sábado, 28 de abril de 2012

LA SOCIEDAD EN LOS EXTREMOS, SIN TEMOR DE DIOS


El temor al castigo es una emoción básica, que nos permite  aprender a decidir, porque constituye una advertencia a las consecuencias del comportamiento; posteriormente, alcanzados ciertos niveles de madurez, el comportamiento debería ser resultado de una certeza ética, y la expresión de un proceso de evolución humana.

En la vida cotidiana, la advertencia es una herramienta que se aplica a los niños y jóvenes, y la práctica de esa advertencia lo enseña a temer; como adulto entonces, asumimos la responsabilidad de comportarnos de tal manera que podamos tener libertad y derechos garantizados, pero esto es sólo la forma nominal del sistema de premios y castigos, que no necesariamente conduce a una formación interna sólida; se necesitan otros componentes mucho más profundos que sustenten un proceder maduro. 

Este proceder maduro incluye la trascendencia, mirar más allá, contemplar el sentido de la vida y su conexión divina. Quien haya logrado alcanzar su paz y plenitud interna, ha logrado el propósito de la existencia en este mundo.   

Hemos visto con asombro como en los últimos cuarenta años, la industria de la información y la informática se ha precipitado a estadios no imaginados; sin embargo, no nos damos cuenta que esa misma aceleración ha ocurrido en todos los ámbitos de nuestra vida, aunque lo que vemos no nos agrade, ya que la aceleración no siempre va en sentido positivo, y lo positivo a veces también contiene aspectos desfavorables.

De allí que las sociedades hayan sufrido cambios por la intensificación del uso de tecnologías, a la vez que ha manifestado una suerte de males sociales dados por problemas de supervivencia, agresiones ambientales y contaminación, violencia de todo tipo, deterioro de la familia, corrupción gubernamental y delincuencia organizada, que produce en muchos, la triste sentencia: “hay una pérdida de valores”.

Ya no es extraño oír las más extravagantes informaciones, que por supuesto son más garrafales cuando de otra cultura se trata. Ayer mismo salió la noticia que anunciaba la casi segura aprobación del gobierno egipcio de actividades sexuales con cadáveres, especialmente, los viudos, por considerar que esa práctica es la expresión de amor y despedida de la pareja que se ha ido. Esto forma parte del documento que regirá el destino democrático de Egipto, después de los cambios políticos recientes. 

Sin embargo, no se trata de una percepción colectiva, hay presiones de las mujeres para que no se apruebe lo que seguramente ocurre siempre, un ultraje a la dignidad del cuerpo inerte. En una sociedad donde la mujer no ha alcanzado el estatus de persona, que es menos apreciada que un objeto, esta ley es una consecuencia natural.

Para un occidental esta práctica como mínimo provoca estupor, incluso en el ámbito científico, la Sociedad de Psiquiatría Estadounidense, en 1987 eliminó el uso del término perversión del lenguaje psiquiátrico mundial y determinó denominarlo parafilia. Con ello, se logró sacar del ámbito coloquial, muy determinado por el juicio moral, a un fenómeno psíquico que merecía mejor estudio.

La palabra parafilia viene del griego pará, que significa al margen de, y filia, que significa amor. Se define entonces como una fijación involuntaria en un objeto cuya presencia es indispensable en el proceso de excitación sexual, con el cual ejercer y disfrutar placer. La cópula pasa a un segundo plano de interés, para ser colocado en un objeto o en una situación externa y extrema, o en otros casos, insignificante, como es el caso del fetichismo, por ej: atracción y excitación desmedida causada por los zapatos femeninos.

Después de un análisis profundo de este fenómeno adictivo, expresado con diversidad de objetos, llegaron a establecer diversas parafilias. Es prudente aclarar que no toda afición es una parafilia, lo que la define como tal, es que el objeto o situación específica, sea imprescindible para la satisfacción sexual; en muchos de los casos, afectan a terceros. Para señalar sólo algunos, podemos citar: sadismo, pedofilia, zoofilia, masoquismo, vampirismo, la lista es larga.

No cabe duda que la ciencia psiquiátrica en pro de sus pacientes, asumieron este término, a fin de establecer mejores condiciones actitudinales hacia las personas con estas tendencias, las cuales no han podido ser evaluadas a partir de tratamientos, parece que son afecciones difíciles de tratar; para el resto de la gente, son comportamientos muy extremos para considerarlas con ojos complacientes, no pocas veces se pide la cabeza de los pederastas.

Es curioso el hecho de cómo cada cultura sustenta sus juicios y valores en criterios, creencias, argumentos y principios específicos, es posible que los egipcios sólo estén pensando en un razonamiento lógico, abrazados por el embriagamiento de sus extremas creencias machistas y de su particular concepción de la muerte. 

Para un cristiano la muerte está representada en el cuerpo inerte, en cuyo caso, pasa a ser sagrado, se convierte en un ser al que paradójicamente, se respeta más que cuando estaba vivo. En occidente el temor a la muerte, arraigado en el misterio que representa, produce una actitud mínima de respeto, lo cual está amparado por la ley.

Desde otras latitudes, específicamente en Suráfrica, nos llega la noticia de empresas que ofrecen servicios domésticos de diversos tipos, y en este caso, el servicio es suministrado por un hombre, quien al llegar a la casa del cliente, en lugar de colocarse un uniforme de obrero, se quita la ropa, trabaja desnudo, limpiando piscinas, en jardinería y otros menesteres.

No se trata de servicios sexuales, el cliente está obligado por contrato, a respetar y evitar el contacto físico con los empleados de la empresa, lo único que se permite es mirar, so pena de ser denunciados y penalizados. No cabe duda que el ingenio creativo empresarial, traspasa los límites de lo imaginable, y en este caso, explotan los contenidos inconcientes de los clientes, sacan provecho de la curiosidad y abusan de las tendencias parafílicas del público, que se ve atraído por esta inusual oferta.

Son tiempos de violencia de todo tipo, y esto a ojos de muchos, como mínimo es extravagante, una manera subterránea de explotar las debilidades humanas. Este negocio se basa en la explotación de otra parafilia, el voyerismo, solicitado generalmente por personas que gustan de placeres visuales ocultos en la sombra. Desde la ventana la clienta “disfruta” del paisaje anatómico y paga por eso un monto exuberante, sólo para que le saquen dos hojitas de la alberca. No me imagino las ganancias de la empresa, por un servicio que puede garantizarles clientes seguros, dada la adicción que puede generar.

En EEUU, también existen empresas de este tipo, con un contrato que determina la prohibición de tocar a los empleados, ofrecen servicio doméstico femenino, quienes con una danza improvisada, música y con movimientos explícitos muestran todo, ataviadas con vestuarios propios de desnudistas, porque sólo usan como ropa íntima hilos transparentes, eso sí, muy adornadas, todo depende de la tarifa; van por toda la casa con un pobre plumero acariciándolo todo, en presencia del cliente, algunos de los cuales llegan a violar las estipulaciones contractuales, y allí les aplican la ley, la cual es bastante estricta en materia de acoso sexual.

¿Se imaginan el contrasentido que tiene una denuncia de acoso sexual de una empresa cuya empleada se desempeña casi desnuda, que limpia pisos, con movimiento eróticos incluidos, exhibiéndose en actitud seductora?. El asunto es que la empresa se cubre con un contrato en el cual se estipulan las condiciones de ambas partes. Creo que parte del negocio puede estar en ofrecer el servicio por varios días, y si el cliente viola el contrato, lo que suponen ocurrirá el primer día, y habiendo pagado por anticipado, éste no tiene derecho al servicio el resto de los días.

Viendo tanta locura, un día me di cuenta de que toda idea tiene público, toda locura tiene aplausos; en una sociedad mortificada por la vida urbana, con una soledad que raya en la clausura, y con las profundas fallas afectivas de la familia, lo menos que tenemos es un público presto a pagar para darse placeres inusitados.

Menuda manifestación de vacío interno, tendría quien paga por un espectáculo de voyerismo in situ, privado, y grande la necesidad de quien explota su cuerpo mostrándolo desnudo, ¿no será que presienten que pronto sobrevendrá un tiempo donde la densidad corporal y material se transformará en otra cosa?, esta desesperada manipulación de los sentidos, ¿no estará indicándo una irremediable decadencia humana que llevará a eventos insospechados?.

Hasta la prostitución, bien reconocida como un fenómeno que degrada a la mujer, ya se está considerando, por esfuerzos de la misma mujer, como un oficio, ahora se auto denominan trabajdoras sexuales. Ayer mismo, en México un movimiento de "trabajadoras sexuales" estubieron exigiendo prestaciones, vacaciones y todo lo demás. No me imagino que una madre le pregunte a su hijita de 7 años: ¿qué quieres hacer cuando seas grande?, y la niña le conteste: prostituta, y la madre muy entusiasmada la prepare para ese destino, como haría cualquier padre ante la vocación musical de su hijo pequeño.

Volviendo al negocio que analizamos, estos servicios no cobran por lo que supuestamente ofrecen, la limpieza doméstica; cobran por exhibir el cuerpo e incitar a los clientes sexualmente, quienes ni siquiera se dan cuenta de la calidad del trabajo que finalmente proporcionan, por estar entretenidos en su propia postración.

Lo sorprendente del caso es lo que presentó un video transmitido por un canal televisivo de Miami que hablaba del tema, las empleadas no poseen cuerpos espectaculares, incluso son jóvenes bastante magras, sin atractivos particulares, es simplemente una forma de prostitución velada, que por lo mismo atrae la subjetividad y carencias de quien se complace en ello.

Sin ánimo de hacer juicios, porque es un asunto entre adultos, se aprecia una pará griega, es decir, un al margen de; considero que el cuerpo merece respeto, este servicio yo lo defino como prostitución encubierta, no ofrece contacto sexual, pero cobran por un servicio que consiste en incitar la energía sexual a través de la contemplación, en fin, una parafilia. La calidad del oficio que “ofrecen” queda relegado, porque incluso a quien le complazca, necesitará que el trabajo deba ser repetido cuantas veces pueda pagar.  

Debo aclarar que las parafilias son profundas compulsiones, y se definen por el apego a un objeto o circunstancia, que sea fundamental en la excitación y placer sexual, es decir que la condición de parafílico es la indispensabilidad del objeto de la obsesión. Esta "situación" aún no ha sido definida por los estudiosos, como enfermedad, ni como una condición de la persona, creo que falta mucho por investigar, lo que sí sabemos es que cuando afecta a terceros es delito.

Las libertades, tan anheladas en los años sesenta, cuando en forma desesperada se decía: "Paren el mundo que me quiero bajar", han traspasado los límites; con simples sutilezas, se pueden explotar las esencias que fueron reservadas a la intimidad y a la sacralidad, y aún con una visión agnóstica de la vida, nos produce repelencia que se tape el sol con un dedo, a través de argumentos legales que pregonan el respeto, cuando la misma persona no se respeta a sí misma, al traficar con su cuerpo

Son tiempos extremos... Para curados de espanto. 

Por razones obvias, no presento imágenes.
 

viernes, 27 de abril de 2012

AL FIN... EL FIN DE LOS TIEMPOS


Para casi nadie es un secreto que estamos viviendo el fin de algo, una verdad revelada hace 2000 años, pero dicha a medias, lo cual creó una avalancha de profecías, interpretaciones apocalípticas, predicciones y mucha leyenda que se ha conocido como el fin del mundo.

Podríamos decir que las opiniones se polarizan, los que aprecian el mundo como un eterno existir, con eventos destructivos, pero que no alcanzan a devastar por completo y los que suponen que hay un fin inevitable. Tal y como hemos visto los finales en las circunstancias de la vida personal, el fin del mundo se aprecia como pérdida, dolor y muerte, y se imagina como una serie de catástrofes, pestes, bancarrotas que se llevan todo por delante.

Han aparecido comunicadores que alertan sobre este proceso, y calman los ánimos de quienes tienen la cortesía de prestar atención, aclarando que lo que realmente sucede, es un proceso de ascenso dimensional.

La gran inteligencia universal, la fuerza divina, o DIOS, en su creación infinita, estableció dimensiones con características distintas y en orden ascendente, aunque no lineal, para complacerse en una dinámica perfecta de manifestaciones que van desde lo más denso a lo más sutil. Es poco lo que se puede explicar con nuestro lenguaje terrenal, ya que para describir la dimensión de tal realidad hace falta otro idioma, nuestra lengua humana es apenas útil.

Después de 12.600 años aproximadamente, se cierra el ciclo de la vida como la conocemos, ya es momento de que la fuerza que ha dado energía a los elementos vivos e inertes que han estado participando de esta danza terrenal, se trasladen a otro ciclo de vida, el cual depara nuevas maneras de experimentar la existencia.

Se dice que en este año 2012 estaremos terminando el ciclo de la Tercera Dimensión, (la cual tiene además un aporte de la Cuarta Dimensión en paralelo), y que daremos el paso hacia la Cuarta y Quinta Dimensión, las cuales poseen una naturaleza menos pesada que la Tercera, aunque mantiene la forma, y cuya característica más notable es la salida de la polaridad bien y mal.

Esta transición ya está en marcha, incluso los fenómenos solares y los desastres terrestres de los últimos años, parecen ser evidencia de ello, y al parecer consiste en un incremento de la polaridad; se está manifestando todo lo que ha estado oculto, y por eso vemos el mal desatado por el mundo, cada noticia es más alarmante que la anterior. Por otro lado, se observan manifestaciones de fenómenos espirituales en franco ascenso e influencia colectiva. Pareciera que se une el mal con el mal y el bien con el bien, deja de ocultarse el mal detrás de una máscara que aparenta el bien. Podríamos decir que es un tiempo de hechos genuinos.

Desde inicios de los años noventa, se dio a conocer en Venezuela un inesperado movimiento que procedía de los escenarios más proactivos del mundo, que llamaron Nueva Era, el cual no consiste en una religión, ni en una organización, sino en una manifestación general de información sobre temas espirituales y éticos, que lograron infundir en mucha gente una visión superior de la dinámica humana, porque se fundamenta en un despertar de la conciencia individual, propia, responsable. A esto se agregó el gran movimiento de escritores sobre temas de auto ayuda, donde la psicología y la narrativa siguen teniendo un papel crucial.

Temas como la reencarnación, el perdón, la gratitud, la sanación del alma como vía de sanación del cuerpo, la alimentación natural y vegetariana, los hábitos sanos, el conocimiento de las energías corporales o chakras, la meditación, la visualización, la danza, la terapias de apoyo, el chamanismo y muchas otras, que a diario surgen desde los confines de la tierra, han tomado su espacio, y han dado a muchos un soporte particular ante estos tiempos aciagos.

Es interesante pensar en las opiniones en ,contra que parecen invalidar estos conceptos, cuando argumentan que durante toda la historia, la humanidad ha tenido desastres, crisis, hambrunas y todo lo que estamos viendo hoy, que no sucede nada que no sea una constante histórica. Es lógico este razonamiento, sólo que, no por persistente un fenómeno es eterno, cuando llevamos un alimento al fuego, la llama permanece encendida hasta el último minuto de cocción, nada indica que por haber hervido durante horas, lo va  seguir haciendo, un segundo antes de estar listo, la llama está viva, lo que no significa por supuesto, que el cambio que estamos previendo se vaya a dar de un momento a otro, aunque sí pudiera ser, nadie lo sabe con tanta precisión.

La idea sería entonces, captar las señales de cambio y despertar especialmente a los planteamientos éticos que están promoviendo una revisión interna, una profundización de lo que somos, y de lo que hemos venido a realizar en la existencia; prácticamente estamos viviendo un despertar filosófico, que de cualquier manera aportará grandes cualidades humanas, para cualquiera que sea la cosa que ocurra. 

Volvamos al inicio, vivir el final de los tiempos es culminar una etapa cuyo tiempo es lineal, pasado, presente y futuro, una línea de tiempo que nos ata a vivir con un antecedente y una perspectiva, donde nuestro presente es casi imperceptible, porque en un segundo se hace pasado y en el mismo segundo se alcanza el futuro. Esto nos ha permitido organizarnos, ponernos horarios, comprometernos y desarrollar una cultura. Ascender a otro modo de existencia donde no hay tiempo como lo conocemos, es inimaginable, pero no pocas veces la ciencia ficción, las leyendas, y las experiencias oníricas nos han dado la oportunidad de abrir una ventana a estas realidades.

Aparte de todas estas consideraciones, los tiempos actuales están abriendo una ventana hacia el despertar de conciencia, y esto puede interpretarse en el sentido más amplio, en volcarse hacia una manera de ver el mundo con justicia y amor, y eso sí es verdad que sería un fin de mundo, el fin de un mundo egoísta, de guerras y plagas, de abusos y delincuencia, de irrespeto y depredación. Sospecho que hasta la cadena alimenticia que padecen los animales, incluyéndonos, se rompería para dar lugar a otro tipo de nutrición, para cuerpos menos densos, tal y como lo visualiza la cosmovisión del cristianismo, un paraíso de paz y de convivencia pacífica.

Para quien desee concretar la idea sobre la tercera, cuarta y quinta dimensión, puede consultar en la siguiente dirección:


http://g11-primercontacto.blogspot.com/2012/02/2012-que-quieres-decir-con-que-la-3.html

jueves, 26 de abril de 2012

EL SENTIDO VERDADERO DE LA AMISTAD


En días pasados una linda y muy querida amiguita (OJO: en Venezuela los diminutivos deben interpretarse como superlativos) de la capital mexicana, con un nombre hermoso: Yubicela, me hizo una propuesta, hacer un post sobre: EL SENTIDO VERDADERO DE LA AMISTAD; de inmediato le di una respuesta, la cual quiero ampliar en esta ocasión.

Me hizo preguntas interesantes: “Cuál es el concepto de amistad en estos tiempos de falta de valores? ¿Aún están en uso la lealtad, el respeto y honorabilidad o son simplemente palabras que han quedado olvidadas en el diccionario? ¿Es factible la amistad entre hombre y mujer? ¿Qué papel juega la conveniencia personal en la amistad? ... En fin... el tema es extenso usted lo sabe mejor que yo, de eso estoy segura, se lo dejo en el tintero”

Vamos a empezar por decir que la amistad tiene un sentido vital en la existencia, es la expresión de nuestras extremidades afectivas que trascienden el círculo familiar; los amigos son la familia que escogemos, y la manera cómo nos ponemos en contacto con la sociedad.

En la Carta Natal, o astrológica está contenida en la casa Nº 11: “La casa once describe cómo nos relacionamos con amigos, benefactores y maestros - gente que nos desea el bien o de quienes podemos aprender. También nos muestra en esos roles. Esta casa muestra cómo nos relacionamos con la sociedad en que vivimos.” Astrodienst.

La amistad, como muchas otras ideas o construcciones mentales, forman parte del bagaje de valores que poseemos como tesoros, y que suponemos son la garantía de buenos momentos en la vida. Son notables los incentivos publicitarios, e incluso el tiempo personal que le dedicamos al tema, con lo cual suponemos estar contribuyendo favorablemente sobre la conciencia de quienes nos escuchan. No sería el caso de Yubicela, ella quiere saber sobre el tema para su propia riqueza, es algo que la ha estado rondado en los últimos días, y desea ampliar sus criterios.

Pues yo la felicito, la Amistad, es una relación que parte de nosotros hacia los demás, sin embargo, como asunto social, es un concepto que valoramos en sentido contrario; cuando hablamos de amigos, nos referimos casi siempre a los demás porque se refiere a lo que esperamos recibir del otro, nos ubicamos preferentemente en la actitud receptora, en lugar de la actitud proveedora.

Esto me lleva a muchos años atrás, cuando vi una escena de una serie televisiva llamada: FAMILIA; se trataba de una familia residenciada en Pasadena, California, USA, el lugar donde realizan La Feria de las Flores, el primero de enero de cada año. Era una pareja con tres hijos, la mayor ya casada, un joven talentoso y sensible, y una chica adolescente con sus inquietudes; se trataba de una familia correcta, sana, equilibrada, enfrentando un mundo externo con problemas.

En una ocasión el joven se encuentra envuelto a la situación de un amigo con muchos problemas, a quien detiene la policía, sin que tenga los medios para defenderse. La madre al ver que su hijo está interviniendo a favor del detenido, le advierte que ese chico es peligroso que no le conviene su amistad, y que en definitiva ese muchacho no es su amigo, que qué espera él al estar metido en los problemas del otro. Con mucha seguridad y argumentando su posición, el joven le da una respuesta a la madre que nunca olvidaré:
“No mamá, yo no lo estoy ayudando por el amigo que él es,
sino por el amigo que soy yo”

Tal argumento me hizo ver la cosa desde el ángulo correcto, no podemos resolver nada en el mundo interno del otro, lo único a que tenemos acceso es a nuestro propio mundo interno, y es allí donde se realiza el trabajo más hermoso de la vida.

El personaje en cuestión debió sentir un llamado especial por su amigo, para poder ayudarlo sin esperar nada a cambio, y soy consciente de que esto no se puede hacer con todas las personas, a menos que nos dediquemos a la labor social como sistema de vida.

Hay una famosa expresión que siempre me asombró: “Mi mejor amiga”. Tener una mejor amiga requiere de un largo proceso de evaluación, y depende de su comparación con las demás. No sé si esto es útil, porque pudiera ser hasta un chantaje, si tengo una mejor amiga, ella tiene que ser impecable, y eso ya no es amistad, sino extorsión. 

Percibo que la amistad es un tema que ha sido excesivamente enaltecido, y tal vez se debe a lo difícil que resulta el dar, y quien da lo consideramos como alguien especial; sin embargo, paradójicamente, siempre estamos esperando del otro. Atribuir a las personas dones fabulosos, enaltecer un concepto de manera abstracta podría dejarnos vacíos en lo concreto, porque estamos poniendo dones donde no los hay. Para mí la amistad es bonita pero primero está el ser humano con sus debilidades.

Lo bueno del asunto, es que casi siempre escogemos a nuestros amigos, y lo hacemos por impulsos del inconciente, es decir, gente que se nos parece, que nos refleja, que piensan y sienten como nosotros, que tienen aficiones parecidas o hasta idénticas, así es que al menos hay cierta garantía de afinidad.

La amistad está basada en el amor, y el amor en este mundo está medido por la reciprocidad y la expectativa. Las relaciones se fundamentan en un intercambio de cosas y de afectos, y cuando esto falla ocurren las decepciones. Las personas son personas y aún las amigas son personas, endiosarlas conduce inevitablemente al desengaño. La amistad es una bella creación humana, no hay amistad verdadera y amistad falsa, si es amistad es verdadera, si es falsa no es amistad, sino hipocresía. Esta relación está basada en experiencias gratas, en apoyo e intercambio, y en soportes afectivos en momentos de crisis.

Sin embargo, llega a mi mente el recuerdo de cosas que he visto, la amistad algunas veces se oscurece, se debilita, precisamente por la ayuda del otro, personas que ante una situación desventajosa se sienten humilladas por no poder evitar su condición desvalida, y al ser ayudados, en lugar de agradecidos, se sienten resentidos, y se convierten en adversarios gratuitos de los que fueron "sus" amigos, de quienes los apoyaron, les dieron alojamiento y soporte material. Es cuando vemos el ego inflado, cuando ni las adversidades pueden con la fuerza del orgullo, para ponerlos de hinojos y que sientan la gran virtud  de la humildad, con la cual darle brillo a su alma.

¿Cuál es el concepto de amistad, en estos tiempos de falta de valores?

La excesiva penetración de la informática en la vida cotidiana, ha cambiado los criterios con los cuales se relaciona la gente, hoy el intercambio cara a cara ha cedido al intercambio virtual, y eso ha marcado menos riesgos, y un incremento del intercambio simbólico. Las personas “establecen amistad”, con extraños, comparten pareceres, se ayudan mutuamente y no se conocen en persona. Eso mismo está pasando con los amigos de carne y hueso, no tenemos tiempo para un encuentro real, y los sumamos a la lista de amigos virtuales.

Esta nueva manera de relacionarnos, es más una nueva forma de comunicación, que una relación, en la cual sólo utilizamos palabras y fotos; aquellos mensajes que no sólo eran verbales sino también de un lenguaje corporal, que nos hablaba y comprendíamos por el brillo de los ojos, es cosa del pasado, a menos que se trate de compañeros de trabajo y de estudio.

Tal es la situación, que inevitablemente los riesgos han cambiado, los roces se han minimizado, porque la amistad no es en presencia sino a distancia. Sin embargo, el concepto sigue intacto, se valora la solidaridad, la confianza, la empatía, la fraternidad, la lealtad, la honestidad, la sinceridad y lo más notable: la gratitud.       

Parece que estamos hablando de gente muy fina, gente noble, justa, muy elevada, gente aplomada que mide las consecuencias de sus actos. Por eso, un amigo puede ser cualquier persona desconocida, que en un momento dado actúa de manera leal. En este caso no es preciso la dimensión temporal de la relación, sino el acto amistoso. He tenido muchas vivencias como ésta, encontrarme con extraños que dan ayuda incondicional, manifestando su enorme calidad humana.

Entonces, bien pudiéramos ampliar el alcance de la amistad, y sacarlo de los límites de la intimidad y la relación cerrada, como solemos apropiarnos de nuestros amigos, y extender la amistad a todos quienes sienten respeto por los demás. Solemos excluir a la gente que no nos gusta, cuando decimos: "Ese no es un amigo, es un conocido". Esto me divierte porque podría sugerir que los amigos son desconocidos, o súper conocidos, lo cual es un albur.

¿Aún están en uso la lealtad, el respeto y honorabilidad o son simplemente palabras que han quedado olvidadas en el diccionario?

Creo que estos conceptos, siguen vivos en determinadas personas y se han desvanecido para otras, la vida frenética de hoy impide que las relaciones amistosas se funden en contactos directos, y ya la lealtad no es tan útil, sino la cantidad de veces que te mando un mensaje electrónico. El respeto te lo puedo manifestar con un adecuado uso del lenguaje y con contenidos agradables; la honorabilidad es más difícil expresarla por vía electrónica.

Sin embargo, no podemos asumir que en el pasado la amistad era una relación impecable, lo que podemos decir, es que la vida se centraba en relaciones directas y era más fácil establecer rangos o escalas de amigos, tanto que aparece la categoría de “Mi mejor amiga”. Además, en el reciente pasado, el control social y las normas religiosas tenían más fuerza que en la actualidad, por lo cual, daban una apariencia de amistad legítima.

¿Es factible la amistad entre hombre y mujer?

Muy factible, hay un dicho que dice: “Un amigo es aquel hombre maravilloso, simpático, con quien nunca se me ocurriría irme a la cama”, y de esos hay muchos.

Creo que aquella imagen del macho que ve en toda mujer un prospecto sexual, ya se está desdibujando. La libertad sexual ha proporcionado cierto sosiego al respecto, aunque varía de una cultura a otra.

¿Qué papel juega la conveniencia personal en la amistad?

La amistad va sobre ruedas cuando se trata de compartir la diversión, o cuando se requiere apoyo moral, ayuda factible, pero cuando se trata de esfuerzos mayores, compartir espacios físicos, o se trata de ayudas materiales, la cosa se pone seria. Hay un dicho que dice: "Amigo el ratón del queso", una buena manera de expresar la desconfianza hacia los demás, pero también una manera de decir: "Yo no soy confiable."

Todos debemos proteger nuestra integridad y sólo que estemos frente a un reto de vida o muerte y que podamos hacer efectivamente algo por otra persona, en otros casos, se ponen en evidencia nuestros intereses. Creo que nunca un amigo debe exigirte total entrega, eso lo das tú, la amistad es algo que se exige a uno mismo, no la debemos exigir en los demás, cada cual es como es, debemos aceptarlos como son, pero, no ser tan tonto de confiar si sabemos que no son íntegros.

La confianza es la base de la amistad. CONFIAR es la certeza de que la otra persona haría lo mismo que yo en las mismas circunstancias, le puedo confiar a Maya, nuestra perrita, a alguien que sienta las mismas emociones y tenga los mismos criterios que yo tengo, es decir confiamos en quienes se parecen a nosotros, pero, como somos diferentes hay gente confiable en ciertas cosas y en otras no, hay gente que puede cuidarme mi mascota pero que no sabe ayudarme en una crisis de llanto, hay gente que nos ayuda en un problema económico y que no le puedes confiar un arroz en la hornilla. Así somos de complejos, el asunto es conocer las capacidades de los demás.

Este es un asunto peliagudo, todos tenemos intereses que proteger, y espacios inviolables, y todos también podemos cometer abusos a cuenta de la amistad. Mantener el límite sano es una obra de filigrana, por eso el dar a veces se torna en un acto de desapego, de amor incondicional, dar sin esperar retribución. Saber cuándo una persona es honesta y responsable, ante un préstamo de emergencia, es difícil por no decir imposible.

Lo que suele ocurrir es que la amistad nos vela cualquier precaución, y a veces por no ser prudentes podemos ser víctimas de engaño y abuso. Lo que he podido apreciar en las nuevas tendencias de crecimiento personal, es el desarrollo de la asertividad, a través del uso de la palabra explícita, establecer conversaciones claras, sin tapujos, a fin de establecer las condiciones que protegen la conveniencias personales. En estos ámbitos la amistad no es excusa para no protegerse.

Esto echa por suelo la visión romántica de la amistad, que consiste en la aromática idea de entrega mutua, que no permite análisis ni cálculos. Este modelo ha causado no pocos problemas y muchos “amigos“ del pasado se transforman en enemigos, casi gratuitos, por falta de una sana comunicación, y de un explícito acuerdo.

Creo que la amistad no es excusa para saltarse protocolos convencionales, por eso es que sabiamente se dice: “Cuentas claras conservan amistades”. La mayor expresión de respeto que podemos darle a un amigo es demostrarle que lo creemos capaz de auto-ayudarse y que nuestro apoyo es eso, apoyo, no abuso, y ello se logra hablándole con claridad, y certificar que la comunicación ha sido comprendida. Cabe destacar que la amistad es análoga a la relación de pareja, son asociaciones que requieren comunicaciones claras, y que por falta de ellas hemos vivido tragedias que pagamos con excesivos inversiones emocionales, que no hubieran tenido porqué ocurrir, de haber sido asertivos y haber establecido sustentos prácticos desde el comienzo.

Así como el amor romántico, en el cual todo es tácito, casi mudo, ciego e inexacto, la amistad también ha estado encerrada en una concepción santificada, sin contar con el hecho de que quienes integran esas sociedades son seres de carne y hueso, que al comienzo actúan como marionetas emocionales, y luego cuando ya les pasa el encantamiento, ya están comprometidas con las consecuencias naturales de una pasión desbordada. 

Hoy en día ni siquiera las relaciones de pareja se deben dejar al devenir espontáneo de la vida, hay infinidad de autores que aclaran la necesidad de tomar control sobre lo que significa un compromiso amoroso tan involucrado, que implica relaciones con el dinero, la convivencia, la paternidad, el sexo, podemos decir todo lo más valioso en la vida de una persona.

Creo que hacer amigos es cosa de evolución personal, porque una persona elevada encuentra amigos en cualquier lugar, no porque el otro sea amigo, sino porque la persona es la amiga, es decir, no espera nada del otro, sólo se relaciona y en la relación aunque sea de minutos, como cuando hablas con alguien en El Metro y le das apoyo por algo, o conversas de cualquier cosa, establece un vínculo sincero y empático.

Cuando valoramos a los "amigos" sólo por una lista de virtudes estamos mal, porque estamos exigiendo del otro condiciones para recibirlas nosotros, desconociendo las debilidades que naturalmente existen en todos; por fortuna los amigos son personas que se nos parecen, y eso ayuda a la convivencia.  

No debemos exigir una pureza total a alguien más, y tampoco debemos ser tan tontos de confiar en otra persona nuestras más profundos tesoros, si al menos no tenemos cierta información sobre ellas. Para mí, la amistad es una disposición humana basada en un sentido de solidaridad hacia los demás, aquella persona que respeta la vida del otro, aunque no te conozca, aquella persona que tiene una actitud favorable es amigable, en ella se puede confiar; pero amigo no es un compinche para hacer daño a otros, esos son secuaces.

La amistad es un asunto vital y misterioso, ponerle etiquetas lo desvirtúa. Yo sólo la defino como una actitud favorable hacia los demás, que suele ser más intensa con los allegados, pero que no discrimina a los extraños.

Como conclusión podría simplificar el asunto puntualizando que la amistad es una consecuencia de la calidad humana, espiritual y ética de las personas, y con estas condiciones establece relaciones sustanciosas, sin que medie la posesividad sobre el otro; mi propuesta es sacar la amistad del nicho cerrado donde la metimos, despojarla del sectarismo afectivo, ampliarla como una energía que nos une, que se dinamice entre nosotros y que no nos haga imprescindibles. 

Eso es lo que dice Roberto Carlos, la amistad extensiva al mundo, porque ya son tiempos de abrir los brazos y conectarnos con la luz del alma humana:

 

viernes, 20 de abril de 2012

LA LACTANCIA MATERNA


En anterior ocasión toqué el tema de los productos alimenticios industriales  y su impacto sobre la salud en los últimos tiempos; es un tema complejo, porque toca criterios médicos, gustos, tradiciones, hábitos, religión, moral, modo de vida, actitudes modernizantes, y como en todos los casos privados, el libre albedrío.

La lactancia materna está inscrita en las mismas dependencias, cuando la madre se vio en el escenario del trabajo fuera del hogar, dejó de lactar, aunque ya contaba con un mercado de fórmulas lácteas para recién nacidos.

Muy pronto se impuso el tetero, el cual facilitó la atención al niño por parte de cuidadores distintos a los padres.

Hoy se alzan voces que llaman a la restitución de la alimentación materna, que van desde un moderado rescate de ésta, un mínimo de seis meses, hasta la más fanática idea de mantener al hijo amamantado hasta siete años, o hasta la edad que el mismo niño decida, a manera de cierre de un ciclo natural. El argumento central consiste en que la lactancia materna no sólo es alimento físico sino emocional, que restituye el impacto que produce el nacimiento, la separación, la salida del vientre materno y otras afecciones producidas en el nacimiento. 

Llama la atención el planteamiento extremo, que sugiere un amamantamiento tan elástico como inconveniente, a menos que este sistema esté pretendiendo como objetivo ulterior, que la madre se quede sólo con un hijo, ya que de tener al menos tres hijos, serían como mínimo veintún años de lactancia materna, cosa muy difícil de sostener, a menos que se volviera a la sociedad agraria.  

Si esto es así, y aún contando con el hecho de que los fenómenos socio-psicológicos son resultado de muchos factores, vemos que a propósito de las sociedades agrarias, muy reglamentadas por rigurosas disciplinas y un control social bastante notable, la alimentación materna no tenía excusa para ser suprimida, era la manera de sostener al bebé, y en muchos casos se extendía hasta mucho después de que niño caminara y hablara; esto, que formaba parte de la tradición, podía significar para las propuestas actuales, que aquellas generaciones que se iban formando, estaban sustentadas en una relación afectiva sólida, por el efecto que implica la relación emocional que se produce cuando un niño es acariciado y alimentado directamente del seno materno. No obstante, llama la atención que en esas sociedades eran notables los problemas de relaciones, agresividad, machismo, irresponsabilidad paterna, y otros comportamientos humanos que estaban muy lejos de ser el efecto benefactor de un contacto tan íntimo y sustancial, como el que se supone que resulta de la lactancia materna.

La manera violenta como emergió la sociedad urbana disminuyó y hasta acabó con esta práctica ancestral, ocasionando una nueva manera de relación madre hijo, cuyas consecuencias hasta los momentos no se han investigado científicamente. No conocemos los efectos de ese cambio en el comportamiento y en la estabilidad emocional del ser humano, o al menos en la condición afectiva de los hijos que no recibieron dicha alimentación.

Por otra parte, y sin que afirme que esto tenga relación con el tema, pero hemos podido observar la incidencia cada vez más notable de hombres jóvenes, (que tal vez ya no recibieron lactancia materna), otrora irresponsables con su deber paterno, que se han ido incorporando cada vez más al compromiso afectivo con sus descendientes y pareja, sin que medien diferencias entre los diversos sectores de la sociedad.

Es curioso que una práctica rural tan arraigada haya producido tan poco impacto en los afectos, en las generaciones que fueron amamantadas y de las cuales surgieron comportamientos emocionales insanos, de todo tipo. Por contraste, hoy estamos presenciando en las grandes ciudades, casos notables de hombres jóvenes que solicitan la custodia de sus hijos después de un divorcio.

Sobre el tema tenemos un buen artículo que exponen en El Blog alternativo, sus autores Ángel González y María del Mar Jiménez, cuyo título es: Otra crianza y otro mundo es posible. Mis 15 acusaciones.



http://www.elblogalternativo.com/2008/11/22/otra-crianza-y-otro-mundo-es-posible-mis-15-acusaciones/


Después de leer con detenimiento estos planteamientos, en cuyo discurso se hacen obvias acusaciones a una sociedad que, paradójicamente, deviene de personas cuyas familias eran tradicionales y cuyas madres amamantaban, ¿cómo es que habiendo sido amamantados, hemos producido una sociedad tan desmadrada? Si la lactancia es garantía de algo, lo cual comparto, no es precisamente de un correcto proceder, y la prueba la vemos en lo que ocurre hoy, somos una sociedad madura de amamantados y sin embargo, hemos creado una sociedad caótica.

Creo que la lactancia materna es un regalo de Dios, para la madre y el hijo, pero hay que saberla realizar y apreciar en su justo valor. En los últimos tiempos la lactancia materna se ha tornado en una especie de reivindicación feminista, al punto de manifestarse hasta en lugares públicos, como en el Metro, medio de transporte absolutamente inadecuado para un evento que merece respeto y privacidad; se ven muchas mujeres dándole pecho a su hijo en medio de condiciones insalubres, tensiones y hasta peligro de accidente, pero las mujeres se han llenado de brío y hasta con agresividad y reto se sacan los senos delante de todos, y nos hacen partícipes de un espectáculo, que bien merece un mejor escenario. 

Amamantar no es un acto mecánico, es un acto sublime, de quietud, de amor, de privacidad, de sosiego, de compenetración, pero lo que están haciendo estas madres en la calle es envenenar al bebé, no hay contacto sino empujones, gritos, y cuanta barbaridad ocurre en un lugar público y repleto de gente; eso no es amamantar, eso es traspasar una energía dañina.

Es preciso revisar las necesidades del bebé y de la madre, y poner en la familia el centro de los acontecimientos que generarán la sociedad futura, creo que el tipo de sociedad que somos responde a muchos factores, condiciones e incluso a aspectos que no tenemos manera de evaluar, porque son intangibles. Sin embargo, llamar la atención sobre el problema es un primer paso, el segundo paso sería valorar la calidad de lo que se hace, y me remito a esa leche contrariada que las madres del Metro le están suministrando a sus bebés, creyendo que están haciendo una gracia y lo que pueden lograr es un hijo enfermo, ansioso.

La leche materna no es buena SÓLO porque es materna, puede ser mala dependiendo de la calidad de vida, alimentación y situaciones emocionales de la madre, entonces no es barata, es cara, porque requiere condiciones ambientales y económicas que muchas mujeres no poseen, he visto cómo madres mientras amamantan en el Metro empujan y regañan a sus otros hijos pequeños, que no pueden valerse por sí mismos en medio de tanta gente apretujada. Este comportamiento es resultado de ideas repentinas que oyeron en alguna parte, que las impulsan a realizar un comportamiento incorrecto. Así como esto, hay muchas otras actitudes aisladas, que no tienen un soporte filosófico serio.

Presiento mucha culpa en la sociedad, y ahora la que cargará con la solución seguirá siendo la mujer, la que se debate entre los extremos que la sociedad le impone, como conejillo de indias, la única que ha dado pasos para un cambio y ahora después que cambiamos, no nos gusta lo que hemos obtenido, y en consecuencia, tenemos que cambiar otra vez. ¿De qué se trata este estira y encoje, se trata de un juego de cambios que se dan cada cincuenta años?.

No creo que este gran dilema esté en manos sólo de la mujer, también está en manos del hombre y de las instituciones; ese ha sido el fallo, la distancia entre los sexos y la desconexión con el sistema social imperante, el cual impuso exigencias aceleradas que la mujer tuvo que asumir, a espensas de la calidad de vida de todos los miembros de la familia.

LO QUE ENTRA POR LA BOCA…


 
No hay quien pueda rebatir el criterio de que una sana alimentación es parte de la garantía de una buena vida, y esto pasa por optar por una dieta balanceada, lo cual significa variedad, correcta combinación, cuidado con las proporciones y con el horario.  Nada fácil en un mundo que ha transformado el concepto alimento en “cosa que se introduce por la boca”. 

Comer y alimentarse son cosas distintas, el placer de comer se ha establecido con una fuerte connotación social, cualquier encuentro o celebración nos lleva al restaurante casi a diario; es una manera de recrearnos, de compartir y relacionarnos.

Cuando se trata de hacer el mercado, la mayor parte de los estantes de los supermercados están repletos no de alimentos, sino de cosas que se introducen por la boca; variedad de productos azucarados, con ingredientes tóxicos para conservarlos, colorantes y envolturas llamativas, que hacen efecto en el disfrute y en la satisfacción inmediata, en contra de la salud.

Consecuencia de esto, un creciente padecimiento de sobrepeso, y considerables niveles de obesidad, todo ello asociado a diabetes, problemas con la tensión y colesterol, cansancio, insomnio y baja autoestima, entre otras. Lo interesante del caso es que ante este desenfreno, y en contraste con la publicidad que valora la estética corporal,  se ha producido un opuesto muy alarmante, la bulimia y la anorexia. Todo concatenado.

Por doquier se ofrecen desde fórmulas mágicas para resolver el problema, hasta “rigurosos” procesos de recuperación, digo rigurosos porque ir del desastre a la cordura requiere mucha rigurosidad. Por supuesto, esto pasa por integrar otras causas del sobrepeso, el sedentarismo, el estrés, -factor que hace dar muchos viajes a la nevera-, y el cambio de conceptos y creencias sobre el alimento como diversión o recreación, basta ver la gigantografía que se ha creado con las cotufas y las gaseosas en las salas de cine, sin decir que las cotufas sean dañinas, pero en todo caso, es un exceso.

Esta situación ha polarizado los puntos de vista y han emergido diversos planteamientos alimenticios que rechazan el consumo de químicos, carnes, lácteos, productos refinados y otras fórmulas complejas, porque hasta nos ha llegado un sistema de la medicina ayurvédica que asigna colores a los alimentos e indica el horario de su consumo.

El asunto no es aislado, es preciso entonces, reconocer los factores sociológicos que han propiciado un fenómeno, que afecta a gran parte de la población que comparte la cultura occidental. 

La industria de alimentos procesados, vino a “resolver” un fenómeno crucial que cambió los hábitos de vida de la sociedad, por la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa; la madre ausente del hogar requería una producción de “alimentos”, que sólo requieren ser destapados y últimamente sólo introducidos en el micro ondas, esto a su vez resuelve el problema del poco tiempo disponible. Esto no se quedó allí, se generó un gran comercio con el azúcar, la harina de trigo y gaseosas, el comercio de la chuchería y productos azucarados que dan energía rápida y dan placer al gusto y calma la tensión momentáneamente.

A fines de los años sesenta, participé en una gran investigación realizada en los hogares del cinturón urbano que rodea la ciudad de Caracas, realizado por el Centro de Estudios del Dasarrollo (CENDES-UCV), denominado EL ESTUDIO DE CARACAS, el cual reveló cómo las madres, a diferencia de tiempos pasados, proporcionaban a sus hijos gaseosas para el almuerzo. Un cambio sorprendente de hábito, ya que estos líquidos eran usuales básicamente en festejos. La gaseosa se convirtió en producto de consumo diario, lo cual ha traído una seria incidencia de diabetes en niños y adolescentes. Luego, y para rematar la agresión estomacal, apareció el negocio de la comida rápida, que los padres usan incluso, para regular el sistema de premios y castigos de sus hijos. 

En los años cincuenta esto era impensable, al menos mis padres no consentían comer fuera de casa, las chucherías eran cosa de fiestas, estaban pendientes del cuidado dental y de la restricción moral: un exceso de satisfacciones hace a la persona irresponsable. La diversión y recreación tenía su espacio, y con la alimentación no se jugaba.  A los ojos de quien mira hoy, podría parecer excesivo, sin embargo, lo refiero para destacar el violento cambio de valores, que la sociedad venezolana experimentó en tan poco tiempo; un fenómeno urbano que impactó en todos los aspectos de la vida cotidiana, la alimentación es apenas uno de ellos.

Esto ha generado todo un cambio actitudinal, con el cual el consumidor poco reflexivo se siente protagonista de un fenómeno vanguardista, lo cual favorece el uso irrestricto de la tecnología en todas sus manifestaciones. Este tipo de consumo oral, es inobjetable para mucha gente, y sólo se enteran de sus efectos nocivos cuando se enferman y los médicos les prohiben seguir con la dieta irrestricta que venían llevando. Pocos se dan cuenta que la salud y la dieta están relacionadas y muchos asumen la dieta sana sólo durante la convalescencia.

“Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento” Hipócrates

Muy lejos estamos de asumir este decreto, tan sabio y antiguo como difícil en estos tiempos, porque para hacer un buen mercado, es necesario informarse y manejar conceptos muy precisos para poder elegir los escasos productos sanos que ofrece el supermercado.

Si esta problemática hay que tomarla en serio, no menos serio es la pérdida de la lactancia materna, todo cayó por el mismo desfiladero, la madre salió de casa muchas veces obligada por la falta de padres responsables. La familia se transformó.

La alimentación tiene un propósito, la salud. Una adecuada nutrición es la base de un cuerpo saludable, en cualquier edad.

Hemos hecho un traslado hacia un tipo de organismo físico que se ha defendido de los agresores externos, adaptándose a ellos, a cada instante complejos procesos orgánicos se dan dentro de nosotros para procesar, asimilar y desechar lo que comemos. Hoy sí podemos decir que hay cosas que entran por la boca, que sí nos contaminan, a diferencia de aquella época cuando Jesús impostaba con sus verdades a los gentiles y fariseos.