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jueves, 7 de enero de 2021

DIOS Y NUESTROS RUEGOS


Un día alguien me dijo:
"Dios no existe, y si existe, no le importa lo que nos ocurra".
Ese comentario me dejó intranquila, aunque tengo una idea muy particular de Dios. Hemos aprendido modelos de comportamiento que responden a una idea de Dios, que no comparto. Por ejemplo, la gente cree que "Dios en su infinita misericordia...", y comienza la lista de peticiones, pero resulta que si no se les cumple lo que pidieron, concluyen que esa no era la voluntad de Dios. Esto me asombra, porque o es infinitamente misericordioso y concede los pedidos, o, ya tiene una voluntad establecida y no se va a retractar.
El asunto es que se aprecia a Dios como un ser maleable, voluntarioso, nunca se sabe a qué atenerse, y la gente sigue pidiéndole, y si no responde acuden a rezos ante la Virgen para que interceda ante el Señor y ante Jesús, lo que hace suponer que ellos están de espaldas a nosotros, así como funcionan las instituciones humanas, dirigidas por altos niveles de poder, y hace necesario una palanca. Es triste que a estas alturas del tiempo, se conciba a Dios como un Ser intransigente, malhumorado, esperando que lo adoren, obedezcan y encima, sordo.
Yo concibo a un Dios Amplio, sin intereses y sin prejuicios, sin rigurosas normas de adoración, y sin procesos o juicios de nuestro comportamiento, porque no exige obediencia, porque no nos pone pruebas, porque no es humano, sino luz pura. Un Creador optimista, que sabe que regresaremos a su hogar, que nos dio la libertad de vivir en tercera dimensión, para que apreciemos lo material, para que sintamos todas las emociones y sentimientos posibles, para que dudemos y preguntemos, para que nos arriesguemos y seamos cautos, para que seamos felices y sintamos la tristeza, para que rompamos límites y nos centremos en estructuras, para vivir la pobreza y la riqueza, y un eterno etcétera. Con un gran regalo como es el Libre Albedrío.
Si Nuestro Padre nos dio Libertad de Elección, ¿por qué la gente se empeña en creer que nos pide obediencia? Los códigos de comportamiento son textos obligatorios para funcionar en sociedad, de cualquier manera los humanos tenían que crearlos, para crear a su vez la leyes penales mundanas.
Yo simplemente creo que Dios en un misterioso proceso de creación, nos envió a este mundo, para que lo apreciemos como es, en medio de grandes amenazas naturales, necesidades y potencialidades. Para ello creó un compendio de Leyes Universales que rigen el funcionamiento de esta dimensión, entre las cuales resalta La Ley de Causa y Efecto. Cosecharemos los frutos de la semilla que sembremos. Si causamos mal, recibiremos mal, aunque nada dijo de cuándo sería la cosecha.
Por eso, es que da la impresión de que “a Dios no le importa lo que nos ocurra”? Si tienes Libre albedrío, y estás sometido a la Ley de causa y efecto, ¿qué tiene que estar Dios vigilándonos y contando nuestros pecados?, si para ello tenemos una gran Biblioteca, donde registramos y archivamos todo lo que generamos en esta vida, los Archivos Akashicos. De allí que el mundo funciona automáticamente, mientras Dios hace otras tareas más importantes. No obstante, contamos también con entidades angélicas que nos apoyan y protegen, no estamos solos.

miércoles, 20 de abril de 2011

LA VERDAD DE DIOS

El ser humano es un ser espiritual, toda cultura posee una manifestación religiosa,  y la manera cómo se expresa es tan variada como variada es la cultura; sin embargo, podemos establecer dos formas de expresar la visión divina, politeísta y monoteísta, lo cual sólo es una concepción y no un referente para descalificar a alguna de ellas.

Los pueblos politeístas, vale decir, por ejemplo, los antiguos griegos, romanos y egipcios, desarrollaron una rica mitología que posteriormente fue interpretada por Carl Gustav Jung, como representaciones o componentes de la psiquis,  que definió como arquetipos, lo cual le dió un aporte trascendental al psicoanálisis. 

El monoteísmo introducido por los israelitas, también está expresado en relatos, que forman parte de la historia judía y puede que también estén ligados a expresiones de la cosmovisión particular de aquellos pueblos. El monoteísmo le dió una visión unitaria al mundo espiritual, centrada y todopoderosa.

En las culturas orientales, la espiritualdad es distinta, a pesar de que refieren identidades sagradas, su visión divina está más relacionada con la luz interna, la cual debe ser elevada a través de ejercicios, prácticas y concepciones donde lo que más rasalta es la humildad.

Plenos de libros sagrados, la humanidad ha ido avanzando, interpretando lo que ha considerado verdades, que luego se convierten en mentiras, tal cual como ocurre en el proceso científico.

Hemos de reconocer que esas mentiras están vinculadas con quienes se adueñan de las escrituras, porque la equivocación, el error, en estos casos, no está en la escritura, sino de su interpretación. Por eso he concluido que los libros sagrados son textos crípticos, que deben ser leídos, releídos y reinterpretados a la luz de nuevos criterios, que se van revelando en el devenir de la evolución.

En cuestiones humanas, no hay absoluto, un mismo texto puede ser usado con intenciones opuestas, en la película El libro de Eli, interpretada por Denzel Washington, se puede apreciar el drama de esta condición humana.

Por eso he concluido que la verdad de Dios, depende del criterio de  quién la transmita y de quién la interprete.