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martes, 7 de junio de 2011

LA RISA, EXPRESIÓN PARA INTERPRETAR

No cabe duda que tener buen humor es una virtud, y una condición que todos necesitamos en la vida; quien sabe reirse de sí mismo tiene un gran paso adelantado.

Pero la risa tiene sus facetas, se muestra con una motivación oculta o manifiesta, hay risa de alegría, de festejo, de reconocimiento, risa de aliento, la risa de retozo de los niños, hay risa instintiva, cuando algo ilógico o inesperado sucede, hay risa de complicidad, y hay hasta risa nerviosa. La buena risa tiene algo muy interesante, es tan contagiosa como un bostezo.

Hay una risa muy curiosa, la que ataca sin previo aviso, hay personas que son presas de incontrolables manifestaciones de risa, sin una causa aparente, o mejor dicho, debido a un impulso causado por cualquier estímulo. 

Es un golpe de hilaridad incontenible, que a veces enfada a las personas allegadas, pero que es una reacción involuntaria, una condición personal, que ha perjudicado seriamente a muchas personas en su ejercicio profesional. La bella y simpática animadora de Antena 3, TV española, Patricia Gaztañaga, le suele suceder esta especie de ataque de risa. 

Pero hay otro tipo de risa que responde a intenciones non sanctas, la risa de burla, la risa necia, sin asunto, la que festaja el mal ajeno, la que se alegra del triunfo mal habido, la risa hipócrita, la risa chillona y terrorífica de las brujas de cuentos, y la macabra risa que esbozaban los asistentes a los espectáculos del circo romano, cuando el emperador sometía a los cristianos a ser deborados por leones hambrientos.

Traigo a colación este último caso, porque en una ocasión, cuando leía un libro sobre vidas pasadas, la autora, una psicoterapeuta, refería que tuvo una paciente mujer, con una dolencia muy extraña, tenía paralizada la mandíbula, y le quedó con un rictus de risa desagradable, sólo comparable a la expresión del guasón, personaje de Batman.

Resulta que revisando sus antecedentes en vidas pasadas, el alma de esta mujer, encarnada casi 2000 años atrás, había reído a más no poder la matanza de cristianos en los circos romanos. 

Es por eso que resulta tan desagradable la risa de quien se complace con la tragedia ajena, la risa de burla por defectos o condiciones físicas, la risa por la humillación de los demás. Incluso hay cómicos domésticos que se divierten haciendo reir a los necios, con ocurrencias que traspasan los límites del respeto.

El deseo de ser aceptado, de ser querido y apreciado socialmente, pasa por un temor ancestral a ser objeto de burla, a quedar en ridículo. Es un fantasma que ronda, especialmente en escenarios escolares. Los adultos no parecen darse cuenta de los sufrimientos de algunos niños y jóvenes sometidos a los abusos de sus compañeros, escondidos en escenas de humor, que más bien podrían definirse como agresiones pasivas, ocultas.

Cuando la crueldad se oculta en el humor, en la chanza, escudada en los valores sociales, como el deseo de ser aceptado, la belleza física, el éxito, el prestigio y otros atributos deseables, más vale estar alerta para no contagiarnos de risa necia y quedar como la mujer de la mandíbula paralizada. 

viernes, 29 de enero de 2010

LA RISA, REGALO DE DIOS

Cuando nuestros primeros padres salieron del Jardín del Edén, no sabían que llevaban un gran equipaje, además de los vestidos, algunas recomendaciones y quién sabe cuantas cosas más, especialmente manzanas para comer por el camino, llevaban un arsenal de emociones, con las cuales tenían que bregar, y hasta nuestros días aún bregamos.

Para todos está muy claro los problemas que nos producen los malos ratos, el enfado, el miedo, los celos, la envidia, el rencor, uuff, no puedo listarlas todas, estas emociones necesarias por demás, nos dejan un sabor amargo y si no las sabemos canalizar nos enfermarán, pero como hay de todo en la vida, porque no todo es rigor, como dice mi suegra, ese arsenal de emociones también incluyó el amor, que es lo máximo que una persona puede sentir, la alegría, que en su expresión más visible se expresa en risa.

La risa ha sido un tema de reciente reconocimiento para sanar las penas, inventaron la risoterapia, pero no sé porqué no le llaman risaterapia; se han hecho muchos experimentos, sobre el efecto que sobre los enfermos tiene una sesión de humor, por eso es que los humoristas son un legado de Dios, nos arrancan una carcajada sanadora y quién sabe cuántas cosas ocurren en el cerebro que se nos acomodan también en el cuerpo, porque nos sentimos reanimados, reconfortados.

Por fortuna si algo bueno heredamos los venezolanos de la Madre Patria, fue el humor español; por cualquier cosa que nos sucede, de inmediato surge un ingenioso chiste, que se riega como pólvora, es que nos reímos hasta de nuestras desgracias.

Sin embargo, hoy quiero referirme a casos extremos de risa, los han denominado y lo son, ataques de risa, no tienen ninguna explicación a simple vista, el asunto es que la persona queda presa de un remolino de risas que no puede contener, ni explicar, y en medio de ella, toda cosa que suceda le causa más risa. Menudo compromiso, porque si se encuentra con alguien de malas pulgas, o si se está ejerciendo un trabajo en público, las cosas se le pondrían poner serias.

He traído este tema porque quiero presentarles a una animadora de ANTENA 3, televisora española, que tal vez conozcan, a Patricia Daztañaga, una hermosa chica española, quien ha tenido irrupciones de risa en pleno programa televisivo, y que por su encanto natural, ha logrado gran cariño del público. Sus ataques de risa son de antología.

Sin embargo, no falta un malhumorado que interprete esto como una burla hacia los demás, pero es que ignoran que los ataques de risa son involuntarios y que una vez presa de ellos, les resulta muy difícil enseriarse, y cada vez que lo intentan pensando en algo serio, les da más risa.

Cuando vi a Patricia presa de la risa, recordé a mi hermana, a quien también le daban estos ataques hasta que estaba adolescente, un día un profesor la sacó de clases furioso, y ella que se desmayaba de la risa…por nada realmente. Basta un bigote cómico, una expresión repentina, un error, un sobresalto, para que se encienda un bombillito cerebral, un tsunami de endorfinas, digo yo.

Vista esta cualidad de mi hermana, y con el carácter recio de mi padre, quien tenía la costumbre de regañarnos y aleccionarnos por todo, cada vez que mi padre en aquellos discursos me daba la espalda, yo le hacía muecas a mi hermana, y ella arrancaba a reír, mi padre al ver aquella falta de respeto, le decía a mi hermana: “aprenda de su hermana, ella sí es seria”, y yo muy seria afirmaba con la cabeza, y al darme la espalda volvía a hacerle muecas.

Hoy puedo darme cuenta de que a pesar de la severidad de mi padre y del riesgo que implicaba mofarme, yo pude burlarme de él. Esta condición de mi hermana se hizo tan evidente, que mis padres evitaban llevar a mi hermana a velorios, y la ponían a buen resguardo cuando se trataba de actos solemnes como matrimonios y bautizos, porque más de una vez tuvo mi padre que salir corriendo con la niña en brazos desmayada de risas.

Disfruten de este evento de la bella y simpática Patricia: