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sábado, 27 de junio de 2015

LA PREVALENCIA DEL MAL Y EL HIJO PRÓDIGO

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“El árbol del conocimiento del Bien y del Mal”, nos lanzó a este mundo, que llamamos dual, pero que no es tan dual, porque hay muchos matices. Ya estamos bastante familiarizados con ciertas concepciones sobre desarrollo personal, con las cuales hemos estado digiriendo enseñanzas, reflexiones y acciones para superar muchos escollos de nuestras creencias y comportamientos, que hemos acordado en llamar espirituales.

Pero, ¿qué sentido tenía o tiene, pasar por este estadio de dolor y sufrimiento terrenal?, ¿qué hicimos para merecer esto?. Nada, siempre me devané los sesos para entender la razón por la cual la humanidad es como es, está donde está, y sigue sin detenerse hacia un destino casi repetitivo, que se mueve en ciclos, en octavas, como en una escalera de caracol.

¿Qué determinó que tengamos que realizar todo este periplo una y mil veces, en una secuencia de reencarnaciones interminables?, tal parece que somos importantes para alguien o para algo.

Supongo que el alma virgen, requirió obtener experiencia, sabiduría, para poder obtener un estatus divino, -de allí que la serpiente del Paraíso le dijo a Eva, serán como Dioses si comen del fruto- y esto no se consigue sino con vivencias en cuerpos biológicos, en consecuencia, comenzamos de cero a ascender por el canal de nacimiento-muerte, por la vía del aprendizaje, en un mundo más complejo que dual, porque no se trata del bien y del mal por separado, -si fuera así sería una maravilla-, se trata de una complejidad de relatividades, que para mí se desenlazan o se resuelven al encontrar el punto medio en todo.

Según esto, ganarse el pan con el sudor de la frente, parir con dolor, fueron apenas condiciones básicas para empezar esta ruta de ascenso, una oportunidad para crear luz en tanta oscuridad, aunque el humano sigue ciego en estas tinieblas. Ya me preguntaba yo: ¿Porqué es tan llamativa la parábola del Hijo Pródigo?, como es lo natural, este hijo optó por el mal, se fue y gastó todo su dinero, haciendo caso a sus instintos y deseos, carecía de valores para escoger mejor, y si regresó arrepentido fue porque estaba quebrado, no porque amara al padre; pero el padre lo interpretó así, y supuso que lo había recuperado, aún sin conversar con él, para detectar sus intensiones.

Si estamos de acuerdo con la afirmación que lo natural es que optemos por el mal, porque es más fácil, productivo, divertido, inmediato e irresponsable, yo sigo cuestionando, ¿por qué el padre del hijo pródigo nunca festejó al hijo que no lo abandonó, siendo que escoger el bien es más difícil?, esto siempre me pereció injusto, y la respuesta del padre nunca me satisfizo, “recobré al hijo perdido”, nunca apreciamos las cosas hasta que las perdemos, ¿será eso?. Injusto, tenía a su hijo justo, delante de él, y nunca lo vio, porque dio por sentada su lealtad. ¿Será por eso que las noticias más llamativas son las más negativas?, una suerte de morbo colectivo, del que sólo pocos e inadvertidos se escapan.

La sociedad como ente abstracto propone versiones éticas, y contamos con muchas declaraciones universales, que hacen de algunos lugares del planeta, espacios buenos para la convivencia, pero en otros la situación es diametralmente opuesta. 

Últimamente en este tema del mal y el bien, hemos oído otras opiniones: 

En días pasados oía a un gurú moderno decir, que el mal, no es mal en sí mismo, que es simplemente una manera, un camino para evolucionar, así como opta un alma por hacer el bien para lograr el mismo objetivo. Esto tiene varios sustentos:

1-     Que no importa hacer el mal para alcanzar la elevación espiritual, ¿cómo es posible?, porque las almas se ponen de acuerdo antes de nacer, para realizar papeles en el mundo material y proporcionarse a cada una, una enseñanza específica. Después, cuando regresan al mundo espiritual, al morir el cuerpo, se reencuentran como colaboradoras de programas de vida. Esto implicaría revisar y limpiar la palabra Mal, eliminándole la asignación moral que la sociedad le ha atribuido.

2-     Puede significar que en el mal hay un bien, y que es sufriendo como se evoluciona y alguien tiene que proporcionar esos obstáculos. Tal vez de ahí venga el dicho: “No hay mal que por bien no venga”

Llama la atención que las religiones y filosofías orientales sustentan buena parte de sus doctrinas en la observancia de la Templanza, en el auto-control de los instintos, hasta llegar a valorar el martirologio:

1-   Jesús dijo: “Toma tu Cruz y sígueme” Mateo 16:24

2-   La Kabbalah promueve la Restricción, como camino de la superación espiritual. Anuncia que donde hay más obstáculos que superar, hay más oportunidad de revelar luz.

3-   Diversas filosofías de India promueven el curso del karma como facilitadora de la iluminación.

4-   El Zen promueve el camino del despertar. Empieza con la duda de uno mismo, sigue con la pérdida, el olvido del ego y lleva a la muerte del yo, para llegar al despertar, a ver la realidad directamente, sin la intermediación de la mente. Esto significa la anulación total de la naturaleza instintiva, cultural y personal, para dar paso a la unión con todas las cosas. Un proceso nada fácil, pleno de limitantes dado el exigente mundo material donde estamos.

Muchas otras orientaciones espiritualistas se fundamentan en optar por el bien, aunque el mal haga de las suyas, proponen la comprensión y el perdón, amar al enemigo, lo cual constituye un altísimo costo en el desarrollo de capacidades morales que forjan el ser y lo iluminan; y no es que vean el vaso medio vacío, es que la percepción de todos esos enfoques, es universal.

Hemos de llegar a la conclusión de que no cometimos ningún pecado, sino que como almas, somos unos recién nacidos, sin experiencia, que debemos madurar y desarrollarnos usando nuestras propias capacidades y venciendo con esfuerzo los obstáculos que proporciona un mundo malvado, que destruye, corrompe y aniquila, como acicate de un propósito evolutivo. ¿Qué sucedería si todos los seres humanos optáramos por el bien, si a nadie se le ocurriera realizar una acción que no sea noble?, creo que este mundo dual dejaría de existir, pasaría a otro nivel, a miles de octavas de crecimiento, se transformaría en otro mundo. Eso espero.

sábado, 22 de septiembre de 2012

LOS HUMANOS Y EL MAL (I)

 
En días pasados asistí al Cine-foro de Psicología Arquetipal, que convoca mensualmente el Dr. Luis Galdona, presentó la película: TAN FUERTE, TAN CERCA, que refiere una historia con el telón de fondo de los acontecimientos de 11 de septiembre, hecho que conmovió al mundo de mil maneras.

Galdona comenzó diciendo que ninguna película o relato que haga referencia a ese episodio, puede cubrir el inmenso impacto que causó el 11S, ya que está inscrito en la inmensa capacidad destructiva que a veces alcanza el ser humano, el horror.

El foro se inició con las observaciones de Galdona quien, como es su estilo, lo dirigió de manera magistral, con la lectura de los comportamientos, el lenguaje y arquetipos que en la obra estuvieron a la orden del análisis. Comenzó citando a dos autores, quienes afirman que el ser humano posee las capacidades más extremas para causar daño, que no es siquiera necesario Satanás. Las acertadas observaciones de Galdona, más que la película, me hicieron saltar las lágrimas.

Para la ciencia, el ser humano posee potencialidades inimaginables, sus infinitas posibilidades se analizan a partir de causas o explicaciones biológicas, psicológicas, sociales, patologías y otras, que aún faltan por descubrir. El aspecto espiritual aún no se integra al estudio científico, aunque ya hay estudios y experiencias independientes que apuntan en este sentido.

La maldad ha sido materia de atención de filósofos, científicos, poetas, escritores, y es la base de sustentación de las religiones, para el desarrollo de sus doctrinas y la ética que los sustenta.

Lo bueno y lo malo, son dos polos que nos mueven, que nos motivan, que sirven de referencia en nuestras permanentes elecciones, ya sean simples o complejas, cotidianas o trascendentales, y cada una de estas concepciones posee un sin fin de otras concepciones que las redefinen, como honestidad, legitimidad, ética, respeto, libertad, felicidad, y para el mal, corrupción, inmoralidad, crimen, pecado, y otras miles.

Cada día nos sorprende el incremento de delitos extremos, en los actuales momentos la prensa se ha inundado de noticias de horrores en diversas partes del mundo; canibalismo urbano, secuestros y violaciones de hijas, asesinatos de bebés en manos de sus madres, crímenes de sectas satánicas, cruentas guerras que afectan civiles, por sólo nombrar las más resaltantes. Los estudiosos de este tema, tienen mucho material en vivo, para sus investigaciones.

En estos debates, están divididas las opiniones de la sociedad:

- La ciencia atribuye el mal a la naturaleza dual del ser, el bien y el mal anidados en su constitución natural y aprendida, y a patologías resultantes de esa dinámica compleja de componentes humanos.

- Las religiones, están muy claras en determinar que la constitución del mundo trajo consigo un ser maligno responsable de los desvaríos humanos, ya que en algún momento le son dadas las oportunidades de ejercer su poder sobre ellos, ante las cuales sucumben debido a sus debilidades y desobediencias. Fijan su argumento en el poder de la tentación, ya que el mal se viste de belleza, oportunidad, promesas a corto plazo, y encanto.

- Algunas fraternidades y organizaciones civiles hacen énfasis en el hecho de que el mal, es sólo un error del ser, que debe ser comprendido, no censurado y corregido a tiempo, para evitar las represiones, que sin duda generan males mayores. No obstante, perciben el mal como un acicate para el desarrollo espiritual del ser, ante el cual es preciso desarrollar acciones que conduzcan hacia el camino correcto.

 - Otra visión más amplia, que llamaré espiritual, está sustentada en las antiguas tradiciones, y versiones del pensamiento oriental, percibe el mundo como una precipitación de las energías de Dios, de la nada o del todo, -es lo mismo-, el cual se concentró en una gran fuerza para dar lugar al Big Bang, - fenómeno que la ciencia comparte-, lo cual dio lugar a la emanación de miles de entidades que se fueron organizando, en sus diversas tareas, a fin de “bajar” por la escalera de los chakras (punto de energía) universales.

A través de varios niveles o dimensiones, -árbol de la vida- se llega a la base del sistema, a fin de crear en esta base el mundo material o terrenal, con almas determinadas y apoyadas por entidades superiores. La idea de este proceso es experimentar la vida y sus complejidades a fin de conocerse a sí mismo, a través de sistemas geométricos que ordenan el comportamiento en tercera dimensión. ¿Será esto la esencia de los arquetipos de Jung?

Esto significa que las almas que nos habitan a nosotros, son partículas de aquella explosión inicial, por lo que seríamos entonces, partículas de Dios en cuerpos físicos, experimentando la vida material. Esto supone una gran responsabilidad, porque en esta experimentación está el descubrimiento de los que somos, y de lo que estaba oculto en aquel o aquella Nada-Todo.

Esto lo llaman El Plan Divino, un proceso de manifestación, que busca la expresión de lo que es, y una vez superados ciertos niveles dados por el tiempo o los ciclos, ascender o regresar al origen. Curiosamente, lo perciben como un proceso o movimiento infinito, que sigue la forma de este símbolo, la figura de un ocho horizontal.

Según esto, somos entidades similares al cosmos, un mundo en pequeño, que a manera de holograma, representamos la totalidad;  esto es así, a fin de estar conectados con la fuente inicial.

Esta es una visión integral de la realidad total, un mundo visible, donde la energía se ha compactado, y otro invisible, sutil, donde existen ángeles, guías, maestros, que están allí, al cuidado de que el Plan se cumpla. He de hacer notar que también incluye la vida en otros planetas y galaxias, lo cual incorpora una visión aún más amplia.

¿Y en esta historia, cómo y cuándo surge el Mal?

Hay versiones, una afirma que la primera manifestación de Dios, fue un querubín, llamado Estrella Matutina, Luzbel, conocido personaje de las religiones monoteístas, en quien había maravillosas propiedades, y cuando supo del plan para las almas que encarnarían en los humanos, se llenó de celos y se opuso a servirles, -como era la tarea de todos los seres celestiales-, pues el humano estaba predestinado a ejercer la vida material, el estado más denso de la creación, lo cual lo hacía privilegiado, por la oportunidad de brillar y de ser apoyado por los seres celestiales.

Esto lo llevó a rebelarse, a fin de sustituir a Dios, ante lo cual surgió Miguel, con su lema: “Quién como Dios”, quien tras una guerra lo derrotó, por lo cual fue precipitado con sus huestes a los abismos, el Infierno, desde donde ejerce su maléfica influencia sobre los humanos. Esta versión establece un enfrentamiento, una fuerte lucha de opuestos entre el Bien y el Mal.

Una segunda versión, afirma que Dios y Luzbel, son dos caras del mismo ser, o expresiones básicas del contenido resultante del big bang, y que son dos fuerzas inteligentes que ejercen su acción conjunta sobre la vida humana, como acicates del desenvolvimiento del Plan, cuyas dificultades pulen aún más la autenticidad de los resultados. El alma humana sería el ejecutor de un plan personal, que previo al nacimiento ha establecido de acuerdo con un comité asesor. Al nacer, éste plan pasa a su mundo inconciente, y es en esos niveles espirituales donde se lleva el seguimiento y la secuencia de los eventos acordados, en los cuales actúan fuerzas que muchos llaman destino, y que según esta visión son decisiones del alma.   

Según esto, el mal que padece la humanidad son simplemente acuerdos de las almas victimarias y víctimas, para representar un papel en la historia de las personas, pero que en el mundo espiritual, las almas de unos y de otros no constituyen enemigos, sino una cooperación bien planeada. 

Una tercera versión afirma que Luzbel es un  poderoso custodio del Plan Divino, y resulta que en su afán por darle curso, y dado que las almas al penetrar el espacio de tercera dimensión olvidaban su propósito y su origen, ya que al entrar en estados densos se pierde la memoria de lo que son y de dónde proceden, los humanos se dejaron llevar por la inercia del No Tiempo, de donde procedían, y sus ejecuciones eran muy lentas, no ocurría casi nada, motivo por el cual Luzbel decidió intervenir; su primera decisión fue hacer presión sobre el humano a través del tiempo.

Al ver que este ángel tenía la función de motorizar el proceso, y que podía traspasar los límites, surgió Miguel, conocido como Arcángel Miguel, quien convino en acelerar el tiempo, pero condicionado a respetar el Libre Albedrío de los humanos. De no ser así no tendría sentido la manifestación material guiada desde arriba, porque los humanos serían simples marionetas.

Estas dos propuestas, Luzbel y Miguel, hicieron tensión en aquellos niveles celestiales, por lo cual se produjo una fricción que llevó al enfrentamiento entre estas dos figuras del mundo invisible, de lo cual se desprendió la legión de ángeles de Miguel y la legión de demonios de Luzbel. Ángel y demonio, son entidades similares, aunque demonio tiene una connotación de genio, un tanto acorde con la cualidad de conocedor que requiere la maldad, como se les ha reconocido en el transcurso del tiempo.

Miguel, en previsión le asignó a cada alma un ángel guardián o protector, para evitar que los demonios tomaran la acción que les correspondía realizar a los humanos, ya inspirados en la intromisión.

Con esta división en el mundo invisible, o al menos dos posturas en tensión, no cabe duda que estas energías se reflejaron en la naturaleza humana, debido a que somos hologramas de un mundo mayor, de allí la expresión: “Como es arriba es abajo”, segundo principio del hermetismo.

Tal y como lo reconoce la ciencia, que ubica en el humano esta doble condición natural.

No obstante, con todo y esta naturaleza dual establecida en el humano, la dualidad de ese otro nivel invisible, lo hace doblemente dual, ya que ésta no reside sólo en el humano, sino que el bien y el mal estarían también arriba, en el humano y fuera de él. Esto revela que algunas visiones humanas sobre el mal, lo que han hecho es enfocar una parte de la verdad, es decir se manejan con la verdad a medias, al colocar la maldad y la bondad sólo en la condición humana.  

En esta tercera versión, Luzbel comienza su trabajo aplicando límites al humano, a fin de que ejecute el Plan Divino, y empieza por el tiempo, y determinó darle al humano sólo unos pocos años de vida, pero éste siguió en su lentitud, lo cual hizo necesaria la cadena de reencarnaciones, a fin de que las almas en cuestión realizaran sus tareas.

No obstante, el humano seguía atado a la inercia de sus vivencias en el mundo espiritual, de donde provenía, y el esfuerzo de los ángeles por inspirarlos a realizar sus tareas no eran captados por ellos, razón por la cual se dio paso a que los demonios aplicaran sus métodos persuasivos, trayendo como consecuencia la experimentación de males en la vida de los humanos; surgió la enfermedad, los accidentes, las guerras, y toda suerte de dificultades, que al fin hicieron efecto en la acción humana, ya no por una simple manifestación de su misión, sino por la presión que ejerce el dolor. No en balde se ha visto la enfermedad como camino al desarrollo y la ascensión espiritual.

Pero el asunto no se quedó aquí, tal vez si estos ángeles y demonios hubieran trabajado coordinados, o en equipo, hubiera evitado que se les fuera de las manos la custodia del Plan. Aconteció que en su desesperación por hacer que el Plan se cumpliera, los demonios se acercaron muy imprudentemente al mundo material, es decir, a la tercera dimensión, y al acercarse prácticamente fueron afectados por las condiciones de estar en él, en el mundo denso, perdiendo la memoria de su propósito, y quedando atrapados dentro del mundo material, pero sin cuerpo, porque a este mundo sólo entraban los humanos a través del canal del nacimiento de las almas.

Esto creó una dimensión o plano, que se denomina Bajo Astral, a donde van las almas que mueren y no saben que han muerto, quedando apegadas al mundo sin estar en él, y desde donde se ejerce influencia sobre los humanos que vibran en la misma frecuencia. Vale aclarar que las emociones de ese mundo oscuro están asociadas a sentimientos de frustración, rabia, rencor, actitudes destructivas, que forman la base de las sustancias que alimentan al mal.

He de hacer notar que este proceso se da en muchos planetas, con muchas razas, de las cuales emanaron caminos diversos y que recalaron en la tierra, una vez que fueron destruidos sus hogares cósmicos.

Con esto quedamos claros en la existencia de vida en distintos lugares del universo, lo cual llama la atención, por la diversidad de almas que ello conlleva, lo cual complica enormemente las cosas, al tratar de comprender la dinámica que estamos viviendo hoy.

Volvamos a los demonios, los cuales parecen ser entidades temperamentales, capaces de desarrollar cualquier acción con tal de lograr sus objetivos, sin embargo, ya dentro del campo terrestre, no tenían referencia del Plan ni de sus objetivos, sólo les quedó la impaciencia y la motivación para ejercer su voluntad.


Era de suponer que una vez penetrado el mundo de la materia, los demonios, como cuentan muchas leyendas, se unieran a las mujeres, a través de los cuerpos de los hombres que poseían y debilitaban para instalarse en ellos.  

Según esto, el mal de arriba se reunió con el mal de abajo, el humano se contaminó con la energía de los demonios y de allí surgió este estado de cosas, atribuibles a todo ese contenido de donde procedemos; de allí parten las personalidades que tiranizan, agreden, asesinan, con un propósito desconocido para ellos mismos, porque realmente no lo tienen, es sólo una patología espiritual nacida en un deseo desmedido de poder, no reconocido y resuelto en los mundos invisibles.

El mal, ya reconocido por la ciencia, es a juicio de Freud, un debemos asunto que debemos sublimar, y a juicio de otros, debemos reconocer e integrar, a través de finas lecturas de los mensaje del dolor, la tragedia, las enfermedades, y el horror de las guerras, para integrar sus enseñanzas comprendiendo el vínculo que tienen con el bien, la sanación y la superación de oscuridades.
  
Esta visión insiste en reconocer, que el mal no está sólo en nuestra naturaleza, ni está sólo afuera, sino que forma parte de la esencia del ser unido, que somos todos, y que por ser un fenómeno que nos impacta cada vez más, al menos saber qué hacer con él. En los últimos años se han promovido muchas teorías y prácticas sobre el perdón, el amor, el reconocimiento de los personajes de la familia a través de Las Constelaciones Familiares, y un sin fin de medios para conectar con el equilibrio mental, emocional y físico.

Con este último enfoque, ¿estaríamos buscando el bien? No creo, el bien se ha buscado a través de la moral, la religión, las leyes y apenas ha sido fructífero. Hemos de buscar la integración, la transformación, que no quede nada fuera; incluso, en muchos momentos el bien se torna en mal, cuando se llega a los extremos, un exceso de protección hace a un hijo débil e impotente, el exceso de alimentos enferma.

En oposición, el mal también se torna en bien, cuando nos avisa y nos prevé de males mayores, o, cuando el mal es tan extremo, que logra paralizarnos, pero que no nos enamora ni nos desmorona, que nos pone a prueba y respondemos desde nuestra condición positiva y constructiva, como hemos visto renacer a los sobrevivientes del holocausto a los judíos, quienes han dado testimonios de una poderosa resiliencia.

Vemos entonces, que estos dos opuestos tienen en la vida humana un significado distinto en la práctica y en la teoría. Diríamos que tanto el Bien como el Mal, poseen a su vez dos opuestos, un lado luminoso, y un lado oscuro, por darles una definición a esos dos polos cuando se tornan devastadores o cuando son nutritivos para el alma.

Finalmente, si quisiéramos definir el Bien y el Mal, diríamos que según su estricto origen, el Mal es la acción de violar la voluntad del otro, ya que procede de imponer, de intervenir en el proceso de los demás, y ese es el común denominador en todo daño conocido. En oposición, diríamos que el Bien sería, el respeto por el Libre Albedrío y el asumir la custodia de los seres bajo nuestra responsabilidad, como lo hacen los seres de luz del mundo celestial.

Una reflexión que podemos extraer de estas versiones, nos llevaría a suponer que la definición de humano aún no está clara, ya que lo humano no estaría determinado por la constitución corporal, en virtud de que son las almas destinadas a encarnar como humanos, los verdaderos humanos, y no los cuerpos de humanos que fueron o son dominados por las energías demoníacas; si los demonios pueden intervenir en las decisiones y acciones humanas, sin darnos cuenta estaríamos englobando en la definición de humanos a todos los que tengan cuerpo de humano, lo cual no sería correcto, a la luz de estas explicaciones.

Ésta ha sido siempre mi duda, cuando veo seres como Charles Manson, dictadores en todas las latitudes, y tantos otros criminales que cometen actos abominables, que nos hacen dudar de su naturaleza humana, la cual se estructura con dualidades que incluyen la bondad y la empatía. ¿Estaremos en presencia de una diversidad de seres no álmicos, que se expresan en la diversidad de seres humanos y donde se cuelan sin ser advertidos?. Esto no descalifica el hecho de que existen patologías que describen a seres egocéntricos, narcisistas, psicópatas y otros tantos males mentales y emocionales del humano. 

¿Es esto verdad trascendental, o cuento? No lo sé, cada quien decida la argumentación que juzgue correcta.         

jueves, 29 de septiembre de 2011

DIOS LO PERMITE TODO

 Desde que supimos que Adán y Eva probaron del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, y que fueron expulsados del Paraíso, donde se llevaba una vida pura, para vivir en la tierra, con estos dos sinos sobre los hombros, no podemos asombrarnos por el hecho de que existan estas dos polaridades.

También supimos que Dios no abandonó a nuestros primeros padres, porque fueron despedidos con vestidos y seguro con lo mínimo para subsistir hasta que se hubieran instalado en el nuevo territorio. Posteriormente, Dios se comunicaba con los grandes profetas y siguió estableciendo pactos a través de ellos.

He oído quejas de quienes culpan a Dios por los males del mundo, cuando realmente este mal lo causamos los humanos; incluso me atrevo a sospechar que los movimientos telúricos pueden tener algún impulso con tanta energía negativa que producimos con el crimen, el dolor de las víctimas, el sufrimiento de los enfermos, las malas intenciones del narcotráfico, del terrorismo, y no sigo, porque no podría decir nada más.

No cabe duda que el bien va más allá de las cosas que consideramos como buenas, puesto que es muy bueno tener las necesidades cubiertas, pero si lo hacemos a través de un medio honesto se multiplica el bien, se hace consciente. De tal manera que el bien y el mal aparte de que son relativos, también tienen un carácter trascendental, y es allí cuando preferir el bien se hace divino, se vincula al Plan de Dios.

Jesús nos invita a amarnos unos a otros, y con ello disminuir o minimizar los acontecimientos donde el mal se hace presente, pero no lo practicamos. Es por ello que Qmraam Mikhaël AÏvanhov nos dice: 

"Espontáneamente asociamos el bien a Dios. No, el bien, como el
mal, son sólo servidores de Dios. Dios no es el bien, es
infinitamente más que el bien. Así pues, dejad de preguntaros por
qué permite que el mal exista. Dios lo permite todo, y lo permite
todo porque lo utiliza todo.
Y también vosotros debéis comprender cómo utilizar el mal en
vuestros trabajos, exactamente igual como el químico que no
rechaza nada porque sabe emplear todos los productos contenidos
en su laboratorio, incluso los venenos; porque en un laboratorio
se necesita todo. El químico debe ser pues un modelo para
nosotros. Puesto que en nuestro laboratorio interior poseemos lo
puro y lo impuro, lo luminoso y lo oscuro, lo que nos atrae hacia
arriba y lo que nos atrae hacia abajo, es preciso que aprendamos
a utilizarlo todo para realizar los designios de Dios. ¡Dad
gracias al Cielo por haberos creado tal como sois, y trabajad!"

¿Cómo saber cuándo, cómo, dónde y qué mal es el que nos sirve para buenos propósitos?, o, ¿será que siempre hacemos esto y no nos damos cuenta?