domingo, 9 de enero de 2011

LA ILUSIÓN

Los modelos ideales, las fantasías, son referencias necesarias en el desarrollo personal, quien no tiene capacidad imaginativa para proyectar deseos, se ve encarcelado en un pragmatismo asfixiante.

Sin embargo, la tendencia tan común en dejarse llevar por una sola visión nos ha traído muchas complicaciones; por ejemplo, en lo personal nos creemos románticos, y cuando nos enamoramos, lo hacemos sin mirar  concreciones;  luego nos metemos en unos líos al descubrir que el tal principe azul, -que sólo estaba en nuestra imaginación-, no existe, y creemos que el enamorado nos traicionó.

Me costó...me cuesta, digerir esto; es tan fantástica la sensación de estar enamorada, que siento crueldad al ponerle objetividad.  

César Landaeta, un extraordinario psicólogo, aunque más que psicólogo, es un gran crítico, nos revela secretos y nos quita la venda de los ojos, y aún así, se me nubla la vista, no quiero ver.

Sentir la magia del amor fantástico es un estado de felicidad, que nadie se debe perder, y esa felicidad no se disfruta si no se  realiza, por lo tanto implica comprometerse, iniciar una relación, y cuando nos damos cuenta, estamos metidos en el paquete hasta el cuello. ¿Cómo podemos proceder con cautela al conocer a una persona que nos atrae, aplicando la lógica y la ilusión a la vez, disfrutando de ese encuentro mágico, vibrante, sin que se nos caiga la inspiración, y la oportunidad al revisar el hecho con objetividad...? es complicado, pero necesario, porque la luna de miel es una etapa solamente, luego vienen las otras etapas. 

Tal parece que la luna no es de queso, hay que caer en la realidad, en lo posible y en lo realizable. Es buena la atracción, pero le sigue el estudio de factibilidad y conveniencia, para luego pasar a la realización. Esto evitaría dolores en el futuro.

Es muy gráfico y hasta pedestre, la escena de antaño, cuando una joven presentaba su enamorado a su familia, y el padre de una vez le preguntaba: ¿cuánto tiene para mantener a mi hija?. Es en otro estilo, lo que nos toca hacer ahora a nosotras mismas, estudiar la factibilidad de la relación, pero incorporando todo, sus hábitos, creencias y demás hierbas.  El mismo error cometeríamos, si sólo tomáramos en cuenta lo práctico, lo conveniente y no miráramos el sentimiento.

Las sociedades se han caracterizado porque contienen ideas que se imponen en momentos determinados, el romanticismo, el  existencialismo,  el positivismo; son como oleadas de ideas, que surgen, se imponen, entran en crisis, hasta que son sustituídas por otros paradigmas.

El secreto es manejarse equilibrando esos puntos de vista,  y darle a cada momento su justa interpretación. 


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