miércoles, 20 de enero de 2021

AMA A TUS ENEMIGOS

Palabras como éstas, pocas veces han sido pronunciadas, tal vez el único que lo planteó fue Jesus; no he investigado si otra persona lo expresó, pero en occidente nos suena familiar por el impacto histórico que provocó toda su palabra.

Para esa época, hace 2000 años, amar tenía que tener un significado muy distinto a lo que hoy entendemos por amor, y sin embargo, en los oídos de aquellas personas tuvo que ser altisonante. ¡Cómo vamos a amar a nuestros enemigos!

En aquellas tierras pobladas por una gran diversidad de pueblos, que se relacionaban a través del comercio y la guerra, el amor poco tendría que ver en el mundo subjetivo de las personas.

Incluso los eventos de traiciones, daños y poder se escenificaban en las propias familias, era común en los reinos las negociaciones de matrimonios convenientes, la traición, el asesinato, la venganza y las alianzas insólitas solo para garantizar los intereses personales de algunos parientes.

Amar al enemigo tuvo que ser entendido como una locura, para unos pueblos acostumbrados a masacrar a sus contrincantes, y a quien les parecieran una amenaza, aunque fuera la propia madre.

No me he percatado si la creación de la religión a partir del cristianismo, en su devenir le hubiera puesto atención a esta premisa en particular, no al menos de manera directa; se ha tratado con énfasis la culpa y el perdón, como salida para el arrepentido, y para el ofendido porque lo aleja de la venganza. Pero un acto específico para lograr amar a quien nos hizo daño, no parece tener espacio en los protocolos formales religiosos, sólo está citado en el Nuevo Testamento.

Para el caso del pecador o transgresor, la iglesia desarrolló todo un protocolo, que conduce a alcanzar el perdón, pero donde se encuentra el meollo de amar al enemigo, es en el agredido, el que tiene una contienda contra otro, y no parece haber un procedimiento explícito para lograrlo, porque una cosa es el perdón y otra el amor.

Jesus expresaba su palabra sin dar explicaciones, ni justificaciones. Su mensaje fue encriptado, con un simbolismo que requería algún conocimiento previo para enmarcar sus disenciones, para poder entender claramente los argumentos que las respaldaban.

Al día de hoy, amar al enemigo sigue siendo un reto que pocos comprenden y menos emprenden, y no se confunda con perdonar, que es otro proceso, a lo máximo que se ha podido llegar es a no odiar a los enemigos y eso es algo. Se conoce de casos de personas que aman a su prójimo de tal manera, que mantienen un modo de relacionarse con los demás tan empatico que se han expuesto a agresiones y actos criminales, en manos de esos protegidos, lo cual sigue dando lecciones sobre cómo tener prudencia con los extraños y hasta los conocidos.

Tal vez esa premisa trate sólo de tener compasión, empatía, comprensión, identificación, piedad… pero ¿todo esto es amor?, ¿no se necesitará alguna acción que le exprese al culpable un afecto concreto por parte de la víctima?. O tal vez amar al enemigo sólo sea una renuncia a vengarse, considerando muy profundamente lo que motivó la agresión del otro.Tanto en los asuntos personales como en los procesos colectivos, el enemigo es una figura despreciada, aunque no se mueva un dedo para cobrar la ofensa.

¿No será que amar al enemigo es una simple opción de indiferencia ante la agresión, que coloca al agredido en una postura superior, al minimizar el hecho?. ¿no será que amar es integrar al otro en una totalidad informe, que lo desdibuja como agresor? Amar no necesariamente significa una acción concreta, sino también un respeto otorgado a distancia.

Lo único claro en esta premisa es que quien ama está en paz, quien ama se genera a sí mismo una condición bioquímica favorable, donde termina todo conflicto. Tal vez amar se refiera, por otra parte, a evitar de antemano la susceptibilidad ante los hechos de los demás. Una especie de manto poderoso que sólo da la sabiduría.

Todo indica que quien se beneficia es quien ama, porque en los casos más extremos, en el amado no hay certeza de que tenga algún impacto, porque en realidad ser amado, no cambia nada en la madeja de complicaciones que provoca un pensamiento y una actitud perversa, lo cual impide el contacto con el sentimiento amoroso, y al contrario lo percibe como debilidad del otro y superioridad propia

martes, 19 de enero de 2021

AMA A TU PROJIMO COMO A TI MISMO

No cabe duda de que una de las fallas más comunes de las personas, es el amor a sí mismos.

La descalificación con la cual crecen los niños, y que se lleva a la adultez, forma parte de un proceso en el cual se disfrazan muchos sentimientos. Parece que todo está bien, y no es verdad, en el individuo, en la familia, en la escuela y en la comunidad se gestan situaciones que van estructurando una auto imagen y una percepción desvalorizada, que puede enmascararse en comportamientos de superioridad, de falsa tranquilidad, de fortaleza, de evasión, y muchos más.
“Aquí no pasa nada”, pero sí pasa. La sociedad sostiene unos valores en cada generación, y esos valores regulan las acciones y reacciones de los individuos, al punto de adecuar la realidad a modelos disfuncionales que se cargan hasta el fin de las vidas.

En mi juventud se premiaban los comportamientos extrovertidos, el atrevimiento sin consecuencias, el éxito con el sexo opuesto, la virginidad, lo cual regulaba las relaciones de pareja hasta de manera hipócrita, se valoraba la felicidad y el éxito económico, lo cual producía un comportamiento notable que hacía énfasis en disimular las penas; esto era tan acentuado, que el sufrimiento sea cual fuere su origen se escondía, porque nadie quería ser apreciado por lástima y desvalorización.
De allí que los hijos de padres divorciados y los llamados hijos naturales, es decir, nacidos fuera del matrimonio, en lugar de producir sentimientos de solidaridad, aprecio, respeto y apoyo, eran víctimas de discriminación social y desprestigio hasta entre los más allegados. Lo mismo ocurría con las familias que por desgracia tenían un hijo discapacitado, llegaban al punto de esconderlo y mantenerlo fuera de las miradas prejuiciosas.
Esta construcción social basada en el dinero y en las apariencias, emergían de las clases más afortunadas, y se extendían hacia abajo, hasta que llegaban a la clase menos favorecida, en la cual se manifestaban procesos críticos en las familias pobres, sin nada que ocultar, hasta llegar a las familias por debajo del último escalón, con miles de problemas que no escondían, porque realmente no tenían nada con qué ocultarlo.
El juicio social era tan despiadado que prácticamente los afectados eran tratados como culpables de su situación. El infortunio se convertía en la medida de la calidad de las personas. Los hijos de divorciados, madres solteras y sus hijos, personas en banca rota, afectados por enfermedades mentales y físicas, divorciados, y no se diga de las familias manchadas por actos delictivos, padecían en silencio sus penas, y en casa se decía: “Los trapos sucios de lavan en casa”.
Sin tener nada en contra de la privacidad, esta sentencia, iba más allá del buen sentido de privacidad, ya que ante un caso de maltrato doméstico las autoridades eran indiferentes, porque “algo malo había hecho la mujer para que el marido le pegara”, incluso en los divorcios en clases pobres, el marido llevaba siempre las de ganar, porque el machismo devenía de una tradición religiosa milenaria.
Por fortuna llegó la década de los 60 y dimos un salto notable, especialmente en la ciudad de Caracas, donde se apreciaba un saludable espíritu de anonimato, lo que hizo la vida menos pesada. Tuvimos tiempos de explosión de valores, especialmente por la pastilla anticonceptiva que le dio a la mujer un empoderamiento bastante razonable; se soltaron los corsés y se relajó un poco la presión social.
La sociedad venezolana ya no podía regresar al oscurantismo reciente, ¡por fortuna!
No obstante, el bajo nivel de autoestima siguió manteniéndose y manifestado con otras expresiones, y así, como nos amamos, amamos a los demás, así como nos descalificamos, descalificamos a los demás. Ya sabemos que vemos en los demás nuestro reflejo, por ello no es una aspiración que amemos a los demás como nos amamos, porque ello es inevitable, amamos tal como nos amamos.
En algún momento de los 80 se promovieron muchos esfuerzos por despertar en cada conciencia el amor a sí mismo, para que la sociedad supere sus atascos sociales. Quien se ama proyecta su amor propio en los demás, otra cosa es el egoísmo, eso no es amor a sí mismo, es perversión.

lunes, 18 de enero de 2021

RELIGIÓN (religare), o SEPARARE

Como ya sabemos, religión viene del latín religare, reunir con la divinidad. Pero, ¿por qué reunir, reencontrar?, simplemente porque la humanidad según la tradición judeocristiana, cayó de su alto nivel espiritual debido a los acontecimientos protagonizados por Adán y Eva. Los primeros padres se desvincularon de Dios, y esta situación aún persiste.
De ser objeto de un proyecto divino, la pareja se convirtió en inapropiada para continuar en aquel lugar, por eso fueron expulsados a la tierra antes de tiempo, como culpables de una infracción. Digo antes de tiempo, porque ya Dios había previsto que ellos fueran los dueños de tal creación.
No obstante, Dios se percató de proporcionarles en la tierra, ayuda a través de entidades angélicas, las cuales apenas tenían influencia sobre ellos, porque se encontraban tan impactados por el drástico cambio que experimentaban. La vida terrenal se inició con una gran deficiencia humana, porque fueron transformados en seres biológicos, materiales, con una espiritualidad apenas en estado de latencia, y en un mundo totalmente inhóspito.
No contento con ello, la pareja estaba expuesta a la presencia perniciosa de Satán y sus ángeles, lo cual convirtió a la sociedad en fundamento para el ejercicio del Mal, lo cual inclinó la balanza siempre a favor de las experiencias dolorosas. El sufrimiento se convirtió en la consecuencia ulterior de un acto inocente, imprudente, desobediente, y emocionante de Eva. La emoción hizo el trabajo, a pesar de que Eva no tenía cuerpo físico, pero de alguna manera, la serpiente logró transmitirle esa vivencia, ya que ella era un portento de celos. La atención que Dios le puso a su obra creadora de Adán y Eva, causó en la serpiente, llamado Lucifer en el Edén, un disgusto tal, que movido por los celos, planeó derrumbar el proyecto de Dios.
Esto fue lo que nos contaron.
Debo destacar que posteriores estudios realizados hace menos de un siglo, cuando Carl Jung definió a tales historias, como un excelente referente extraído de la psiquis colectiva, y por ello los denominó ARQUETIPOS, podemos entender que la mitología que cada pueblo elige para explicar su origen, son expresiones muy parecidas entre pueblos que no tuvieron influencia mutua, por lo cual constituyen poderosos reflejos de modelos de acción humana, y que por estudios del mismo Jung, se observan en la expresión y conflictos de cada individuo.
Por ello la mitología es una fuente poderosa de información sobre cómo los humanos creemos que sucedieron las cosas antes y después de la existencia en la tierra, y cómo nos ocurren las cosas que nos ocurren. Los griegos nos legaron un portento de mitos, con los cuales podemos explicarnos y sanar eventos humanos arraigados en la psiquis.
Con base en esta explicación, podemos ubicarnos teóricamente en los mitos, por encima de cualquier cuestionamiento sobre la verdad, ya que la explicación mitológica nos remite a explicaciones de los arquetipos que nos comandan y nos validan en todas las culturas.
Hecha esta observación, nos podemos dar cuenta en el mito judío, que a pesar de que la especie humana fue exiliada de la morada de Dios, los relatos posteriores, citan encuentros con la divinidad, eso sí, bajo un manto de gran misterio, porque era tal la degradación humana, que no podría ser posible que se produjeran contactos directos, pues la energía divina destruiría la materia del cual estamos hechos.
No obstante, aún en la tierra, Cain y Abel hablaban con dios. Un dios que exigía sacrificios en una piedra donde se asaba la carne del propiciado o víctima, y no solo eso, era un dios con preferencias mundanas, le gustaba el aroma de la carne asada, que le ofrecía Abel, porque era pastor, y no el humo de la quema de frutos que le ofrecía Caín, que era agricultor. Y ya sabemos las consecuencias de tal preferencia. Los celos siempre fueron los iniciadores de la separación de Dios. Un sentimiento que hasta hoy cobra muertes a diestra y siniestra.
Desde aquí se relatan directrices y comandos al pueblo judío, que fueron interpretados por ellos como la voz de Dios, aún sin poder recordar o identificar tal voz. Los judíos fueron dirigidos por una voz cuya identidad, no me queda clara, sólo que sus directrices siempre los llevaron a destrucciones, exilios, pérdidas, sacrificios, castigos, adoraciones, idolatrías, patriarcado, persecución, que hasta hace apenas 80 años se expresó en el genocidio occidental más impactante.
Entretanto, ¿Dónde está y qué hace Satán, el dueño de este mundo? No sería prudente dejar de oír voces que al fin y al cabo nadie puede estar seguro de su origen. El mundo está y siempre ha estado expresando la voluntad del mal, y a la vez defendiendo el derecho de ser los hijos de Dios. ¿No es Satán tan manipulador como para hacerse pasar por Dios?, de alguna manera él es el dios de este mundo, aunque sea en minúscula.
Es una lucha sempiterna, y la religiosidad se ha envuelto en un manto de tal intocabilidad, que aun cuando las religiones son obra humana, se aplican con mucha exaltación, las expresiones descalificadoras como Hereje, Blasfemo, Impuro, para callar la voz de posturas menos fanáticas que están en la escena humana.
Las religiones se organizan a partir de criterios humanos, son parte de la cultura o expresión creativa de los pueblos, basados en prioridades y enfoques adaptados a la forma cómo entendemos el poder humano para alcanzar poder divino a través de rituales, mandatos, dogmas, amenazas o peligros, mecanismos de purificación y reajustes al mismo sistema.
No podía ser diferente con el advenimiento de la iglesia, cristiana en sus inicios, y católica posteriormente, creada bajo los criterios romanos, quienes tenían una cultura helénica, con predominio del politeísmo y un sin fin de informaciones distintas a las nuevas que trajo Jesus. Es que es lógico que un poder como el romano no tuviera los basamentos para crear una nueva directriz sobre un enfoque extraño como era la creencia judía para los romanos.
Jesus anunció la destrucción del templo judío, y más que al edificio, -aunque siglos después colapsó, a manos del romano Tito en el año 70, del cual sólo se ha mantenido el conocido Muro de los Lamentos-, no cabe duda de que Jesus se refería al templo que los fariseos y saduceos armaron en formas de comportamiento y en adoración a cosas, que sólo estaban afuera, en la apariencia. Jesus cuestionaba el boato, la superioridad, el egocentrismo, el poder, el deseo de matar, la carencia de todo lo verdadero en esa congregación “Hipócrita”, según su propia palabra.
Jesus cuestionó La Religión, que no es otra cosa que el sistema organizado por una élite para representar a un pueblo mayormente ignorante de sus significados espirituales.
Prácticamente comandadas por líderes más que por orientadores. Las escrituras estaban prohibidas de ser leídas por el pueblo, el cual además se mantenían analfabetos. Sólo excepcionales personas tenían acceso a esos textos, y de manera oculta.
No obstante, hoy son muy conocidos los más representativos datos religiosos, pero más que todo, los esenciales para mantener la culpa, el miedo, el deseo de castigo de quienes se flagelan, el ritualismo y la entrega. La prudente manera como Jesus nos dio mensajes encriptados, puede darnos una pista de la conveniencia de una espiritualidad interna, no atada a expresiones de afuera, más bien introspectiva, lo cual se expresaría afuera como amor al prójimo, un trabajo que no exigía edificaciones, sino reflexiones y purificaciones sin sacrificios, una voluntaria elección de los caminos estrechos, para referirse al dominio personal para evitar dejarse tentar por la corrupción.
Hoy seguimos teniendo religiones, imbuidas en la misma forma, a pesar de que los textos han sido tan traducidos, -que bien valdría la pena leer textos antiguos-, y están a la mano de todos, pero las directrices no permiten análisis, reflexiones y menos disidencias.
Por fortuna la cultura religiosa nos provee de excelente arte, arquitectura, escultura, pintura, música, aromas, que hacen de los recintos abiertos de los templos, lugares agradables.

domingo, 17 de enero de 2021

¿QUE HAY DESPUES DE LA SOCIEDAD PATRIARCAL?


Según el acerbo religioso-cultural occidental, todo empezó en un jardín llamado Edén, donde estaba creciendo una pareja, bajo los cuidados de Dios, en su propósito de crear una familia a su nivel, lo cual requería de ciertos protocolos, los cuales fueron fracturados, por efecto de la intervención maliciosa de la serpiente. A raíz de este evento, Dios expulsa a la pareja y a la serpiente del paraíso, lo cual se interpretaría como sanción.
Este castigo, -a mi juicio desmedido-, porque fue una sentencia que aún persiste, cuando en todo caso, esa pareja no tenía conocimiento de nada, ni de muerte, ni de lealtad, ni conocían el miedo, ni la suspicacia, y de paso, la serpiente era una habitante más en el paraíso, ¿cómo podían desconfiar de ella?, y sin embargo, por su proceder, en lugar de ser castigada con la misma severidad, fue premiada, porque fue enviada a la tierra con su séquito de ángeles, con lo cual se empoderó de la habilidad para hacer maldad y colocar a la humanidad en los más rigurosos aprietos cada vez más complejos.
La antigua serpiente, ahora Satán, fue premiada, le fue otorgada la gran oportunidad de hacer de las suyas a una humanidad que a duras penas se ha podido levantar y crear hasta ahora, nuevas versiones de su origen y su sentido de la vida.
Esta manera de relatar la idea de cómo ocurrieron los hechos iniciales, fue dado por lo que se veía en el presente de aquellos tiempos lejanos, es apenas un relato mitológico del imaginario de aquellos grupos que conformaban la dinámica de la vida en ese oriente medio tan convulsionado.
Una sociedad de patriarcas, tal vez se vería cuestionada de alguna manera por las mujeres, que siempre tenían que obedecer, dada su fuerza física inferior, o por su naturaleza vulnerable en los días de gestación. Los hombres al organizarse para salir a cazar o a entablar batallas, se sentían sobradamente superiores, mientras las mujeres se dedicaban a las arduas tareas domésticas y a cuidar a los hijos. Tremenda división del trabajo no tardó en crear una fuerte conciencia de superioridad y de supremacía moral, ya que Eva seguía siendo el punto más débil de la feminidad.
Fue tan fuerte que aun después de casi 6000 años, la mujer apenas está contando algunos logros en sus reivindicaciones, y se prevé casi sin lugar a equivocación, que los procesos sociales feministas tenderán a incrementarse cada vez más, con la motivación femenina alrededor de la idea de no tener hijos, de suplir aún más los trabajos masculinos lo cual cambiará enormemente la manera como se organiza o desorganiza la familia.
Ya estamos viendo la sustitución de la madre por la Escuela y los medios digitales, ya vemos que hasta los niños se han hecho autónomos en lo que se refiere a la información que manejan, que se han convertido en extraños para sus propios padres, quienes se dan cuenta de algún detalle problemático, cuando son citados por la escuela para notificaciones sobre comportamientos que los padres nunca sospecharon.
La disipación del patriarcado no solo será un cambio puntual de paso de manos, sino que estará enmarcado en una transformación integral de la sociedad, en tipos de organización ni siquiera sospechados.

MARIA, MADRE DE JESUS

María y su hijo, fueron seres humanos de un altísimo nivel espiritual, es lo menos que podemos afirmar. Se cuenta que María y su esposo José tuvieron que huir, casi a punto del nacimiento de Jesus, lo que da indicio a lo que significaría la vida para él, una misión peligrosa, dura y de gran envergadura.
Jesús nació en un contexto social y religioso dominado por el sistema de patriarcado, la representación de la mujer venía de un papel bastante turbio, ya que el antecedente más contundente lo expresaba la historia de Eva, de cuya repudiada acción se fundamentó todo el argumento de la caída de la humanidad. Dios sentenció a Eva a estar bajo el dominio de su marido, y de paso, parir con dolor, y a Adán, a trabajar denodadamente para apenas conseguir abrojos de sus esfuerzos.
Jesús vino a constituir un descendiente purificado por la línea del rey David, y procede a cumplir con su mandato para rescatar a la humanidad, después de varios castigos, bajo los efectos diluvianos y el fuego contra Sodoma y Gomorra.
La sociedad que encuentra Jesus, no solo está afectada por el poder de un imperio extranjero, sino que su mismo pueblo está dirigido en sus valores y creencias por regímenes religiosos, un conclave que negociaba políticas con el poder romano, y protegía sus privilegios usando argumentos relacionados con herejías, blasfemias, enojo por faltas e irrespeto al sanedrín, es decir un poder estrictamente religioso, terrenal no espiritual.
Esto es a vuelo rasante una mirada de lo que María tuvo que sufrir al ver a su hijo sometido a un Plan que ella pudo desconocer o no, pero que sin duda herían su sensibilidad de madre al ver a su hijo en peligro real.
La historia cuenta que Jesus fue detenido y sometido a juicio, del cual resultó condenado a muerte por crucifixión, según la orden de Pilatos, lo cual era la delicia romana de aquellos tiempos. Lo que extraña sobremanera es que aquel pueblo era hebreo, judío, isrraelita, el pueblo no era romano, y sin embargo, el circo que formaron en torno a la ejecución, poco tenía que envidiar a los despiadados festejos que se hacían ante el emperador en Roma. Tal vez el miedo a oponerse al Sanedrín, y hasta el sadismo, pudieron confabularse con una acción tan brutal y tan injusta como aquella ejecución.
Nunca he podido olvidar el gran impacto que me causó cuando tenía 6 años y en el colegio de monjas vi la película sobre Jesus, sometido a latigazos y colocado en un madero a punta de clavos. Luego, no podía entender la lógica al ver cómo las monjas le pedían y rezaban ante esta imagen desvalida, que fue doblegada por la fuerza. Quien sabe que tanto más pudo haber hecho Jesus, después de su corta vida pública.
Solo puedo imaginar muy por encimita el gran dolor de María, ante tal injusticia, y aun cuando lo justifiquen como pago de nuestros pecados, no le veo la gracia de ser perdonada, por la sangre que derramó Jesús, una acción que en nada ayuda a los supuestos perdonados, porque la sociedad siguió incluso más corrompida. Lo que nos enseña a que el perdón no sana a nadie.
El martirio de Jesus no llevó a la humanidad a rectificar, y ni siquiera a reflexionar, apenas se pudieron adherir a mandatos religiosos, dogmas y misterios, tan rituales como antaño, y en mucho criticados por Jesús.
En este punto es preciso afirmar que Jesus no quería religión, Jesus quería espiritualidad, Jesus no quería rituales, quería elevación de conciencia, Jesus no quería formas quería esencia.
La imagen de María fue considerada como símbolo de la cuna de Jesus, la unión de la genealogía divina con la humana, al reconocer en María un espíritu impoluto, un extraño fenómeno, que no la categorizaba como humana corriente, sino como una excepcional presencia para la obra de Dios. Con ello María vino a ser reconocida por los enfoques patriarcales de la religión católica, como una excepción, como símbolo de dulzura, de peticiones, y misiones para enviar mensajes al mundo.
Se cuenta en miles, las advocaciones de María, sólo en Venezuela hay 23. Cada una de ellas tras una historia de milagros y de mensajes. Lo extraño es que María pareciera ser un componente humano de la religión, siempre enviando mensajes ajustados a los rituales y procedimientos que acostumbramos en estos casos. La virgen en sus apariciones, pide construcción de templos -porque la propia iglesia la constituyen los feligreses en acción-, pide obediencia ante los representantes de la iglesia, anuncia peligros y la manera de evitarlos, y sigue pidiendo culto católico, devoción, sumisión, oración.
Las madres amamos a los hijos, a los nietos, a sobrinos y a extraños, pero una madre correcta corrige, dialoga, explica, que maravilloso sería que la virgen un día nos enseñara con otros mensajes, nos sacara de nuestros errores con ejemplos y la manera de superarlos.
María es para los católicos un estandarte de peticiones rituales, un ajuste al comportamiento religioso, un canalizador de aspiraciones y milagros, una vergüenza femenina por no ser como ella, y yo la amo por ser simplemente la Madre de Cristo, que sufrió en sus entrañas el dolor causado por la pestilencia humana.
La misión de Jesus fue tan compleja que fue necesario hacerla en dos fases, y hoy esperamos la segunda etapa. Lo que pido a Dios es que en esta fase que está por manifestarse, María y Jesus se encuentren fuera del alcance de la oscuridad, la cual no tiene ningún derecho a seguir causando estragos en la conciencia de nadie.