jueves, 21 de enero de 2010

MOMENTOS DE DESPEDIDA

El día de ayer fue un día triste, una despedida más, a uno de mis compañeros de bachillerato del Liceo Agustín Codazzi de Maracay, egresados en el año 65. Aunque no conocí de cerca a Luis López, sentí su partida a través de los bonitos comentarios de mis amigos.

Me pongo a ver hacia atrás y puedo llegar hasta aquel gran momento en que Adán y Eva abandonaron el Jardín del Edén, y creo que Dios también se debió sentir así, triste; aunque aquel viaje nuestro era necesario, sí, pero de todas maneras, triste.

A los humanos nos ha costado comprender las contradicciones, confusiones y hasta el sin asunto de la vida, al saber que hagamos lo que hagamos el fin es lo más seguro que tenemos, y aún cuando podamos saber que trascendemos la materialidad, este cuerpo insiste en sentir el dolor de la separación.

Tendremos que ascender y ascender en la escala de conciencia, para poder superar esa sensación de vacío y de soledad que nos queda cuando alguien querido se nos adelanta en la partida, tendremos que profundizar cada vez más para mirar este mundo como una gran ilusión, y retomar la promesa que Dios nos hizo, de poder regresar a nuestro verdadero hogar.

Por eso pedimos para Luis López un hermoso camino de luz que lo conduzca a la gran casa paterna, donde sea recibido por la puerta grande.