miércoles, 17 de marzo de 2010

VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS

Por fin, la violencia estudiantil, está siendo objeto de atención por los especialistas, al parecer se ha incrementado ese fenómeno, resultando una serie de víctimas de acoso por parte de sus compañeros de clase. 

La psicóloga Claudia Finamore expresa:
" Con la excusa de que se trata de juegos sin consecuencias, los jóvenes cometen actos violentos, que pueden llegar a ser delictivos. No se trata de simples bromas entre adolescentes, y en muchos casos los padres no sólo los eximen de responsabilidades, sino que los animan a repetirlos con su silencio u omisión. Los factores que desencadenan la violencia son varios y complejos(...). Pero es innegable que una buena parte del problema se origina dentro de casa. Lo mejor y lo peor de la naturaleza humana coexisten dentro de cada uno de nosotros, los sentimientos más primarios (odio y envidia) conviven con los más elevados, como la solidaridad y la compasión. Lo que determina qué camino tomará cada uno es la existencia de canales adecuados para darle curso. Cabe a la familia y a la escuela ayudar al niño a transformar los impulsos en comportamientos aceptables (...). El problema con la enseñanaza de valores morales es que nuestra creencia en esos valores se da en términos abstractos, pero la transmisión de aquellos se produce en gestos cotidianos. Y en muchos casos nuestros actos desmienten nuestra palabra."

Aunque Finamore se refiere a los adolescentes,  este fenómeno comienza en los primeros años de estudio, en mi infancia ingresé a primer grado a un colegio de monjas, las cuales me trataron muy bien y tuve compañeritas muy bien comportadas, cursé primero y segundo grado, pero un día mi padre fue a cancelar la mensualidad y la madre superiora lo atendía cuando de pronto llegó un oficial a hacer lo mismo, y la monja dejó a mi papá entendiendo para atender al recién llegado. 

Mi padre salió decidido a cambiarme de colegio, realmente no entendí las razones por las cuales fui a parar a la escuela del barrio donde vivíamos, lo cual constituyó un impacto muy grande para mí. Era una escuela bulliciosa, desordenada, mis compañeros de estudio tenían por lo menos 5 o más años que yo, era mixto y algunos de los varones ya estaban  bien entrados en la adolescencia, y cargados de agresividad.

Las atenciones que mi madre me brindaba, en pulcritud, orden y respeto eran interpretadas por mis compañeros como una debilidad mía, era una hijita consentida de mami, me dí cuenta de ello por la actitud de ellos hacia mí, sus juegos violentos con mis útiles, en  medio de una violencia generalizada, recuerdo que cerca de la escuela crecía una mata de pica pica, y los vándalos tiraban esas terribles ramas a todo el que salía del recinto, y no había nadie que pudiera controlarlos. 

Fueron tiempos de mucha angustia, para peores males, esto no se quedó aquí, yo tenía una acosadora personal, una muchacha caballona, yo tenía 7 años y era pequeña, y ella tendría 12 o 13, era tal la diferencia, que yo apenas le llegaba  a su estatura sólo y si ella estaba sentada. 
Esta desagradable compañía se dedicó a atacarme a diario, y siempre llegaba a casa afectada por sus agresiones,  mi madre se cansó de ir a hablar con la maestra y la directora, pero fue inútil. 
Un día me clavó un lápiz en la mano y al llegar a casa, mi madre me regañó y me dijo que la próxima vez que llegara con otra herida, era ella quien me iba a castigar. 

El mundo se me vino abajo, sin embargo, me explicó lo que debía hacer ¡y lo hice!, al sonar el timbre del receso, quité el pupitre que ella tenía detrás, coloqué mi pie en la pata de su pupitre la tomé por el cabello y la halé fuerte, ella cayó de espaldas y allí le dije: "es para que no te vuelvas a meter conmigo", ¡Santo Remedio!, tuvimos que aplicar la ley de nuestras manos, lo sorprendente es que nadie se enteró, era tal el caos de esa escuela.  
 
Estuve tan desajustada ese año, que lo reprobé, y mi padre me ajustó cuentas con una correa; ¿eran o no eran tiempos  violentos?
Afortunadamente, la escuela fue transformada a través de una nueva planta de maestras y un nuevo local y desde allí mi vida cambió, tuve un buen camino en mis estudios.              

2 comentarios:

Anónimo dijo...

i truly enjoy your writing taste, very interesting,
don't give up and also keep writing due to the fact that it just simply well worth to read it.
impatient to browse through even more of your own posts, regards :)

Eva Rosa Briceño Pacheco dijo...

Thank you, very much.