo, la sentencia y la culpa. Es lo que hemos vivido siempre y es lo que una leyenda como la de Eva en el Paraíso, nos sugiere.

Estimo que el Creador pudo habernos reservado un destino brillante, otra dinámica para su pueblo elegido -el humano-, pero que, el mundo tal y como le salió, condicionado por la desarmonía que producían los antagonismos entre los seres que allí habitaban, le recondujo hacia un rumbo como éste, que hemos conocido. Tal vez aquel inesperado evento que cometió Eva, hizo que el Creador reacomodara su Plan, y tal vez requirió llegar a un acuerdo con Satán, de tal manera que entregó su obra incompleta al mundo tridimensional, estableciendo el QUÉ y el PARA QUÉ de la vida de los humanos en el mundo, y Satán estableció el CÓMO, DÓNDE, CUÁNDO y CON QUÉ, una notable ventaja tomada por la oscuridad, para doblegar, atormentar y satisfacer sus ansias malévolas por estos siglos transcurridos. 

El propósito de la vida, tan estudiado en la filosofía, aún es un misterio, está oculto en algunas organizaciones y culturas, y nos está vedado a muchas otras, pero el cómo, dónde, cuándo y con qué podemos sobrevivir, eso está clarísimo entre los humanos: a través del trabajo, el esfuerzo, soportando la esclavitud y la explotación. La oscuridad logró establecer sus reglas, que van desde el desconocimiento de nuestras capacidades, la manipulación del miedo y la incertidumbre, la resolución de conflictos a través de las guerras, la amenaza de las enfermedades, hasta el establecimiento de los anhelos, la esperanza y la ilusión del futuro. Es el colmo que hasta se inmiscuye en nuestras ideas creativas, libertarias e independentistas.  

Sin embargo, opto por creer que Dios no nos entregó tan fácil, sólo le dio a Satán un lugar temporal, sólo un período para reinar en la Tierra, lo cual ha usado para atormentarnos, dado que el conocimiento del bien y del mal no era suficiente para desarrollar estrategias apropiadas para la sobrevivencia pacífica, el poder y el dominio de las huestes de la oscuridad han mantenido al humano atrapado en guerras, sacrificios, holocaustos que complacían con sus aromas al rey de la oscuridad, muerte y dolor, odios y resentimientos, no sólo en la vida colectiva sino en la dinámica de la vida familiar.

Volvamos al texto bíblico: “Seréis como dioses”, no fue una oferta vana, ser como Dios, es incluso, una sugerencia que surge de labios de Jesús, cuando dijo: 
“De cierto, de cierto os digo, el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores obras hará, porque yo voy al Padre” Juan 14:12
Ser como dioses, pudo ser una referencia ilusoria para Eva, pero hoy estamos en conocimiento de la presencia de la chispa divina en nuestro interior, y no sólo eso, sino que son tiempos de expresar el líder interno que albergamos, la chispa divina que nos ilumina desde dentro, las posibilidades infinitas que anidamos en el alma para desarrollar un sistema de vida nuevo, distinto a la ideología materialista de la economía política y del sistema social opresor, un modelo que no requiera de estructuras piramidales ni de guías espirituales terrenales, un sistema basado en el despertar de la conciencia. Tal vez es el retomar del Plan inicial de Dios. No veo algo más prodigioso para la humanidad, que lograr un sistema donde mande el amor, por algo se dejó correr el rumor de: El fin de los tiempos. Tal vez es el fin de un convenio, como realizan los gobiernos mundanos, para establecer acuerdos de explotación petrolera entre países, donde se establece una fecha de cierre o caducidad del tratado. 
Esto no es más que saber que Dios nos habita, y por ello Jesús dijo: “El Reino de Dios está cerca”, es decir, en nuestro interior.

Comer del fruto del conocimiento del bien y del mal, es como pasar por una etapa de entrenamiento, para pulir el alma no sólo por efecto del dolor, sino por el despertar que él ocasiona. Estamos llamados a ser como dioses, si reconocemos la potencialidad creativa que llevamos en nuestro interior, y si nos orientamos en el sentido que nos indicó nuestro Salvador, en sus profundas sugerencias de amarnos los unos a los otros. 

El conocimiento del bien y del mal, es una complejidad que puede estar asociada al desarrollo del Neo-córtex, la más reciente porción del cerebro, que controla las funciones morales, de juicio, y decisiones que tienen que ver con el razonamiento y el análisis, el reservorio de la conciencia, la cual es el resultado del proceso evolutivo. 

Cuando la serpiente le vendió la idea a Eva, tal vez se refería a un fenómeno que se produciría después de miles de años de sufrimiento, cuando al fin los humanos alcanzaran superar los sentimientos mezquinos y lograran amar a los otros como a sí mismos, como lo hace Dios. He oído de personas inspiradas, que cuando tenga alguna duda sobre qué decisión tomar, piense qué haría Jesús en mi caso, una insinuación de ser como Dios. 

Esto sugiere que Dios nos espera, que está pacientemente aguardando nuestro regreso a casa, escondido en nuestro corazón, cuando se enciendan las luces de todas las almas, en el despertar o resurrección de este estado de muerte, para integrarnos a la gran fuente original.

Nota: En este post, los términos Dios, Padre, Creador y Señor, los tomo como sinónimos.  Así mismo son sinónimos Satán, Serpiente, Innombrado, Demonio, Lucifer.